lunes, 27 de octubre de 2014

LA REVOLUCIÓN ES AHORA, por Grant Morrison (2002)


LA REVOLUCIÓN ES AHORA, por Grant Morrison.
(Columna para la sección "Micro Abierto" de Newsarama, (6/6/2000). Traducido por Frog2000 para su casilla en facebook.) 

En esta primera entrega de la sección “Micro Abierto” de Newsarama Comics le pedimos a Grant Morrison que nos hable sobre la Revolución que está a punto de producirse en la popularidad que tienen los cómics. Como siempre, Grant nos respondió... y cómo...

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Cómics. 

Justo cuando crees que has conseguido dejarlos atrás, ahí están, echando humo como Saigón bajo una neblina podrida de agrio “smog” de tinta. Esas calles atestadas de freaks y extraños hombres del tebeo con ojos aniñados inventando rumores, susurrando cosas en voz baja acerca de la "calidad-precio." Los proxenetas de la imaginación con sus barbas de drogadicto y sus cabezas afeitadas y sus voces graciosas, y sus estúpidas y engreídas opiniones que rebuznan en el oído de cualquier bobo. Esta ciudad ha terminado del revés, obsesionada por lo brillante, lo dañado y lo desquiciado, un lugar donde la palabra "genio" ha sido pintarrajeada en cada saco de basura sin tener en cuenta lo que puede haber dentro. 

La nauseabunda y estática densidad del "mainstream", la pomposa y lloriqueante Generación-X de lo "alternativo". Y todos los pequeños peces cansados con sus rostros extraños devorándose unos a otros en piscinas de barro y malas hierbas. Ni siquiera queda alguien mirándolo mientras la frenética extinción evoluciona hasta un repugnante batiburrillo de recreaciones nostálgicas y regurgitaciones febriles. El agua se espuma con colores rojo, azul y amarillo hasta enfermarte, tan sólo para añadir más confusión a la mezcla. 

Cómics. 

Aquí están de nuevo, como una perniciosa fantasía sexual contada a tu médico en toda confianza, aunque haya llamado a la policía a continuación.

Afróntalo, todos nos hemos despertado en un momento u otro sintiéndonos raros por culpa de los cómics, ¿no es cierto? Sudando como posesos por la noche, ¿hmmm? Pensamientos esqueléticos a las tres de la mañana. Rumores húmedos del subconsciente: ¿realmente es todo lo que nos importa al final? ¿Realmente somos tan raros como para no mostrar nuestras caras en público? ¿Por qué siempre estamos acarreando una bolsa de plástico?

De hecho, ¿por qué estoy intentando escribir "algo positivo" sobre la viabilidad del negocio del cómic cuando todo el mundo sabe que las ventas están cayendo cada vez más rápido, más que Lucifer desde las almenas del Cielo? ¿Qué queda por decir sobre el decadente y horrible lecho de muerte de la pequeña y gateante Edad de Oro, tan valiente una vez, que terminó convirtiéndose en el niño con los ojos como platos de la Edad de Plata y en el hosco adolescente brillante y frustrado de la "Edad Oscura" que acaba de quedarse atrás? Es muy fácil no cuestionar la sabiduría aprendida acerca de que somos grotescos marginados culturales que frecuentan los límites de la realidad. Todo el mundo sabe que los cómics son para retardados, ¿no es así? 



Pero imagíname vestido a la luz del día con mi máscara de Anthony Robbins. Desnudo, desvergonzado, y no precisamente enterrando los cómics sino alabándolos hasta que chillen como lo hacen los cerdos. Observa el escalofriante rictus Neuro-Lingüístico que se extiende a lo largo de mi rostro cuando te mire a los ojos y te diga que no ocurre NADA MALO con la "industria del cómic." Que de hecho, podemos tener nuestro nuevo boom del cómic AQUÍ Y AHORA MISMO, lo queramos o no.

