lunes, 17 de noviembre de 2014

¡WEREWOLF BY NIGHT!: YO FUI UN HOMBRE LOBO EN UN CÓMIC DE LA MARVEL (2 DE 3)



¡WEREWOLF BY NIGHT!: YO FUI UN HOMBRE LOBO EN UN CÓMIC DE LA MARVEL (2 DE 3.) Por Dan Johnson para Back Issue 15 (2006), traducido por Félix Frog2000. Parte 1.

Cuando empezó a trabajar en la editorial, el estilo de Ploog era algo único en Marvel Comics, y la influencia de su antiguo jefe también podía verse en su trabajo. Tal y como ocurrió, Mike Ploog aprendió junto con uno de los mejores, Will Eisner. Aún así, a Marvel le llevó algo de tiempo aclimatarse a su estilo. "Cuando llegué a Marvel hice una prueba para un Western llamado Tin Star", le comenta Ploog a Back Issue. "Era una serie del Oeste amable, e hice seis páginas. Marvel las echó un vistazo y me dijeron que el estilo era demasiado cartoon. Acababa de trabajar para Will Eisner, y cuando trabajabas para Will, por lo general él era alguien que ejercía una enorme influencia sobre tu estilo. Tin Star tenía una especie de toque a lo Eisner."

Fue Roy Thomas quien me animó al principio para que solicitara trabajo en Marvel", revela Ploog. "Cuando llegué allí, la opinión era que mi estilo no era demasiado Marvel. Estaban en lo cierto, porque en realidad no sé dibujar como [Jack] Kirby o cualquier otro parecido. Siempre he sido un gran fan del cine, especialmente de las antiguas películas de monstruos en blanco y negro. [Me gustaba] la forma [en que esos cineastas] iluminaban las cosas, el uso que hacían de la luz." Fue el amor de Ploog por las películas clásicas de terror las que le dieron a Werewolf by Night el aspecto que necesitaba para hacerse con un público joven que había empezado a sentirse cautivado por los Drácula, Frankenstein y El Hombre Lobo de la Universal. Y al mismo tiempo que se estaba publicando Werewolf by Night, estas películas clásicas estaban siendo repuestas en las televisiones locales de todo el país a través del famoso paquete llamado "Shock Theatre", que hizo posible que toda una nueva generación descubriese los films de la Universal de los años treinta y cuarenta. En realidad el enfoque que tenía Ploog sobre el Hombre Lobo de la Marvel iba de la mano con aquello por lo que la Universal era tan conocida: la forma de crear ambientación.



"Todo el mundo era un personaje", comenta Ploog al referirse a las personas normales que aparecían en sus historias. "Ese era el motivo de que pasara un mal rato dibujando héroes, porque siempre tenían que tener buen aspecto, ser rubios, con los ojos azules y sin cicatrices ni tatuajes. Pasaba un mal rato dibujándolos [a los héroes Marvel], pero en cuanto al resto de personajes sería capaz de dibujarlos sin parar. El estilo Marvel me resultaba dificultoso, porque ellos tenían ese tipo de personaje fresco y de aspecto genérico al que llamaban héroe y que no tenía expresión alguna, y tú no podías hacerle actuar de ninguna forma."

Otro cambio novedoso fue la localización donde tenía lugar la serie. Casi todos los personajes de Marvel vivía en en la ciudad de New York, pero fue Gerry Conway quien decidió darle a Jack Russell su coto de caza en la Costa Oeste. "Llevárnoslo a Los Angeles fue idea mía", dice Conway. "Nos esforzamos por hacer algo diferente. Acababa de volver después de haberme pasado un mes en Los Angeles en el apartamento de Harlan Ellison, y pensé que aquella ciudad era un lugar realmente interesante, por lo que creía que sería algo fenomenal hacer que las cosas transcurrieran por allí. También había estado dos semanas en San Francisco, y fue por eso por lo que se me ocurrió la idea de llevarme a Daredevil a esa ciudad."

