lunes, 6 de enero de 2014

ALUCINANDO CON LA MARVEL DE 1968: DROGAS, ARMAS Y PATSY WALKER, por Warren Ellis


Alucinando con la Marvel de 1968; Drogas, Armas y Patsy Walker, por Warren Ellis. (Extraído de "Desde el Escritorio de Warren Ellis", Volumen uno (Avatar, 2000.) Traducido por Frog2000.

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Recientemente Tony Isabella  estuvo sondeando un foro de internet con la pregunta de a quién elegirías si tuvieses que seleccionar talentos actuales para realizar los cómics Marvel de 1967 y 1968. Y se me vino una idea a la cabeza... En lugar de elegir talentos creativos de un antiguo catálogo de Marvel... si estuvieses al cargo de esos títulos, ¿qué harías con ellos? ¿Sobre qué temas tratarían? ¿Qué tono tendrían? ¿Cómo cambiarías la historia del medio de los cómics en América?

Estamos en 1968. Stan Lee está muerto, perdido para el mundo en un bizarro accidente con su sanitario. Has adquirido el Marvel Entertainment Group con dinero que proviene de la droga. Los editores tiemblan ante el sonido del traqueteo repetitivo de tu pistola automática, mientras te encuentras sólo en tu oficina. Mujeres extrañas se pasean por la editorial a horas extrañas tanto por el día como por la noche, frotando polvo blanco en sus elegantes narices y usando la fotocopiadora de la oficina para imprimir interminables imágenes monocromáticas granulosas de las marcas de sus delgados brazos blanquecinos. Eres obscenamente rico, estás abrasadoramente loco, eres impredeciblemente violento y tienes todo el control. ¿Qué es lo que harías? ¿QUÉ ES LO QUE HARÍAS!?

Fácil. Lo cancelas todo excepto ese cómic "modelo" para chicas, Patsy Walker.
Los excesos de la Factory de Warhol aún siguen recientes en la mente de todo el mundo. El título del tebeo tiene esa fría y elegíaca cualidad de drama británico sobre la vida rutinaria. Rastreas a la multitud superviviente de la Factory para llevarte a algún escritor contigo. Encuentras a Ultra Violet, probablemente la más sana y literaria de todas las superestrellas de Warhol. Empiezas a hablarle. Y después de un rato empiezas a escuchar.

Vuelves a la oficina y empiezas a trabajar para encontrar la forma de capturar el desolado glamour de la pandilla de la moda y el arte de New York. Este no va a ser como tus otros cómics. La cocaína y el orgullo desmedido han encendido una llama en el pozo negro que apesta a metano de tu mente. Oh, no, esto va a ser algo muy diferente. Le dices a tu guionista  que se deshaga de las convenciones de los cómics para chicas que han estado rigiendo la colección de Patsy hasta la fecha. Empiezas a hablarle sobre escritores de verdad, sobre Mailer y Wolfe y el resto. Visitas a tu gente de producción y empiezas a hablar con ellos sobre la forma de producir un cómic que no se parezca a uno. Quieres que tenga el aspecto de un libro. Tendrá el mismo tamaño que los cómics normales y el mismo número de páginas, pero el diseño de la portada necesita ser radicalmente diferente. El logo de la Marvel se verá reducido hasta convertirse en una pequeña marca, así como el precio. Contratarás a un artista para que produzca una portada pintada con estilo realista. 

Cogerás al toro por los cuernos y harás de Patsy Walker un título que trate sobre la vida real y el estilo de vida moderno de una modelo, en cada uno de los detalles atroces y abrumadores. Vas a contar historias sobre drogas y dolor, humillación y rebeldía y belleza sin adornos ni florituras. Y lo vas a dirigir hacia un público adulto. Y algo crucial, no se lo entregarás al Comics Code. En cambio celebrarás eso mismo, encontrarás a algunas personas famosas que sean capaces de leérselo y harás que se sienten y le digan al país por qué deberían leerse Patsy Walker. La forma más fácil de hacer todo esto, por supuesto, es a través de un truco: "Dios Mío, Mr/ Ms. Quien Sea, ¡ese jodido follaperros de Nixon y su babeante perro faldero Agnew han determinado que tienen que asesinar este valiente escalafón buscado por este nuevo medio! Si lo consiguen con nosotros, ¿no crees que tú serás el siguiente? Demonios, claro que sí, han olido la sangre, han empezado a perseguir todo lo que esté impreso, y luego verás como harán que vuelva el Código Hayes..." Seguramente funcionará demasiado bien. Describirás al CCA como figuras diabólicas, fosilizadas y autoritarias antes de que incluso hayas sometido a su prerrogativa el título, convirtiéndolos en un nuevo hombre del saco que se dedica a perseguir el Arte.

Los literatos se pondrán de tu parte. Burt Lancaster hará spots televisivos patrocinados por la ACLU en los que Patsy será citada como "la evolución de una importante y nueva forma artística americana". La Rolling Stone se volcará sobre ti como si te hubiese salido un sarpullido. Todo el mundo menor de treinta años querrá leer Patsy Walker, y de hecho, los académicos y expertos de mayor edad proclamarán que el título es una obra extraordinariamente moral y compasiva. En un formato recopilatorio "trade paperback" sin precedentes, Patsy establecerá de forma exitosa una sólida avanzadilla en las librerías para las obras de cómic extensas. 

Justo hasta ese momento en el que Valerie Solanas se ha presentado en la oficina, todo estaba marchando maravillosamente...

Warren Ellis
Southen, Londres
Febrero de 1997

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