lunes, 5 de enero de 2015

DON MCGREGOR CHARLA SOBRE KILLRAVEN (1 de 4): LAS HISTORIAS SON LAS QUE DAN VALOR A LA ESCRITURA


DON MCGREGOR CHARLA SOBRE KILLRAVEN (1 de 4)
Entrevista realizada por Jason y Daniel, de Comics Bulletin, en 2013. Traducida por Félix Frog2000.

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Texto que escribí en facebook presentando esta entrevista y su traducción:

Bueno, pues ya me he metido en otro lío de 20 y pico páginas de word de extensión, esta vez en forma de entrevista con el ínclito DON MCGREGOR centrada en una de las series más extrañas de la Marvel de los 70 (es una especie de "spin-off" del libro "La Guerra de los Mundos" escrito por H.G. Wells y publicado en 1898). McGregor es un guionista significativamente comprometido que refulgió en aquella época experimental gracias a esta serie y a su muy imitado arco argumental escrito para Jungle Action protagonizado por la Pantera Negra. La idea es la de acabar de traducir el mamotreto antes de que acabe el año para que posteriormente aparezca en el blog a principios del 2015, por lo que algunos días puede que tengáis doble ración. La entrevista la recogí del blog Your Chicken Enemy, que a su vez la rescató de Comics Bulletin (2013). Tanto La Pantera Negra como Killraven fueron editados en sendos tomos en Blanco y Negro por la extinta Forum. A ver si tenemos suerte durante los próximos años y Panini edita todos estos materiales de nuevo, porque son de primera línea.

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Los guiones de Don McGregor siempre fueron especiales. La obra realizada en Marvel durante la Edad de Bronce formaba parte de la más inteligente, apasionada y articulada de cualquiera de las realizadas por los guionistas de la época. Don escribió algunos de los héroes de acción más realistas jamás vistos. Sus personajes sufrían emociones reales, no sólo de comic book. Sentían dolor psíquico y emocional, y hablaban en profusión sobre dichas dolencias.

Estamos encantados de presentar esta masiva entrevista en cuatro partes con el gran Don McGregor, que se irá ofreciendo durante toda la semana de forma similar a nuestra entrevista de varias partes con Don acerca de su trabajo en la clásica serie de la Pantera Negra.

Jason y Daniel, de Comics Bulletin: ¿Cómo te viste involucrado en "Killraven", y qué te dijeron sobre la colección cuando te hiciste cargo de ella?

McGregor: Puedo responderos, pero tengo que intentar organizar la secuencia de sucesos y recordar cómo se fueron tomando las decisiones. No estoy al tanto de todos los factores que influyeron en la decisión editorial de ofrecerme el guión de "La Guerra de los Mundos” y “Jungle Action”.

Esencialmente me ofrecieron escribir las dos series al mismo tiempo. Cuando estabas trabajando en el staff de Marvel, el editor jefe solía celebrar reuniones con los empleados. No recuerdo que estuviesen programadas, sino que se celebraban cuando se iban a tratar nuevas formas de proceder o cuando la compañía tenía previsto ampliar el número de series y otros temas por el estilo. Era durante esas reuniones, para aquellos que acudían a ellas, cuando se cambiaban a los artistas de cada título. O donde se le informaba a alguien si le iban a asignar un guión.

No me hacía falta llevar mucho tiempo en la editorial (básicamente hacía pruebas de corrección en los títulos de reimpresiones) para darme cuenta de que ahí existía un acuerdo tácito para la mayoría, pero no obstante, cuando eras guionista y trabajabas en el staff por 125 dólares a la semana, tenías que completar tus ingresos realizando tareas como guionista.

Mucho después me enteré, cuando ya no escribía ni la Pantera, ni Killraven, ni Morbius o Luke Cage que no tenían mucha confianza en mis habilidades como guionista y que como mucho me ofrecían títulos con ventas marginales, y también géneros que no se sabía muy bien si podrían vender en el terreno de los cómics.



En los setenta, los títulos de género con “Jungla” como trasfondo no estaban generando demasiado dinero. Los que estaban al cargo estaban intentando probar de todo. Ciertamente se habían dado cuenta de que el Tarzán de Joe Kubert había muerto. Si un personaje como el Rey de la Jungla falla incluso con el talento de Joe detrás, es bastante seguro que algunos otros títulos con la temática de la jungla vayan a cerrar.

