miércoles, 5 de noviembre de 2014

SOBRE LAS HISTORIAS, LA BEBIDA Y EL MUNDO, por Warren Ellis


SOBRE LAS HISTORIAS, LA BEBIDA Y EL MUNDO, por Warren Ellis.
Extraído de la página web de Warren Ellis. Traducido por Frog2000.

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Este es el texto de la charla que di en el Hacienda bar de Toronto el 28 de abril. Estuve divagando libremente sin haber ensayado antes el texto, vagando (por decirlo de alguna jodida manera) en más de una ocasión, así que probablemente todo esto debería verse más como un borrador del original.

El crítico literario Harold Bloom dijo en una ocasión que no habíamos sido humanos del todo hasta que Shakespeare comenzó a escribir: que Shakespeare había completado nuestra sapiencia. Lo cuál es una chorrada absoluta tan cruda como interesante. Lo que nos hace humanos son las historias. Son una forma avanzada de interpretación. Los gatos también tienen la suya propia. A veces bajo formas de interpretación muy sofisticadas y dramáticas. Pero ellos no comunican ni externalizan gran cosa. Hasta ahora sólo los seres humanos han sido capaces de utilizar las historias para dramatizar la forma en la que ven el Mundo. 

Y ellas siempre han estado con nosotros.

Vayámonos hasta los antiguos menhires de Callanish, en las Islas Orcadas, mientras amanece. Quédate plantado de pie en mitad del círculo de piedra y vete girando, siguiendo la trayectoria del sol. Desde esa posición el sol se irá ocultando y apareciendo alternativamente entre las curvas de las colinas que están por los alrededores. El amanecer está siendo dramatizado como una lucha. Como una performance. Las sombras caen y giran a tu alrededor como si fuesen rayos, hasta que las garras del sol se libran de la ladera y envían su luz justo hasta la mitad del círculo y de tu cara.  

Camina por la gran avenida procesional hacia Glastonbury Tor y experimentarás un efecto similar. El paseo está diseñado para revelar y presentar de forma secuencial el aspecto que tienen los alrededores, hasta que el Tor surgirá como telón de fondo, alzándose justo enfrente tuyo. Está construido como una experiencia religiosa, un paseo convertido en una experiencia misteriosa y reveladora. Es una línea argumental. 

Las pinturas rupestres son cómics. Las piedras puestas en pie son instalaciones artísticas. Todo trata sobre las historias.

Y no me refiero a esto con un etéreo "el mundo está hecho de historias, la mía es una buena taza de té" al estilo de Gaiman. Me refiero a que a través de las historias construimos el Mundo. Al emborronar nuestras percepciones del día en las paredes de la cueva para dramatizar los paisajes en los que hemos nacido, explicamos el Mundo a través de esas historias, e intentamos que la vida sea mucho más dulce.  

Todos los días millones de nosotros adhieren Arte a nuestra experiencia mundana y cotidiana sobre el Mundo, haciendo que suene en nuestros oídos su propia banda sonora personal. 

Conocí a un tipo que ponía una cinta en el reproductor de su coche y esperaba hasta que Lemmy se arrancaba con "Ace Of Spades" antes de poner el pie en el acelerador y salir disparado calle arriba. Casi he estado a punto de morir unas cien veces por culpa de ese hijo de puta. 

Un conocido mío tenía una historia con Lemmy. Vivía en un edificio de apartamentos en New York, y un día oyó un terrible estruendo de puertas afuera. Al salir al pasillo se encontró con Lemmy, que estaba chocándose contra las paredes y sostenía una gran cuchara de madera en una de sus manos. Lemmy, le dijo, ¿por qué estás delante de mi puerta con una cuchara de madera? 

¿Sabes que algunas personas se toman su pequeña dosis de coca con una cuchara de plata?, contestó Lemmy. Y entonces alzó su cuchara de madera como si fuera Excalibur y gritó: ¡Esta es la mía! 

Lo que me lleva hasta las drogas, que siempre han estado acompañando a las culturas donde se narran historias. Al ser un inglés del Sur, mi propia cultura es la de un alcohólico. La cultura de la hidromiel. Soy de un pueblo que en sus orígenes fue un asentamiento nórdico. Thundersley. Traducido del antiguo Inglés significa "asentamiento del trueno" o "asentamiento de Thor". Fue un pequeño centro de culto a Thor. Había y hay otros Thundersley a cincuenta kilómetros al norte, y la vieja historia contaba que todos los jueves Thor sobrevolaba ambos asentamientos ingleses. Thundersley estaba compuesto por bosques y represas en aquel entonces. Mientras viví allí las represas habían sido pavimentadas, y los únicos árboles del centro del pueblo estaban en los alrededores de la escuela a la que yo asistía, en una sombría callejuela arbolada llamada Dark Lane. Un pequeño pasillo narrativo. Aún se siguen contando historias. A lo largo de la campiña de Rayleigh, a cinco kilómetros de distancia, existía un camino llamado Screaming Boy Lane. Nunca supe por qué lo llamaron así.