Aquí tienes mi sabiduría milenaria: el negocio del comic book, al igual que muchos otros, ha estado preso en las garras de enormes procesos cíclicos desde la década de los ´30. Si lo miras a largo plazo, los altibajos van y vienen como las manadas de caribúes, tan fáciles de predecir y de estar preparados para ellos como ocurre con el cambio entre estaciones o las fases de la luna. Estamos atravesando el típico glaciar de ansiedad de fin de siglo, durante el que el confortable retiro hacia los estilos y actitudes del pasado se ha puesto brevemente de moda. Seis meses después de marchar en la misma línea, y con el siglo pasado huyendo hacia los abismos de la memoria, dicha solución a corto plazo para resolver el problema de mantener a flote los cómics por encima de su reciente caída se ha desvelado como algo agotado y cínico, como un viejo Don de la Mafia que hojea de nuevo el álbum de la Familia y se da cuenta de que ha matado a todos los que aparecían en las fotos. 

En este deprimente futuro de circuito cerrado, “El Mercado” es descrito como un corrillo de obstinados solteros calvos que lo consienten todo como si fuesen toscos bebés adultos, mientras se meriendan la última de una serie de buenas emociones pasadas de moda en cuatricomía diseñadas para hacer que se sientan normales. Empuja este sombrío escenario hasta sus límites y todas las esperanzas estarán perdidas; los dinosaurios del medio harán factibles todos sus deseos caníbales y monstruosos hasta que finalmente cada idea reciclada sea molida hasta obtener una pasta entrópica mientras cae el último de los titanes, muerto de puro sinsentido.

Es un panorama desolador, pero afortunadamente existen muchos caminos en el sinuoso Jardín del Destino y probablemente aún tengamos tiempo de evitar este camino en particular si dejamos de comportarnos de forma tan miserable.

La verdad es que a la mayoría de la gente le GUSTA los comic books y estará contenta de leérselos si se la ofrece material que se adapte a sus gustos. He intentado hacer esta prueba tan simple con peluqueros, contables, artistas marciales, fumetas, anarquistas, profesores, doctores, dentistas y algunos más escogidos entre un amplio abanico de personas. 

Incluso los cómics de superhéroes más humildes son a menudo más inteligentes, adultos y sofisticados que los programas “soap opera” habituales, los discos dance o los shows de preguntas y respuestas de la TV. Si los cómics estuviesen tan libremente disponibles y fuesen tan agresivamente promocionados como los CDs, DVDs, las revistas de estilo y los juegos de ordenador, serían consumidos en las mismas cantidades, créeme. 

Los videojuegos no están matando a los cómics más de lo que la televisión podría estar matando a las películas en las salas de cine (y cada vez que alguien saca a relucir el argumento de que la pantalla de ordenador está sustituyendo a la página impresa, diles que tampoco se puede detectar el cáncer estando sentado demasiado tiempo delante de un comic book). En este sobrealimentado e hipercinético mundo donde todo se mezcla, la gente quiere que la entretengan constantemente y consumirán entretenimiento de cualquier forma en que se lo encuentren disponible, incluyendo los cómics (son portátiles, fáciles de leer, brillantes, pop, y al menos tan divertidos como la mayoría de novelas, programas de televisión o películas). El profundo fondo de archivo de los últimos 60 años ya es lo suficientemente vasto, ecléctico e inspirador: desde ganadores de un Pulitzer que colman cualquier expectativa hasta los obvios éxitos de taquilla, con todos las tonalidades posibles entre ambos extremos, y el potencial para el futuro es aún mayor. Sencillamente aquí hay algo con lo que cualquiera es capaz de disfrutar.

Lo que significa que es hora de que la "industria" y el fandom deseche la tímida vergüenza adolescente que aún se cierne en torno a la idea de disfrutar de los cómics. No tengo nada en contra del mercado final de coleccionistas, después de todo, nadie condenaría a la industria deportiva y a la discográfica como paraísos de eterna mercadería “geek” basados en las obsesiones de los pocos entusiastas hardcore que cuidadosamente sellan y catalogan sus programas de fútbol y sus raros vinilos, pero haríamos bien en dejar de confundir a los coleccionistas con "el mercado".



