lunes, 13 de enero de 2014

ALAN MOORE CHARLA SOBRE LA CONEXIÓN ENTRE CHARLTON Y WATCHMEN

Alan Moore charla sobre la conexión entre Charlton y Watchmen. Entrevista conducida por Jon B. Cooke y transcrita por Jon B. Knutson para Comic Book Artist nº 9, 2000, traducida por Frog2000.
  
Admitir que decididamente me sentía fuera de lugar mientras telefoneaba a uno de los mejores guionistas de cómic para charlar (¡agh! ¡de todos los tópicos este puede ser el...!) sobre personajes de comic book es una estimación bastante tajante, pero la pura frescura que suponía disfrutar de una animada entrevista con el señor Alan Moore alivió considerablemente la sensación. Está claro que el confeso anarquista es un buen chico, y nos pasamos más tiempo hablando sobre un personaje de la vida real (Steve Ditko) que de, por ejemplo, la relación entre Judomaster y Tyger [personajes de la Charlton]. Alan está gobernando actualmente el mercado con su línea de cómics America´s Best Comics, aclamada tanto por la crítica como por el público, mientras que su recopilación de From Hell, obra realizada junto con Eddie Campbell, se puede encontrar desde hace poco en las estanterías de las librerías, por lo que parece que la vida le está tratando bien al escritor británico. Y sí, amigo lector, de verdad que existe una conexión entre el escriba salvajemente popular y Charlton Comics. Esta entrevista se realizó por vía telefónica el 16 de junio de 2000. (Gracias especiales a JBK por la rápida transcripción.)

Comic Book Artist: ¿Leías cómics de la Charlton cuando eras niño?

Alan Moore: Si, lo hacía. Picoteaba de vez en cuando, porque la distribución de todos los cómics americanos era demasiado irregular en Inglaterra. Creo que al principio los trajeron como lastre en los barcos, lo que significaba que había veces que me perdía un número de un cómic en particular, o incluso un montón de ellos. Por lo que en consecuencia, me gustaba comprar mis favoritos a principios de mes, y luego un poco más tarde, probablemente me acercaba a comprar mis segundos favoritos [risas]... a final de mes estaba leyendo Casper, el fantasma amistoso, tan sólo para colmar mi hábito de lector de cómics. En algún punto de este trasiego me había puesto a leer algunos cómics de superhéroes de Archie/ MLJ/ Mighty, los cómics de la Tower que estaban a la venta en el momento...

CBA: ¿Estaban los de Charlton al final de la lista?

Alan: Todo variaba, dependía de muchas cosas. Puede que mis prioridades por la Charlton estuviesen algunos escalones por debajo, pero más tarde, como lector empecé a disfrutar de una etapa maravillosa en la que (me enteré hace poco) Dick Giordano había conseguido meter una buena dosis de creatividad en los títulos de la Charlton, fue entonces cuando subían más alto en mi lista personal. Todavía tengo algunos ejemplares cerca, como el Charlton Premiere (una especie de título en plan "Showcase"). Recuerdo que en el segundo o tercer número de esa colección aparecía una cosa asombrosa titulada "Children of Doom" realizada por Pat Boyette, que ha fallecido hace poco. Era como una especie de increíble historia de narrativa progresiva. Me imagino que él [Giordano] empezó a buscar artistas como Steranko que cogiesen y experimentasen con la forma del medio. Supongo que Pat decidió afrontar el desafío.

Previamente a la etapa dorada de Dick como editor, disfruté mucho con las cosas de Steve Ditko (“Captain Atom” y los títulos de monstruos de la Charlton), así que el principal motivo de que me gustase la Charlton probablemente fuese que Steve Ditko estuvo trabajando en la editorial. Eso no quiere decir que no hubiese otros grandes dibujantes y guionistas en ella, pero el mejor de todos era él. Ditko fue el único del que pude percatarme de su existencia hasta que llegó el período en el que Dick se hizo cargo de la línea editorial.

Recuerdo que pude leer una tira de escasa duración que supongo que estaba basada en el relato "Repent, Harlequin! Said the Tick-Tock Man" de Harlan Ellison, que trataba sobre una especie de personaje bufón futurista y que había dibujado Jim Aparo. Puede que incluso la hubiesen titulado El Arlequín o algo parecido, pero me acuerdo de que estaba dibujada por Jim Aparo y duró como un par de episodios, probablemente estaba guionizada por Steve Skeates o algún otro.

Había algunas series cortas muy buenas y además, por supuesto, empezó esa gran revampirización de los títulos de la Charlton, la editorial sacó a un nuevo Blue Beetle, un nuevo Capitán Atom y el resto, insuflando nueva energía a la editorial. Todo eso contribuyó a empujar más arriba a Charlton en mi lista de títulos de cómic que tenía que comprar los primeros. Nunca llegaron a amenazar la hegemonía impuesta por Marvel o DC, pero en esa etapa dorada la Charlton era capaz de codearse con los mejores.