De ahí que Jungle Action, que en esencia era un título de reimpresiones, dispusiera ahora de nuevo material protagonizado por la Pantera Negra, y ese fue uno de los títulos que me ofrecieron durante aquella reunión en particular. No tenía ni idea de lo que iba a suceder antes de la reunión.

También se pensaba de la misma forma sobre los cómics de Ciencia Ficción; que no vendían demasiado en los puntos de venta de los cómics.

En el caso de "War of the Worlds" tengo la impresión de que habían tenido muchas esperanzas en esa serie, pero cuando cambiaron los talentos creativos de sus tres primeros números, no hacía falta ser un profeta para poder ver las señales, o por parafrasear la canción de Paul Simon, “Los sonidos del silencio” ["The Sounds of Silence."]

En este caso, básicamente estaban descartando la serie porque era una buena idea que se había echado a perder. Y así, justo después de decirme que yo sería quien escribiría la Pantera Negra, más o menos la siguiente frase fue: "y también "La Guerra de los Mundos".

Aunque no tenían demasiada fe en mí como guionista, yo tampoco suponía una amenaza en la editorial, porque no tenía planes para intentar convertirme en editor jefe. Yo era vagamente consciente de aquellas maniobras políticas, pero no tenían atractivo alguno para mí. No quería editar las palabras de otras personas, tan sólo quería escribir las mías.

Así que me dieron "La Guerra de los Mundos", y sospecho que había más de una persona en las salas de redacción que no sólo se sorprendió por la longevidad que consiguió la serie, sino también por la reacción de parte de los lectores, muy intensa. Me lo preguntaron en varias ocasiones durante mi etapa en la serie, "¿Qué demonios está pasando aquí? ¿Cómo es que mis títulos no reciben cartas como éstas? Tus series están muertas; ¡pero estás recibiendo demasiadas cartas!"

CB: ¿Te indicaron la dirección que tenías que seguir o simplemente te dijeron "Tenemos esta serie de “La Guerra de los Mundos”, ¡ahora es tuya!"?

McGregor: En la reunión me indicaron que tenía que escribir tanto “La Guerra de los Mundos” como Jungle Action.

Al principio creo que tenían muchas esperanzas en la serie, pero cuando pasó por las manos de tres guionistas durante tres números consecutivos, y creo que por la misma cantidad de dibujantes, pienso que ya no estaba considerada como nada más que un esfuerzo en vano. Aunque en referencia a Jungle Action simplemente me dijeron que querían que transcurriese en Wakanda y que debía aparecer la Pantera Negra. Pero con "La Guerra de los Mundos" la situación era diferente.

Marv Wolfman había escrito el tercer número y quería contarme lo que tenía planeado para Killraven. Le dije que quería escribir mi propio título. No creo que me lo tuviese demasiado en cuenta. Creo que pensó, y tal vez algunos otros también lo hicieron, que yo creía que era mejor guionista que él. Ni siquiera me daba por considerar lo que estaban haciendo el resto de guionistas. No me importaba. Ese era su negocio, no el mío.



Muchos de estos guionistas escribían un cierto número de títulos.

Yo no estaba siendo prepotente. Todo lo que quería hacer era coger mis dos pequeños títulos y buscar las historias que sentía que merecía la pena que fuesen escritas. No tenía por qué saber en qué podrían convertirse dichas historias, o si formarían parte de un proceso de aprendizaje, ni tampoco cómo transcurriría el futuro de la serie ni lo que iría surgiendo orgánicamente durante la escritura del título.

En aquellos tiempos, si estabas metido en los cómics era posible leerse todo lo que aparecía en su totalidad sin demasiada dificultad. Ya que "La Guerra de los Mundos" tan sólo tenía tres números, ciertamente no me suponía problema alguno hacerme con ella.

Nunca le pregunté a nadie qué es lo que tenía planeado hacer.

Hay muchos casos en donde tienes a otras personas reclamando que esa fue idea suya y no tuya. Si mi nombre aparecía en la historia, yo era el que tendría que vivir con ello. Si fallaba, quería fallar con total honestidad. Si lograba llegar a un lector, quería que fuese a través de mis habilidades como narrador.

Así que me leí los tres primeros números y empecé a pensar en lo que iba a intentar hacer con "Killraven."

¿Responde todo esto a tu pregunta, Daniel?

CB: ¡Claro!

