miércoles, 24 de septiembre de 2014

HOLMES, por Warren Ellis

Artículo para la sección de su web "Brainjuice" (2005). Traducido por Frog2000.

El actor Jeremy Brett encontró su registro personal para su interpretación de Sherlock Holmes al realizar una primera y más cercana lectura de las historias originales del personaje, superando así cualquier cosa que hubiese hecho otro actor que hubiese asumido el papel del personaje alguna vez. En sus investigaciones dio con la siguiente frase: "Holmes se retorcía de placer en su silla.” Y eso fue todo. Es como consiguió meterse en el papel. Su pálido, delgado, nervioso y explosivo Holmes hizo que se le viera más idiota de lo que podía haberlo hecho nadie antes. Todo hay que decirlo, Holmes lo volvió loco como también había conseguido enloquecer a Robert Stephen mucho antes. En palabras de Brett, los actores eran "los mejores amigos del mundo", así que Stephens le advirtió de lo que Holmes podía hacerle a su mente. Ambos hombres se fueron relativamente pronto a la tumba.

Existe una profunda extrañeza en Holmes que raramente sale a la luz en sus adaptaciones. Una de las primeras menciones de Holmes por parte del Dr John Watson (veterano de guerra con el brazo izquierdo chungo) describen a un lunático suelto por la morgue que está golpeando a los cadáveres con un gran bastón para observar si la gente puede sufrir heridas después de su muerte. Las paredes de la nauseabunda sala están pigmentadas de amarillo por culpa de los cientos de productos de tabaco que ha prendido y permitido que ardan por el recinto con la intención de estudiar y catalogar las peculiaridades de las cenizas.

En uno de los primeros episodios de CSI vemos a William Petersen golpeando con una barra una cabeza falsa rellena de sangre falsa con la intención de observar el derramamiento de sangre que se produce. En el primer capítulo de MONK, Tony Shalhoub olfatea una cortina y es capaz de adivinar que alguien ha estado de pie a su lado fumando un cigarrillo Newports. Los dos son el mismo gag, pero sin esa especie de loca intensidad. Puede que Holmes no haya sido el primer detective de la ficción, pero inventó todo el género que consumimos a día de hoy. Sin embargo, en él no se puede encontrar al propio Holmes.

Recientemente la BBC ha llevado a cabo uno de sus intentos periódicos de adaptar EL SABUESO DE LOS BASKERVILLE, que no es el mejor de los Holmes, pero dura lo suficiente como para poderse adaptar sin problemas. Ian Hart, esquelético y de ojos molestos, clava a Watson como nadie. Su papel encierra tanto la curiosidad que lo hace seguir en compañía de Holmes, como un sentido innato de la justicia. Richard Roxburgh es un fornido y muscular Holmes, urbano y encantador. Un error bastante grave. Holmes no es encantador. Francamente, Holmes era un capullo. Un misántropo colosal que hacía alarde de una tremenda misoginia, inmensamente arrogante, vacilando siempre a los detectives de Scotland Yard y no demasiado reticente a decirle a cualquiera de los policías que su cabeza también se podría usar como un gran ornamento. En general era alguien capaz de joder a cualquiera que se cruzase en su camino. Holmes no sería la compañía más placentera para salir a cenar. Roxburgh sí, y sin embargo carece de la presencia, del extraño carisma que te hace mantener el interés.

(Y los efectos especiales de EL SABUESO eran vergonzosos.)

Como todos los grandes héroes, Holmes viste de negro.

Hace algunos años se emitía un programa de radio donde aparecía una nueva historia de Holmes, una comedia negra en la que siempre se daba a entender que Watson era el mayor enemigo de Holmes. En algún momento, LeStrade del Yard le decía a Holmes que debería buscarse protección. Al excelente Simon Callow que interpretaba a Holmes se le escuchaba pronunciar claramente y de forma quebradiza: “Chorradas.” Es como si Conan Doyle hubiese tenido la oportunidad de hacer que Watson le llamase bastardo de vez en cuando a Holmes. Era algo que claramente quería hacer.

Hay mucho material de la mitología sin aprovechar. Tal vez no para los cómics, pero en esos libros todavía queda mucha sustancia para el cine o la televisión. En particular, creo que son perfectos para adaptarlos al cine, que curiosamente, no es capaz de sobrevivir sin hacer acopio de las obras de otros medios. Como bien dijo Coppola, él mismo un antiguo y fracasado escritor de novelas originales, [incluso Scorsese] necesita el libro perfecto."

(Escrito en enero de 2003. Desde entonces la BBC ha montado otra producción especial con un capítulo de Holmes, donde Rupert Everett reemplaza a Roxburgh. Everett encarna Holmes como un pausado y lánguido yonqui cuyos mejores días transcurrieron hace mucho tiempo. La producción era interesante y extraña, porque en realidad da tiempo para hacer uso del ciclo de historias de Holmes (el gris en el cabello de Iain Glen, la boda de Watson, los teléfonos y la electricidad que hacen aparición durante el metraje, la prometida de Watson que trabaja como psicóloga y hace alusión a la elaboración de perfiles, el crimen ficcional del asesino en serie...)

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