miércoles, 2 de noviembre de 2011

Conversaciones en The Comics Journal 300: Howard Chaykin & Ho Che Anderson 3 (de 3)


Conversaciones en The Comics Journal 300: Howard Chaykin & Ho Che Anderson 3 (de 3) Por Gary Groth, 2009. Traducido por Frog2000. Parte 1. Parte 2.


Anderson: Eso tiene mucho sentido. Te desafiaré una vez más (es mi último reto del día) con el tema de la calidad. Quiero decir, creo que eres un gran artista de cómic, como ya sabes. Y siempre he tenido mucho respeto por tus cosas, por tus portadas para comic-book. Pero, por ejemplo, hablemos un poco sobre tu trabajo como ilustrador.

Chaykin: Nunca fui muy bueno.

Anderson: No, no, no, eso no es cierto. No lo es en absoluto.

Chaykin: En realidad nunca he logrado nada en ese campo.

Anderson: Eso es una tontería.

Chaykin: Muy bien.

Anderson: No me lo creo. Pero te diré algo, y puede que estés de acuerdo o no lo estés. Casi es como volver sobre lo que hablábamos antes de Black Kiss. Siempre me han gustado tus portadas pintadas, como las que hiciste para Time2, Blackhawk y algunas otras más. Es un material precioso. Pero me encontré con un montón de cómics tuyos (de finales de los setenta o principios de los ochenta) y…

Chaykin: Principios de los ochenta.

Anderson: Y era casi como si otro artista hubiese hecho ese material. Era como si hubiese topado con cosas extraídas de los treinta y los cuarenta. Por alguna razón pensé que tenían más nivel.

Chaykin: ¿En serio?

Anderson: ¿Hay algo de cierto en eso o tan sólo estoy meando fuera de tiesto?

Chaykin: No sé, nunca pensé que yo fuese muy bueno. Siempre he creído que tenía un buen trabajo debido a que poseía una buena sonrisa y unos zapatos brillantes. Miro hacia atrás, hacia ese trabajo, y realmente no lo tengo en mucha consideración. Pero agradezco la pregunta. Sé que no me has intentado poner en entredicho sino que creo que ha sido todo un halago.

Anderson: Es raro, porque tus cómics parecen venir de un lugar más personal, por lo que de alguna forma respeto más ese tipo de material. Pero si sólo hablamos en términos de pura habilidad, de alguna forma me hace preguntarme si el cheque fue quizá más gordo. Y si hubiese sido así, puede que te esforzases mucho más al hacerlos. No sé si esa será la verdad.



Chaykin: No, en absoluto. Me convertí en un artista de “paperbacks” después de tener una gran bronca chillona con el que entonces era editor de Marvel Comics, porque me dijo algo sobre mi conducta. Y ninguno de los dos terminamos llevándonos muy bien. Nunca había sido uno de sus “muchachos”, y no le gustaba nada mi actitud, así que tomó cierta decisión sobre una portada que había hecho para él.

Y la decisión que tomó fue la de corregir una cosa de la portada que yo no creí que fuese necesario, pero que hizo de todos modos. E hizo que el artista que realizó la corrección la hiciese directamente sobre el original, en lugar de hacerlo sobre una plantilla, que sería la forma educada de hacerlo. Tuvimos unas palabras. Y esas palabras fueron lo que me empujó fuera del campo de los cómics y me convirtió en un artista de portadas para “libros de bolsillo”


No hice mucho dinero. Había hecho más con los cómics que como autor de portadas para libros de bolsillo. Pero fue un trabajo gratificante. Realmente lo fue. Hice cosas retorcidas y extrañas para lo que es ese sector (y eso que el universo de los libros de bolsillo es muy conservador). Se hizo aún más conservador durante la administración Reagan y al final la empresa que me había contratado quebró. Estoy muy agradecido por el halago. Eres muy amable. No estoy totalmente de acuerdo con lo que dices, pero...

¿Por dónde íbamos, a qué personaje hemos de asesinar?

Anderson: Me preguntaba si ese editor era Jim Shooter.

Chaykin: Sí, de nuevo, nunca nos llevamos muy bien. Y él tenía su trabajo y yo el mío. El era como era.

Anderson: A lo largo de los años he oído muchas historias sobre Jim.