CBA: ¿Recuerdas a The Question?

Alan: Si. Era otro personaje muy interesante, y gracias a su extraña apariencia casi era un personaje de Steve Ditko puro. "The Question" no se parecía al resto de superhéroes del mercado, y además parecía una especie de versión para el cómic mainstream del mucho más radical personaje “Mr. A” de Steve Ditko, que había aparecido en el "witzend". Recuerdo que en esa época (creo que había empezado a meterme en el mundillo del fandom del cómic británico), se podía encontrar un fanzine inglés que editaba un caballero que se llamaba Stan Nichols (desde entonces ha escrito un buen número de libros de fantasía). En el fanzine de Stan leí un artículo titulado "Propaganda, o Por Qué Blue Beetle Votó a George Wallace." [Risas.] Estábamos a finales de los sesenta y en las filas del fandom del cómic británico participaban elementos hippies bastante radicales. A pesar de que Steve Ditko fuese obviamente un héroe para los hippies por su psicodélico trabajo en el "Dr. Extraño" y también gracias a la angustia juvenil que se podía encontrar en su Spider-Man, obviamente el pensamiento político de Ditko era bastante diferente del de todos esos fans. Sus puntos de vista eran aparentemente los que aparecían retratados en Mr. A y en los manifestantes y beatniks que ocasionalmente subían a la superficie del resto de su material. Creo que ese artículo fue realmente el primero que apuntó que, sí, que el pensamiento de Steve Ditko estaba muy escorado hacia la derecha (a lo que, por supuesto, tenía todo el derecho), pero al mismo tiempo era un autor bastante interesante, y probablemente por eso fue por lo que retraté a Rorschach [el personaje de Watchmen] como un personaje de extrema derecha.
CBA: Cuando revisas algunas de las diatribas de Ditko en "The Question" y algunos de sus números de Blue Beetle, ¿te los lees con divertida sorpresa o con disgusto?

Alan: Bueno...

CBA: ¿O con una mezcla de ambos?

Alan: Bueno, en realidad no. Cuando observo la obra de Salvador Dalí me quedo maravillado, a pesar de que probablemente fuese un ser humano completamente asqueroso y que [risas] casi rozase el fascismo, pero eso no le quita genialidad a su obra artística. En cuanto a Steve Ditko, al menos creo que su pensamiento político era muy diferente del mío. Steve Ditko tenía unos objetivos políticos, y eso, en muchos sentidos, lo ponía por encima de sus contemporáneos. Durante los sesenta aprendí bastante rápido cuáles eran las fuentes de las ideas de Steve Ditko, y desde el principio pude darme cuenta de su afición a la obra escrita de Ayn Rand.

CBA: ¿Has explorado su filosofía?
Alan: Creo que eché un vistazo a “El Manantial”. He de decir que encuentro bastante risible la filosofía de Ayn Rand. Tenía esos "sueños de supremacía blanca como raza superior" que ya estaban quemados a principios del Siglo XX. Sus ideas no me resultan atractivas, pero parecen ser el tipo de ideas que la gente suele adorar, me refiero a gente que igual cree que secretamente... forma parte de una élite y no parte de la mayoría excluida. En lo más básico, estoy completamente en desacuerdo con todas las ideas de Ditko, pero hay que darle el crédito por haber querido expresar esas ideas políticas. Creo que algunas feministas consideran a Dave Sim de una forma parecida, porque aunque se pueda estar en desacuerdo con todo lo que dice, al menos hay algún tipo de debate político-sexual en marcha. Así que claro que respeto a Ditko.

Hace años estuve formando parte de una banda local de rock que se llamaba "The Emperors of Ice Cream," y uno de los temas que teníamos claro que siempre íbamos a interpretar en directo era una cosa titulada "Mr. A." El ritmo y la melodía los habíamos robado completamente del "Sister Ray" de Velvet Underground, pero toda la letra trataba sobre Steve Ditko.

CBA: ¿"Correcto/ equivocado, negro/ blanco"? [Risas.]

Alan: Uno de los versos era, "[Él] coge una carta y oscurece una de sus caras ocultándola entre las sombras, así te podrá demostrar sus argumentos/ Y dice, 'Hay algo que no es correcto y algo que es cierto, hay negro y hay blanco, y no hay nada, nada en medio.' Eso es lo que dice Mr. A." [Risas.] Y luego se podían escuchar los coros. Sí, lo habíamos mangado de la Velvet Underground, pero las letras trataban sobre la figura de Steve Ditko, al que le tenía mucha simpatía, porque me había enterado de que su vida era bastante anodina en ese momento, estaba viviendo en el YMCA o algo parecido. Creo que era la misma época en la que se estaba celebrando el aniversario de Spider-Man, lo que me parece criminal.

