lunes, 4 de agosto de 2014

PARADOX, por Warren Ellis


DESDE EL ESCRITORIO DE WARREN ELLIS VOLUMEN II
(Avatar, 2000. Traducido por Frog2000.)

Anoche estuve hablando con Steven Grant sobre Paradox Press. Paradox Press es algo que me molesta profundamente. Me molesta porque era una editorial experimental, no de género y “de prestigio”, fundada por un editor gigantesco con una influencia en el mercado de distribución probablemente mayor que cualquier otro de la industria. Y aún no ha publicado jodidamente nada.

Los Big Books se volvieron algo provechoso y vendieron de forma respetable en los puntos de venta que no eran de cómics, ganándose una razonable cantidad de alabanzas por parte de la crítica. Sirvieron para apuntalar perfectamente las ventas de una línea cuya jurisdicción frecuentemente solía ser un mercado bastante laborioso. Excepto que aquí no había nada que apuntalar.

Paradox Press (al igual que su primera encarnación como Piranha Press) produjo algunas obras espléndidas. El incandescente “Por qué odio Saturno” de Kyle Baker, la exitosa y premiada “Stuck Rubber Baby” de Howard Cruse. Quizá un escalón por debajo también tuvo uno de los más óptimos títulos policíacos escrito por uno de los creadores más importantes del Reino Unido, John Wagner: “Una historia de violencia”. La traducción y edición del grotesco manga “Gon” se ganó su público, aunque personalmente me dejó frío cuando pude leérmelo en su reedición inglesa, algunos meses antes de que hiciese aparición en Paradox.

Pero el sello no ha tenido nada que ver con la producción de ninguno de esos títulos. No ha producido ninguno de ellos.

“The Paradox Mysteries” tenía un formato magnífico (96 páginas, blanco y negro, formato "digest", con lomo). Un formato perfecto. Lo suficientemente cercano al cómic con su forma de tomo recopilatorio que podías venderlo en estanterías o en librerías. Lo ponías en manos de la gente y se pensaban que era un libro. El error fue que Paradox Mysteries fuese una serie de tres números. Porque los lectores que no leen cómics habitualmente no volverán de nuevo a la librería para una nueva entrega a menos que ésta sea de Stephen King. Lo que tienes entre manos es el formato ideal de novela gráfica con una historia completa, una pequeña historia de 96 páginas, una bomba cultural en blanco y negro. Y ahora todo se ha jodido, porque la Sabiduría Recibida por los grandes editores siempre es la de que si un formato ha fracasado ha de evitarse como la plaga o te podrás ver contaminado si te asocian con él. No, por el amor de Dios, eso no es así. Vuelve y estudia el formato y el contexto en el que fue usado la última vez, para darte cuenta de lo que es erróneo, y luego arréglalo. ¿Es que estás enfermo?

Los Big Books eran una forma magnífica de introducir el cómic entre los lectores no habituales. Simples, claros, con estilo, frecuentemente bien escritos, siempre agradablemente dibujados. Eran una idea muy buena. Por lo que sé, ya no habrá más. Y en cualquier caso no constituían por sí mismos toda una línea editorial. Se necesitaba algo más.

No estoy pidiendo que Paradox hubiese aportado una buena montaña de papel a la misma escala que el Universo DC, o que incluso fuese un devora árboles de la misma forma en la que funciona Vertigo. Claramente, para mí Paradox funcionaba mejor como una operación a la última con pequeños lanzamientos anuales. Pero se necesitaba seguir añadiendo a la cultura obras como "Stuck Rubber Baby" y "Por qué odio Saturno" de una forma regular, con cierta frecuencia. Y el sello estaba en una posición única desde donde hacerlo.

Paradox Press permanecerá como una de las grandes oportunidades perdidas de los últimos diez años. Y las noticias de que el editor de Paradox, Andy Helfer, un guionista talentoso y una de las presencias más radicales que te puedas encontrar en las oficinas de DC en la actualidad, vaya a empezar a editar “Otros Mundos” y otros proyectos del Universo DC, me indica que Paradox Press permanecerá como una oportunidad que se ha perdido, de hecho es algo que ya está completamente sentenciado.  

De todas formas, la otra noche me sentía tan furioso por todo esto como podía estarlo, mientras estaba bebiendo mi “escocés” con Steven Grant, y  finalmente le dije algo como, Cristo, a veces creo que debería desaparecer una temporada y volver convertido en editor. Creo que es posible que alguien me dejase dirigir una oficina a través de internet. Porque me jodería mucho trasladarme a Estados Unidos.

(La parte más importante del concepto proviene de Grant Morrison, un buen exponente de la idea de desaparecer para reinventarte tú mismo, dejar el medio durante un tiempo y luego regresar como anciana figura mesiánica que ha estado en el desierto.)

Y él me contestó, y entrecomillo, “En este punto apuesto a que podrías llegar a conseguir un acuerdo como ese”. Lo que de alguna forma me confirma que él también estaba bastante borracho.


La columna semanal de Steven Grant, “Master Of The Obvious”, aparecía cada miércoles en Comic Book Resources.

Southen, Londres
20 de Octubre de 1999

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