Chaykin: Es alguien complejo.

Anderson: Sí, lo entiendo. ¿Alguna vez has echado de menos poder trabajar con Ken Bruzenak?

Chaykin: Terriblemente.

Anderson: ¿Y qué ocurrió para que no volvieses a hacerlo?

Chaykin: La labor de rotulado ha sido asumida por los trabajadores internos de cada editorial, y él se había quedado fuera de ese circuito. Se quedó alienado de un par de formas en un par de lugares. Hemos trabajado juntos en una obra para Disney Italia, que al final podrá verse impresa en los Estados Unidos.

Anderson: Claro, me muero por verla, ¿Es Century West?

Chaykin: Sip.

Anderson: Excelente.


Chaykin: Hizo un trabajo fenomenal. Envió sus fuentes de letra junto con el dibujo, así que el rotulado, en cada lengua que se ha publicado, está hecho por Ken Bruzenak. Es alguien asombroso. Ken y yo somos gemelos de madres diferentes. Hicimos un equipo magnífico. Hace un mes hablé con un cliente sobre un proyecto masivo que terminó colapsándose bajo su propio peso. Iba a alquilar los servicios de Ken para que hiciese la rotulación, el tipo de letra y la dirección artística. Cuando eché un vistazo al coste me di cuenta de que nunca se haría. Y me quedé muy aliviado al no llamar a Ken para embarcarlo, porque luego lo habría dejado tirado. Hubiera sido algo muy cruel.

Anderson: ¿En qué está trabajando Ken en la actualidad?

Chaykin: Está viviendo en Savannah, Georgia. Su esposa es profesora en el Savannah College of Art and Design, y él está trabajando de forma independiente como director de arte para revistas locales.

Anderson: A principios de su carrera estuvo trabajando con Steranko, ¿verdad?


Chaykin: Claro. Trabajó con Jim al mismo tiempo que yo estuve trabajando con Neal Adams. Nos conocimos cuando apenas éramos adultos y nos detestamos de forma inmediata. Pero por alguna razón, cuando vino en busca de trabajo unos seis meses antes de empezar con Flagg!, lo llamé y le dije: “¿Te interesaría trabajar en esta serie?”

Había visto algunas cosas que había hecho que me parecían realmente interesantes, y también un montón de cosas que había desarrollado cuando estuvo trabajando junto a Jim. Páginas de Atmósfera Cero. Y entonces despegó. Es un tío que se encuentra en el anonimato por completo. Nunca obtendrá el crédito merecido debido a que introdujo en el negocio una forma totalmente diferente de realizar la rotulación. Todo el mundo lo ha copiado.

Anderson: Absolutamente.

Chaykin: Es alguien que lo ha inventado todo y al que nadie recuerda.

Anderson: Bueno, no sé, puede que en una conversaciçon estemos hablando de Lester Young, y la gente esté todo el rato piropeando a Ken Bruzenak.

Chaykin: Sigamos con eso. Me acabo de unir a un grupo de Facebook que se llama “Al Boasberg Appreciation Society.” Es un nombre que te debería sonar y que probablemente no lo hará. Escribió un sketch en los treinta. Creó la secuencia del camarote de “Una noche en la Opera”. Creó la franquicia que finalmente terminó convirtiéndose en el programa de radio de George Burns y Gracie Allen. Creó al Cobarde Lothario interpretado por Bob Hope. Creó el show de Jack Benny. Y está olvidado por completo, porque nunca fue acreditado como guionista. Pero realmente fue el responsable que creó la moderna comedia de situación.

Anderson: Para mí, tu época dorada fueron los ochenta. Me encanta lo que hiciste durante los noventa y las cosas actuales también están bien, pero las de los ochenta son fantásticas. Y me encantan tus colaboraciones junto a Steve Oliff.

Chaykin: Adoro a Steve. Siempre me encuentro con él en las convenciones. Estuvo viviendo en casa de mi madre cuando se vino al Este, así que Steve y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo. Steve es otro tío al que nunca se le ha apoyado todo lo que se merece por todo lo que ha hecho por el negocio de los cómics.

Anderson: Entonces, ¿Crees que alguna vez conseguirás que el equipo se junte de nuevo?

Chaykin: No es muy probable.

