viernes, 6 de julio de 2018

ENTREVISTA CON PETER MILLIGAN EN THE COMICS JOURNAL (4 DE 5)

Entrevista de Nick Hasted a Peter Milligan publicada en The Comics Journal nº 206 (1998). Traducida por Frog2000. Parte 1parte 2, parte 3.

HASTED: Pienso que por más importante que fuese el aspecto de la talidomida en Skin, tú y Brendan también estabais intentando ofrecer un background de los protagonistas, echar un vistazo a algunos fragmentos de su cultura que generalmente se suelen eliminar o ignorar.

MILLIGAN: Obviamente era producto de la experiencia y de la clase en la que habíamos nacido. Pero en ningún caso se nos ocurrió la alternativa de escribir sobre un chico de clase media.

HASTED: No anticipasteis cómo podía llegar a ser la clase media.

MILLIGAN: Bueno, eso fue un poco después, cuando empecé a pensar: "Está bien, ¿por qué habrá pasado todo esto? ¿Por qué algo así nos ha causado tantos problemas, y hace que la gente retire sus manos horrorizada del cómic?" Y no estoy haciendo un juego de palabras. No era solo algo relacionado con la clase social. Creo que también era algo relacionado con el sexo. Algunas personas se sintieron incómodas al ver a este tullido, uso esta palabra poco políticamente correcta de una forma absolutamente deliberada, manteniendo relaciones sexuales. El sexo puede ser perturbador y la discapacidad puede molestar, y por lo general no se suele ver ni lo uno ni lo otro en los medios. Pero desde la primera página empecé a pensar en cómo se podría tener sexo sin tener brazos. Martin estaba en la edad en que el sexo se vuelve algo muy importante. También estaba en la edad en que la mayoría de las relaciones sexuales se practican hablando sobre ellas, mintiendo sobre ellas o haciéndolas con tus propias manos. La experiencia sexual normal que puedes tener a esa edad es la masturbación, y Martin se veía privado de ella, así que en su difícil situación, me parecía algo crucial tratar el tema. También era algo de lo que sus compañeros habrían sido muy conscientes.

HASTED: Descríbeme brevemente cómo te sentiste en el momento en el que os censuraron. Estuve hablando con Garth [Ennis] sobre el tema, y me dijo que cuando llegó la decisión a la oficina, todo el mundo estaba dispuesto a pegarse un tiro.
MILLIGAN: Fue algo que dejó hecho polvo a Crisis, pero Steve MacManus estuvo fantástico. Antes de que Brendan siquiera hubiese dibujado algo, le mostré a Steve McManus una página del guión donde utilizaba la voz y el tono de un skinhead, solo para mostrar el tipo de cosas que estábamos haciendo, y me dijo: "¡Esto es genial! Este es exactamente el tipo de cosas que deberíamos publicar". Creo que la primera señal de problemas fue cuando la imprenta se negó a imprimirlo. Me parece que eran las mismas imprentas que imprimen The Sun, pero se enfadaron mucho, y creo que fue por eso por lo que ciertas personas jerárquicamente de arriba que de otro modo no lo habrían visto, se lo leyeron. Los abogados lo vieron, y ya he dicho alguna vez que ningún abogado ha perdido su trabajo por decirle a su jefe que no imprima algo. Pero me parece una decisión descerebrada.

HASTED: ¿Cómo te sentiste cuando tomaron la decisión?

MILLIGAN: No me quedé demasiado... sorprendido. No es que lo hubiese pensado antes, pero cuando sucedió, no me pareció tan sorprendente. Eso sí, fue la primera grieta que aparecía en la catalogada como Reinassance of British Comics, ese brillante amanecer. Cada vez que la gente hablaba sobre la aparición de un nuevo e increíble cómic, Skin se convertía en ese desagradable olor en la esquina de la habitación. En realidad no era tan radical, solo contaba una historia, y al final hasta se volvía muy extraño, porque se suponía que se hacía eco de los mitos urbanos. Algunas personas tuvieron dificultades para llegar hasta el final. Pero eso es todo lo que era. Y los cómics no pudieron manejarlo. Fue algo que se hizo más grande que el propio Martin 'Atchet. Puso límites. "No, no puedes llegar tan lejos".

HASTED: Desde el final de Rogan Gosh no has vuelto a hacer ningún trabajo importante para los cómics británicos. ¿Es algo que te moleste? ¿Crees que te has perdido algo?