McGregor: Mira, cuando estás empezando a trabajar en una serie o con un personaje de una gran empresa, hay que tener en cuenta muchos factores, y no todos ellos son evidentes cuando se mira el negocio desde el exterior.

Creo que ya hemos discutido algunos aspectos de ese período de gestación en la entrevista sobre la Pantera Negra.

Había ciertos elementos de los que me di cuenta nada más acercarme al primer número de "Killraven". Mientras que tú no podrías nombrarlos específicamente, nosotros nos fijamos en cómo funcionan las cosas dentro de una empresa. La primera gran restricción era: No PUEDO darle fin a La Guerra de los Mundos. Simplemente no me dejarán hacerlo.

Si alguna vez se te ocurriese algo parecido, entonces tendrás que pasar por todo el protocolo para lograrlo, pedir permiso para llevar la idea a cabo. Por lo tanto, sospecho que las primeras ideas con las que tuve que lidiar tuvieron mucho que ver con que iba a necesitar tener un lugar hacia el que dirigirme, un lugar hacia el que llevar a los personajes, un enfoque con el que poder poner en marcha algún tipo de final, una especie de viaje con los personajes, algo que pudiese finalizar sin tener que lidiar con una serie de personas ajenas que pudiesen influir en dicha decisión.



Por otra parte, si se me ocurría una dirección independiente para el título, probablemente me dejarían resolver las cosas a mi aire, de la forma que me había propuesto en un principio para la serie. La pregunta era: ¿Cuál era esa dirección?

En los números anteriores se mencionaba a un hermano [del protagonista] de pasada.

La idea de que iniciase la búsqueda de su hermano tenía un montón de posibilidades emocionales, además de que si se iniciaba una búsqueda para encontrarlo, podría explorar diferentes partes del país y el efecto que la estancia de los marcianos había tenido sobre nosotros.

El Parque Nacional de Yellowstone es uno de mis lugares favoritos. Visualmente es muy diverso. Una vez que decidí que el hermano del protagonista se encontraría allí, entonces podría empezar a diseñar a las personas que viajarían con Killraven, además de trabajar un montón todos los temas que quería explorar.

Esto me dio la sensación de que tenía un propósito. ¡Hay algo que puedo intentar conseguir con todo esto!

El cambio de localizaciones regionales también significaba que continuamente podríamos traernos un aspecto claramente visual a cada historia, algo muy propio de cada región, esa sensación de que la historia tiene lugar en un emplazamiento determinado. Los cómics son un medio visual, y yo siempre estaba buscando formas de mantener las historias visualmente estimulantes.

Por lo tanto, nos fuimos desde el Estadio de los Yankees hasta Washington, DC. Puedes observar toda la diversidad visual que hay en la serie de una forma inmediata, además de que así podíamos explorar la esencia de cada sitio, lo que representaban, en lo que se habían convertido, cómo había afectado la conquista del Planeta a cada lugar que nos era familiar en algún nivel.

Battle Creek, Michigan, por ejemplo, me atraía mucho debido a que me encantaba conseguir los juguetes que venían en las cajas de cereales cuando era crío y vivía allí. También esperaba que me llegaran las figuras de los hombres rana por correo para echarlos a nadar, ¡cuando tenía entre 5 y 7 años esperaba ansiosamente que me llegaran las figuras de los Navy Frogmen por correo! ¡O los cómics!

Incluso ahora, cada vez que me llega un paquete con un DVD o un libro al buzón es como descubrir una especie de tesoro. Todavía me resulta emocionante. Supongo que se podría decir que desde muy temprana edad yo era una persona que se encontraba totalmente sumergida en la cultura pop que formaban aquellos cómics, programas de televisión, libros y películas de la época, que eran tan reales para mí como cualquier otra cosa del mundo real.



De todos modos, volviendo de nuevo sobre los elementos en los que tuve que pensar al comenzar a escribir "Killraven", sospecho que puede que el comic book “Atomic Knights” de Gardner Fox y Murphy Anderson ejerciese una ligera influencia, junto con Hitchcock, que también utilizaba fondos únicos para configurar las localizaciones de sus escenarios. Realmente no sería capaz de responder pregunta alguna sobre los “Caballeros Atómicos”, porque no he leído esas historias desde hace décadas. No recuerdo muchos detalles acerca de aquellas historias, excepto que estaban situadas en una especie de escenario post-apocalíptico y los héroes llevaban todos trajes blindados. Y si no recuerdo mal, las historias sucedían a menudo en lugares que eran bastante icónicos.

