sábado, 18 de enero de 2014

LA SENSIBILIDAD APOCALIPTICA DE PAUL KIRCHNER (1 de 2)

Entrevista de James Romberger para The Comics Journal (9 de diciembre de 2013). Traducida por Frog2000.

Paul Kirchner comenzó su carrera en la Continuity Associates de Neal Adams en 1973 y más tarde estuvo trabajando una temporada como asistente del legendario historietista Wallace Wood. Sus propios cómics, meticulosa y surrealistamente dibujados, fueron leídos en su mayoría durante los setenta y ochenta en revistas profesionales como High Times, Heavy Metal y Epic. En esa época se me antojaba algo así como un modelo a seguir, porque hasta cierto punto parecía querer evitar los cómics “mainstream”, prefiriendo en su lugar aplicar sus habilidades en algunas historias cortas más personales y a todo color que en espíritu se encontraban más cerca de las que se publicaban en revistas de cómic europeas como Pilote y L’Écho des Savanes. Sin embargo, puede que su obra más conocida sea "The Bus", una tira de dos niveles de viñetas en blanco y negro que estuvo apareciendo durante mucho tiempo en la Heavy Metal. Inexplicablemente, Kirchner se niega a reeditar la novela gráfica de 1986 titulada “Murder by Remote Control”, realizada en colaboración con el misterioso guionista holandés Janwillem van de Wetering, una obra que desde hace mucho tiempo espera reedición y reevaluación. Entrevisté a Kirchner por email en octubre de 2013 y fue él mismo quien copió y editó la transcripción.
James: Supongo que conoces a Jim Steranko. Se pueden ver influencias en tu obra.

Paul: Si, conozco a Steranko. Admiro mucho su trabajo y he llegado a conocerlo en persona, probablemente en 1972 o 1973. Era un chico muy accesible y en ese momento me animó mucho. No recuerdo si lo conocí primero en la Comic Con de Phil Seuling o si un día entró en una tienda de cómics en la que yo estaba trabajando entonces (The Memory Shop, entre la Tercera Avenida y las Calles Séptima y Octava. Tan sólo estuvo abierta un puñado de años). Además, solía pasarse por el estudio de Neal Adams cuando visitaba la ciudad. Hace décadas que no sé nada de él. La última vez que lo vi fue en el pequeño servicio que se celebró en memoria de Wally Wood.

James: ¿Te hizo alguna vez comentarios sobre tu trabajo?

Paul: Le gustaba parte de mi obra primeriza que aún estaba sin publicar, lo suficiente como para que quisiera incluirme en una antología de nuevos artistas que estaba planeando, aunque creo que no llegó a dar frutos, pero de todas formas yo ya me había involucrado en otras cosas. Ha pasado tanto tiempo que no soy capaz de recordar las conversaciones que mantuvimos. Recuerdo una Convención en Nueva York en la que los dos nos fuimos a su habitación de hotel para charlar un rato sobre cómics. Además, estuvimos hablando por teléfono varias veces. Era un ave nocturna, como yo, y le gustaba hablar conmigo mientras estaba trabajando.

Realmente admiro mucho su forma de pensar en los cómics: el simbolismo, la forma de armonizar los cambios entre escenas, los efectos gráficos, su llamativo estilo narrativo. He intentado emularlo en mi obra, y un ejemplo podría ser la historia “Deep Sleep”, de la que dibujé los lápices para Neal Adams y que apareció editada en la colección "House of Mystery" (en el nº 236, octubre de 1975). Detrás de esta historia se puede encontrar una anécdota interesante. Neal se había quedado dormido en el metro, y cuando se despertó le habían robado su portafolio (créetelo o no, pero le ha ocurrido más de una vez). En él había un montón de dibujos originales irreemplazables, incluyendo una historia a lápiz de otro autor que se suponía que tenía que entintar. Como era él quien la había perdido, también era responsable de que las cosas llegasen a buen puerto. Neal pensaba que yo podría volver a hacer a lápiz la historia por poco dinero, y que él podría rectificar cualquier defecto de mi trabajo al entintarlo. Por supuesto, hizo un trabajo precioso, aunque reconozco que mi dibujo sufría algunos problemas fundamentales. Al acabar me regaló los originales desinteresadamente, que siguen en mi poder.

James: Estaba escrita por Jack Oleck. Las historias de Oleck para los viejos magazines de terror de DC me parecen insípidas, al igual que todos los cómics de DC de la época, pero también tenían una especie de tono sombrío.

