lunes, 19 de mayo de 2014

CHAIN REACTION: STEWART LEE ENTREVISTA A ALAN MOORE Y ALAN MOORE ENTREVISTA A BRIAN ENO (3 DE 4)


Chain Reaction: Stewart Lee entrevista a Alan Moore y Alan Moore entrevista a Brian Eno (3 de 4, traducido por Frog2000.)

La entrevista con Brian Eno.

En Radio 4, de la BBC, tenemos el último programa de charlas de la serie “Chain Reaction”. La semana pasada el invitado era el guionista de cómics Alan Moore, que ahora es el que realiza las preguntas al compositor, músico y productor Brian Eno.

Alan Moore: Bienvenido todo el mundo. Mi nombre es Alan Moore. Soy guionista de cómics y mago, y soy lo suficientemente afortunado como para poder entrevistar a una persona que llevo admirando desde hace mucho tiempo... Brian Peter George St John le Baptiste de la Salle Eno nació en Woodbridge, Suffolk, en mayo de 1948. Pronunciar su propio nombre le dio un buen control respiratorio que luego emplearía para generar los sorprendentes efectos conseguidos en sus grabaciones de 1975, “Miss Shapiro”. Surgido de una familia con una larga tradición como carteros, recibió la típica educación de los sesenta y experimentó con una grabadora de cinta como instrumento primario, y a continuación el joven artista se mudó a Londres durante 1969, antes de toparse con un antiguo conocido llamado Andy Mackay en algún lugar de la Northern Line. Junto a Roxy Music, la nueva banda con la que Mackay se dedicaba en ese momento a tocar el saxofón, Eno irrumpió en la conciencia pública como el pilar central del decadente e inventivo período del movimiento glam rock, parte a su vez de la escena de pop británico. Reconfigurando su puesto como no-músico, se separó bruscamente de Roxy Music para producir una serie de álbumes realizados a base de impresiones, como influyente solista inventó la música ambiental de forma casual, y la tendencia del sampleo por el camino, trabajando en producciones fundamentales con artistas que van desde Devo, David Bowie, Robert Wyatt, el resto de la escena new wave, hasta Pavarotti y U2. Una de nuestras modernas mentes de “fin de siecle” más extraordinarias, sus intereses abrazan alegremente temas como los perfumes, la ciencia, la futurología y los traseros de las damas. Estoy encantado de presentarles a... Brian Eno.

(La audiencia aplaude.)

Brian Eno: Gracias.



AM: Brian, quería preguntarte acerca del hecho de describirte como no-músico y luego pasar a transformar por completo la música de finales del Siglo XX y principios del XXI, ¿deberíamos alegrarnos de que no decidieses convertirte en un no-serial killer o un no-dictador o...?

BE: [Risas]

AM: Si no llegas a tropezarte con Andy Mackay, ¿qué habrías acabado haciendo?

BE: Bueno, he pensado en ello muy a menudo, porque en particular, ese encontronazo con Andy realmente fue uno de esos pequeños momentos en los que tu vida puede transitar por dos caminos diferentes. Recuerdo estar allí de pie... Por cierto, fue en la línea Bakerloo... erm, sí, el tren se detuvo y tenía la opción de subirme a un vagón u otro, y elegí el que estaba a la izquierda, y así es como me uní a una banda. Ahora, yo ya había estado tocando música anteriormente, pero nunca pensé que me ganaría la vida con ello. Me imaginaba que probablemente acabaría enseñando arte y creo que eso es probablemente lo que yo habría hecho si me hubiese metido en el vagón de la derecha en vez de en el de la izquierda.

AM: Eso habría sido una pérdida tremenda, porque creo que has enseñado más cosas sobre arte bajo tu faceta como no-músico de lo que lo habrías hecho como profesor. ¿Fue el período Glam tan divertido como parece?

BE: Me gustaba juguetear con la ropa y el maquillaje [risas].

AM: Recuerdas...