Steve Ditko está completamente en el extremo opuesto de mi espectro político. No me refiero a que mi espectro político de izquierdas sea el comunismo, porque me considero anarquista, que está a unos 180 grados con respecto a la posición donde se encuentra Steve Ditko. Pero tengo un gran respeto por ese hombre, y ciertamente también respeto mucho su obra y creo que en su actitud intransigente hay algo que me hace profesar una gran simpatía por él. Pero supongo que las cosas con las que yo me comprometería o con las que se comprometería él serían muy diferentes.

Aunque alguien tenga ideas moralistas con las que no estás de acuerdo, creo que en el mundo de hoy será una persona con un fuerte código moral que dispone de una buena ventaja.

CBA: En la introducción para la edición especial de Watchmen editada por Graphitti escribiste que cuando estabas haciendo Watchmen habías alcanzado un punto en el que habías sido capaz de purgarte a ti mismo de la nostalgia que sentías por los personajes super-heróicos en general, y que tu interés en los seres humanos reales había saltado a un primer plano. ¿Crees que la obra de Steve Ditko conserva algo más de sustancia cuando se compara con cualquier otra cosa que se estuviese produciendo en ese momento en la Charlton?
Alan: No quiero dar la idea de que haya algo parecido a cierto tipo de profundidad o densa y digna filosofía en esas series de la Charlton, pero siempre le he tenido un gran cariño a Ditko por su militancia, con independencia de lo que estuviese dibujando, y además no siempre estuvo dibujando superhéroes. Mi trabajo favorito de Steve Ditko es el material que hizo para la Warren, como "Collector´s Edition". Allí eligió tonos deslucidos y grisáceos que me parecen maravillosos. Pero sí, fuese lo que fuese lo que estaba dibujando Steve Ditko, un relato del monstruoso Gorgo o alguna especie de superhéroe de la Atlas, siempre lo hacía de una forma estupenda.

CBA: Siempre he tenido la sospecha de que los personajes de la MLJ (The Hangman, The Shield, etc) también aparecían en Watchmen, y después de haber leído recientemente tu introducción de la edición especial de Graffiti, me di cuenta de que mi presentimiento era cierto. ¿Aparecían los personajes de la MLJ como “The Mighty Crusaders”?

Alan: Claro. Era la idea inicial para Watchmen (que no se parecía en nada a lo que se terminó convirtiendo). Era un concepto muy simple: ¿no estaría bien poder coger una línea entera, un universo, una continuidad, un mundo lleno de superhéroes, preferiblemente alguna línea que haya sido interrumpida y que ya no se esté publicando, y encargarte de ella de una forma diferente? Tienes que recordar que esto fue mucho antes de que se hiciese material parecido, como por ejemplo lo que hicimos en Marvelman, donde utilicé a un personaje que ya existía y apliqué un punto de vista sobre el mundo más serio, tal vez más realista, sobre el personaje protagonista y el entorno en el que se movía. Así que empecé a utilizar a los personajes de la MLJ (los super-héroes de Archie), tan sólo porque no se estaban publicando en ese momento, y hasta donde sabía, me parecía como que podían dar mucho juego. En el concepto inicial, una versión tullida del The Shield de los años 60-70 aparecía asesinado en el puerto, y probablemente luego iban a hacer aparición varios personajes a lo largo de la trama, incluyendo al Private Strong de Jack Kirby con un nuevo diseño, todos involucrados de alguna forma en este misterioso asesinato. Supongo que en ese momento pensé: "sería una buena forma de empezar un comic book: encontrándote muerto a un superhéroe famoso." A medida que el misterio se iba desvelando nos iríamos metiendo cada vez más en el verdadero corazón de ese mundo super-heróico, y mostraríamos una realidad muy diferente a la de la imagen que tiene el público sobre los superhéroes. Esa era la idea original.
Cuando Dick Giordano compró el catálogo de la Charlton, Dave Gibbons y yo planeamos colaborar con alguna historia. Habíamos estado trabajando juntos en un par de historias para 2000 A. D. y nos lo habíamos pasado en grande, por lo que también queríamos hacer equipo en DC. (Estábamos entre la primera ola de expatriados británicos, siguiendo los pasos de Brian Bolland y Kevin O'Neill, y yo era el primer guionista de todos, por lo que queríamos trabajar juntos.) Una de nuestras primeras ideas fue para una mini-serie de Los Investigadores de lo Desconocido, y creo que por alguna parte tengo todavía una tosca portada a lápiz para una mini-serie del Detective Marciano, pero ocurrió lo que suele pasar en este medio: otros autores ya estaban desarrollando proyectos con esos personajes, así que DC no nos dejó utilizarlos. Por lo tanto, en ese punto se me ocurrió hacer alguna historia con los personajes de MLJ / Archie, y dimos con esa idea de la que he hablado antes, un concepto que sabíamos que se podría aplicar a cualquier grupo de superhéroes que hubiese existido en el pasado. Podríamos haber hecho lo mismo con los personajes de la Tower (los T. H. U. N. D. E. R. Agents), podríamos haber hecho algo similar. La historia trataba sobre superhéroes, y no importaba cuáles fueran, siempre y cuando los personajes provocasen cierta resonancia emocional que la gente fuese capaz de reconocer, por lo que ver la realidad de estos personajes además podría tener la cualidad de sorprender y sacudir al lector.