Paul: Si. Dibujé varias de las historias de Oleck y le encuentro un poco verborréico.
James: Hiciste un buen trabajo, aunque me doy cuenta de lo joven que eras. Adams no te controlaba tanto como he visto que hacía con otros, por lo que asumo que le gustaba tu trabajo. En esa historia no veo demasiado Steranko, no tanto como el que se puede ver en “Dope Rider”.

Paul: Lo que más me avergüenza de “Deep Sleep” son las posturas exageradas de los personajes y los (en ocasiones) inútiles ángulos de cámara. Además, solía usar un montón de cosas sacadas de películas de terror, y la verdad es que el propietario de la casa se parece a Peter Cushing de forma muy reconocible en algunas escenas. Me gusta el diseño de página y las transiciones entre viñetas.

James: No recuerdo haber visto ningún material tuyo en DC cómics.

Paul: El primer trabajo que me publicaron fueron cuatro o cinco historias para sus títulos de terror. No era un buen material. Nunca me ha gustado trabajar a medias, prefiero hacerlo motivado. Fue Neal quien me mantuvo en contacto con ellos. Después de mirar mis muestras llamó a Joe Orlando, que era el editor de "House of Mystery" y "House of Secrets" para DC. Aunque era un novato, Joe empezó a pensar en qué podría utilizarme. Era amigo del entintador Tex Blaisdell, que en ese momento estaba buscando trabajo. Como a mí me pagó una tarifa baja como aprendiz por mi abocetado, Joe pudo pagarle a Tex una tarifa mayor por el entintado. Como compensación, Tex, que había tomado el cargo de dibujante en la tira de periódico “Little Orphan Annie” después del fallecimiento de Harold Gray, me contrató para trabajar un día a la semana en su casa de Flushing, para que le ayudase a terminar las tiras de la semana. Cuando terminábamos me las llevaba a Manhattan y las deslizaba por debajo de la puerta de la oficina del Daily News, alrededor de las dos de la mañana. Este trabajo solo me duró algunas semanas, según los diarios iban rechazando sucesivamente editar la tira, así que Tex ya no pudo darse el lujo de seguir contando conmigo. Por supuesto, la tira se revitalizó cuando se estrenó el show de Broadway y Leonard Starr se hizo cargo de ella.

James: ¿Cómo conociste a Neal Adams y Wallace Wood?

Paul: Un día conocí a Larry Hama a través de un amigo común en la Escuela de Arte, e inmediatamente me llevó al estudio de Neal Adams para que le conociese a él y a algunos otros de los chicos que trabajaban allí, como Ralph Reese. Larry y Ralph eran asistentes de Woody, y habían trabajado juntos en un montón de proyectos. Según empezaba a despegar la carrera de Larry, Ralph empezó a confiar cada vez más en mí como asistente. Poco después de Navidad fuimos a ver a Woody para entregarle un regalo que era como una especie de broma, y Ralph terminó contratándome. Durante un mes o dos ni siquiera escuché hablar a Woody, pero una mañana, me llamó y me preguntó si me podía acercar al estudio para pasarle el “zip-a-tone”. Estaba entintando un trabajo de Rich Buckler para Warren que se titulaba “Snow,” y esa fue una de las primeras cosas en las que estuve trabajando como asistente de Woody. Después de esa primera vez estuve trabajando con él casi todos los días durante varios años.
James: ¿En qué otras historias de Wood has colaborado? ¿Trabajaste en su obra maestra, “The Wizard King”? Me refiero a la primera parte.

Paul: Con Woody hice varias cosas para Creepy y Eerie. Estuve trabajando en el “Plopular Poetry” de Woody para el Plop de DC. Recuerdo que escribí alguno de los poemas. Además trabajé como asistente para Hercules Unbound, también de DC. Hicimos el cómic de Destructor para Atlas. Steve Ditko hizo el lápiz, pero nunca llegué a conocerlo (creo que Woody se aseguró de que no estuviese allí cuando Ditko acudió a él como con deferencia, porque por lo general se quedaba recluído.) Trabajé en el primer “The Wizard King”, de hecho Woody usó algunos bocetos que yo había hecho para los interiores. Woody me contó que Ditko había declarado que la cuarta página de “The Wizard King” era posiblemente la mejor página única de cómic que había visto nunca. Wood tuvo mucho cuidado en las cuatro primeras páginas, que acabó antes de empezar con el resto de la obra, y que luego usó como muestra para vender la idea al editor.

