viernes, 26 de diciembre de 2014

PARA QUÉ SIRVE UN GUIÓN DE CÓMIC, por Warren Ellis


PARA QUÉ SIRVE UN GUIÓN DE CÓMIC
(Warren Ellis, enero de 2012, artículo en su página web, traducido por Frog2000)

Es algo que resultará demasiado obvio, pero déjame hablar de ello por un minuto, porque creo que es algo que suele malentenderse bastante a menudo.

Un guión es un conjunto de instrucciones para el dibujante (o dibujantes), el rotulista, el editor, el colorista (si fuese necesario) y el portadista (si fuese necesario.) Dichas instrucciones deben ocuparse de las mecánicas de la historia con la mayor claridad posible. Su presentación de una forma determinada, como ocurre en los guiones cinematográficos, no resulta necesaria. El requerimiento central es que el guión sea lo más claro posible para todo el mundo.

Este conjunto de instrucciones debe abordar la historia de modo que haga que todos se sientan cómodos con ellas y sepan que son necesarias. Algunos guionistas producen resmas y resmas de descripciones de viñetas porque requieren un control preciso del dibujo por parte del artista, el rotulista y el colorista para que entre todos hagan que su visión de la historia resulte factible. Algunos guionistas reducen su descripción hasta el tamaño de un telegrama porque tan sólo precisan que se cumplan los requisitos más básicos en cada viñeta con el fin de lograr sus objetivos.

Sin embargo, los logros producidos a través de ambos métodos y todo lo que se encuentra en medio son responsabilidad exclusiva del dibujante. Suena triste, ¿verdad?

Incluso aunque el dibujante y tú hayáis acordado previamente el contenido, las escenas y lo que ocurre en ellas, la anotación clara y específica de las mecánicas del cómic es responsabilidad tuya. Tú eres quien le dice al dibujante lo que tiene que hacer. El truco es conseguir que al dibujante le guste hacerlo.

Cuando estás empezando, es muy posible que te encuentres escribiendo "a ciegas": no sabes quién va a ser el artista. Este es el motivo por el que personas como Alan Moore evolucionaron ese estilo hiper-descriptivo del que hacen gala, para poder así conseguir el resultado final que estaban buscando independientemente de quien fuese a elaborarlo. Es posible que tú prefieras hacer las cosas de esa forma. En tu lugar, podría recomendarte que recibieses algunas clases de dibujo y que hablases con algunos ilustradores (esto puede implicar tener que utilizar el lenguaje de signos y algunos sonidos roncos). Te aconsejo que investigues el dibujo, incluso dibujar tú mismo tal y como suelo hacer yo, aunque parezca que tenga una aleta en lugar de mano. Entender lo vibrante que puede ser el dibujo es muy importante. También es importante escribir algo que llegue incluso a deleitar al dibujante. (E incluso al rotulista, aunque eso va a ser mucho más difícil, porque muchos de ellos tienen la misma actitud que un sepulturero demente.)

En muchos sentidos estás escribiendo una carta de amor destinada a conquistar al dibujante para que te ofrezca su mejor trabajo posible. Las páginas de un dibujante aburrido o sin interés darán la misma sensación que el asiento de un inodoro rasposo, y eso no será culpa suya, sino tuya.


(A menos que el artista esté loco. Todos lo están, pero coges la idea, ¿verdad?)

Warren Ellis