BE: Mucha gente lo habrá confesado antes, pero nunca en público, así que... y sí, fue divertido, pero no fue divertido durante demasiado tiempo. Todo se disipó rápidamente y me di cuenta de que mi tiempo como parte de una banda había terminado cuando una noche que estaba encima del escenario con Roxy empecé a pensar en mi armario ropero... [risas generales] y pensé que ese ya no era un trabajo adecuado para mí.

AM: Hablando de Roxy Music, recuerdo que... y esto es una confesión personal... sacada de la memoria de hace 30 años. Te escribí una carta preguntándote si sería posible que me respondieras veinte preguntas para un fanzine que estaba pensando hacer. No hubo manera de conseguir sacar el fanzine adelante, después de haber recibido tu carta de diez gloriosas páginas, algo que creo que fue tan generoso que...

BE: Bastardo. [Risas generales].

AM: ...y por eso me he estado retorciendo... retorciéndome por la culpa durante los últimos treinta años. Recuerdo que una de las cosas que dijiste sobre Roxy Music era que uno de los elementos que te resultaban más interesantes del grupo era la tensión. Había una tensión entre tu visión del concepto al que debería aproximarse la banda y la visión que tenía Brian Ferry... y me estaba preguntando si eso fue cierto durante todo el período, en general.

BE: Bueno, durante aquella época fue la primera vez que la música pop empezó, de alguna manera, a tomarse en serio realmente. Se había convertido en algo auto-consciente, porque entonces el pop tendría ya quince años o algo así, y era lo suficientemente mayor como para que la gente mirase hacia atrás y se fijase en Little Richard y Elvis y los demás, como si fueran una especie de personajes históricos, y empezaron a buscar ideas estilísticas en ellos. Así que el pasado se cotizaba bien, y también teníamos un futuro imaginario que se basaba en la Ciencia Ficción y en Star Trek y otras cosas por el estilo. También sentíamos que estábamos intentando mezclarlo todo... Me refiero a que creo que Brian y yo éramos muy conscientes de todo eso... de las cosas que habíamos aprendido en la escuela de arte... El también había estudiado en una escuela de arte, con Richard Hamilton, de Inglaterra, que probablemente fue el primer artista pop en todo el mundo... y yo estuve estudiando con muchos artistas conceptuales, así que estaba muy interesado en incluir lo conceptual en la música pop. El quería incluir el pop en el pop-art. El arte se llamaba a sí mismo arte pop, pero en cambio era algo más formal, si lo comparabas con lo que nosotros estábamos haciendo.

AM: ¡Y tampoco era tan popular!

BE: ...y tampoco era tan popular. [Risas en general.]


AM: Tu verdadero primer disco en solitario fue “Here Come The Warm Jets”. ¿Crees que una experiencia muy liberadora para ti, ya que anteriormente habías estado trabajando con una banda?

BE: Oh, fue fantástico. Lo grabé muy rápido. Fue como si hubiese surgido una explosión de energía de algún sitio. Por ejemplo, no recuerdo que me parase demasiado a escribir las letras de las canciones. No puedo recordar de dónde surgieron las letras.

AM: Presumiblemente escribiste primero la música, y luego hiciste las letras a continuación, pero ¿cuál...?

BE: ¡No me acuerdo! [Risas generales.] Honestamente, no recuerdo cómo surgió todo eso. Las cosas sucedieron muy rápidamente. Sé, por ejemplo, que el título de la canción titulada “Baby’s On Fire” fue lo primero con lo que dí, y luego escribí la canción para que se ajustase al título.

AM: ¿Es cierto que esa la escribiste el mismo día que te fuiste de Roxy Music, o ese es un dato apócrifo?

BE: No, creo que es un dato real. Si, yo tenía como muy claro que era capaz de hacer cualquier cosa que me propusiera. Lo que más quería hacer era mostrar una gran cantidad de música que pensaba que no habían escuchado muchas otras personas. Estaba particularmente interesado en la escena de la música experimental inglesa, y entonces saqué mi propio sello, Obscure Records, básicamente para resaltar un campo de la música inglesa que me parecía absolutamente fascinante y único. Edité el primer disco de Michael Nyman. A Gavin Bryars. John Adams. Harold Budd. Quiero decir, sólo edité diez álbumes y alrededor de siete de ellos fueron los primeros discos de un montón de personas que llegarían a ser muy conocidas con el tiempo.