Me acuerdo que Dwayne McDuffie me dijo una de las últimas veces que estuvimos juntos que se había olvidado que yo había estado escribiendo "Killraven" al mismo tiempo que Jungle Action. Me hizo la observación de que normalmente los guionistas de cómic sólo tenían una serie donde enfocaban todas sus energías personales.

Yo saltaba entre "La Furia de la Pantera" y "Killraven."

Y eso no tenía nada que ver con lo que me estaba pasando en la vida real del día a día. Bueno, tal vez sí que tuviese algún impacto en mis historias.

Empecé a escribir "Killraven" después de empezar "La Furia de la Pantera". Sabía que en mi cabeza rondaba la idea de que "Killraven" sería mi serie más de "comic book". Recuerdo que lo pensé de esa forma. Porque no podía entregarle el mismo tiempo y energía a esa serie que a la de T'Challa.

Creo que dicho pensamiento tan sólo lo mantuve durante un número.

Los personajes crecieron y se definieron, y entonces no quise traicionarlos. Realmente empecé a querer explorar lo que eran y lo que les afectaba y cuáles serían sus destinos. Todavía no eran Hombres Libres como tal cuando me hice cargo de ellos, y lo digo en el sentido de que a excepción de M'Shulla no tenían nombres o trasfondo o personalidad, no eran más que figuras dibujadas que seguían a Killraven.

El único distintivo que recuerdo era el de la figura calva con bigote. Se convirtió en “Old Skull”. Su personalidad, incluso un poco su forma de expresarse, estaba inspirada por el viejo Moses de “Centauros del Desierto” [1956], de John Ford. Si te ves Centauros no podrías ver el parecido entre ambos personajes, porque Old Skull se va desarrollando según avanza la serie, y su relación con los demás no se parece mucho a la del viejo Moses. Old Skull es un personaje mucho más pro-activo y muy apasionado en sus lealtades.



CB: Y entonces te trajiste a Carmilla a la serie, alguien que inicialmente era una especie de villana, y también a su torturado compañero Grok, del que más tarde nos enteraríamos de un gran secreto.

McGregor: Creé a Carmilla Frost en el primer número que escribí: "The Mutant Slayers". No creo que antes hubiese habido personajes femeninos profundos en "Killraven". Sospecho que yo no sería capaz de escribir una serie continuada durante un buen período de tiempo que no tuviese a mujeres formando parte integral del elenco.

Si coges y examinas cualquiera de las historias de terror de las revistas Warren, como Creepy, Eerie o Vampirella, podrás ver que en la mayoría de esas historias las mujeres son tan importantes como los hombres, desde "Song of a Sad-Eyed Sorceress" hasta "The Vampiress Stalks the Castle This Night."

Cuando hice la serie del Zorro en los 90, el hecho de meter personajes femeninos en la serie que no sólo apareciesen como decorado en las historias era algo muy importante para mí. Me encantaba el Zorro, pero al repasar las historias del personaje me di cuenta de que no quería limitarme a guionizar únicamente historias de camareras que eran rescatados por el Zorro. Fue una de las primeras cosas que hice, idear una mujer que pudiese coincidir con el Zorro en personalidad y sensualidad. Hay demasiadas mujeres de los cómics que son creadas con una especie de sexualidad desinfectada; Lady Rawhide no sólo jugaba a disfrazarse.

Por lo tanto, antes de escribir una sola historia, ¡cree a Lady Rawhide! La idea de tener que guionizar un título mensual sin mujeres podría matar mi entusiasmo en el momento de escribir el siguiente número.

Creo que se podría decir que si hay dos cosas que me tomo en serio en esta vida, y esas son la escritura y las mujeres.

Por otra parte, cuando hice la tira del Zorro para los periódicos me inventé a Eulalia Bandini porque Lady Rawhide siempre creaba mucha controversia y habría supuesto una lucha diaria mantenerla en la historia, y no sólo por su atuendo, sino por su forma de gozar del sexo y por su sentido del humor sobre el mismo. Pero Eulalia realmente terminó evolucionando, y me encantaba la forma en que Tom Yeates la dibujaba, así que a pesar de que fuese presentada inicialmente para una escena, seguí escribiéndola de nuevo para la tira hasta que durante el segundo año se convirtió en la fuerza motivadora central para casi todos los demás personajes que aparecían en la serie.