Anderson: ¿No?


Chaykin: No creo que vaya a ocurrir. Porque la vida sigue adelante.

Anderson: Es una pena. Siempre he tenido la esperanza de poder ver la reunión de vosotros tres, pero supongo que probablemente nunca sucederá...

Chaykin: Con Bruzenak es probable. Siempre y cuando yo termine auto-publicándome algo, Bruzenak será mi primera opción.

Anderson: Bien, eso me interesa. ¿Qué es eso de la auto-publicación?

Chaykin: Si veo que no tengo trabajo, empezaré a producir material para publicarlo a través de un sello de distribución. Si resultase ser así, me gustaría contratar a Bruzenak en el acto. Ken sabe bien lo que está haciendo y es el mejor. Simplemente no hay nadie mejor. Punto.

Anderson: Me interesa saber lo que piensas sobre otros dos de tus colaboradoes: Lou Stathis es uno de ellos, alguien con el que yo mismo he trabajado y que me parece un tipo magnífico.

Chaykin: Me acaban de entrar ganas de llorar. Lo digo en serio. Estoy emocionado.

Anderson: Te diré algo, tío. Siempre he pensado en Lou Stathis como mi mentor.

Chaykin: Uno de los mejores hombres que he conocido.

Anderson: Claro, era un gran tipo. Era un duro, y me jodió un montón, pero debido a eso, terminé respetándolo mucho más.

Chaykin: También era uno de los hombres más sentimentales y llorones que he conocido en toda mi vida.

Anderson: ¿Sentimental? ¿Lou?

Chaykin: Me senté junto a él y lloramos juntos.

Anderson: Guau.

Chaykin: Le hecho mucho de menos. A Lou y a la señora Gil.

Anderson: Guau, nunca pude ver el lado blando de Lou.


Chaykin: Una vez Lou nos describió tanto a mí como a mi segunda esposa como la gente más oscura y sombría que había conocido en toda su vida. Y eso, viniendo de Lou Stathis, era un profundo cumplido. Y además estaba en lo cierto.

Anderson: No me enteré de que había muerto hasta un par de años después de que ocurriese. Estaba hablando con Shelly Bond y me lo comentó. Fue todo un shock. Fue una bomba mierdosa.

Chaykin: Sí, falleció muy joven. Era el Griego más Judío que había conocido en mi vida.

Anderson: Conocía su lado griego, pero no sabía que era judío.

Chaykin: Socialmente era Judío, pero biológicamente era Griego, o genealógicamente Griego. Pero tenía una especie de sensibilidad Judía, era alguien increíble.

Anderson: Me contó que estuvo planeando trasladarse a Toronto durante un tiempo, pero al final pensó: “que lo jodan”.


Chaykin: Bueno, estaba por todos los sitios. A mí me lo presentó Julie Simmons-Lynch. Yo era el miembro masculino de la fiesta de boda de Julie. Y Lou y yo estábamos tan mamados como se podía estar a finales de los setenta. Supe lo que estaba haciendo Lou durante años. ¿Conoces a Axel Alonso (el editor de Vertigo que ahora está detrás de la línea de los X-Men en Marvel)? Lou fue el tutor de Axel. Cuando me reúno con Axel y charlamos, por lo menos una o dos veces al año, nos sobreviene el recuerdo de Lou y ambos nos ponemos a sollozar. Era un tipo increíble. Las chicas lo amaban.

Anderson: ¿A Lou?

Chaykin: Oh Dios, pues claro. Tenía ese toque “hipster” y bohemio que hace que las chicas te adoren. Y luego, cuando llegabas a conocerlo, Lou hacía maravillosamente de sí mismo. Cuando conocí a Lou creo que ya se había casado, así que nunca nos fuimos a ligar mujeres juntos.

Anderson: También me interesa saber lo que piensas sobre Bill Marks.

Chaykin: No he visto a Bill desde hace mucho tiempo. Lo conocí cuando yo era tan joven como Gary [Groth], cuando también lo conocí a él [a Groth]. Era un quinceañero que revoloteaba alrededor de mi segunda esposa. Quiero decir, podría haber cogido del cuello a Bill y moverlo alrededor de la habitación. Era divertido trabajar con él. Bill era alguien al que le gustaba comer. Mis recuerdos de Bill incluyen el sentarnos y ponernos a comer como cerdos.