De todas formas, Dick había comprado los personajes de la Charlton para la DC, y estaba buscando alguna forma de utilizarlos, y Dave y yo le pusimos delante nuestra propuesta que inicialmente estaba diseñada para esos personajes. He olvidado hasta qué punto estaba desarrollada la idea en ese momento, pero me parece que el proyecto comenzaba con la escena del asesinato, y sabía muy bien quién iba a ser el culpable del mismo y tenía cierta idea sobre las motivaciones del responsable para llevarlo a cabo, así que supongo que las bases mínimas de la trama ya estaban planeadas (lo que en realidad ha terminado siendo lo menos importante de Watchmen). Los elementos más poderosos del último número estaban esbozados, y todas las cosas que podíamos encontrarnos por el medio, los trocitos del argumento. Estábamos planeando hacer un título de superhéroes extremo e inusual, y nos pareció que los personajes de la Charlton nos proporcionarían una buena alineación capaz de provocar una enorme respuesta emocional nostálgica, algo que tendría bastante resonancia y con lo que los lectores se podrían meter en la historia. Así que ese fue el motivo de que presentásemos esa propuesta remozada protagonizada por los personajes de la Charlton.  

CBA: ¿Se la enviásteis por correo a Dick?

Alan: Algo así, y aunque he olvidado los detalles (fue hace mucho tiempo), recuerdo que en algún momento escuché que Dick nos daba su aprobación, nos dijo que le gustaba la propuesta, pero que no quería usar a los personajes de la Charlton, porque lo que habíamos planeado los dejaba para el arrastre, y a no ser que minimizásemos la potencia de la historia, DC no los podría volver a usar.

Si hubiésemos utilizado a los personajes de la Charlton en Watchmen, después del doceavo número (incluso aunque el personaje del Capitán Atom siguiese con vida) DC no podría haber hecho ningún comic book protagonizado por él sin desechar todo lo que habíamos hecho nosotros. Pero para empezar, en ese momento yo no creía que pudiésemos hacer un título con personajes inventados, porque creía que se perdería toda la resonancia emocional que esos personajes podían producir en el lector, para mí era una parte integral de la obra. Con el tiempo me he dado cuenta de que si hubiese escrito los personajes sustitutos de forma bastante aceptable, haciendo que al lector le resultasen familiares a varios niveles, entonces algunos de sus elementos harían que el lector captase esa especie de resonancia o familiaridad super-heróica genérica, y entonces supongo que la historia habría funcionado de la misma forma.
Así que empezamos a remodelar el concepto, utilizando a los personajes de la Charlton como punto de partida, porque fue lo que habíamos acordado con Dick, y además es lo que implicaba seguir el argumento que habíamos planeado en un principio. Empezamos a hacer mutar a los personajes, y nos dimos cuenta de que los cambios nos permitían una mayor libertad. La idea del Capitán Atom como superhéroe nuclear (con la sombra de la bomba atómica cerniéndose en torno), que era una idea que formaba parte de la propuesta original, terminó convirtiendo al Dr. Manhattan en una especie de superhéroe cuántico e impulsó al proyecto hacia una nueva dimensión, porque ahora no sólo trataba sobre la amenaza de la bomba nuclear. Si hubiésemos seguido utilizando al Capitán Atom, no podríamos haber llevado a cabo las cosas que podíamos hacer con la conciencia del Dr. Manhattan y con la forma en la que veía el tiempo. Por lo tanto, apartar a Atom del proyecto fue una decisión muy satisfactoria, aunque en realidad me llevase un tiempo darme cuenta.

CBA: A medida que ibas escribiendo la serie, ¿te empezaste a dar cuenta de que tenías mucha más libertad? Me parece que fue repentinamente a la altura del cuarto número, ¿no?

