
INTRODUCCION A "GRENDEL: DEVIL BY THE DEED", POR ALAN MOORE.
Para la primera recopilación en formato Novela Gráfica de Grendel: Devil by the Deed
(Traducido por Frog2000)
Para cualquier creador de cómic que se toma su trabajo en serio, una gran parte de su reflexión cotidiana necesariamente debe estar dedicada a los aspectos prácticos de su oficio, consideraciones que ocupan el lóbulo del cerebro que la gente normal usa para pensar en sexo, dinero, comida y seguridad en la vida. En casi cualquier momento del día, el artesano dedicado irá modificando en su mente las nuevas ideas sobre narrativa, reflexionando sobre la percepción del tiempo que transcurre en las múltiples viñetas fijas de contínua ambientación, jugueteando mentalmente con un imaginario cubo de Rubik de hechos ya establecidos anteriormente, teorías a medio formar e impulsos a medio cocer en una búsqueda sin fin de una nueva combinación, un nuevo patrón, una nueva forma de contar una historia.
Para cualquiera que, aunque sea de reojo, haya seguido las aventuras de Kevin Matchstick y compañía a través de las páginas de Mage, le parecerá evidente que Matt Wagner ha pensado las cosas de forma amplia y esforzada antes de poner una sola frase o una palabra en el papel, consiguiendo como resultado un estilo narrativo que es a la vez fresco, limpio y salvajemente innovador. De hecho, la performance de Wagner en Mage es tan deslumbrante y elegante que creo que puede haber eclipsado accidentalmente a su otra creación, igual de querida por él, una tan audaz como cuidadosamente concebida.
Grendel, refugiado discretamente en las páginas traseras de dicho comic-book, proporciona un contrapunto perfecto a la historia principal, si hablamos en términos de estilo. Mientras Mage nos cuenta toda la historia a través de viñetas y bocadillos, evitando los textos de apoyo y creando en consecuencia un sensación de narración naturalista, Grendel escoge el enfoque opuesto y presenta la narración en formato verbal a través de textos, adoptando una propuesta más novelística.
Como resultado, Grendel explora territorios que casi no habían sido tocados dentro del campo del cómic generalista, dentro el arte del cómic: esa vaporosa frontera que se encuentra entre lo que la mayor parte de la gente reconocería como un comic-book y la tradicional historia ilustrada. Dicho terreno creativo es vaporoso debido a la ausencia de una demarcación distintiva que delimite ambas áreas. ¿Qué es lo que separa una historia ilustrada de un cómic realizado por completo con textos de apoyo? ¿El número de viñetas? Si es así, ¿cuántas constituirían un cómic, y cuántas conformarían una iluminada obra de texto?
Las raras incursiones que he visto dentro de este tipo de material me han fascinado gracias a la gama de efectos que fueron capaces de lograr, muy diferente de lo que nos podemos encontrar en un cómic normal o en una narración tradicional ilustrada con imágenes. En particular, recuerdo una obra que apareció en una revista mensual de ciencia ficción, "Galaxy", escrita por Harlan Ellison e ilustrada por el fallecido Jack Gaughn, de dibujo tristemente desaliñado. Creo que se llamaba “The Region Between”, y a base de incluir pequeños pasajes de texto junto a imágenes grandes y llamativas, lograban efectos narrativos que yo nunca había visto antes, y que tampoco se han intentado lograr desde entonces.
Hasta Grendel.
En Grendel, Matt Wagner maneja el diseño de comic-book de tal forma que más o menos es de última generación. Las páginas se convierten en unidades visuales únicas, las viñetas se rompen para poder contener varias imágenes, al igual que ocurriría con el cristal quebrado de una ventana o como ocurre con los motivos Art Deco de una máquina de pinball. De alguna forma, dicho enfoque icónico de la ilustración combina esa familiar sensación de distancia que acarrea la prosa narrativa, y también crea una cualidad mítica, como si estuviésemos leyendo una fábula egipcia contada a través de luminosos conjuntos de hieroglifos. Como soporte de este enfrentamiento mítico y titánico entre Grendel y Argent, el lobo, funciona perfectamente. Si pudiésemos escuchar los diálogos de los personajes, como haríamos en un cómic normal, de alguna forma estos quedarían disminuidos, reducidos a personajes de historieta común, interesantes a pesar de todo, pero no serían estos personajes con toda la potencia, el glamour y la atemporalidad de los protagonistas de las mejores fábulas y cuentos de hadas.
Que Grendel es un cuento de hadas no debería desmentirse, a pesar de su telón de fondo de fríos y modernos horizontes de rascacielos y apartamentos meticulosamente elegantes. Con una sutil y misteriosa historia que cuenta el combate entre dos maravillosas criaturas de estatura gigantesca, nos evoca poderosas resonancias de sagas ancestrales que son su homónimo, el Grendel de Beowulf. El excelente colorido enjoyado no hace nada por disminuir el efecto, transformando incluso los rascacielos y apartamentos mencionados anteriormente en telones de fondo brillantes y encantadores, tan ricos como aquellos con los que fueron provistas las leyendas populares.
En un mundo del cómic en el que los textos narrativos generalmente están considerados como relleno y en el que las historietas tienen bocadillos, Grendel es un experimento valiente e incluso temerario, rematado admirablemente bajo sus propios términos y que merece todo nuestro apoyo y admiración. Quizá de esta forma, en un tomo recopilatorio en el que se dejan a un lado todas las bienvenidas distracciones de ogros y "grackleflints", pueda finalmente ser recibido con el respeto que se merece, y ser considerado como uno de los cómics pioneros que realmente es.
Alan Moore
Northampton, Inglaterra
Agosto, 1986
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*** BONUS: GRENDEL, LA ENTREVISTA: parte 1, parte 2, parte 3, parte 4.
*** BONUS 2: Orígenes de Grendel

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