James: ¿En cuáles de las historias para la Warren de Woody colaboraste?

Paul: El trabajo de Warren que recuerdo haber hecho con Woody incluye: “Killer Hawk,” que Woody abocetó y entintó. “Creeps”, en el Creepy nº 78. Ayudé a Woody con el lápiz y John Severin lo entintó de forma excelente. En ese trabajo solíamos usar un montón de cosas cinematográficas recogidas de mi extensa colección de fotocopias, y creo que un montón de los efectos de luz eran magníficos. Además, se pueden reconocer algunos actores, como Lee Van Cleef, Sylvester Stallone, etc. Y también colaboré en “The Manhunters”, en Eerie nº 60, donde Woody se trabajó el lápiz y el entintado.

James: Me pregunto si podrías comentar lo que aprendiste a nivel artístico con Woody.

Paul: En cuanto a lo que he aprendido con él, en su mayor parte fue absorbido tan sólo por estar trabajando estrechamente junto a él y ver cómo hacía las cosas. Si hacías algo mal te corregía y te daba pequeños consejos, me decía cosas como: "Todo lo que se necesita para ser un buen dibujante de cómics es dibujar bien las cabezas y las manos, saber cómo detectar dónde encajan mejor las masas de color negro y darle a la página un aspecto que parezca espléndido." O también: "bien te puedo decir que nunca he falseado una fuente de luz. Pero aún así, la luz puede hacer cosas raras." O también: "Debe haber alrededor de 400 posiciones diferentes en las que puedes dibujar a una persona corriendo, pero sólo cuatro de ellas tienen buen aspecto."

En cuanto a mi parte del trabajo incluía dibujar bordes de viñeta, el dibujo y entintado de los fondos, el esbozo de figuras, el rotulado, eso es lo que me enseñó a hacer. La verdad es que en ocasiones se podían detectar contradicciones en Woody, porque por un lado se consideraba uno de los más grandes dibujantes de todos los tiempos, mientras que por otro sentía que cualquier asistente novato de la calle que trajese para trabajar sería capaz de estar a su altura. Por supuesto, siempre y cuando el asistente no se extralimitase demasiado, Woody estaba seguro de que podría retocar lo que fuese necesario. Recuerdo que me dijo que había tenido problemas con algunos chicos que querían "demostrarle lo que eran capaces de hacer" mientras él estaba fuera del estudio, y se las habían arreglado para meter tanto la pata entintando un trabajo, que no existía posibilidad alguna de reparación. Yo era apropiadamente humilde en cuanto a mis habilidades, así que no tuvo problema alguno conmigo. Woody siempre me animaba para que hiciese más cosas.
James: Supongo que Woody tendría su propia "lista de enemigos” colgada en la pared del estudio en la época en la que estuviste trabajando con él. Me preguntaba si diría algo acerca de Stan Lee. Notarás que no es que sea un gran fan del viejo mentiroso, de hecho me molesta mucho que no apoyase a sus colaboradores de cualquiera de las formas que verdaderamente cuentan, y además, por si eso no fuese bastante malo, está lo que le hizo a la familia de Kirby más recientemente, en el juicio. Me parece bastante imperdonable. Por lo que sé, supongo que Wood tendría algo en su contra.

Paul: Ah, sí, Woody y su famosa “lista de mierdas.” Por alguna razón, siempre pareció estar enojado con Jim Warren mientras estuvo trabajando para él. Ralph Bakshi también estaba en esa lista. Woody incluso tenía algunas quejas sobre Bill Gaines, que había sido muy bueno con él. Seguro que tenía mucho más que decir sobre Stan Lee de lo que puedo recordar, pero por supuesto, Stan nunca consiguió tomar ventaja de su arte de la misma forma que hizo con Kirby o con Ditko. Recuerdo que me decía que la primera vez que acudió a Marvel, Stan Lee llegó corriendo de su oficina con una gran sonrisa en su rostro y le estrechó la mano. "Me siento como si estuviese encontrándome con un verdadero gigante de la industria", dijo Stan, o algo por el estilo. Pero Woody se quejó de que después de ese encuentro, Stan nunca volvió a hacer aspavientos por el estilo, y que él parecía dar por sentado que los iba a hacer. Bueno, ¿qué se esperaba? Me pareció que enfadarse por ese motivo era bastante hilarante.