Anderson: ¿Dónde lo conociste, en Canada o en Estados Unidos?

Chaykin: Lo conocí en San Diego. ¿Has visto a Bill últimamente?

Anderson: No lo he visto desde hace diez o quince años y me parece bien.

Chaykin: ¿No te trató bien?

Anderson: No, lo mío con él no fue precisamente una experiencia placentera.

Chaykin: Básicamente tendrías que atropellarle para conseguir lo que querías.

Anderson: Claro, bueno, estaba algo lleno de mierda.


Chaykin: La última vez que vi a Bill fue a finales de los noventa. Estaba en Toronto. Sigo esperando encontrarme con él, oír hablar de él, pero nunca me ocurre.

Anderson: Las cosas entre Bill y yo empezaron bien, pero hacia el final ya no funcionaban.

Chaykin: Suena como el tipo de relación que suele tenerse con Bill.

Anderson: Te voy a hacer una especie de pregunta incierta, e incluso no sé si podrás responderla, pero mirando cómo han ido cambiando los cómics desde los ochenta hasta ahora, y el tipo de influencia que has tenido sobre el medio, ¿hacia donde crees que irán los comic-books?

Chaykin: No tengo ni idea. Hace diez años fui el orador en una reunión que trataba sobre las leyes de propiedad internacional. Yo creía que los cómics iban a desaparecer.

Anderson: Te lo he oído decir muchas veces.

Chaykin: Creo que hoy en día los cómics existen casi exclusivamente como fuente de material adicional para la realización de películas. Tengo 58 años y siempre he asumido que el Imperio se derrumbará un par de años después de mi muerte. No tengo la intención de vivir en una nueva versión mejorada de la Gran Depresión de la que tanto se quejaron mis padres. Lo que quiero de la vida es comodidad y privacidad, y tengo mucho de ambas. Tengo suerte de tener la vida que tengo. No tengo ni idea de hacia dónde evolucionarán los cómics. Sólo espero estar en la parte delantera de esa carrera. A pesar de lo que puedas pensar, me encanta hacer cómics. Me gusta el proceso de hacerlos. Ahora mismo tengo encima de la mesa varias composiciones para portadas. Tengo las pruebas para el próximo número de Fortune, junto al “22 Panels That Always Work”, de Wallace Wood.

Me encanta el proceso de realizarlos, pero no tengo ni idea de hacia dónde irán. Me impresiona el nivel de excelencia técnica de reproducción hasta el que se ha llegado, porque cuando empecé, parecían mierda grasienta. El único material que se podía reproducir bastante bien era el que estaba en blanco y negro. Y ahora puedes ver el material en color de forma jodidamente rica e impresionante. Me encanta.

Anderson: ¿Así que ya no eres tan fatalista como para creer que el cómic desaparecerá?

Chaykin: Bueno, es algo perfectamente posible. Mi esposa me comentó hace un tiempo la extraña idea de que el negocio del entretenimiento se encontraba en plena recesión. Y yo me reí. Y claro que se encuentra en problemas, tiene dificultades. Quiero decir, parece como si tú creyeses que yo puedo generar trabajo siempre que me apetezca. Una de las razones por las que me he detenido en Nueva York después de la Wizard Con es para ponerme a disposición de clientes diferentes, para decirles: “Hola, estoy aquí. Por favor, dadme de comer.”

Anderson: Lo comentaba porque no pasan muchos meses sin que se oiga que estás trabajando en una nueva serie.

Chaykin: Que tus palabras lleguen a los oídos de Dios. Lo que ofrezco es consistencia y responsabilidad. Muchos de mis colegas son tíos que continúan siendo aficionados. Yo no lo soy. Hemos hecho de nuestro hobby nuestra forma de vida, pero también me considero un profesional asalariado. Una vez alguien describió a Jerry Mulligan como un magnífico asalariado. Podía tocar con grupos de música tradicional, grupos be bop, bandas de swing, bandas de fusión. Hasta cierto punto, siento que yo ofrezco algo parecido, pero en el campo de los cómics.