MILLIGAN: Los cómics forman parte de una sociedad global, se leen en todo el mundo. Girl estaba ambientado en el Reino Unido y se publicó en Estados Unidos. No creo que el lugar donde se publique sea tan importante.
SHADE

HASTED: Por lo que puedo recordar, junto con Alan Moore fuiste de los primeros guionistas británicos que empezaron a trabajar para DC.

MILLIGAN: Hubo un par más. Me parece que Neil y Grant ya habían empezado a hacer algunas cosas. Tal vez mi primer trabajo, Skreemer, fue un poco antes. De todos modos todo ocurrió alrededor de esa fecha, 1988.

HASTED: Al ser uno de los participantes del desembarco británico, ¿tenían alguna expectativa particular sobre lo que ibas a hacer? Grant me dijo que cuando llegó la primera ola de guionistas británicos, esperaban que fuese una fábrica de Alan Moores, y por supuesto, más tarde con Vertigo, esperaban que fuese una fábrica de Neil Gaimans. ¿Había diferencias entre tus propias expectativas y las de DC?

MILLIGAN: No estoy muy seguro. Creo que podría haber diferencias entre lo que esperaban las personas de la jerarquía DC y el tipo de personas con las que solía hablar, Karen Berger y algunos otros más tarde. Todos estaban interesados ​​en que los guionistas fueran ellos mismos. [Breve pausa.] Siempre que fueras exactamente como Alan Moore [risas].

HASTED: Cuando Vertigo se puso en marcha, o incluso más temprano con los cómics que se convertirían en la columna vertebral de Vertigo, creo que realmente llegó a ser el hogar de la voz liberal moderada de clase media de la que intentabas escapar en Skin. ¿Por qué crees que esa voz era tan frecuente en esos cómics? ¿Qué crees que tenía de negativo?
MILLIGAN: No tiene nada de malo en sí mismo. Pero se supone que esa voz encarna ciertos valores determinados. En la mayoría de mis cómics siempre he intentado alejarme de todo eso. Creo que otras personas también lo suelen hacer. Tal vez había algunos factores comunes entre las personas que terminaron queriendo escribir cómics para Vertigo, lo que condujo inevitablemente a ese tipo de voz. También creo que los editores de DC provienen de un fondo liberal, de clase media y predominantemente blanco. Me parece que a veces esa voz tiende a crear una comunidad de puntos de vista similares que suponen que ciertas cosas se sobre-entienden. Una de las cosas que intentaba hacer con Shade era abordar todo esto. El mismo Shade era casi la encarnación de ese tipo de voz. Quería que las cosas que lo rodeaban, Lenny, la locura, etc. la desafiaran. Su actitud era muy de Vertigo, era escritor, el tipo de persona que habría terminado escribiendo cómics de Vertigo, y por eso le suceden todas esas cosas. 

HASTED: La voz narrativa de Shade es bastante normal, nada excepcional, pero los eventos que describe rompen con todo. 

MILLIGAN: Eso es. 

HASTED: Por ejemplo, todo está mucho más cuidado que en Rogan Gosh

MILLIGAN: Absolutamente. Como era una serie en curso, creo que ese ritmo te obliga a intentar ciertas cosas para encajar mejor, o lo haces por culpa de sus limitaciones, o por la falta de ellas. Rogan Gosh no podría sostenerse como serie mensual. Escribirla sería muy difícil, leerla sería como leer Finnegan's Wake todo los meses. No era lo mismo. De alguna manera, Shade se fue volviendo bastante loca. La verdad es que para ser una serie mensual, se volvió muy extraña. Atravesar esa completa extrañeza mensual era pedirle mucho al lector. Hacer este tipo de cosas tan libres, y luego continuarlas al mes siguiente era bastante desafiante. 

HASTED: ¿Crees que hasta cierto punto, rebajaste un poco lo extraño o tus propias preocupaciones en esta serie mensual? 

MILLIGAN: No demasiado. Muchas de las cosas que la gente ha llamado posteriormente extrañas o raras, en realidad no me lo parecían al escribirlas. Lo que le sucedía a los personajes era muy natural. Creo que esa era una de las cosas que dividía a algunos de los guionistas británicos de algunos de los escritores estadounidenses. Cuando los guionistas británicos hacían algo que parecía extraño o raro, o que se saltaba los límites, parecía bastante compacto. Se tenía la sensación de que para estos escritores no era algo tan raro, sino que les salía de forma bastante natural. Creo que una gran cantidad de guionistas estadounidenses intentaron ser tan extraños como los británicos, pero se notaba demasiado. 
HASTED: ¿Tenías alguna ambición en particular cuando empezaste la serie de Shade?