James: Puede que Wood se enojase con Warren porque fue alguien que permitió que su editor Bill DuBay mutilase su dibujo y guión hasta grados casi irreconocibles. Dubay incluso reescribió historias enteras para 1984, la revista de ciencia ficción. Por lo que recuerdo, también añadió un degradante tono sexista. Alex Toth se quejó de una forma parecida de la labor de Dubay, y creo que sus quejas están justificadas. Del mismo modo, el problema de Wood con Bakshi también resulta comprensible, porque Bakshi se apropió descaradamente del "Cobalt 60" de Vaughn Bode (impreso por primera vez en el Witzend de Wood) y de su trabajo (y del tuyo) en "Wizard King" para el largometraje de animación de 1977 titulado "Wizards".
Paul: Definitivamente, tienes toda la razón sobre los motivos de que Bakshi estuviese en esa lista negra, y probablemente también estés en lo cierto en el caso de Jim Warren. Por desgracia no puedo recordar si Bill DuBay estaba en esa lista o no. Es curioso que fuese una lista real pegada en la esquina de la gran mesa de dibujo de Woody, con nombres que eran añadidos o tachados. Creo que poco después de empezar a trabajar, el nombre de Wayne Howard apareció en la lista, pero más tarde limaron asperezas.

Por supuesto, Woody era incluso capaz de emprender una vendetta. Una vez le envió a Jim Warren un paquete anónimo en el que había montado y pegado un retablo. Era como una representación donde se podía ver un plato, un cuchillo, un tenedor y una servilleta, y en el plato había una caca de perro de plástico y el título: "Bon Appetit", recortado de la portada de la revista del mismo nombre.

James: Me interesa saber lo que piensas sobre tus tiras de Dope Rider para High Times, qué opinas sobre trabajar para una revista que promociona el uso de las drogas. Yo también estuve trabajando en el "staff" de dibujantes de High Times durante algunos años, en mi caso en los ochenta. Llevaba fumando marihuana desde que tenía catorce años, pero me arrepentí de haber trabajado para High Times cuando mi hijo tuvo la edad suficiente como para poder comprobar cómo la hierba afectaba a sus amigos, que también estaban metidos en la cultura hip hop. En años más recientes, High Times y otras defensoras de la marihuana se han empezado a dirigir a chicos jóvenes que fuman “blandas”, y me he dado cuenta de primera mano de los efectos negativos de la marihuana en los chavales: cambios de humor, malestar general, algunos incluso dejan el colegio. Ha sido entonces cuando he empezado a ver más claro cómo me afectaron las drogas durante mis años de formación. Me doy cuenta de que los chavales se convierten en adictos al tabaco de liar que mezclan con las blandas, y mantienen el humo en sus pulmones demasiado tiempo como para que resulte saludable. Hace unos años conseguí dejar de fumar por fin. Me he dado cuenta de que en el blog de Dope Rider que has diseñado para la tira, desafiabas los consejos que se incluyeron en la recopilación de Dope Rider, y comentabas que en realidad no haces uso de las drogas.

Paul: Drogas… siempre me han preocupado. Cuando estaba en la Escuela de Arte solía fumar hachís y marihuana, pero me provocaban un estado extraño que no me gustaba demasiado. Además, cuando vuelvo a revisar mi juventud y mis veinte años, me doy cuenta de que podía confiar en mi mente para desechar un montón de ideas e imágenes raras, cosas que estuve utilizando en Dope Rider, en portadas para Screw y en mi trabajo para Heavy Metal. Me preocupaba que si tomaba psicodélicos, podría interferir con esa facilidad para dejar de lado algunas cosas (sé que algunos lo encontrarán contra-intuitivo). Tengo una actitud bastante progresista sobre el uso de drogas por parte de los adultos, pero si mi obra ha animado alguna vez a alguien a que consuma drogas duras, que por otra parte yo nunca he tomado, quiero pedirle disculpas. Por otro lado, el fan de Dope Rider que me dijo que no mencionase que yo no tomaba drogas, Manny Perez, de nuevo está encarcelado en la actualidad, después de haber sido arrestado por haberse involucrado en una gran operación de contrabando de droga.

