miércoles, 12 de agosto de 2015

TINTA INVISIBLE, LOS INVISIBLES NÚMERO 14, VOLUMEN 1.


Tinta Invisible, correo de LOS INVISIBLES nº 14 por Grant Morrison, traducido por Frog2000.

---------------------------

Aquí tenéis el número 14 de Los Invisibles, y de nuevo los "anuncios de la casa" han reducido el espacio para el correo a una sola página, así que lo que he decidido es imprimir una carta que merezca una respuesta ligeramente más extensa. A saber:

---------------------------

Pete Blasezyk.

Qué hay, Grant.

Me has hecho girar la cabeza en redondo, nene, girarla como si fuese un disco... bien, lo siento. Por lo que he visto en la página 4, viñeta 6, y en la página 23, viñeta 2, me he dado cuenta de que eres fan de New Order y Blur.

De todos modos, para lo que quería escribir realmente era para comunicarte mis reticencias en cuanto a una parte de la respuesta que le diste a la misiva enviada por Laura Adams. Era aquella parte en la que abogabas bastante por el uso de las drogas para que los artistas alcancen la inspiración. "Oh", debes pensar, "¿y por qué dices eso?" ¡Pues porque creo que eso son habladurías! Es el equivalente al uso de esteroides por parte de un atleta, o a conducir un coche que funciona con óxido nitroso. Es algo que no tiene nada que ver con la propia creatividad, por lo que sé el uso de cualquier droga corrompe el valor artístico de la obra. Y esto es así porque el arte y la creatividad nacen de la experiencia, la inteligencia, los recuerdos, el dolor y la alegría. No son algo creado en un laboratorio de drogas oscuro e insano. No digo que el uso de las drogas no haya inspirado a ningún artista, entiéndeme, sino que lo que hace es degradar la idea de lo que creo que es el arte. 

Como decía, eso son "habladurías", básicamente las drogas transforman el arte en algo artificial. Estoy seguro de que el arte que improvisa una persona colocada químicamente es como si lo hubiese hecho un bebé probeta. Convirtiéndome en mi propio abogado del diablo, daré la vuelta a la tortilla y me preguntaré: ¿es un bebé probeta menos real que un bebé nacido de forma natural? Estoy seguro de que puedes ver la analogía que intento plasmar con esta carta. Honestamente, no puedo darte una respuesta clara a dicha cuestión. Además, ¿son suficientes los así llamados beneficios creativos como para pasar por alto los efectos negativos y los riesgos para la salud? En cierto modo, claro que lo son, pero apuesto que la mayoría de artistas se quedarán devastados. Esta sólo es mi opinión. Además, decías que los Beatles habían hecho su mejor material usando drogas. Lo enarbolabas como un ejemplo, y no lo es. Los Rolling Stones son la mejor banda de rock de la historia. Esta es otra frase de las de "la verdad absoluta" que he puesto como ejemplo. Tus opiniones me suponen un problema si pueden llegar a usarse como una verdad absoluta en un debate sobre algo como el uso de las drogas.

¿Pensabas que no tendría la oportunidad de ser otra cabeza parlante más y alabar tu serie? Todo lo que quiero decir es que, obviamente, me gusta la serie porque es muy obvio que la sigo comprando y leyendo. Gracias por tu tiempo, Grant, o quien sea que se lea esto. ¡Y dadme más... OGITREv!

---------------------------

Grant Morrison.

¡Hey! Si, me gusta Blur. No, nunca he sido fan de New Order.

Gracias por tu carta, Pete, me encanta que te lo pases tan bien con la serie. Espero que no te de la impresión de que tu desprevenida e inocente cabeza se ha cruzado con mi vertido de una tonelada de duras palabras, pero quería responder a varias de las cartas anti-drogas enviadas a Tinta Invisible que he recibido desde que incluí la secuencia del viaje de ácido en el primer número, y la tuya es la más reciente, así que serás tú el que tendrás que aguantar todo el peso de mi vociferante respuesta.