Mi padre me habló de ello alguna vez. Pero nunca supo por qué se llamaba así, y esa fue una de esas cosas que le perturbaron hasta la tumba. Era una de esas personas a las que le gustaba transmitir historias. Tocó la batería en los años sesenta. Una noche después de un concierto, un par de tipos de Liverpool se acercaron hasta él y le preguntaron si quería unirse a su banda, ya que estaban sin batería en ese momento, con la promesa de que tocarían algunos conciertos en Alemania...

"No me gusta pensar demasiado en eso", solía decir.   

Estuvo en las Caballerías Reales, con los soldados a caballo de la Reina, y una vez fue el encargado de entregarle un jodido caballo a la Reina para que lo cabalgase durante un evento público. Estuvo en la Marina Mercante, y en una ocasión fue encarcelado en Fiji por saltar accidentalmente desde un barco; me contó que la prisión donde estuvo era una choza de paja a la que, si era tan amable, debía regresar por la noche.

Te conviertes en parte de la historia de tu padre y sientes que tal vez no hayas hecho lo suficiente para vivir de acuerdo con las historias vividas por él. Mi padre era un escritor que nunca fue publicado, y no me di cuenta hasta que más tarde él sintió que se había convertido en parte de MI historia, y eso fue algo que le encantó. Yo lo telefoneaba al móvil desde otros países, lugares que él nunca había visitado o que sólo había visto una vez. Desde mi hotel habitual de San Francisco podía ver el Telegraph Hill, donde una vez él había estado durante un viaje. Lo llamé desde la costa negra de Reykjavik. Por lo que estas ya son nuestras historias, de los dos. 

Papá y yo tenemos historias similares sobre nuestra forma de beber. Ambos nos despertamos en nuestra adolescencia (a los veinte años) para encontrarnos bebiendo una botella de algo de una sola tacada. Durante el resto de su vida nunca lo volví a ver con más que una pequeña lata de cerveza en Navidad. Yo acabo de controlar lo mío, ferozmente. Sé que podría caer hasta un punto del que no podría regresar, pero soy capaz de ajustar mi nivel de embriaguez, por lo que no me despertaré desnudo en mitad del bosque. De nuevo.

Por supuesto, el alcohol es una droga como lo puede ser cualquier otra cosa, y yo lo uso para llegar hasta un determinado lugar como cualquier persona psicodélica utiliza el ácido, los hongos o algún brebaje sacado de la vid mezclados y servidos por un chamán gilipollas. Por supuesto, algunas historias tienes que vivirlas tú mismo.

Terence McKenna, un escritor al que soy muy aficionado, dio con sus mejores historias a través de las visiones psicodélicas, el lodo agitó su fangoso culo empujándolo hacia el aprendizaje y los sueños que rellenan su cabeza. Un irlandés-americano de Colorado que debería haber sido un épico bardo borracho, y que de hecho fue el mentiroso por excelencia. Pero tomó drogas para joderse el cerebro y realizar nuevas conexiones.

Mi historia favorita de McKenna es aquella que se le ocurrió sobre la visión del tiempo bifurcado. Básicamente se trata de un relato de Ciencia Ficción, pero el nivel de detalle y la reconexión obvia de los caminos de la memoria en su revuelta cabeza por las drogas hace que sea algo extraordinario, al igual que te da la clara sensación de que le está hablando directamente a su percepción del Mundo, que nos encontramos en un Mundo que ha evolucionado extremadamente mal.

Y todo lo que hace es sustraer a Jesús de la ecuación de la Historia.

Lo llamó "solitón" de improbabilidad, una partícula de cambio en la secuencia de eventos que atravesó la Tierra y golpeó el vientre de María, esterilizando un óvulo.

No tener cristianismo significa que Hypathia, la genio matemático griega, no fue apedreada hasta la muerte por los cristianos, y siguió viviendo lo suficiente como para poder completar su trabajo. Hypathia era a todas luces alguien de belleza deslumbrante, y no admitía mierdas de ningún tipo. Cuando un chico más joven le decía que estaba enamorado de ella, recogía los harapos que usaba para detener su menstruación y se los ponía frente a la cara tendidos en el extremo de un palo, diciéndole "esto es lo que te gusta, joven, y no creo que sea algo hermoso".

¿Y en qué trabajaba ella? En la elaboración del cálculo, al que no llegamos hasta la época de Newton. Allí mismo la invención humana ganó mil años de ventaja. Trenes de vapor en la antigua Grecia. Un Imperio Romano que siguió adelante con su culto al sol sin el desestabilizador culto cristiano. Un florecimiento tecnológico que llevó a la civilización greco-romana hasta América del Sur antes de los eventos culminantes que se produjeron en la Civilización Inca. La visión de McKenna le mostró a un emperador romano que asistía a la coronación de Three-Flint Knife en Tikal al final de "baktun 8". Seres humanos en la Luna hacia 1250 más o menos. La raza humana se hizo con un millar de años extra para poder poner las cosas en orden.

