lunes, 4 de mayo de 2015

EXITOSO EN TODOS LAS DISCIPLINAS, ENTREVISTA CON CLIVE BARKER (PARTE 5 DE 5)


Entrevista realizada por S. C. Ringgenberg para The Comics Journal 171 (1994). Traducida por Frog2000. Parte 1parte 2parte 3, parte 4.

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RINGGENBERG: Si tuvieras la prerrogativa de hacerlo, ¿qué tipo de detalles cambiarías de cualquiera de los títulos Razorline?

BARKER: Bueno, eso remite exactamente a la respuesta que te acabo de dar. ¿Por qué hacerlo? Ahora estamos trabajando en otra cosa. Estamos haciendo nuevo material. Nuevos números y nuevas historias. No tienes por qué fastidiar a nadie porque no hizo ayer lo que tú creías que debía hacer. Es un poco como lo que ocurre contigo: estás aquí, vas a revisar este artículo para que lo publiquen, y luego cogerás y dirás, "Esta es la conversación que Clive y yo celebramos durante dos noches en enero. Es un reflejo de una serie de sentimientos que tuvimos durante esas dos noches en particular." Sentimientos que muy bien podrían cambiar en el momento en el que aparezca este artículo, porque somos seres humanos y nos desarrollamos y evolucionamos y buscamos algo más en nuestras vidas, así que decidimos que sentimos cosas diferentes sobre las mismas cosas. ¿Invalida eso lo que sentimos esas noches mientras mantuvimos nuestra conversación? ¡En absoluto! Creo que una de las cosas que nos perdemos al crear arte e historias es la noción de que todo es como un diario. Todo es un reflejo de un estado mental particular de un momento particular de nuestras vidas. Puedo darme cuenta cuando reviso prácticamente cada cosa que haya escrito durante los últimos diez años, aunque sé que no podría escribir esas cosas de nuevo. He cambiado, me encuentro en un sitio diferente. No creo en lo mismo, la gente que estuvo metida en mi vida y que fueron la base de muchos de los personajes también han cambiado, tienen una respuesta diferente ante la vida, una reacción diferente ante la muerte, diferentes reacciones ante los perros y los espaghetti, ¡sólo porque hemos cambiado! Eso no significa que cuando mire ese material me diga, "Guau, es bueno, y creo que lo que hago ahora es malo", o viceversa. Pienso: "yo era así, de esa forma". De nuevo ahí tienes los enjuiciamientos sobre el negocio, te puedes morir juzgando. Puedes pasar un montón de tiempo mortificándote con lo que ha dicho tal o cuál persona. Puedes mortificarte con las críticas, con las ventas, con el asunto de por qué la portada era azul cuando en realidad la querías en rojo. El hecho es que si se hizo en azul, se hizo en azul. Fin de la historia. Si ha vendido tres copias o tres mil, o trescientas mil, eso es lo que se vendió. El trabajo es el trabajo. Lo siguiente. ¿Sabes a lo que me refiero?


RINGGENBERG: Si, así es la cultura occidental, especialmente la americana, que parece obsesionada con los resultados del proceso. 

BARKER: Y al final nunca se están refiriendo al proceso, al viaje en lugar de a la meta. Y esas son cosas muy obvias que no se han dicho de forma más elocuente por mucha gente, no creo que particularmente en el negocio de hacer historias para hacer películas o lo que sea, dichos temas se hayan enfatizado todo lo que deberían. Me hubiese encantado que a los dieciocho alguien me hubiese dicho que no me agobiase demasiado por los resultados, que en su lugar echara un ojo a todo el proceso. Probablemente habría sido una de la cosas más útiles que nadie me hubiese dicho nunca, y lo mismo ocurre con cualquiera que vaya a meterse en las artes, les diría: "mira. No te fustigues porque no hayas escrito Moby Dick. Deberías estar orgulloso por el hecho de que hayas escrito algo. Y ahora sigue adelante y escribe otra cosa."

RINGGENBERG: Bueno, quiero decir, dios... escribir una novela es algo completamente masivo, ¡incluso si escribes una mala!

