lunes, 6 de abril de 2015

THUNDERBIRDS CRIARÁ UNA GENERACION COMPLETA DE INGENIEROS LOCOS, por Warren Ellis


(Septiembre de 2009 para Wired, traducido por Frog2000)

Nuestra amada BBC, en su infinita sabiduría, ha decidido que lo que necesita ahora Gran Bretaña es otra adaptación televisiva de los repugnantes libros "Just William" [Las aventuras de Guillermo] de Richmal Crompton. Presumiblemente se titulará "Just William 2010": que se vayan a la mierda, entregadle los derechos de la licencia a quien queráis, no podría importarnos menos. Dicho trato significa que alguien de Broadcasting House ha decidido que "Guillermo" tiene valiosas lecciones que enseñar a los hijos de la Gran Bretaña, (aparte de obviedades como "te puedes comprar una X Box, la BBC odia tu jeta, ahora déjanos en paz para revolcarnos en esta basura concebida para los que tenemos cien años.")

Por lo tanto, como antídodo contra este herbicida audiovisual con el que tienen la intención de rociar los ojos de nuestros hijos, propongo que la BBC vuelva a emitir los Thunderbirds de Gerry Anderson.

Y ahora tened paciencia.

Thunderbirds es Ficción de Salvamento. Todos los niños responden bien ante las situaciones hipotéticas de salvamento. La Ficción de Salvamento está emocionalmente madura, es algo que elimina el deseo por lo mágico, lo religioso o por la gente que vuela en un chasquido de dedos para salvar el día. Se confirma como que no hay algo más glorioso y deslumbrante que idear formas para salvarnos a nosotros mismos.

También trata sobre astronautas. Los astronautas de la vida real se han convertido en un grupo que no tiene nada de especial. En la actualidad sólo escuchamos hablar sobre ellos cuando fallecen. Demonios, a finales de los años 60 el brillante e imaginativo piloto Scott Carpenter estaba vendiendo mierda de teletienda en la televisión local. Pero en los Thunderbirds, Jeff Tracy es un excéntrico billonario capaz de convertir su isla privada del Caribe en un cosmódromo secreto para su exótica nave espacial y otras embarcaciones reutilizables, con capacidad suficiente como para albergar un laboratorio donde realizar labores de ingeniería vanguardista a la última, con sirvientes y una cantidad inagotable de vermut. ¿Es usted un ministro del gobierno que está desesperado por la aparentemente irresoluble necesidad de que los niños se interesen por la ciencia? Thunderbirds dice que la ciencia es impresionante porque se puede llegar a volar por el espacio y vivir en una isla tecnológica repleta de licor. Es un buen incentivo. 

Los Thunderbirds rescatan gente que está en problemas. Por lo general, dichos problemas implican alguna enorme máquina tarada que se estropea. Puede que los niños tengan la continua tentación de exclamar: "mira, en el futuro la gente acumula mucha mierda que se rompe un montón de veces." Pero un padre responsable sentado con su hijo bocazas y abofeteable dirá: "No. Presta atención. Lo primero, sabes muy bien que la gente no siempre consigue hacer bien las cosas a la primera, y también sabes que no hace tanto tiempo que no eras capaz de comer o hacer caca sin ayuda alguna."

Pero aquí tenemos lo más importante de todo. No es que las cosas que aparecen en los Thunderbirds se rompan y que la gente necesite ser rescatada, sino que en primer lugar la gente ha tenido que pensar y construir esas cosas. Los planes para mover el edificio Empire State al completo: haz que unas plantas sean regadas con propulsión nuclear, saca el combustible del agua salina del mar, envia una sonda espacial tripulada hacia el Sol con la misión de mangar un pedazo de materia solar. Eso es pensar a lo grande, es como algo que se podría encontrar en el libro "BLDGBLOG" de Geoff Manaugh. Como ocurre con toda la buena ficción para niños, la serie se desenvuelve a base de conceptos enormes y dementes, y todo ello presentado bajo la apariencia de cosas que piensan las personas normales. Esto es muy importante: inmensas y preciosas ideas como solución a nuestros problemas. Y dichas soluciones terminan siendo de varios tipos: aviones geométricos propulsados por cohetes, mega-transportadores de despegue vertical-horizontal y estaciones espaciales trucadas como si fuesen las casas robóticas ideales del futuro de los cincuenta (en cierta forma parece que el Thunderbird 5 tenga paneles de madera en los lados.)

Lo más importante es que enseña a los niños que, después de salvar el mundo, uno se retira a su bar, donde alguien está haciendo tintinear algo de cool jazz a las teclas, y cada uno tendrá un cigarrillo y tantos martinis de vodka como sea necesario para borrar del alma las ampollas provocadas por el estrés de arrojar a tres personas montadas en un vehículo caótico propulsado atómicamente sobre la deforestada Sudamérica. 

Ahora, alguno de vosotros estará preguntándose (y con razón), ¿dónde queda el papel de la mujer en todo esto? Los Thunderbirds trataban sobre el macho dominante, pero quiero llamar la atención sobre dos cosas. Puede que Lady Penelope fuese la única mujer adulta del programa, pero cada vez que aparecía, por lo general disparaba sobre alguien y luego se iba conduciendo su Rolls-Royce de color rosa.

Mi propia hija sigue demandándome en voz alta que nuestro próximo coche sea un Humvee rosa, y ella ganó el concurso de Jóvenes Ingenieros por haber construido algo inquietante que utilizaba cachivaches de radio y tecnología específica que apenas entiendo. Así que yo tengo razón y tú estás equivocado. Poned de nuevo a los Thunderbirds, cabrones, y ayudad a criar a toda una nueva generación de locos y aterradores ingenieros.