No soy el mejor artista bélico del mundo, no soy el mejor en Ciencia Ficción, pero puedo hacer de todo, porque me acerco a cada género que se me pide con la misma lógica narrativa y con la misma atención al detalle. No hago el capullo ni remoloneo con el trabajo.


Anderson: Me encanta tu número de Solo. Me quedé fascinado con la historia llamada “Bad Blood.” Me parece una de las mejores historias de todas las que has hecho. ¿Me puedes contar algo más sobre ella?

Chaykin: Molestó a mucha gente.

Anderson: ¿En serio?

Chaykin: Claro, realmente está basada en una anécdota que escuché hace veinte años. No iba sobre un blanco supremacista, sino que en realidad trataba de un chico de clase media de Orange County que le mantuvo a su esposa el secreto de que era judío, y cuando ella se enteró se volvió loca y asesinó a sus hijos.

Anderson: Wow. Joder. Creía que era una completa ficción.

Chaykin: Por lo que sé, la anécdota que escuché podría haber sido una leyenda urbana. Aunque me lo comentó una fuente bastante fiable.

Anderson: ¿Es algo que se encontraba revoloteando por tu cabeza desde hace mucho tiempo?


Chaykin: Lo escuché hace veinte años. La arrogancia que provoca la vergüenza puede ser muy profunda. La capacidad humana para dignificar la vergüenza como un estado moral superior también es algo bastante profundo. Tan sólo es una anécdota genial y me pareció que funcionaba perfectamente bien como historia. Me lo pasé muy bien haciendo mi número de Solo. Era como mi pastiche de la EC. Hice una historia bélica, una película del Oeste, una de ciencia-ficción, una historia de shock histérico-liberal y una pieza de humor que comunica mi incapacidad para hacer historias de horror. Mantengo que tengo incapacidad para hacer ese tipo de relatos, mis cosas tienden a ser demasiado bonitas para encajar en ese tipo de género.

Anderson: Una de las cosas que siempre me ha gustado de tu trabajo es el hecho de que incluyas el aspecto étnico. Parece que por alguna razón, muchos cómics tienden a ser deliberadamente anodinos. Sin embargo siempre has usado tu Judaísmo como insignia honorífica.

Chaykin: Creo que eso es algo que también ayudó a mantenerme fuera del podio. Cuando estaba haciendo Flagg! solía llegarme correo de odio por mantener en la serie un reparto étnico mixto. Soy un gran seguidor de la semiótica y de la cultura popular y me queda claro que la razón de que Milton Berle y Sid Caesar se fuesen a pique en los años cincuenta fue que la televisión empezó a ser un fenómeno nacional de una costa a otra y el pueblo americano que vivía entre ambas no entendían ni una mierda de lo que estaban hablando en pantalla.

Hay un artículo en el nuevo número del New York Review of Books (Geoffrey O’Brien revisa los DVD´s que reeditan las películas de Hollywood anteriores al Code). Habla sobre la audiencia del Medio Oeste, del momento en que empezaron a ver todas esas primeras películas sonoras llenas de prostitución, esclavitud y crimen y el resto de cosas que se basaban en los diálogos y que les lanzaban directamente a la cara. En relación a esto, creo que mi actitud no me ayudó mucho.

Anderson: Es muy fácil que en nuestra Sociedad aquellos que básicamente no son WASPs, estén afectados por un montón de auto-desprecio. ¿Alguna vez has pasado por dicha experiencia?


Chaykin: Bueno, me pasé un montón de años auto-despreciándome, y también un montón más teniendo que representar quién era, qué quería, quién pensaba que era yo. Y definitivamente dejé atrás todo eso. Lo primero que me ayudó a dejarlo fue el momento en el que descubrí las drogas. Una vez que me convertí en un entusiasta de las drogas para el tiempo de ocio y en un bebedor, muchos de los sentimientos que tenía se esfumaron, porque podía hacer lo que quisiera. Me hicieron poderoso.

Pero cuando me limpié y me convertí en sobrio, tuve que volver a aprender muchas de esas actitudes. Crecí entre Brooklyn, Queens y Manhattan, lugares con un verdadero trasfondo étnico. Crecí en un edificio en el que la mayoría eran personas de color, oriundos de Puerto Rico, Italianos y Judíos. Era ese tipo de barrio.