Alan: Oh, fue incluso antes de ponerme con el primero, en cuanto empecé a escribir y me dije: “¡en realidad esto está muy bien!" En el mismo momento en el que empecé a escribir el primer número empecé a volcarme sobre la idea. Antes, mientras estábamos preparando la serie me habían surgido dudas. Pero cuando nos decidimos seguir adelante, y una vez que Dave y yo empezamos a comentar todos los elementos y a revissr sus bocetos e ideas... claro, en ese punto empecé a escribir el primer número donde había perfilado a todos los personajes, y en mi mente parecían sólidos y potentes. Fui capaz de ordenar el trabajo previo en forma de guión, y cuando estaba en la primera página del tercer número pude darme cuenta de que en realidad habíamos conseguido hacer más de lo que nos habían pedido en un primer momento. De repente me dije: “hey, aquí se podría incluir algo diferente, podría utilizar ese signo radiactivo atornillado en la pared del otro lado de la calle, y así podríamos subrayar algún tipo de amenaza nuclear, y también podría hacer que el tipo del quiosco siempre esté despotricando, al igual que suele hacer mucha gente cuando está en una esquina de la calle pasando el rato, y creo que puedo conseguir algo especial con la narrativa del cómic de piratas que se está leyendo el chaval, por lo que puedo tener a todos estos personajes rebotando unos contra otros y encajando todas estas cosas verdaderamente extrañas con las que se mencionan en la historia de los piratas, haciendo que tengan relación con las imágenes que aparecen en las viñetas, o con lo que está diciendo el quiosquero…" Y ahí fue cuando Watchmen despegó por completo, fue cuando me di cuenta de que había algo más importante en juego que un simple vistazo más oscuro a los superhéroes, lo que después de todo ya había hecho en Marvelman.
CBA: ¿No podría haber sido uno de los elementos importantes en la génesis de Watchmen la aparición de la Liga de la Justicia en La Cosa del Pantano, donde el lector nunca podía ver del todo las caras de los superhéroes y nunca se llamaban por su nombre, provocando una sensación extraña y ominosa?

Alan: Como he dicho antes, Marvelman (después Miracleman) había sido mi primer intento de reestructurar los superhéroes y de hacer algo que fuese adulto y bastante potente en alguno de sus tramos. Aunque admiraban Marvelman, y resultaba obvio que yo podía hacer una buena historia al estilo super-heróico, cuando DC contactó conmigo para pedirme que hiciese los guiones de La Cosa del Pantano, probablemente fue porque todavía eran bastante reticentes a darme rienda suelta con cualquiera de sus personajes más tradicionales, [risas] quizá por miedo a que acabasen como Marvelman, que empezase a utilizar un lenguaje ofensivo y que se pudiese ver cómo nacían bebés por todas partes. [Risas.]

CBA: ¡El horror! [Risas.]

Alan: DC sabía que iba a hacer un buen trabajo en La Cosa del Pantano, porque de todas formas era un título de terror y tenía un halo como más adulto. Cuando empecé con Swamp Thing se me ocurrió: "bueno, en realidad La Cosa del Pantano existe en el mismo Universo que todos estos otros personajes de DC, así que podría conseguir que no fuese una limitación, algo de lo que mantenerme alejado, supongo que simplemente debería encarar las cosas y ver si soy capaz de meter a un gran y colorido grupo de superhéroes como La Liga de la Justicia en una serie como La Cosa del Pantano y hacerlo funcionar sin modificar el tono del título." Así que, claro, nos propusimos no mostrar nunca sus rostros porque quería que los lectores pensaran: “¡Creo saber quién es!” [Risas.] Los personajes nunca se llamaban por sus nombres... creo que simplemente utilizamos los trucos habituales para guardar las distancias, porque nuestra intención era que los lectores echasen un vistazo diferente a los superhéroes. Con ese número me quedé bastante contento, y por supuesto, me demostró que era capaz de hacerme cargo de superhéroes establecidos y escribirlos de una forma que no violase su personalidad esencial, y sin embargo, otorgarles al mismo tiempo una especie de frescura. Pero no creo que sea una referencia para lo que después hicimos en Watchmen, donde recreamos a los personajes por completo, sino que más bien, ese número específico de La Cosa del Pantano hacía referencia a Marvelman.
CBA: Sólo por dejarlo claro: el prototipo de Rorshach era The Question, ¿no es cierto?

Alan: Claro, The Question era Rorschach. Obviamente, Dr. Manhattan y Capitán Atom son equivalentes. Búho Nocturno y el nuevo Blue Beetle... bueno, el Blue Beetle que era Ted Kord, también son equivalentes. Como antes había existido otro Blue Beetle en la cosmología de la Charlton, pensé que estaría bien meter en la serie al Búho Nocturno original. No creo que Nightshade fuese una gran inspiración. Pensaba que no era un personaje femenino particularmente interesante o poderoso. Sencillamente, Espectro de Seda se convirtió en el personaje femenino del grupo porque necesitaba a una heroína. Y como no íbamos hacer nada con los personajes de la Charlton, tampoco tenía ningún motivo para utilizar a Nightshade, así que de esa forma podría echar un vistazo diferente al concepto de "super-heroína", alguien que se pareciese a Phantom Lady, a Canario Negro, que por lo general y después de todo, de entre todas las heroínas disfrazadas estaban entre mis favoritas. Que Espectro de Seda fuese la chica del grupo era como el equivalente de haber incluido a Nightshade, pero tampoco creo que exista demasiada conexión entre las dos. El Comediante era The Peacemaker, y como teníamos un mayor grado de libertad, decidimos hacerlo un poco más de derechas, más patriótico, y mezclamos un poco a Nick Furia con el estilo de The Peacemaker, y probablemente metimos también un poco del héroe patriótico habitual en plan Capitán América. Así que sí, todos estos personajes empezaron de esa forma, los utilizamos para llenar los vacíos de la historia que habían dejado los héroes de la Charlton, pero no teníamos por qué atenernos estrictamente a la fórmula de la Charlton. En algunos momentos nos limitamos a fijarnos un poco más en ellos, y en otros decidimos no hacerlo.