BARKER: Por supuesto. Lo haces con la mejor de las intenciones y a veces las cosas no salen como te gustaría y acabas con algo que está bastante alejado de lo que habías soñado conseguir. Pero tienes toda la razón al decir que todo esto trata sobre la cultura occidental, que trata en gran medida sobre los resultados que pueden cuantificarse. Y en lo que respecta a las artes, casi resulta imposible hacerlo. Así que una de las cosas que ocurren es que cierto tipo de mentalidad empieza a ocuparse de ese material, demasiado a menudo, y no del propio artista, y entonces llega alguien y dice, "Bien, como no podemos cuantificar esto de una forma estética, lo haremos a través de las cifras. Le pondremos precio. Colocaremos las cosas en una lista." Es algo particularmente nocivo en Norteamérica. Resulta mucho más obvio porque acabamos de cambiar de año y durante las Navidades ¡todo el mundo aparecía con sus jodidas listas! [Ringgenberg se ríe.] De repente hay listas de esto y de lo otro, y esta es la de las diez mejores cosas y esta es de las diez peores, ¡y yo ya ni me entero! ¿A quién le importa una mierda todo eso? El hecho es que hay películas, y libros, que me han conquistado y que se han quedado en mi corazón sin tener que enterarme de ellos por ninguna jodida lista. Y muchas de las cosas que aparecen en esas listas no me impresionan. Deberíamos utilizar nuestros instintos y guiarnos por lo que nos agrada, en lugar de dejar que alguien nos diga cuáles son las diez mejores cosas desde que se descubrieron las rebanadas de pan. Si miras ahora la Wizard siempre está en plan "los diez mejores dibujantes, los diez mejores guionistas, los diez mejores..." Quiero decir, ¡hay jodidas listas por todos lados! ¿Y por qué? ¿Porque el lector se cree de forma absoluta que en algún absoluto universo platónico estas cosas son absolutamente mejores que las cosas que aparecen en los puestos más bajos de la lista? ¿Hay alguien tan cándido como para creérselo?


RINGGENBERG: Creo que algo como la Wizard está dirigida eminentemente para los críos.

BARKER: Razón de más para no meter ninguna lista en su cabeza con la edad que tienen. Los niños deberían ser los que más libertad deberían tener. "Seguiré mi instinto. No me gusta el brócoli. Sencillamente no me gusta. No me importa si aparece en el número uno de la lista, porque no me gusta." Y deberías tener la libertad de poder decir algo parecido de niño, incluso mucho más que cuando eres un adulto. Pero estamos obsesionados con ese tema, y creo que es enfermizo. Ya es suficientemente malo cuando lo aplicas en actos no artísticos, pero cuando lo son, creo que tanto para el artista como para el medio artístico es algo especialmente malo.

RINGGENBERG: Si. Bueno, en mi vida personal he trabajado con un montón de chavales, he departido clases sobre cómic y cosas así. Y una de las cosas que me he encontrado una y otra vez que me parece bastante perturbadora es que muchos de esos chavales están obsesionados con el coste de tu colección. Intento enseñarles algo, "mira, chaval, probablemente haya diez millones de copias de ese cómic de X-Men preservadas en plástico. No te preocupes por lo que puede costar, compra sólo lo que te guste."

BARKER: Si, y es algo difícil de hacer. Llevo poco en el negocio, pero he estado en docenas de convenciones y me preocupa bastante que un chaval de ocho años coja un tebeo y que en lugar de decirme "fírmamelo, por favor," diga "fírmamelo, ¡pero no lo toques con los dedos!", quiero decir, en realidad están diciendo: "¡No te atrevas a poner tus dedos sobre este cómic que me estás firmando!"

RINGGENBERG: ¿Ha llegado a pasarte alguna vez?

BARKER: Oh, docenas de veces.

RIGGENBERG: ¡Es algo terrible!

BARKER: Si, es algo posesivo, el tema del dinero es enfermizo.

RINGGENBERG: Los fans de los comic books... creo que algunos de ellos 
siempre han tenido una especie de personalidad anal retentiva. Ese parece ser el tipo dominante.

BARKER: ¿Crees que eso es cierto? Me refiero a que no me gustaría que fuese cierto, así que supongo que te hago esa pregunta porque no quiero ni creérmela.

RINGGENBERG: Bien, he tenido esa impresión cuando visito sitios como la San Diego Con, a la que llevo acudiendo desde principios de los setenta, y parece como si fuese un festival gargantuesco de la avaricia, casi no hay diversión.

BAREKER: Bueno, no he ido nunca, así que díme: ¿a principios de los setenta también era una fiesta de la avaricia? ¿O era como un intercambio sencillo y bastante abierto, lleno de entusiasmo?


RINGGENBERG: Claro, era mucho más parecido a una gran fiesta. Croe que esa es la forma en la que debería funcionar siempre en lugar de, bueno, como si fuese algo parecido a la Gran Feria del Libro de Nueva York, una enorme feria del libro.