Cada seis meses, los papás de toda la manzana -puertorriqueños, italianos, los de color, los chicos judíos- se reunían, juntaban dinero, alquilaban un proyector Bell & Howell y proyectaban carretes de película durante cuatro horas un sábado por la noche.

Puede que apelotonasen a todos los niños del bloque en uno de los dormitorios de uno de los apartamentos (otro de los apartamentos había sido convertido en un cine) y las mujeres se sentaban en la cocina, fumaban y realmente ponían a parir a sus putos maridos. Esa era la situación siendo niño en un barrio pobre del New York de los cincuenta.

Anderson: ¿Los negros y los italianos se sentaban juntos?

Chaykin: Una de las cosas que vosotros, los tíos de Toronto y Canada, no pilláis, son las obsesivas relaciones sexuales entre los negros e italianos de la ciudad de New York.

Anderson: Cuéntame más.


Chaykin: Hay una dinámica sexual que discurre paralela al racismo abierto (es algo enorme y se puede encontrar en ambos sentidos). Hay chicas italianas con chicos negros, hay chicas negras con chicos italianos. Existe una enorme y secreta obsesión. La hermana de mi madre se casó con un siciliano. Los niños fueron criados como judíos y católicos italianos, todo al mismo tiempo, por lo que están completamente jodidos.

Uno de mis primos, que es seis años mayor que yo, es un racista cuyos cantantes favoritos son Clyde McPhatter y Ben E. King. Su hermano mayor, que estuvo en la Marina, se pasó diez años haciéndose pasar por negro con el nombre de Bobby Hollywood.

Anderson: Nunca había oído de alguien que se hiciese pasar por negro.

Chaykin: Bueno, Johnny Otis lo hizo.

Anderson: Es algo acojonante.

Chaykin: Quién, ¿Johnny Otis?

Anderson: No, tan sólo que alguien pueda llegar a hacer ese tipo de cosas en este Mundo.

Chaykin: Johnny Otis un chico griego de California. Era el tembloroso padre de Otis. Johnny se hizo pasar por negro. Mi primo Bobby se casó con tres mujeres negras, una detrás de otra, estuvo viviendo en Harlem, trabajó como pintor de señales por allí, y acabó, después de que su tercer matrimonio fracasara, viviendo en el Sur de California. Engordó hasta los ciento cincuenta kilos y se casó con una redneck basura blanca. Ahora vive en Bakersfield.

¿Qué coño quiero decir con todo esto? Que creo que ese tipo de relación es profunda y compleja. Es cualitativamente similar (a un nivel sexual y romántico) a las relaciones sexuales y sociales entre Judíos y Negros que se dieron en el New York de los ’40s y ’50s.

Anderson: Deberías hacer un comic-book sobre todo eso, pero me da la sensación de que ya lo habías pensado.

Chaykin: Es un tema que me corroe. Me atrae, aunque sea desde el aspecto visual.

Anderson: Otro comic-book que he oído que ibas a hacer a lo largo de estos años, era sobre un drama romántico en la Segunda Guerra Mundial. ¿Lograremos verlo?

Chaykin: No. La pieza “Abril en Paris” del Solo fue la versión corta de esa historia. Un montón de músicos negros que vivían en Europa durante los treinta se fueron a los Estados Unidos justo antes de que comenzase la Segunda Guerra Mundial. Coleman Hawkins volvió a New York en 1939. Grabó “Body and Soul” después de una actuación en el Kelly Stables y de que todo cambiase. Pero yo fantaseo sobre un tío que se despierta en Paris en Agosto, cuando los Nazis lo han ocupado. A estos chicos no les interesaba la política, no la prestaban ninguna atención.

Y ahora, ¿en qué andas trabajando tú, Ho?


Anderson: Ahora mismo estoy intentando hacer una película. Justo he terminado el rodaje de un cortometraje en el que he estado trabajando. Sospecho que mi carrera en el comic-book está actualmente en suspenso. Así que, ahora mismo, me encuentro buscando trabajo.

Chaykin: ¿En serio? ¿Cuántos años tienes?

Anderson: 39.

Chaykin: Oh, eres un bebé.

Anderson: Bueno, pienso en mí más como un historietista fallido que como un verdadero autor de cómics, así que creo que es tiempo de moverse. Pero ya había comentado lo mismo en otra ocasión.

