lunes, 26 de enero de 2015

STEVEN GRANT Y EL CASTIGADOR


STEVEN GRANT Y EL CASTIGADOR (Marvel Age Special: The Punisher Anniversary, 1994. Traducido por Frog2000.)

Me llevó casi diez años crear algo que terminó convirtiéndose en un éxito de la noche a la mañana. La primera vez que le hablé a Marvel sobre un cómic protagonizado por El Castigador fue en 1976. Yo estaba de vacaciones y me choqué con el entonces miembro del personal de producción de Marvel, Duffy Vohland (que en paz descanse), al que conocía a través de mi militancia como fan. Para mi sorpresa, Duffy organizó una entrevista entre el editor en jefe de Marvel y yo. Sin nada preparado aún y sin tiempo para pensar en una carrera en el medio de los cómics, improvisé un par de propuestas. Una de ellas estaba protagonizada por The Punisher.

Ese no fue mi mejor día. Recuerdo que cuando le sugerí hacer una serie del Castigador el editor entornó los ojos, una reacción que yo conocía bastante bien. Al mismo tiempo que acababa de entrar también estaba saliendo de Marvel. 

Dos años después Roger Stern me invitó a escribir una historia que se quedaría archivada como sustituta para la serie de Marvel Two-In-One. Aún no había planeado cómo guionizar cómics de forma profesional, pero en los cómics se pagaba mejor que trabajando como crítico, una cosa llevó a la otra y aquí estamos ahora. Mis primeras tareas sueltas para Marvel no revisten mayor interés, y generé numerosas historias de relleno que no eran para ningún título en particular y que tampoco levantaron gran expectación. Pero como cualquier otro guionista de este campo me sentía obligado a dejar mi marca personal.

Quería escribir sobre un mundo en el que los gobiernos podían ser comprados bajo las mismísimas narices de los ciudadanos, donde la gente que te decía que cumplieses la ley fuese también la que en algunas ocasiones se la saltaba, donde la desprotección era una condición endogámica y el asesinato algo mundano, sórdido y repentino. El mundo de The Punisher.

A finales de los setenta Marvel empezó a editar mini-series, y yo quería hacer una de The Punisher. Todavía tenía la historia que había presentado en 1976 y que finalmente se convertiría en los números 2 a 5 de la limited serie del personaje. Pero al mismo tiempo El Castigador estaba mal visto entre el staff de Marvel. Les repugnaba su violencia y les ofendía su turbia postura moral. Me guardé la propuesta y enseñé otras ideas. Sin éxito. Bajo el mandato de Jim Shooter, claramente Marvel caminaba en una única dirección y yo iba por otra.

De vez en cuando les volvía a sugerir hacer la mini-serie de Punisher. Los editores no querían tener nada que ver con ella. En 1984 eso cambió gracias a Mike Zeck. 

Había trabajado en Marvel Team-Up con él, aunque después no estuviésemos demasiado en contacto. Pero yo había observado que su dibujo se había ido convirtiendo en algo fenomenal en Maestro de Kung-Fu y en el Capitán América según él se iba transformando en el que podría decirse que era el mejor dibujante de acción del medio de los cómics. Cuando salieron las Secret Wars le llamé para enseñarle la idea sobre The Punisher. 

Las coincidencias extrañas ocurren bastante a menudo. Mientras lo estaba llamando, Mike y su entintador habitual, John Beatty, estaban hablando sobre lo que iban a hacer a continuación. Dieron con un personaje, The Punisher, cinco minutos antes de que yo los llamase. Mientras estábamos hablando Mike y yo descubrimos que teníamos exáctamente el mismo punto de vista sobre el personaje: una figura taciturna y resuelta que sin embargo era hiper-racional, casi hasta rozar la locura. No había forma de que no fuese el tipo más duro sobre la faz de la Tierra, porque su supervivencia dependía de ello. Y nosotros, Mike, John y yo, unimos nuestras fuerzas.