MILLIGAN: No. Quería que las historias fuesen lo más fluidas posible. Mi idea inicial era hacer un viaje a través de Estados Unidos para echar un vistazo a los temas culturales que me habían afectado desde ese país. Shade tuvo varias etapas. Las primeras historias trataban sobre temas generales de los Estados Unidos. Cuando los saqué de mi sistema, la colección se convirtió en párrafos que trataban sobre los personajes. Si vale para algo, me parece que un cómic debería irse desarrollando a medida que el escritor saca cosas de su interior, particularmente en un cómic mensual, que a menudo no es completamente perfecto. Es en parte columna de opinión, en parte periodismo. Quería mantener el guión tan cercano a mí como me resultase posible para poder cambiar de opinión, de modo que si algo me afectaba particularmente, lo pudiera usar. Shade trataba mucho sobre mí y sobre los Estados Unidos. 

HASTED: ¿Conocías bien los Estados Unidos cuando comenzaste a escribir Shade?

MILLIGAN: Había estado allí algunas veces. Estuve viajando por América justo antes de escribir la colección. Logré sacarle algo de dinero a DC para financiar mis divagaciones libertinas por todo el país. [Risas.] En lugar de pretender tener algún tipo de conocimiento de su funcionamiento interno, quería que la serie fuese como una idea no estadounidense de América. Por eso los problemas con los que lidiaba en cada número eran los titulares que se podían ver en pancartas. No tenía otra opción que confiar en mis propias experiencias. Hablas con gente en bares, ligas con mujeres en hoteles. Pero uno siempre es un extranjero, y eso me parecía bien, porque Shade también lo era. 
HASTED: ¿Crees que el formato mensual te obligaba a que de vez en cuando hubiese algo de acción? 

MILLIGAN: Intenté no hacerlo. Quería que los lectores tuvieran la sensación de que en Shade no me estaba conteniendo. Creo que al final perdió algo de intensidad, aunque volvió a intensificarse en los últimos tres episodios, aunque realmente no quería seguir escribiéndola. Estaba yendo a la deriva, y a veces puede que te lleve unos meses darte cuenta de que no tienes a dónde ir. 

HASTED: En su último año no deja de dar vueltas. Parece bastante aleatoria, pero en realidad está muy bien. ¿Sentiste que había algo descuidado, una especie de falta de dirección?

MILLIGAN: Creo que había perdido el impulso interno, por lo que buscaba cosas externas para compensarlo. En los últimos tres episodios, cuando la serie vuelve a tratar sobre Kathy, creo que volví a encontrar ese impulso, la serie se centro mucho más.

HASTED: Entonces, ¿no fue un caso de que te estuvieses desinteresando, de que la llama inicial se estuviese apagando? 

MILLIGAN: Sí, estaba teniendo lugar la entropía del cómic. 
HASTED: ¿Habías planeado parar cuando lo hiciste, en el número 75? 

MILLIGAN: Quería dejarlo en el 50. La gran historia que llevó hasta la muerte de Kathy iba a ser el final. Quizás debería haberlo sido. Pero la editorial quería que siguiera, y entonces me dije que no había problema. Pero creo que al revisarla, ese debería haber sido el final, así que intenté abordar el problema en los últimos tres episodios, con la vuelta de Kathy. El hecho de que haya viajes en el tiempo, sé que ahí se puede ver un gran simbolismo. Creo que psicológicamente esos últimos tres episodios eran acertados, quería abordar los episodios previos a la muerte de Kathy. En los posteriores creo que ya no era Shade, y me tomó un tiempo darme cuenta. Estaba buscando otras cosas para compensarlo. Creo que el problema fue que sin Kathy, la serie perdió algo de significado. Siempre había tratado sobre Kathy tanto como sobre Shade; sobre su amor por Kathy. No fue sino hasta los últimos tres episodios, cuando volvió sobre el tema, cuando la serie encontró su voz. La primera persona que vemos en el primer episodio de Shade es Kathy, es Kathy con quien empezamos. Siempre quise que el personaje principal no se convirtiese en el centro de atención, y que los secundarios salgan al centro del escenario. 

HASTED: Entonces, ¿crees que los últimos episodios no trataban tanto sobre Shade intentando abordar su propio pasado y corregir sus errores, como que tú estabas enfrentando tus errores?

MILLIGAN: Absolutamente, [risas].

(Continuará)

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