Lo que significa que... ¿por qué centrarse deliberadamente en un grupo cada vez menor de consumidores cuando el "mercado" real es más grande que como lo FUE anteriormente? Nos encontramos en una época en la que los efectos especiales de las películas y una generación de directores amamantados por Marvel y DC han recogido las ideas que en otras ocasiones sólo estuvieron disponibles para los empollones de los cómics o de la de ciencia ficción y las han colocado en el barbotante y derretido centro del horno de la cultura de masas: Buffy, Angel, Matrix, Expediente-X, Playstation, Pokemon, comic books. Todo se convierte en Uno en el fosforescente pringue del zumbante y sobrecalentado PopMedia. Así que, ¿por qué no estamos reclamando nuestro lugar en la mesa global, ondeando con orgullo nuestros cómics favoritos, nuestras obras, nuestras pulsiones adolescentes, nuestras brillantes historias, nuestras obscenidades, nuestros tratados filosóficos y nuestros dibujos gloriosos? ¿Por qué estamos ocultándonos en la sombra o ignorando deliberadamente a todas esas caras que pasan hambre en la calle y en el tren? Hay millones de ellas. Naciones enteras de consumidores ansiosos.

ESO DE AHÍ MISMO ES EL MERCADO. Los buenos tiempos están a la vuelta de la esquina... si somos capaces de molestarnos en caminar esa distancia.

Nuestro problema no es el talento. Nuestro problema no es el mercado. El problema radica únicamente en el área de marketing. Si se les puede hacer creer a las personas que los productos Pokemon son cool, se puede hacer que coleccionen Linterna Verde. Si la gente puede tomarse en serio Harry Potter, se puede hacer que se tomen en serio a Warren Ellis. Necesitamos personas que puedan vender cómics al público. Necesitamos nuevas personas en posiciones editoriales y de gestión, personas que sepan manejar un poco las cosas, con un montón de dinero y con la misión de colocar de nuevo estos títulos en el terreno de la cultura popular dirigida hacia las masas.

Confía en mí: gracias a las leyes de la progresión cíclica los cómics están a punto de llegar a ser "cool" de nuevo. Únete y ayuda a acelerar dicho proceso descubriendo más formas de promover los cómics que nos gustan a todos y llevarlos hasta las manos de las personas que quieren leerlos. Pronto podrás ver cada vez más artículos y relatos sobre los cómics y sus creadores en la prensa generalista. Habrá un mayor interés por parte del público en los superhéroes, mutantes, monstruos y parias. Los comic books atraerán a un nuevo público curioso y comenzarán a venderse en cantidades inesperadas. Esta próxima ola de interés mainstream y ventas altas será algo generalizado, incluso más de lo que lo estuvo a mediados de los años 80 y principios de los 90, pero no será una propuesta que funcione a largo plazo como la de la última vez, a menos que pensemos en formas de cultivar y mantener a la nueva audiencia.

Esto ocurrirá con o sin tu apoyo, pero ¿no estaría bien que cuando el mundo llegue de nuevo a llamar a nuestras puertas, se encuentre con una industria del cómic en la que puedan confiar, diversa e innovadora, con la vista puesta en el futuro, en lugar de observar a una multitud de lloriqueantes empollones creando disensiones y que no pueden esperar a retirarse hacia las sombras y empezar a pelearse entre sí de nuevo cuando el punto de mira ya no los esté enfocando? ¿No sería agradable que esta vez pudiésemos utilizar ese “boom” para crear un nuevo contexto que resultase en una mayor comprensión de TODO tipo de comic books? En una cultura en la que la imagen cada vez domina más terreno no debería ser tan difícil de llevar a cabo.

Yo tengo mis propios planes, ¿qué hay sobre los tuyos? 