AM: Con tus álbumes en solitario, poco a poco pudimos ver cómo las canciones iban cediendo cada vez más espacio a las piezas instrumentales. Teniendo en cuenta que has dicho que te encantaba componer canciones... y obviamente, a la gente le encantan tus canciones... parece que hay algún tipo de ambivalencia en tu actitud a la hora escribir letras para tú música. ¿Has conseguido resolverla?


BE: Bueno, es que... en realidad acabo de terminar un nuevo álbum que está compuesto completamente por canciones, curiosamente... es el primero que he hecho de esta forma desde hace mucho tiempo. Veinticinco años más o menos. En realidad, componer canciones es el desafío más difícil que existe en la música. Porque ahora es muy fácil hacer música. Acabo de comprarme un sintetizador... un sintetizador con entradas de todo tipo... los sonidos son tan complejos que podrías dejar una nota grave sostenida y conseguirías todo un álbum de ambient... ya sabes, siempre y cuando te molestes en mantener el dedo apretando el botón durante treinta y cinco minutos. [Risas generales.]

AM: Estoy seguro que podríamos idear un generador de letras, o algo parecido...

BE: Bueno, esa es una idea que me interesa mucho... un generador de letras. Es algo en lo que estoy trabajando ahora mismo.

AM: ¿En serio?

BE: Sí. Creo que eso es... las letras son realmente el último de los problemas más difíciles que hay en el campo de la música. El software... y el hardware... han cambiado el resto de la música de forma espectacular durante los últimos treinta o cuarenta años. Es muy, muy fácil hacer música que sea bastante buena. Podría escoger a cualquiera de esta sala y en dos horas podríamos tener una canción bastante buena. Pero “bastante buena” no es muy interesante, aunque sí posible. Pero a la hora de escribir canciones estamos casi en el mismo lugar de los días de Chaucer. Aparte del hip hop. El hip hop es el único tipo de música que rompe con todo eso. El rap. Porque rompe con el estricto cumplimiento musical de la melodía, el ritmo y estructura, etc. Pero la verdadera idea sobre la forma de escribir una canción es que creo que, de alguna manera, puedes hacer que siempre sea interesante y original. Y eso yo no lo podía dejar pasar. Pensé que podía seguir haciendo discos instrumentales hasta que las vacas volasen y que en su lugar me encantaría intentar hacer algo más difícil, para ver si era capaz de hacerlo.



AM: Me fascina la idea del generador de letras. Porque es probable que entonces me convierta en alguien completamente redundante y que eso arruine mis planes de acabar en un retiro satisfactorio. ¿Has avanzado mucho? [Risas generales] Volvamos al principio. Naciste en 1948. Tu bisabuelo, tu abuelo y tu padre eran carteros. Puedo ver el interés por la comunicación que quedó establecido en tu vida... [Risas generales] ...pero en realidad, a la luz de tu obra ambient posterior, ¿no es ese el elemento principal que distingue la vida de un cartero? ¿Esa especie de gloriosamente largos períodos de silencio contemplativo?

BE: Sí. Recuerdo que una de las pocas cosas que me dijo mi padre, que era un hombre muy taciturno de Suffolk, sobre sus propios sentimientos fue: “Me encanta levantarme temprano por la mañana, y sentarme entre los matorrales durante diez minutos antes de ir a trabajar, para ver salir el sol”, y me pareció gracioso que él hiciese ese tipo de comentario, porque no parecía ser ese tipo de persona. Pero creo que era una veta de personalidad que discurría por mi familia. Mi abuelo, que curiosamente tuvo una carrera bastante paralela a la mía porque, aunque era cartero, que era su trabajo principal, su verdadero interés estaba en la reparación de instrumentos musicales, y en particular instrumentos musicales mecánicos, y por supuesto, reparaba los sintetizadores de su época... cosas como organillos y otros que tenían enormes placas de bronce que pasaban entre ruedas dentadas y tenían tubos y etcétera. Y tenía la casa llena de esas cosas. Pero también tenía un taller de reparación de órganos y construyó varios para las iglesias locales y cuando desechó sus viejos órganos, cogió los tubos y poco a poco se fue construyendo un órgano con 600 tubos que llegaban hasta el techo y se metían entre las tablas. Había tubos por todas partes.