Adrian Veidt era Peter Cannon, Thunderbolt. Siempre me había gustado el Thunderbolt de Pete Morisi... su estilo de dibujo tenía un toque que casi se parecía al de Alex Toth, aunque creo que no era tan bueno, pero a veces había cierta agradable sensibilidad y un buen sentido del diseño en su material que me llamaba mucho la atención. También me gustaba bastante la idea de este personaje que utilizaba el 100% de su cerebro y que tenía un completo control físico y mental. Adrian Veidt se generó directamente a partir del personaje de Peter Cannon, Thunderbolt.

CBA: De niño crecí en un ambiente más bien de izquierdas, y recuerdo que por alguna parte pude ver a The Peacemaker con el eslógan: "Es alguien que ama tanto la paz que está dispuesto a combatir por ella", y me dije: "Agh. Es demasiado reaccionario para mí", y entonces pasé de él.

Alan: Cuando leí sus aventuras me dije: "bueno, ¡menuda estupidez!" [Risas.] Tendría diez años o así, y no es que mi familia fuese de izquierdas (mi familia votó a los laboristas, y fue cuando el Partido Laborista era un partido socialista), pero era una familia de clase trabajadora que probablemente no estaba demasiado bien educada, y por eso sus opiniones políticas no eran demasiado profundas, pero aún así, claro, en esa idea de: "es alguien que ama tanto la paz que está dispuesto a combatir por ella" [risas], cualquiera puede ver de forma instantánea los agujeros de la argumentación.
CBA: Keith Giffen modificó la frase y se podía leer: "Ama tanto la paz que está dispuesto a matar por ella." [Risas.]

Alan: ¡Bombardear, matar, asesinar! Como nosotros no estábamos haciendo a The PeacemakerThe Question, podíamos ir más allá de donde habían llegado esos personajes. Probablemente no podríamos haber hecho que The Question viviese en una habitación que parecía un tugurio completamente hecho polvo y que estuviese perturbado mentalmente, o que tuviese un problema personal con su olor y que fuese un tipo pequeño y feo, tendríamos que haber lidiado con Vic Sage, un exitoso comentarista de televisión.

Cuando era adolescente me di cuenta de que Ditko tenía cierta fijación con la letra K, probablemente porque aparecía en su propio nombre. Es un poco como "Kafka", "Ditko", parecía que había un montón de personajes de Ditko con prominentes letras K en sus nombres... Ted Kord... Ditko parecía ser muy aficionado a ese tipo de sonido, por lo que en cierta manera esa observación me influyó para bautizar a Rorschach con el nombre real de Walter Kovacs.

Para diseñar a nuestro personaje al estilo de Peacemaker, Dave y yo nos dijimos: “este tío parece todo un comediante," creo que tomé el nombre del libro de Graham Greene titulado Los comediantes [1967]. En ese momento había estado investigando algunas cosas sobre diversos tíos que habían trabajado para la CIA y los trucos sucios que usaba la Inteligencia, por lo que Dave y yo lo veíamos como a una especie de personaje a lo Gordon Liddy, sólo que mucho más grande, un tipo duro. [Risas.]

CBA: [Risas.] ¿Gordon Liddy como alguien “más grande, un tipo duro”? [Risas.]

Alan: Claro, Gordon Liddy es un tipo duro, aunque no sea alguien enorme o sea capaz de imponer físicamente a nadie. Pero si Liddy tuviese músculos de comic book, entonces... y además, al utilizar a Liddy también abrazamos toda esa filosofía Nietchzeana y todo eso de tener los huevos de sostener la mano encima de la llama de una vela y no sentir el dolor, aunque te estés abrasando. Así que sí, había algunos pedazos de Liddy en la composición de El Comediante, parte de esa especie de aventureros de derechas enloquecidos y vociferantes.

CBA: ¿Alguna vez volverás a lidiar con los personajes de otros?

Alan: Si quieres que te diga la verdad, en realidad no me gustaría hacerlo. Eso sí, ya sabes, podría cambiar de opinión en cualquier momento.
CBA: Has empezado otra vez a escribir cómics de superhéroes...

