martes, 2 de septiembre de 2014

EN EL ZOO, por Warren Ellis


EN EL ZOO, por Warren Ellis para Nature nº 408 (16 de Noviembre de 2000). 

Los dos últimos humanos estándar que se encuentran en cautiverio se han reproducido con éxito.

28 de marzo de 2468 - 2225.18, Código Temporal Universal. 
La Reserva Humana del templado Londres, Inglaterra, considera que la reproducción por parte de los dos últimos humanos estándar es toda una reivindicación del duro trabajo que supone la identificación, catalogación y protección de la cepa más "pura" del Ser Humano procedente del Segundo Milenio.

"El umbral entre el Segundo y el Tercer milenio fue una época completamente vital", explica el cuidador de los humanos estándar, Daybreak Sigridsdottir, en una breve entrevista por radio-telepatía llevada a cabo durante el acto conocido como "el limpiado", por el cuál se deshizo de los desechos físicos de la pareja humana. "La aparición de la bio-tecnología funcional se produjo justo en ese momento. La inserción de material artificial y alienígena en la estructura genética humana comenzó apenas diez años antes del advenimiento del Nuevo Milenio. Después de 2001 ya no se podía confiar en nada."

Sigridsdottir es una zoóloga experta cuyo artículo acerca del salvamento y consiguiente sexado de la población de la ciudad de New York tras su liberación del agente bio-terrorista llamado Babel Genital, ganó el Premio a la Honestidad William Gates VI en el año 2461. Su trabajo ha sido crucial para indagar entre los registros de todo el Mundo y localizar humanos que permanezcan totalmente sin modificar por la tecnología biológica. Ella recuerda perfectamente los sentimientos encontrados que le produjo el descubrimiento de que los dos únicos humanos de la Tierra seguían poseyendo maquillaje biológico anterior al año 2000.

"Hace ya tiempo que dejamos de pensar en nuestra forma de vida anterior. Aspiramos una profunda bocanada de aire para oxigenarnos lo suficiente como para poder levantar el vuelo, pero ni siquiera consideramos lo que dejamos atrás con dicha bocanada. En 66 casos de cada 100, un metro cúbico de aire a nivel del mar podría contener una traza genética en suspensión, tanto diseñada en un laboratorio como expulsada a través de esporas desde uno de los órganos en funcionamiento, y capaz de adaptarse a la biología de cualquier persona que la respire.”

Nine Nevada Rockets, el grupo portavoz de la Asociación de Transhumanismo, retransmite una perspectiva diferente de dicho evento desde su territorio para el desove en el Oceáno Pacífico. “Eso parece un sinsentido. Se podría argumentar que el genoma no es “digno de confianza” desde cualquier fecha posterior a 1945, cuando se llevó a cabo la inserción de trazas de minerales en el medio-ambiente a consecuencia de las detonaciones nucleares. La estructura genética de los humanos ha ido cambiando con cada nueva inmunidad que hemos ido desarrollando y legando a nuestros descendientes. ¿Quiénes son esos de la Reserva Humana para decirnos qué es humano y qué no lo es?”

Sigridsdottir, que matiza que los Rockets están respondiendo a través de un órgano telepático derivado de las ballenas y la biología de las anguilas, responde: “Míranos. Hemos adoptado elementos mecánicos, nos hemos injertado rasgos animales, hemos inventado nuevas habilidades y novedosos órganos internos para usarlos haciendo tabula rasa con el pasado”. Los Rockets son nueve bio-formas neo-delfínicas que comparten un único cerebro a través de una red de acceso local en la que navegan por medio de módems orgánicos que están localizados en sus hocicos. "Estamos tan lejos de estas dos personas como ellos lo están de los chimpancés de su hábitat.”

La pareja innominada, que vive en un enorme y fuertemente custodiado recinto ambientado para que se parezca al entorno urbano en el que fueron encontrados, no han disfrutado de un cautiverio sencillo. Han padecido atentados terroristas que intentaban corromper su genoma, intentos de asesinato fallidos, e incluso amenazas de bomba.

Uno de los sospechosos de esto último es Laura Magdalena Manson, amanuense de la aconfesional Asamblea de la Misteriosa Devoción, una nube apenas visible de maquinaria femenino-tecnológica: "Fuimos creados para adaptarnos y cambiar. Nuestro papel designado es el de asumir rasgos animales para contener en nuestro interior todas las capacidades de las máquinas que hemos diseñado. Hacemos esto para convertirnos en dignos compañeros de El Misterio. Propagar y preservar las iteraciones inferiores del ser humano es una enfermedad."

Para Sigridsdottir ni siquiera es algo digno de consideración. "Todo eso forma parte de la psicosis actual en la que se encuentra inmersa nuestra cultura. A pesar de que damos por sentado capacidades físicas que los humanos del Segundo Milenio tan sólo podían observar por medio de la ficción más extravagante, de alguna manera ellos se sienten amenazados por la idea de que alguien es "más puro" que nosotros. Y la Asamblea no ha sido la misma desde que se prohibió el uso de la palabra "Dios" y otros términos antiguos igualmente incendiarios. La preservación es una función vital en cualquier cultura civilizada."

¿Y por qué se ha requerido la reproducción física a la manera "clásica"? "Porque ahora resulta casi imposible garantizar la pureza absoluta en un ambiente de laboratorio. E incluso si pudiésemos clonarlos de forma completamente protegida… como que echaría toda la idea por tierra. Utilizar el método clásico me parece la forma más estética de intentar conseguir nuestro objetivo. Es la forma orgánica. Y personalmente me pareció algo fascinante. Nadie en mi familia había tenido sexo real, tradicional, sexo clasificado “X” con penetración durante siete generaciones. Y ahora he podido ver por qué."

Así que ¿hasta qué punto fue difícil implementar el apareamiento? "Bueno, no fue tan fácil como se podría pensar. A finales del Siglo XX la cantidad de esperma segregado era notablemente baja en el macho humano. El imperativo genético en el momento de la reproducción se encontraba en franco retroceso en gran parte del Mundo debido al aumento de los nacimientos y a los cambios en las costumbres sociales. Francamente, a ella tuvimos que emborracharla, y a él le prometimos que le daríamos una pizza".

1 comentario:

imaginauta dijo...

Prácticamente un trocito de Transmetropolitan. Todos son escenarios comunes al cómic.