James: Te prometo que no quiero que te sientas mal por haber estado trabajando en High Times, ¡yo también lo hice! Creo que muchos de nosotros nos hemos tragado ciertas cosas sobre las aspiraciones de la contra-cultura que al final no han podido pasar el test del tiempo, por ejemplo, creo que un montón de cómic underground se ha quedado obsoleto y además se puede interpretar como algo muy sexista. Parece que a medida que van envejeciendo, muchos suelen preferir tomar otra ruta, aceptando y haciendo suyas las estructuras que anteriormente consideraban negativas, quizá por motivos codiciosos o porque desean cierta estabilidad, o simplemente por falta de compromiso.

Aunque sigo pensando que la marihuana no debería utilizarse para meter a personas en prisión mientras que el alcohol está perfectamente aceptado en sociedad, incluso aunque sea capaz de arruinar vidas, y aunque creo que las sustancias psicodélicas deberían examinarse más atentamente por sus propiedades beneficiosas, nadie debería promocionar entre chavales o adolescentes NINGUNA sustancia capaz de alterar la mente. Pero en tu caso, resulta difícil decir que tus obras promocionen absolutamente NADA.
Paul: No te preocupes, no me siento mal por haber estado asociado con High Times, en serio. Si lo estuviese, supongo que habría rehusado a que reimprimiesen mi obra, o hubiese condenado la revista como si fuese alguien que ha sufrido una conversión religiosa y que renuncia a su pasado. Dope Rider tiene su origen cuando le enseñé mis muestras a Dennis Lopez, el editor de Harpoon, a quien le gustó mucho la historia de western surrealista que había dibujado, pero me dijo que debería hacer una historia similar basada en las drogas. El elemento de la droga era necesario para hacer que el surrealismo tuviese sentido para la mayoría de los lectores. Como se centraba en la cultura de las drogas, High Times quiso editar la historia, y si eso me proporcionaba un espacio para el tipo de arte que yo quería hacer, no tenía prejuicios de ningún tipo para trabajar en una revista orientada hacia las drogas.

Siempre me ha interesado el conflicto y la conexión que se produce entre el mundo “real” y el mundo de las cosas materiales, entre las transiciones ordenadas y los resultados predeciblemente lógicos y el otro mundo, el de las fuerzas espirituales, las visiones, los sueños y las desilusiones, un mundo que atiende a sus propias, ilógicas e impredecibles reglas. No estoy seguro de que este ultimo reino sea menos real en nuestras vidas.

A veces, en mis dibujos se pueden ver situaciones en las que existen ciertas convenciones que se dan por entendidas, y de repente introduzco un elemento de surrealismo. Por ejemplo, en las tiras del Bus vemos situaciones banales donde un hombre coge el autobús. Porque todos sabemos qué significa estar esperando el autobús, subirse en él y sentarse junto al resto de pasajeros, y esta rutina me provee de un contexto mundano en el que puedo introducir elementos surrealistas. Lo mismo ocurre con Dope Rider, donde puedo jugar en contra de todas esas convenciones que se pueden ver en las películas del Oeste (quizá resulte menos atractivo para las generaciones más recientes, que no han crecido viendo estas películas).

James: Recuerdo las historias de Dope Rider como más coherentes de lo que eran en realidad. Al volverlas a leer, sigue gustándome su dibujo, con toda esa profundidad de espacio y el color, creo que en ellas has desplegado un amplio rango de influencias en la estela de Dali, Bosch, Rick Griffin, Druillet, Wood, Escher, las antiguas películas del Oeste y muchas más. El dibujo es muy preciso, cada vez más a medida que avanza la serie. Pero en realidad las historias no van hacia ningún sitio, son variaciones sobre un solo tema, un poco al estilo de las del Bus… excepto que Dope Rider es bastante más oscuro. Me pregunto cuántos fumados las habrán examinado mientras estaban idos y han empezado a flipar… ¡e incluso puede que hayan tenido un mal viaje! Ja, ja.

Paul: Puede que Dope Rider tuviese más sentido para ti cuando solías estar fumado. Pero tienes razón, las historias eran muy simples, solo algo de lo que colgar el dibujo. Cuando me incorporé a High Times, Larry Hama me escribió un guión para Dope Rider por el placer de hacerlo y me dijo que si lo quería utilizar. Pero no pude usarlo, porque se basaba más en la historia que en el dibujo. Lo verdaderamente prioritario era el dibujo. Supongo que no se puede hacer gala de una narrativa compleja cuando cada viñeta está visualmente desconectada de la anterior.

(Continuará)

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