Alan: Creo que mis cómics de superhéroes son muy diferentes. Después de acabar Watchmen, sentí que me había cansado un poco de los superhéroes, y que ya no tenía el mismo interés nostálgico por ellos, y hasta cierto punto esa era la verdad. Incluso aunque en realidad esté escribiendo para DC Comics de nuevo (y aunque solía leer Superman), pero ahora mismo no tengo ningún interés en Superman. Me interesaba mientras yo lo estuve escribiendo, pero ahora no funcionaría, porque los personajes parecen diferentes, todo el mundo se ha convertido en alguien diferente. [Risas.]

CBA: Pero supongo que serías capaz de purgarlo bastante rápido, ¿verdad? Tampoco has escrito demasiadas historias de Superman, ¿tal vez cuatro o cinco?

Alan: Y fueron suficientes. Fueron todas las que quería guionizar, pero desde entonces muchos de los personajes han cambiado tanto que ya no me producen las mismas sensaciones que los personajes que conocía. Así que ya no tengo esa especie de interés nostálgico por ese tipo de personajes. En ese punto me dije que no quería seguir recalcando ningún poderoso mensaje político en mis series, porque probablemente los cómics de superhéroes no son el mejor lugar para hacerlo. Por poner un ejemplo, si quiero escribir sobre el medio ambiente, no necesito a ningún monstruo del pantano de por medio. Ya sabes, no creo que “Brought to Light”, la historia sobre las actividades de la CIA durante la Segunda Guerra Mundial, hubiese mejorado por el simple hecho de meter a un tío con la ropa interior por encima de los pantalones. Por otro lado, me fijé en que el éxito de Watchmen había provocado una especie de erupción de cómics super-heróicos bastante densos, francamente deprimentes y abiertamente pretenciosos, y hasta cierto punto me sentía responsable de que esa Edad Oscura bastante morbosa se hubiese hecho realidad. Quizá había sobrecargado a los superhéroes haciéndoles acarrear mucho más significado del que tenían cuando fueron diseñados en un principio. Así que durante un tiempo me dediqué a hacer cosas que no eran demasiado super-heróicas, probando otras áreas de mi interés.

Los superhéroes que estoy haciendo ahora no acarrean ningún poderoso mensaje político con ellos, y es intencionado. Son puro entretenimiento, pero supongo que en realidad hay unos cuántos géneros además de los superhéroes que son entretenidos. Y el entretenimiento puede afectar de forma emocional e inteligente al lector, pero no quiero hacer la misma lectura del género que cuando era más joven. No quiero romper o trascender los límites de los cómics mainstream, porque ya se encuentran despedazados, ¿no?

CBA: Bueno, supongo que tú eres el único que sigue en pie. [Risas.]

Alan: Es que no tiene sentido intentar trascender los límites de algo que ya está hecho añicos, ¿no crees? [risas]. Lo que hay que intentar es conseguir que el cómic mainstream se fortalezca con ciertos elementos que en ocasiones sean trascendentales, pero que no sean en plan: "¡Hagamos algo con este envoltorio!" Tal vez mi enfoque actual sea más constructivo que destructivo.

CBA: ¿Crees que a raíz de esa "mórbida Edad Oscura" que has mencionado, tu trabajo actual en America's Best Comics es una especie de reacción contra Watchmen?

Alan: No creo que sea una reacción contra Watchmen, porque sigo teniendo el mayor de los respetos por esa obra (me parece magnífica), creo que Dave y yo hicimos un buen trabajo y estoy muy orgulloso.
CBA: Se sigue reeditando, ¿verdad?

Alan: Oh, claro, y el próximo año, en su 15º aniversario, van a editar una edición gigantesca. [Risas.] No sé por qué lo van a hacer en esa efeméride. Si lo comparamos con un matrimonio, supongo que sería el aniversario de papel maché o algo parecido. Va a ser como una especie de gran edición de souvenir, y a principios de esta semana me reuniré con el señor Gibbons en el pequeño y viejo Northampton, y grabaremos algún tipo de vídeo, porque no han podido conseguir que me marche de Northampton para aparecer en las Convenciones, así que ya veremos si consiguen que aparezca en esa filmación. [Risas.] Intentaremos que nos filmen a Dave y a mí juntos.

Watchmen es una obra a la que todavía la tengo mucho cariño, y me parece bastante innovadora, porque metimos una serie de técnicas que Dave y yo habíamos desarrollado específicamente para esa obra, pero en cuanto la acabamos, me empezó a parecer un cliché. ¿Sabes lo que quiero decir? En mis siguientes obras no quise seguir usando las mismas técnicas narrativas, así que por eso Big Numbers, Lost Girls y From Hell no tienen cuadros de texto y tampoco hay inteligentes y artificiales cambios entre escenas. Son sólo cortes abruptos, porque sentía como que era una forma más natural de hacerlos. Pero también me encantan las circunvalaciones que se pueden encontrar en Watchmen (es una hermosa pieza de reloj suizo, como un mecanismo, ¿sabes?).