CB: Tus mujeres siempre son poderosas. Me encantaban Mint Julep y Volcana Ash, que aparecían en "War of the Worlds."

McGregor: Claro, también me gustan mucho. Planeé traerme de vuelta a muchos de los personajes secundarios en "Final Lies, Final Truths, Final Battles." Había escrito que Killraven se llevaría la guerra de vuelta a Marte en mi primer o segundo número. Debería mantener mi promesa haciendo algún día ese gran final.

Creo que incluso los lectores que me han seguido a lo largo de todos estos años en todos los diferentes géneros por los que he pasado... aun así creo que se verían sorprendidos, tal vez incluso cogidos por sorpresa por un par de los eventos que escribí, y creo que nunca se les habría ocurrido que ocurrirían de dicha forma. Me encantaría que se hiciera realidad.

Por otro lado, creo que Craig Russell dijo en una ocasión que yo ya había escrito unas cien páginas de esa historia. Hace mucho que no las miro, pero creo que están cerca de ser 50 ó 60 páginas de guión acabado. Pero Mint y Volcana ya formaban parte de ese clímax.

CB: Así que cuando Craig Russell se unió al equipo de la serie fue cuando realmente ésta pareció empezar a tener su propia energía. ¿Cómo ocurrió? ¿Cómo se involucró Craig en la colección?

McGregor: Trabajar con Craig fue algo maravilloso. Fui increíblemente afortunados de poder contar con Craig para "La Guerra de los Mundos" y con Rich Buckler para "La Furia de la Pantera".

Estuve en la convención de cómics del Javitz Center hace un par de años [en NYC] y Arvell Jones vino a hablar conmigo. Me hizo pasar un mal rato por haberlo tenido como dibujante en las series que estuve escribiendo en la época, aunque yo no lo había elegido a él. Supongo que mucha gente se piensa que yo tenía alguna potestad para escoger a quién debía dibujar lo que yo escribía. Pero no tenía ese poder. Cuando esos dibujantes eran asignados a las series, eso era cosa de la editorial. No tuve nada que ver; tan sólo dije con quién me gustaría trabajar.

CB: Parecías estar contento en cada ocasión.

McGregor: Realmente lo estaba. Permíteme aclarar un poco la anterior afirmación. Sí, Rich Buckler y yo llegamos a conocernos en las oficinas de Marvel Comics y congeniamos de inmediato. Ambos éramos unos apasionados de los cómics, y lo pasamos bien juntos. Rich fue el que me encontró un lugar para vivir en el Bronx cuando me mudé desde Rhode Island.

Pero yo no elegí a Rich para que dibujase “La Furia de la Pantera”. Rich fue quien optó por dibujar la saga, y tenía la suficiente influencia como para conseguir que la editorial le dejase hacerlo, porque si no Rich nunca habría estado en el título. Incluso si yo hubiese preguntado por él, Rich era alguien demasiado importante para la empresa como para colocarlo en un título de menor importancia como Jungle Action. Si Rich dibujó los tres primeros números de "La Furia de la Pantera" fue todo gracias a él mismo, porque les hizo saber que realmente quería dibujar ese título. Trabajamos muy estrechamente. Mientras estaba viviendo en el Bronx me iba al apartamento de Rich y posaba como si yo fuera la Pantera para que Rich lo dibujara. Y también me gustaba diseñar las páginas con el título y Rich cogía esas ideas y hacía que funcionaran.



La serie de "Killraven" cambió bastante de dibujante. Ya os he contado antes a ambos que realmente no me he vuelto a leer esos títulos, probablemente desde que estuve preparándome para hacer la novela gráfica en los ochenta. Tuve en las manos la edición en tapa dura, de nuevo en la época posterior a cuando se crearon esos cómics. Recientemente los estuve revisando un poco porque sabía que queríais hacerme esta entrevista, pero no puedo decir que me leyese las historias.

En la página de correo de aquel número que dibujó Gene Colan, "Something Worth Dying For”, me enteré de que Gene iba a dibujar la serie a partir de ese número. ¡En serio! Si yo la escribía, entonces deberían haberme dicho que Gene iba a ser el dibujante regular del título. Me encantó lo que hizo Gene, pero me pregunto qué demonios estaba pasando entonces, porque Gene era un dibujante demasiado importante para Marvel como para que le dejaran aparcado en "Killraven," a menos que por alguna razón Gene necesitara dibujar un título adicional durante un tiempo y los otros títulos, más importantes, ya tuviesen comprometidos a sus dibujantes.