En la visión de McKenna los sucesos de Tunguska son el resultado de un artefacto nuclear que explotó en otra corriente temporal como un experimento para ver si la bifurcación podría salvarnos. Ellos están intentando llegar hasta nosotros, sus hermanos y hermanas huérfanos, para salvarnos.

Es una historia de cómo podría haber sido la Historia, pero también es una parábola. Sirvió bien a sus propósitos, como ilustración de cómo las personas psicodélicas de la antigua América del Sur podrían haber influido en el resto del mundo, y también como declaración en contra de la influencia embrutecedora del cristianismo y la superchería sacerdotal occidental en general. Y además abrió las mentes de los oyentes hacia nuevas posibilidades, para que pensaran fuera de lo establecido.

McKenna era un gran creyente de la idea de que los psicodélicos de las plantas y los hongos eran el otro; que lo que le mostraban y contaban no provenía de su cerebro, sino de los propios objetos. Al igual que Philip K Dick escribía libros para tratar de encontrar la verdadera fuente de sus propias visiones, intentado que las historias se ajustasen a los hechos experimentados por él mismo para poder llegar a la verdad subyacente en los mismos, McKenna intenta dar muchas explicaciones sobre sus experiencias. Su favorita era la de que los hongos vinieron del espacio exterior y contenían una inteligencia alienígena sinérgica con los mamíferos. No sé si consideró alguna vez la posibilidad de que fuese la otra mitad de su cerebro la que le estaba hablando, ese lado al que nunca escuchamos.

Ciertas formas de magia, rituales y enajenación de los sentidos tienen la intención de efectuar conversaciones con un "ángel", para poder canalizar la conciencia alienígena. Pero eso tan sólo es un término técnico. El proceso está destinado a llegar hasta el subconsciente, a la mitad oscura del cerebro, a las partes que no utilizamos conscientemente y a las que no podemos llegar de forma ordinaria. Y un ritual no es más que una actuación, una historia. Nos contamos una historia a nosotros mismos con el fin de revelar algo sobre nosotros mismos.

Que es lo mismo que hago yo.

Me siento cada día para contarme a mí mismo una historia. Por lo general, repleto de estimulantes o de depresores, tocando una especie de banda sonora sobre la experiencia de la escritura, siendo consciente de mi entorno, sentado en mi propia pequeña película de escritor y contándome una historia a mí mismo. Cualquier persona que te diga que escribe para el público, o bien es un idiota o un mentiroso. Escribes para ti mismo. Si la historia no te afecta de alguna manera, no le afectará a nadie más. Yo no escribo para meter la historia en un baúl. Soy muy consciente de que alguien más la leerá. Pero si no respondo de alguna manera honesta y visceral a lo que estoy escribiendo, entonces tú nunca llegarás a verlo.

Conozco escritores que usan la historia de la Sopa de Piedra para todo. Generan la mitad de una idea en la parte posterior de un paquete de tabaco, llaman a otra media docena de escritores, se la cuentan y les preguntan qué es lo que piensan, y al final de un maratón telefónico conseguirán obtener su historia, con todo los ingredientes recogidos de lo aportado por sus amigos.

Para mí la escritura me ocurre a mí. Es exactamente lo mismo que un ritual o que sentarse delante de una fogata, o como el inicio de un estado de la visión en la silenciosa oscuridad. Tiene que provenir de mí y de los espacios de mi cerebro.

Y esa es una de las razones por las que sigo en el campo de los cómics. Cualquier otro medio de narrativa visual estará irremediablemente comprometido por los comités y los ejecutivos y las notas y las consultas. En los cómics sólo está el guionista, el dibujante y el editor. Sólo tienes que conseguir ponerte de acuerdo con otras dos personas que en su mayor parte están en la misma onda que tú. Y estamos hablando de un medio de comunicación de masas, (donde en muchísimos casos las ventas son aún mejores que en el de las novelas de género o de la música indie), sin filtros. Tienes la oportunidad de decir lo que querías decir.

Así que si quiero emborracharme y hablar de los secretos y los misterios y de todo el resto de mierda con la que te he aburrido durante los últimos minutos, podré hacerlo.

Y si soy bueno y tengo suerte podré cambiar tu forma de pensar, aunque sea un poquito. Te podré contar mis secretos y revelarte cosas, y emborracharte un poco con ideas, y sólo por un rato convertir en historia el mundo en el que vives.

Para eso es para lo que son las historias. Y es por eso por lo que estoy aquí.


Gracias.


28 de Abril de 2005.

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