Es simple: si realmente odias tanto los cómics que quieres verlos morir, entonces deberías seguir llenando los foros con bilis frustrada e ignorante (he estado leyendo algunas de estas cosas y realmente hay un montón de chavales que necesitan un descanso y ponerse a meditar). Por otra parte, mejor celebremos un momentáneo alto el fuego para averiguar la forma de reconstruir el perfil de todo el medio del cómic.



La responsabilidad la tenemos nosotros. Todos nos sabemos ya todo eso de lo desagradables y horribles que pueden ser los cómics. Todos hemos oído esa gastada y vieja canción de auto-desprecio el tiempo suficiente como para que se haya terminado por transformar en una verdadera molestia. Si piensas que no hay esperanza, por favor, vete a la mierda, muérete en silencio y así me demuestras que de verdad mantienes esa postura. 

Por mi parte quiero que los creadores de historietas sean tan grandes como las estrellas de rock. Quiero cómics que sean reseñados por el mainstream. Quiero que a todos los fans de los cómics inteligentes y molones que respetan el medio del cómic a los que que conozco se les trate con el respeto que se merecen. Quiero que los cómics se unan de nuevo a la raza humana después haber estado mucho tiempo fingiendo ser el tonto del pueblo global. 

Me habéis escuchado, hermanos y hermanas en la desesperación. ¿Recordáis lo jodida, honesta y personalmente que pensásteis que Stan os estaba hablando, y que no sólo parecía una venta de unos estúpidos 12 centavos que perdíais a cambio de poder leer el origen de Spider-Man? Pensad en el poder, pensad en la responsabilidad y sobre todo daos cuenta si queremos o no un medio de los cómics próspero y rebosante de trabajo creativo para todos los cómics de género y los de no-género, si no os gustaría ser los representantes de un campo cuyos talentos e imaginativo curro afortunado supongan la envidia de todos los humanos sanos y civilizados. Si es así, entonces somos nosotros quienes tenemos que poner los primeros escalones en nuestro camino hacia el Paraíso. 

Y afrontemos la verdad con una cara más valiente que la del hombre de Neanderthal: puede que de un modo u otro seamos realmente los últimos cientos de miles a los que nos preocupa ser todo lo que se interpone entre los cómics y su extinción profetizada, por lo que mejor empecemos a hacer uso de nuestras poderosas imaginaciones para pensar cómo resolver el problema más rápidamente. 

Junto con un número creciente de otros creadores y fans, y si estamos realmente preocupados por las implicaciones de la caída de las ventas, creo que es hora de empezar a militar en el medio. Creo que es hora de deshacerse de las viejas imágenes negativas y de las limitaciones auto-impuestas que han ido dejando detrás de sí los cómics mientras arrastraban los pies por las esquinas culturales, como la tímida fea del baile que no se da cuenta de lo hermosa y deseable que estaría con que tan sólo se irguiese, se quitase las gafas y sonriese a la gente por una vez. 

¿No son los gerentes de cuentas y los adolescentes que vegetan frente a Ally McBeal o el último estreno en DVD ni más ni menos "geek" que el fan de los cómics que arrastra su perversión de camino a casa en una bolsa de consumismo culpable y lo esconde detrás de puertas cerradas? ¿Tienen los fans con acné de Britney Spears menos acné que los aficionados con acné a los Vengadores? ¿Por qué la gente se toma en serio a Lara Croft pero no a Superman? 

No me siento un “geek” o un estúpido desde que tenía 17 años. No me siento marginado o alguien pasado de moda (y tampoco nadie debería sentirse de esa forma) en esta sociedad floreciente y múltiple. ¿Cuando empezará la gente inteligente, creativa y exitosa a dejar de pensar en sí misma como marginados infantiles y pasará a relacionarse con el mundo real de riesgos auténticos? 

Despierta, fanboy. Despierta, fangirl.

¿No queréis gobernar el mundo?

1 comentario:

Antonio Alvarez dijo...

Viendo como estamos hoy, sobre todo el mainstream, no se puede estar más acertado y equivado a la vez.