AM: Su vida estuvo equilibrada entre el silencio propio del cartero y el ruido interesante.

BE: Si, el ruido, fuese por su presencia o por su ausencia, fue muy importante en su vida, y en realidad también en la de mi padre. Mi padre... te he comentado que era alguien taciturno. Bueno, cuando tenía, diría que unos treinta años... así que yo ya era músico profesional desde hacía mucho tiempo, le dije de pasada, “papá ¿algunas vez has tocado un instrumento?, y él me contestó, “Oh, si. Solía hacerlo con mi grupo.” [Risas generales.] Nunca lo había mencionado antes.


AM: Como que los padres suelen ser bastante extraños, ¿verdad? Nos ocultan cosas.

BE: Era batería.

AM: ¿En serio?

BE: ¡Y nunca me lo había dicho antes!

AM: En 1975 tenías presentimientos de que iba a ocurrir algo desastroso, y no por primera vez, que culminaron en un encuentro con lo que creo que Alan Ginsberg llamó los Taxis de la Realidad Absoluta... en el camino al hospital después de tu accidente, sentiste de forma muy intensa que te lo habías buscado. Lo que me recuerda la repentina premonición de William Burroughs el día antes de que accidentalmente matase a su esposa mientras hablaba sobre estar poseído por lo que él llamó el “Espíritu de la Fealdad”. ¿Puedes arrojar alguna idea sobre estas energías auto-destructivas? Quiero decir, ¿qué crees que son?

BE: Sí, en realidad sí que la tengo. Tengo un montón de ideas sobre lo que creo que son. Empecé a tener una crisis de la mediana edad cuando cumplí los dieciocho años... y he continuado así desde entonces, y uno de los temas recurrentes de dicha crisis es: “¿Vale la pena hacer lo que estoy haciendo...? ¿Hay alguna razón para hacerlo?” Y como me interesan mucho las ciencias y conozco a muchos científicos y he visto lo que hacen y puedo entender su punto de vista a la hora de hacer algo... me he pasado mucho tiempo tratando de averiguar cuál era la idea que había detrás de ser artista. ¿Qué es lo que hace por nosotros? ¿Qué es lo que hace por mí? ¿Qué es lo que hace por el resto? ¿Podemos prescindir de ello? ¿Es un trabajo útil? ¿Marca alguna diferencia en el mundo?... ese tipo de preguntas. Ahora, las respuestas pueden afectarme directamente, porque no soy lo suficientemente deshonesto intelectualmente como para responder las preguntas a mi favor. Así que a veces doy con una respuesta... desde hace varios años, algunas veces... me he respondido que realmente no vale la pena seguir haciendo esto. Hay mejores formas de gastar el tiempo... y eso me produce como una especie de crisis, porque entonces no sé qué hacer y pienso: “Bueno, la única manera de averiguar las cosas es probando a hacerlas de nuevo y ver si puedo conseguir generar algo diferente esta vez.” Y si me encuentro a mí mismo recorriendo de nuevo el mismo camino, creo que es por culpa de la desesperación. Estoy en una posición privilegiada, tengo el lujo de poder hacer lo que quiero, pero estoy haciendo lo mismo que hacía antes.

(Continuará)

1 comentario:

Luis Méndez dijo...

Eres muy grande, gracias a ti tenemos acceso a entrevistas a Moore y a Morrison y a las columnas de Ellis.
Mil gracias, ¡sigue así!