viernes, 12 de diciembre de 2014

RUTA 66, NÚMERO CIENTO QUINCE


RUTA 66, NÚMERO CIENTO QUINCE (Marzo, 1996)

"Sinuosos, misteriosos, revoltosos, a Manta Ray los ha puesto la madre naturaleza en este mundo de sonidos independientes para que haya de todo. Aunque algunos aprovechen el hecho para hacerse pajas mal hechas a granel, Manta Ray sobreviven a esa absurda situación que es ser underground en este país, con una música que es, ante todo, música. Hay que quererlos, sobre todo mientras algunos de sus coetáneos nacionales comienzan a encaminar sus aspiraciones hacia esquemas puramente pop y rock y otros no mueven un dedo hasta que leen el último número de la gacetilla del club de fans de Sonic Youth, para saber a qué atenerse. A mí Manta Ray no me suenan a nadie conocido, y sobre todo, me gusta lo que hacen sonar. Por supuesto, lo suyo es rock, pero no es un rock fácil ni previsible. Llega mucho más allá. Consigue que los poros de la piel se abran y que las emociones se entrelacen, goteen y se esfumen entre los efluvios de una buena noche. Nada de muros de guitarras mal diseñadas y peor construidas, nada de estribillos a medio hacer, sólo imaginación y feeling. Un debut ejemplar, sí señor."

El primero de Manta Ray editado por Subterfuge, al igual que la mayoría de su discografía, es un álbum estupendo que reivindico desde aquí mismo. Así lo entendió Pere Sandoval en su reseña para este Ruta 66 número ciento quince, donde de paso también atizaba a la crítica musical entendida como simple pose.