CBA: ¿No te resultó agotador escribirla?

Alan: Si, fue absolutamente agotador. Hacer algo con ese nivel de complejidad (y en la que la complejidad se puede ver también en la superficie) me hizo pensar: "bueno, no quiero volver a hacer algo parecido." He hecho cosas que son igual de complejas, como From Hell, que lo es a su manera, tan compleja como Watchmen, pero su complejidad reside en la historia. No es tan llamativa, y no quería hacer algo tan llamativo como Watchmen de nuevo. Creo que el otro proyecto que hice durante la misma época, La Broma Asesina, se terminó resintiendo por ello. Los dibujos de Brian son hermosos, pero es una de las obras que menos me gustan, probablemente por el guión. Tiraba demasiado de las técnicas narrativas de Watchmen, y si la hubiese realizado dos años antes o dos años más tarde (cuando no estaba tan hechizado por lo que habíamos hecho en Watchmen), probablemente hubiese sido diferente y tal vez se habría convertido en una obra mucho mejor, al menos en cuanto al guión.

Por el momento, creo que el material de ABC no es una negación de Watchmen, tan sólo el reconocimiento de que, hey, Watchmen sucedió en 1986, y eso fue hace casi 15 años, y ahora estamos en una época completamente diferente. En ABC quiero escribir historias que den una sensación de euforia, una especie de frescura y efervescencia, el sentimiento de que la gente que se encarga de ellas les encanta hacerlas.

CBA: ¡Diversión!

Alan: Exactamente, y creo que se puede ver bastante bien en cualquiera de las series. El entusiasmo siempre marca una diferencia. La razón de que Watchmen fuese tan bueno fue porque a Dave y a mí nos encantó hacerlo, hicimos cosas que nunca habíamos hecho antes, y fue excitante. Siempre estábamos hablando y retro-alimentándonos, y lo mismo ocurre con la mayoría de títulos de ABC. En ese sentido me parecen muy similares a Watchmen, incluso aunque parezcan diferentes y se lean de una forma diferente. Son similares en cuanto al compromiso que conllevan y a la cantidad de diversión que nos han proporcionado mientras los estábamos haciendo.

CBA: Entonces me estás diciendo que los cómics de ABC son principalmente de entretenimiento. ¿Te ves volviendo a hacer obras con mayor sustancia?

Alan: ¡Oh, claro! La cosa es que los cómics no lo son todo. Hace un par de años escribí una novela, y cuando tenga tiempo escribiré otra. Tengo dos o tres CDs editados con performances de “spoken word” llenos de sustancia, pero sin superhéroes. En cuanto a mi obra en el cómic, en este momento estamos acabando Lost Girls, que creo que es una obra muy sustanciosa: es pornográfica [risas], pero es a mi estilo y al de Melinda, y creo que tiene sentido, peso social y valor político.

CBA: ¡Así que tú mismo te horneas tus pasteles y también te los comes!

Alan: Oh, ¡por completo! [Risas.] Claro, y también tengo eso otro en marcha, otro CD, acabo de estar en el estudio haciendo las mezclas finales del CD que creo que Dave Severin (el tío que solía tocar en Siouxie and the Banshees) editará a finales de año.

CBA: Ya sabes, tus títulos no se suelen catalogar como "cómics de superhéroes”, sino como “cómics de Alan Moore”. [Risas.] Me parece bastante “cool”.

Alan: Los cómics de Alan Moore, si, me gusta. Ya sabes, espero que en el futuro seamos capaces de hacer cosas más extrañas. Me gustaría hacer westerns y todos estos viejos géneros que se solían utilizar en los cómics y que de repente alguien decidió deshacerse de ellos por alguna razón. Recuerdo con cariño cuando solía haber cómics de guerra y cómics del Oeste y cómics para adolescentes y cómics con fantasmas amistosos y cosas por el estilo. O los de Herbie. Cuando era pequeño, Herbie fue una de mis pasiones de todos los tiempos, y en los cómics actuales no se puede ver nada parecido. Resultaría demasiado excéntrico, ¡es demasiado original! Por lo tanto, ese es el terreno de Jack B. Quick, que es como intentar rellenar el agujero que Herbie había dejado en la industria del cómic.

Supongo que los cómics de ABC son una especie de intento de construir un arca donde se puedan meter todos mis conceptos favoritos, las cosas sobre las que creo que deberían tratar los cómics, ya sabes, para que de esa forma sean capaces de sobrevivir al Diluvio.

1 comentario:

Un Peticionario Desesperado dijo...

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