El tiempo que pasaron juntos Conway y Ploog en la serie dio como resultado cierto número de historias clásicas. Conway se marchó a otros proyectos de la Marvel después del cuarto número. Tras su despedida, un puñado de guionistas excepcionales probaron a escribir los guiones para Werewolf by Night, incluyendo a Len Wein, Marv Wolfman, Mike Friedrich y Tony Isabella. Al ser los cómics un medio visual, fue el dibujo de Ploog lo que realmente cimentó la serie. El dibujante se quedó en el título hasta el número 16 (abril de 1974, aunque con la sustitución ocasional de otros dibujantes para algunos de los números, artistas como Tom Sutton, Werner Roth y Gil Kane.) Sin embargo, Ploog decidió finalmente que había llegado el momento de marcharse. "Para ser honesto ya había abarcado demasiadas cosas en el título", dice Ploog acerca de su marcha, "me lo pasaba bien en la serie, pero yo mismo me había desgastado hasta llegar a un punto en el que creía que las historias se parecían mucho unas a otras. Creo que ahí fue cuando empecé a perder el interés y fui quedándome sin fuelle. No encontrábamos escenarios interesantes en los que trabajar, y supe que tenía que empezar con otra cosa."



EL EQUIPO MOENCH / PERLIN

Con la marcha de Ploog, el dibujo de la serie recayó en las manos de Don Perlin. Antes de embarcarse en Marvel, Don Perlin había estado trabajando para DC Comics en algunas series del editor Murray Boltinoff. En 1973 Perlin se marchó a Marvel después de recibir la llamada de un hombre que había puesto en marcha el título del Hombre Lobo desde el principio. "Roy Thomas había visto parte del material que yo hacía, y me llamó y me dijo que en Marvel tenían dos títulos disponibles", recuerda Perlin. "Uno era Werewolf by Night, y el otro Morbius, el Vampiro Viviente [incluido en Adventures into Fear]." Me dijo que estaba interesado en que hiciera uno de los dos, así que me fui allí [a las oficinas de Marvel] y estuve hablando con Roy y John Romita [Sr.], que era el director artístico. Cuando vi que Werewolf era un título mensual y que el otro salía cada dos meses, elegí Werewolf. Además, yo no soporto la sangre, y los vampiros siempre están desgarrando gargantas." Con el tiempo se hizo obvio que poner a Perlin en Werewolf by Night fue una decisión muy inteligente, pero al igual que había ocurrido inicialmente con los dibujos de Mike Ploog, existían ciertas dudas en cuanto al estilo de Perlin, dada su experiencia laboral anterior, que incluía dibujos para Scooby-Doo, personajes de la Disney y algunos superhéroes. 

"[Marvel] seguía diciéndome, "Ve con cuidado, que tu estilo es un poquito "cartoon," dice Perlin sobre sus primeros números de Werewolf by Night. "Me quedaba sentado por la noche dibujando aquellas cosas, preocupándome, "¿es demasiado gracioso?", "¿puede que esto les haga sonreír?" Años más tarde conocí a gente que se había metido en el negocio del comic book que me decía, "solía tener pesadillas por culpa del material que dibujabas", así que supongo que pude superar aquel lado "cartoon" que tenía."

"Sin egos, ni actitud de prima donna, Don intentaba hacerlo lo mejor posible en cada número", recuerda Doug Moench, el colaborador de Perlin en Werewolf by Night, que se subió a bordo como guionista del título en el número 20 (agosto de 1974). Tal y como atestigua Moench, Perlin tenía la reputación de ser uno de los mejores dibujantes del negocio a la hora de trabajar. "La forma de narrar de Don Perlin era exquisita", dice Moench. "Era muy directo, nada ostentoso, pero siempre daba en el clavo, y sabías exactamente lo que estaba pasando en la historia. El ritmo de lectura entre viñetas era perfectamente fluido, todo estaba claro al primer vistazo. Con algunos otros dibujantes cuyo estilo de dibujo es mucho más recordado por los fans, tuve dificultades al escribir [los guiones] para ellos y hacer que la historia cobrase sentido. Su forma de narrar no funcionaba bien. Con Don siempre resultaba muy sencillo."



La llegada de Moench y Perlin a la serie ayudó a que Werewolf tuviese una nueva segunda vida, y ambos permanecieron en la misma hasta que esta finalizó en su número 43 (marzo de 1977). Moench ingresó en "Werewolf by Night", así como en la propia Marvel, cuando le sugirieron que formase parte del equipo del Hombre Lobo. "Marv Wolfman fue quien me lo comentó, y a continuación Roy Thomas me dijo que me viniese a New York y trabajase para Marvel formando parte del staff como editor asistente, que fue lo que terminé haciendo", recuerda Moench. Antes de unirse a Marvel Comics, Moench ya había estado trabajando en historias de terror para la editorial que había iniciado el ciclo terrorífico de los setenta.

(Continuará)