Chaykin: Yo dije lo mismo cuando me fui de la televisión. Sentí como si mi carrera en televisión hubiese sido un paréntesis de catorce años de duración, y realmente estoy feliz de no haber quemado todos los puentes y de tener un lugar atractivo en el que poder trabajar y usar mis habilidades. Pero no sé durante cuánto tiempo continuará todo esto con la economía colapsándose. Es una época preocupante.

Anderson: Yo creo que estarás bien, Howard.

Chaykin: Una vez más, que las orejas de Dios oigan lo que sale de tus labios, colega. Tienes la misma fé que mi esposa. Soy un tío que tiene un aura sospechosa para el público, aunque los profesionales me tengan en alta estima.

Anderson: Eres una especie de artista de artistas.

Chaykin: Independientemente de lo que el piense el público, soy un caballo de batalla, un hombre responsable y un profesional de trabajo que hace lo que dice. No hay separación entre el trabajo que hago y lo que digo acerca de él. Camino por el camino y hablo de lo que hablo.

Anderson: Y creo que ahora estás deslumbrando de nuevo, Howard.


Chaykin: Eso es porque estoy en el baño. En el W.C. la porcelana es deslumbrante, ¿sabes?

Soy un trabajador profesional y me tienen cierta estima. El problema es que el público actual es en su mayoría minorista y yo no soy una figura muy querida en ese área.

¿Estás convencido de que has terminado con los cómics, al menos por el momento?

Anderson: Bueno, nunca digas “nunca”. Mi amor por este campo no ha disminuido, pero al mismo tiempo siento como si hubiese empezado una nueva aventura y me lo estoy pasando francamente bien. Pasé una época maravillosa mientras estaba rodando y de alguna forma quiero centrarme en eso y poder tomar parte en ello. Y si no es así, ya veremos. Quiero decir, me gustaría continuar trabajando en pequeñas películas (espero coger un nivel de trabajo con el tiempo) y también hacer cómics, pero no sé qué pasará.

Chaykin: Yo no tengo ningún interés en volver al mundo del espectáculo.

Anderson: Bueno, ya viviste esa vida durante un tiempo. Verás, tuviste una carrera estable en ambos campos. Yo todavía estoy tratando de establecer una como dibujante.

Chaykin: Eres un tipo con credenciales, simplemente no has producido el material suficiente como para difundir tus credenciales por todo el mundo, eso es todo.

Anderson: Claro, bueno, ya sabes, eso no se puede ver en las obras que hacemos. Ninguna de las compañías de cómic están dispuestas a darme una oportunidad. No sé si yo soy tan versátil como tú, Howard, sospecho que no, pero creo que soy bastante bueno en el tipo de material que hago. Si me dan un trabajo, quiero hacer dicho trabajo lo mejor que pueda con mi capacidades y creo que he tenido la oportunidad de hacer una cantidad variada de trabajos a lo largo de los años, tanto como guionista, como dibujante y periodista y como algunas otras cosas más.

4 comentarios:

WOLFVILLE dijo...

Excelente material, como siempre. Me han dado enormes ganas de conseguir el resto de la obra de Chaykin del que conozco "Black Kiss" y algo de su material de mallas. Creo que "American Flagg" se reeditará en breve, asi que palante.

Un saludo.

Agu Ariza dijo...

Entrevista brutal! Una vez leída completa, vuelvo sobre lo mismo: honestidad. Muy interesante como trabaja aunque no me quede del todo claro.

Agu Ariza dijo...

tras leer esta super entrevista, he tenido un día-Chaykin y me he encontrado un documental-entrevista en la red. Es un complemento idea. Hay otro de Moore que no va y otro más de Moebius en el mismo enlace. http://www.taringa.net/posts/comics/2977655/Tres-grandes-del-comic-_Moebius_Chaykin_-Moore_.html

frog2000 dijo...

Gracias!! lo del método de trabajo tampoco lo entendí muy bien. Supongo que estén Chaykin y su ayudante en el mismo estudio y se vayan pasando las páginas a toda leche según van completando su respectivo trabajo (??)

Y en breve Norma edita el American Flagg!, más Chaykin para las baldas... ¡Saludos!