lunes, 3 de septiembre de 2018

MAUSTERPIECE, DOLOROSAS REMINISCENCIAS DE LA EUROPA DE HITLER, por Alan Moore

MAUS, de Art Spiegelman, reseña de Alan Moore para Escape Magazine nº 10 (1986). Traducción: Frog2000.

Desde que descubrí su obra a mediados de los setenta, estoy convencido de que quizá Art Spiegelman sea el creador más importante trabajando actualmente en el medio, y en mi opinión, Maus es su obra más lograda hasta la fecha. 

Maus tiene sus orígenes en 1972 como una tira de tres páginas para Funny Animals, un cómic de la editorial underground Apex Novelties. En esas tres páginas se hace precisamente un recuento de la misma historia que llena estas otras 150 páginas, aunque es obvio que de una forma absolutamente truncada. Aunque no supera la negrura final de "Mauschwitz", aquella tira era sombría y poderosa por sí misma y marcó un período de transición formal en el trabajo del autor. Mientras que en sus primeros trabajos para Bijou no deja de parecer una especie de primitivo y escatológico Edward Lear, con historias como este prototipo de Maus y su posterior "Prisionero en el Planeta Infierno", Spiegelman deja establecida una nueva y fascinante dirección que a mediados de los setenta lo empuja a ir más allá de su ejemplar obra para Arcade, hasta la génesis de Raw en los ochenta, donde resucitará a Maus de una forma más amplia y ambiciosa. 

Esta versión es a la vez más simple y más compleja que su predecesora. En lugar de reproducir intrincadas texturas y el fastidioso uso del letratone que utilizó en la historia de tres páginas, aquí Spiegelman opta por un estilo más sencillo y suelto, pequeños dibujos apenas refinados que capturan toda la vitalidad y espontaneidad de los sketches preliminares, mientras que a su vez el dibujo sigue siendo perfectamente inteligible. Visualmente, todo el tomo dispone de un encomiable aire eufemístico, tal y como se puede ver en su decisión de no sobrecargar la metáfora central describiendo a los nazis "Katzen" con una gigantesca fisicidad en comparación con los roedores "Juden".

En lugar de recaer en el dibujo, la complejidad de Maus hay que buscarla en el guión. Al remarcar los detallados y dolorosos recuerdos de su cada vez más malhumorado padre con escenas en las que examinamos su relación con su hijo mientras este intenta investigar para su libro, el autor nos entrega una obra auto-referencial y muy afinada. Un trabajo en el que claramente podemos ver la interacción entre ficción y realidad, incluso llegando al punto en el que el anciano Spiegelman se deprime al leer una copia de "Prisionero en el Planeta Infierno" dibujada por su hijo en 1972 y en la que afronta el suicidio de su madre, la primera esposa de Vladek. Las terribles resonancias que tiene esto en las siguientes escenas en las que el padre es reprendido por haber quemado los diarios de su mujer en un ataque depresivo posterior a su muerte por parte de su hijo hambriento de detalles históricos tienen todo el poder y son tan convincentes como solo podría ocurrir en una obra tan excepcionalmente honesta como esta. Intensamente subjetiva, Maus se las arregla para abarcar temas tan sensibles y diversos como el Holocausto por un lado, y los abismos emocionales entre padres e hijos por otro, con un estilo que es a la vez revelador, emocionante e innovador. 

Seguramente Maus supone uno de los más altos logros del medio del cómic hasta la fecha. Quizá sea la primera genuina novela gráfica de los últimos tiempos, y no se debería subestimar su importancia. Por favor, leedla.

Alan Moore.      

No hay comentarios: