domingo, 23 de septiembre de 2018

MÚSICA Y CÓMICS: CHARLES BURNS, NO HAY CÓMICS PUNK

Artículo que escribí originalmente para facebook.

"Recuerdo cuando apareció por primera vez el cómic underground, fue como si hasta el momento todo el mundo se estuviese muriendo de hambre. Todo el mundo se moría por tener una identidad, y había ganas de que apareciesen tebeos hippies, cómics que dicha generación pudiera apreciar y donde se expresaran sus sentimientos. Pensé que ocurriría lo mismo con el punk, que en algún momento habría cómics punk. Recuerdo haber visto a Gary Panter por primera vez y pensar, "Oh, sí, ¡esto es lo que son los cómics punk!", pero el punk parecía tan efímero, no fue tan aceptado, no produjo el mismo efecto que [con cómica voz hippie] ´la contracultura hippie´."

Así se expresaba Charles Burns en una entrevista en The Comics Journal. En los inicios de su carrera sus tebeos estaban, indefectiblemente, impregnados de la cultura del rock n´roll con un toque de irreverencia al estilo punk. ¿Cómo no acordarnos con un puntito de nostalgia del momento en el que descubrimos perdido en un número de El Víbora a su personaje El Borbah, el detective luchador mejicano que demostraba que precisamente la paciencia no era una de sus virtudes? ¿Cómo no recordar a Chico Perro y su extravagante forma de enamorarse de las mujeres con las que trabajaba en un local de típica "fast food" norteamericana? Llegó a tener hasta su olvidada serie de imagen real en el LIQUID TV de la MTV y todo. Y eso por no hablar de que su obra mayor, Agujero Negro, fue capaz de cruzar el "angst" adolescente con la música del diablo y conseguir hacernos rememorar esa sensación de no saber muy bien dónde estábamos ubicados que sentíamos cuando éramos (más) jóvenes.

Pero Charles Burns, perro verde de la cultura alternativa, con un estilo de dibujo y otro de guión sin parangón incluso entre sus iguales (Dan Clowes y Peter Bagge, de los que nos ocuparemos en otra ocasión) comentaba en una entrevista en aquella legendaria revista U EL HIJO DE URICH que uno de sus grupos favoritos son otros adalides de la rareza: Royal Trux, una banda que utiliza el blues de los Rolling Stones y lo narcotiza en canciones que van al ralentí, talmente como si sus intérpretes hubiesen consumido algo no demasiado recomendable para la salud... puro nihilismo, como los cómics más agresivos del autor que nos ocupa.

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