Y aprendí una lección: es mucho más fácil vender un proyecto si en él ya está involucrado un dibujante. Particularmente uno que llame la atención. Carl Potts era uno de los pocos editores a los que no me había acercado todavía. Él quería poner en marcha un "espacio" con artistas que estuviesen en lo más alto en ese momento, y yo sabía que le gustaban las artes marciales y la aventura y la acción. Probablemente nos habría dejado hacer Millie, la Modelo si hubiésemos querido, pero Carl fue particularmente receptivo a la idea del Castigador. Era el tipo de material con el que quería que se lo asociara, abriendo así una nueva veta en Marvel de material repleto de acción. No todo el mundo era tan entusiasta en la editorial. Jim Shooter dio el visto bueno al proyecto (sobre todo como favor a Mike, que había dibujado las Secret Wars de Jim), pero recuerdo que todo reposaba sobre los hombros de Carl. Un empleado mayor del equipo de ventas de Marvel me informó, con un tono algo estridente, que el público de Marvel no tenía interés alguno en las aventuras de un "psicópata asesino", y que el proyecto era una pérdida del dinero y los recursos de Marvel. Carl se mantuvo firme y siguió apoyando la propuesta. Gracias, Carl. 

A la luz de todo esto, Mike y yo sabíamos que teníamos que rediseñar The Punisher rápidamente, porque no tendríamos una segunda oportunidad. 

The Punisher no tenía un nombre auténtico. Le dimos uno. Los anteriores guionistas habían maltratado al personaje hasta dejarlo inutilizado. Ignoramos lo que habían hecho y seguimos hacia adelante. Mike quería dibujar el interior de una prisión. Yo quería un estilo seco y frugal en los diálogos. Queríamos que fuese superado numéricamente en una situación imposible para poder demostrar su inteligencia, habilidades y su negativa a la hora de aceptar la derrota. The Punisher podía ingeniar una forma de salir de una situación o hacer uso de sus músculos para abrirse camino a través de la misma, sin importar las aparentes probabilidades que tuviese en contra. A pesar de vivir en lugares del país completamente alejados entre sí, Mike y yo funcionamos como una sola unidad de una forma que nunca había experimentado anteriormente con otro dibujante. No hay forma de darle todo el crédito que se merece. No era "mi" proyecto, y tampoco era el "suyo". Era nuestro proyecto, y sigue sin haber nadie con el que hubiese preferido trabajar en su lugar. 

De alguna forma salimos del embrollo en el que nos habíamos metido y con la ayuda de Carl, John Beatty, Ken Bruzenak y Phil Zimelmann, conseguimos llevar el primer número de la serie limitada de The Punisher a los quioscos. Marvel seguía mirando el proyecto de reojo y lo promocionó muy poco. Los pedidos del primer número estaban bien, pero no eran demasiado grandes. A las dos horas de su edición el primer número de la serie limitada se había agotado completamente en todos los puntos de venta del país. Ese fin de semana la oficina de pedidos de Marvel fue inundada con los nuevos encargos. Para el lunes se declaró que la serie se había convertido en un auténtico éxito, y el departamento de promoción cambió abruptamente la maquinaria y empezó a presionar fuertemente para promocionar el resto de la mini-serie. Todo el mundo conoce bastante bien el resto. 

Un comentario adicional: resulta bastante habitual escuchar que The Punisher tuvo éxito debido a su violencia. El día que apareció el primer número, un empleado de una tienda de cómics de Santa Monica puso el grito en el cielo debido a toda la gente que era asesinada en el título. Abrí la copia que tenía en las manos (no había ninguna a la venta cuando yo entré en la tienda) y le desafié a que me dijese dónde había una sola persona que hubiese muriese en todo el ejemplar. De hecho, no había ninguna. No conseguimos que El Castigador tuviese éxito porque le hiciéramos matar gente, hicimos que alcanzase el éxito porque le dimos la acción apropiada que requería el personaje. Eso es lo que quiere el público realmente: la acción apropiada que requieren los personajes que leen. Lo cuál, creo, es la razón por la que la mayoría del revival "grim and gritty" (un término que odio) y las remodelaciones del pasado fracasen mientras El Castigador sigue sobre ruedas. Lo desolador y lo macabro son actitudes inapropiadas para la mayoría de los personajes de los cómics, pero un punto de vista oscuro sobre el mundo es la esencia de The Punisher. ¡En efecto, hay balas que son misericordiosas!

Han pasado ocho años desde la publicación de la serie limitada del Castigador y no sé que más puedo decir. Excepto lo siguiente: esto es para todos esos editores que a lo largo de los años les he ofrecido el proyecto y lo han rechazado porque pensaban que era algo insignificante, y he esperado años para poder decirles lo siguiente, 

os lo dije.