Lo que todas estas cartas en contra de las drogas me han hecho darme cuenta es de la falta de entendimiento básico de lo que son las "drogas" y de sus efectos. La Palabra "drogas" ha sido usada como un cajón de sastre para un amplio rango de sustancias psicoactivas, muchas de las cuales tienen que ver con otras como unas sillas con un pescado. Por ejemplo, el LSD, el crack y la cocaína han sido colocadas en la Lista número 1 del acta de Sustancias Controladas de la FDA [Food and Drug Administration], que es el equivalente a la Clase A inglesa. La Clasificación 1 está reservada para aquellas drogas que están consideradas más peligrosas y perjudiciales para el individuo y la sociedad en general. Sin embargo, el crack es una droga estimulante que genera un corto y poderoso "subidón" de efectos eufóricos: es extremadamente adictivo y produce un severo síndrome de abstinencia, pudiendo causar varios problemas psicológicos, incluyendo subidas críticas de la presión sanguínea y daños en los pulmones y en el corazón. El LSD, por otro lado, es un alucinógeno, y sus efectos duran normalmente entre ocho y doce horas e incluyen una percepción alterada del tiempo, distorsiones sensoriales, incremento de la sensibilidad sobre los procesos corporales, intensificación de las emociones, sugestión y todo un abanico de alteraciones del estado del ánimo, desde una felicidad eufórica hasta el puro terror animal, dependiendo del estado mental del usuario. No es adictivo y resulta difícil abusar de su uso, debido al efecto de tolerancia que provoca que la sustancia se convierta en inefectiva después de tres o cuatro días de uso constante, sin producir efectos físicos adversos. Lo peor que se puede decir sobre el LSD es que algunos usuarios que han tomado la droga en entornos amenazadores o mientras estaban deprimidos, han experimentado profundas reacciones de pánico y han sentido paranoia. Resulta bastante evidente que el crack y el LSD son dos químicos completamente diferentes entre sí y con efectos y consecuencias muy dispares, aunque ambos han sido agrupados juntos bajo el peyorativo término de "drogas", de tal forma que un gran número de personas que ven las "drogas" como algo negativo, sencillamente no tienen ni idea del vasto abismo de diferencias que separan a una substancia de otra.

Ahora considera el caso del azúcar refinado, que es una droga estimulante con un "subidón" característico, altamente adictiva y que produce síndrome de abstinencia y tiene efectos destructivos en el cuerpo. El uso del azúcar y su adición está más extendido en Occidente que el uso de la heroína. De hecho, la mayoría de nosotros somos irremediablemente adictos al azúcar, pero el azúcar es completamente legal y su uso está tan extendido que la mayoría de la gente cree que es imposible pensar en la idea de que el abuso de esta sustancia les haga ser tan adictos a las drogas como cualquier yonqui de ojos hundidos de Times Square (que sólo tiene los ojos hundidos y está enfermo porque él o ella no son capaces de conseguir un suministro regular de heroína pura.) Así que aunque no tengo el deseo de conducir a los lectores más impresionables hacia un pozo negro de decadencia moral y física mediante la recomendación de que usen cualquier tipo de droga, creo que es muy importante que uno mismo se preocupe de lo que son "drogas", y de cómo la sociedad intenta controlar nuestras percepciones de lo que es una "buena" droga y lo que es una "mala" droga, y lo que nunca es nombrado como droga aunque lo sea. Creo que es importante que uno mismo se preocupe de las desinformaciones, evasivas, distorsiones y mentiras absolutas que alimentan la cacareada "Guerra contra las Drogas". (La cuál no es, tal y como apuntaba Oliver Steinberg en su "Pissing Away the American Dream", editado por David Rees, una guerra contra las drogas, sino contra personas.) Y si nuestros gobiernos están realmente tan preocupados como dicen del sufrimiento humano y de la miseria que engendra el abuso de las drogas, ¿por qué no montan una ofensiva similar de "Guerra contra los Coches"? Los automóviles asesinan y hieren a más gente cada semana que todas las drogas que podamos aspirar a juntar en todo un mes, o incluso en todo un año. ¿Puede que sea por algo tan sencillo como que los coches son tolerados porque sirven a un status quo mientras que las drogas no lo hacen? Cualquiera que sea la razón, está claro que no tiene absolutamente nada que ver con la preocupación por la seguridad y la salud humana, a pesar de los tópicos enarbolados por el gobierno.

Este breve alegato de fondo me lleva tortuosamente hasta la idea central de tu argumento, Pete. Sugieres que el uso de las drogas por parte de la gente creativa para alcanzar la inspiración son "habladurías" y lo comparas con los atletas que usan esteroides o con los coches que funcionan con óxido nitroso. Me atrevería a sugerir que un auto que funciona con óxido nitroso sigue siendo un coche si te lleva al trabajo por la mañana y también me gustaría comentar que un atleta que se encuentra compitiendo está siendo juzgado por sus actitudes físicas contra otros atletas, y si las reglas de juego prohíben el uso de las drogas que mejoran el rendimiento, entonces queda bastante claro que el atleta que usa los esteroides, por ejemplo, está infringiendo las normas. Sin embargo, una obra artística es en sí misma algo exitoso o algo fallido. En mi opinión, no importa si John Lennon había tomado algo de LSD o estaba completamente sobrio cuando concibió, escribió o grabó "Strawberry Fields Forever". Creo que sigue siendo una gran canción. "Naked Lunch" [El almuerzo desnudo] es un gran libro, y si fue escrito bajo los efectos de la heroína o no, eso no afectará a la reacción que pueda provocar dicha obra. Si a Da Vinci se le ocurrió la idea para la Mona Lisa mientras estaba borracho o no, es algo que apenas importa quinientos años después. Lo que permanece es la propia obra y su capacidad para provocar una respuesta en el observador o en el oyente. Lo que quiero decir es que una obra de arte debe ser juzgada por sus propios méritos. ¿Tiene sentido lo que digo?

-Grant.