BARKER: Sigue siendo una gran fiesta, sólo que a la única que recuerda es a una del partido republicano. [Ringgenberg se ríe.]  Parece algo que gira completamente alrededor del dinero, un negocio especulativo. Creo que ocurre lo mismo por todas partes, obviamente el cine también se mueve por el dinero. Supongo que los libros también, aunque creo que aún hay huecos pequeños y huecos gigantescos, gente con genuino entusiasmo en muchas de las editoriales, a nivel individual. He tenido la suerte de colaborar con muchos de ellos a lo largo de mi carrera, editores y editores artísticos, etcétera, que se dan cuenta de que, por supuesto, hay que amasar dinero para finales de año y hay que pagar los sueldos y todo eso, pero que básicamente están allí porque les encantan los libros y sienten que es una forma muy útil de comunicar ideas a la gente. Creo que la mayor parte de la gente que está involucrada en los cómics no piensan, desafortunadamente, en el medio como tal. Así que acabas con un montón de ideas muy confusas sobre la paz y la tranquilidad logradas a base de derramamiento de sangre, que es la estructura fundamental que se puede ver en la narrativa superheróica. Ejerces violencia con la intención de conseguir la paz mundial. O en su lugar, más recientemente, ha surgido un movimiento muy interesante en su origen sobre la idea de anti-héroe, pero ahora se ha convertido en una especie de cliché de todo lo demás, algo muy oscuro, con gente con problemas causando mucho dolor en las calles con el fin de vengarse de un mundo que ha hecho la vista gorda cuando perdieron a su esposa, a sus hijos o a su perro. De nuevo, me parece que hay un par de personas que hicieron algo significativo al comienzo y luego, básicamente todo el mundo se ha subido al carro y contado la misma historia una y otra vez. Claramente, Frank Miller es una de las personas que contaron esa historia de una forma significativa al principio. Luego tenemos a un montón de imitadores. Es bastante deprimente.


RINGGENBERG: Si, no ayudará mucho, pero estoy de acuerdo contigo. Sin embargo, hay algunas cosas que son brillantes. Si te fijas en alguien como Al Williamson, que lleva en el negocio desde que era un adolescente, y aún sigue coleccionado páginas de Hal Foster o de Alex Raymond, puedes ver que trabaja con genuino amor por el medio.

BARKER: Soy un gran admirador de Al. Tenemos a Gene Colan trabajando en el título de Harrowers en Marvel, y soy un gran admirador de Gene. Lo que también quiero decir es que creo que hay dibujantes maravillosos ahí fuera. Una de las pautas de esta ultimísima generación es que muchos de esos dibujantes tienen pretensiones de escribir. Para mí eso es algo desastroso. En el momento en el que un artista se pregunta cómo se escribe un diálogo, todo empieza a enmarañarse. El guionista genuino es alguien que se ve raramente. 

RINGGENBERG: Bueno, por supuesto, ahí tienes a Miller, a Eisner, el entrañable Harvey Kurtzman, tristemente fallecido.

BARKER: Si.

RINGGENBERG: Pero sigue habiendo algunos interesantes, gente joven como Mark Schultz. Tiene mucho talento.

BARKER: Hay mucha gente con talento. La pregunta es si la próxima revolución en los comic books encontrará nuevo público o lo ignorará por completo, si irá más allá de las cosas producidas hábilmente con músculos de cabeza hueca y series violentas.

RINGGENBERG: ¿Tienes alguna idea de lo que podría ocurrir después?

BARKER: Si lo supiera, empezaría a hacerlo ahora, ¿sabes? Lo que me imagino es a miles de creadores de todo el país haciendo lo que les gusta, algo genuino, haciendo algo porque quieren contar una historia, porque quieren llegar a la gente. No porque quieran vender mas páginas en la próxima Convención.No porque quieran ganar un millón de dólares y comprarse un coche más lujoso. Porque nunca, nunca en la historia del arte ha surgido algo artístico cuando alguien lo hace con el deseo de tener un segundo Porsche. Así no funcionan las cosas. La gente habla sobre la idea de que los comic books sean considerados como algo artístico, pero al mismo tiempo se leen y se preocupan por las listas. Ahora, todos sabemos que muchas de las cosas que están por ahí rozando constantemente el número uno de las listas son elementos o cosas que realmente tienen buenas ventas porque han sido fabricadas para que las tengan. El mercado está lleno de hype y especulación, y hay gente que funciona con el mínimo denominador común para llegar a un montón de mentes adolescentes sin entrenamiento y completamente vulnerables. Esas mismas personas, si fuesen honestas, deberían decir: "Estoy en esto por el dinero, igual podría producir anuncios o zapatos o helado." En el momento en que cualquiera de esas personas comienzan a hablar sobre el arte de los cómics, yo empiezo a llorar, porque entonces me gustaría decirles, "bueno, jesucristo, si realmente te importa tanto el arte de los cómics, ¿por qué no intentas empujar el medio hasta posiciones más frescas, intentas hacer algo que sea un poco más novedoso?" Dicho todo esto, tampoco puedes hacer las cosas demasiado novedosas, porque el mercado no te lo va a permitir. Soy muy consciente de que en mi participación en el cine y en los cómics, lo máximo que podía esperar era ser un cinco por ciento más fresco que el tío anterior, ¿sabes? No puedes ser un cien por ciento más fresco. No puedes serlo porque nunca verías publicada tu obra. Nadie respaldaría tu visión. Tienes que hacerlo gradualmente.