Esa fue la historia en la que Gene y yo trabajamos juntos por primera vez. No nos hicimos amigos hasta años más tarde. Cuando le he hablado alguna vez sobre aquella historia de Killraven, él no recordaba que fuese la primera que hicimos en colaboración. No se acordaba de Serpent Stallion ni tampoco del desnudo de Carmilla. Siempre insiste, y sé que es lo que él cree de verdad, en que la primera vez que trabajamos juntos fue en la historia de Hodiah Twist, "The Hero Killer Principle".

La última vez que estuve con Gene, en un hospital, seguía convencido de que esa fue nuestra primera historia. Durante la época en la que estuvimos colaborando estrechamente, conocí a la esposa de Gene, Adrienne. Me dijo algo que no me podía creer. Me contó que Gene raramente hablaba sobre la historia en la que estaba trabajando en ese momento, pero que sí que lo hizo sobre la de Hodiah Twist, debido a las cosas tan inusuales que le indiqué que tenía que dibujar, y supongo que también por la ambientación y por los giros del argumento. Pero Adrienne me contó algo que nunca he llegado a creerme del todo y que sabe porque a ella se lo contó alguien de las oficinas. Me dijo que Gene nunca se leía completamente un guión. Se leía la página que le tocaba hacer en ese momento y no tenía ni idea de lo que pasaba en las siguientes. Gene me dijo varias veces que como se leyese toda la historia completa se pondría nervioso, porque se preguntaría cómo iba a ser capaz de dibujar aquella escena o esa otra parte que estaba llena de acción.

Recuerdo que pensé: "¡Pero si es Gene Colan! ¡Puede dibujar cualquier cosa!" Cuando mirabas los lápices de Gene siempre percibías esa sensación de confianza, nunca tuve indicio alguno de que cualquier cosa de las que yo escribía llegase incluso a estremecerlo. En las páginas originales dibujadas por Gene Colan nunca se veía ni siquiera una marca de goma de borrar. Nunca veías ni una mancha de café derramado. En su trabajo no había ningún indicio de vacilación en absoluto.

Cuando yo estaba trabajando en las oficinas como corrector de los cómics de Marvel, a veces podía ver los lápices de Gene antes de que los entintasen. Su dibujo era sencillamente precioso. A menudo me hubiese gustado que todo el mundo pudiese ver la apariencia que tenía su dibujo antes de que fuese entintado, y no es que no tuviese algunos buenos entintadores y con talento entintando su trabajo. Pero esos lápices eran tan únicos y tenían tanto trabajo detrás que había veces en las que lo único que deseaba era que no se echaran a perder.

A menudo pensaba que ojalá hubiese una forma de lograr reproducir directamente los lápices de Gene a color. No fue hasta que estuve trabajando en mi propia creación, "Ragamuffins", para Eclipse, que intenté presionar para hacer así las cosas, y Dean Mullaney encontró una forma de hacer que funcionasen, por lo que la obra de Gene no quedó tapada por el color.

Craig Russell es totalmente lo opuesto, porque a Craig le encanta leer todo el guión y conocerlo todo sobre el mismo.

Recuerdo detenerme para ver a Craig mientras viajaba con Marsha hacia Oklahoma, en la época en la que estábamos haciendo la novela gráfica de "Killraven". Tenía todo el tomo dibujado y numerado. A veces puede que hubiese una viñeta de la historia dibujada a página completa, una viñeta que supongo que Craig se sintió obligado a hacer de esa forma concreta porque sabía lo que necesitaba la misma.

Cuanto más trabajas con un dibujante, más compañero suyo te haces, por lo que tendrás una idea mucho mejor de cómo se desenvuelve a la hora de hacer un trabajo. Con Gene, por ejemplo, cuando me di cuenta de que no se leía todo el guión de golpe y que a veces una secuencia le inspiraba más que el resto, entonces sabía que eso le haría demorarse más en esas páginas, por lo que le escribía una nota para que siguiera adelante, ya que tenía que ponerse al día para poder llegar a tiempo hasta el gran final que yo tenía planeado.

(Continuará)