RINGGENBERG: Recuerdo cuando leí la historia de Buñuel y Dali en el estreno de "Un Perro Andaluz", que provocó peleas y la gente la odió completamente. ¡Querían echar abajo el cine!

BARKER: Bien, creo que la familia de Buñuel era muy rica y que él consiguió el dinero de su madre. Así que no siempre puedes conseguir que tu madre te preste dinero, tenemos que ganarnos el jornal. Pero es un buen ejemplo. Claramente no puedes empujar las cosas los suficientemente lejos demasiado pronto porque, como decías, la gente echaría abajo el cine, o en este caso simplemente no se comprarían el cómic. Me refiero a que me encantaría que un comic book fuese tan escandaloso que violase el gusto del lector hasta tal punto que la gente dijese, "¡Cristo Todopoderoso! ¡Voy a quemar las tiendas de cómic porque esto me parece monstruoso!" Pero eso es algo que no va a pasar. Para empezar el cómic no sería publicado si fuese tan radical. Y el segundo motivo es que no sería distribuido. Y el tercero es que creo que probablemente aunque fuese distribuido y siguiera siendo muy radical, en su mayoría los lectores no serían capaces de ver que algo es bueno aunque se lo pusieras bajo sus propias narices.

RINGGENBERG: Mi punto de vista sobre los lectores de cómics es que sus gustos son básicamente conservadores. Saben lo que quieren y quieren justo eso.

BARKER: Creo que tienes razón... no estoy seguro de si habrá sido diferente alguna vez. Me refiero a que me encantaría que no fuese así, pero sospecho que por ciertas razones que no entiendo, los comic books no son capaces de asumir los retos que las películas están constantemente enfrentando. En el clima actual me resulta imposible concebir un tebeo como "Crying Game" [Juego de lágrimas, 1992]. No funcionaría porque nadie lo respaldaría, nadie le daría soporte, no se vendería lo suficiente. El público no encontraría el producto. Y digo este ejemplo concreto porque realmente es un tipo extravagante de entretenimiento que, sin embargo, ha encontrado una gran audiencia. Creo que hay un montón de almas cansadas ahí fuera, un montón de gente que realmente están buscando algo interesante, cosas frescas para entretenerse en diferentes medios como el comic book y las películas, los teatros y los libros. Y de todos esos medios en los que me he visto involucrado, el de los comic books es el más conservador, el menos propenso a decirse "hagamos algo original." Es penoso que ese sea el caso porque este medio es muy flexible.

RINGGENBERG: Es cierto, literalemente en un cómic se puede hacer cualquier cosa.

BARKER: Literalmente puedes hacerlo todo, y se está haciendo muy poco.

RINGGENBERG: Lo sé. Es como si sólo se hubiese alcanzado un cinco por ciento de su potencial.

BARKER: Absolutamente. Si vas a un videoclub puedes pillarte Eraserhead o Parque Jurásico. Parece que la mayor parte del tiempo, en los cómics nos veamos forzados a pillarnos "Parque Jurásico", lo más grande y elegante pero esencialmente sin ideas, algo que termina siendo contraproducente.Te sientes como si fuese una experiencia en la que comes comida china. Después es como si todavía estuvieses vacío.

RINGGENBERG: Creo que podríamos acabar con un comentario ligeramente más optimista. ¿Qué opinas sobre el futuro que te espera? ¿hasta dónde te gustaría llegar con tu trabajo, sea cual sea el medio en el que lo hagas?


BARKER: Lo mejor de viajar, de la forma en la que yo recorro el camino, es que no tengo ni la más remota idea de cuál será la próxima isla a la que voy a llegar. Realmente no lo sé. Este año estoy produciendo cuatro películas y produciendo y dirigiendo otra más. Obviamente se harán desde un par de secuelas, Candyman 2 y Hellraiser 4, hasta una película animada de 25 millones de dólares a partir de "El ladrón de días". Resulta toda una sorpresa y un placer, y espero que dentro de dos años esté igual de sorprendido por algo que aún se está divisando en el horizonte y que aún no conozco. El año pasado estuve pintando e hice exposiciones, que es algo con lo que no contaba para nada. Espero continuar de igual forma. Deseas ser sorprendido por lo que estás haciendo, porque supones que también sorprenderá al público. Para mí es importante hacer que mi trabajo sea fresco, mantener fresca la experiencia artística. Porque de esa forma tengo la constante sensación de estar explorando, la sensación de que no sabes dónde tocarás tierra la próxima vez. Que navegas por el mar sin brújula, y ese es el lugar más emocionante donde puedes estar.