martes, 15 de julio de 2014

LA ENTREVISTA CON AL FELDSTEIN EN THE COMICS JOURNAL (6 de 6)

Entrevista de Steve Ringgenberg para The Comics Journal nº 177 (1995). Traducida por Frog2000. Parte 1parte 2parte 3parte 4, parte 5.

RETIRO

RINGGENBERG: Estuvise trabajando en Mad durante 29 años, ¿hubo algún momento en el que te sintieras absolutamente quemado?

FELDSTEIN: Bueno, fue cuando decidí retirarme, aunque no estaba quemado. Nunca me he quemado, fue más bien como si me estuviese aburriendo. No había suficientes desafíos con los que rellenar la revista. Básicamente me dije que ya había hecho cualquier tipo de sátira en la que se pudiese pensar. Fuimos los primeros tíos en hacer un libro para colorear que más tarde sería imitado por otras editoriales, como aquel libro para colorear sobre JFK. En Mad hicimos libros para colorear y los hicimos los primeros, editamos todos esos formatos diferentes en los que presentábamos conceptos satíricos, pero empezaba a sentirme un poco limitado.

Me encantaría haber hecho televisión o películas o grabaciones en un escenario en directo. Así que en parte fui yo quien quiso dejarlo. Pero también había ganado un montón de dinero, y me dije que ya era suficiente. No es que fuese rico, pero tenía suficiente como para retirarme. Podría comprar algunos bonos libres de impuestos y seguir ganando una cantidad decente, eso si no me quedaba a vivir en Nueva York en un apartamento de lujo. Y ese fue el motivo por el que mi último contrato tan sólo durase tres años.
RINGGENBERG: Tal y como lo cuentas, parece como si estuvieses disfrutando de tu retiro.

FELDSTEIN: Oh, absolutamente. Es como un sueño. Ahora estoy pintando. Tengo mi propio estudio agregado a mi rancho. Pinto en invierno y durante las vacaciones de verano me voy a pescar. Tengo caballos. Me gusta montar, es magnífico. Vivimos en una zona fantástica. No sé si conoces el valle al norte del Parque Nacional de Yellowstone.

RINGGENBERG: Creo que he pasado por Yellowstone alguna vez.

FELDSTEIN: Bueno, está al norte del Parque de Yellowstone. Se llama Paradise Valley. Está justo donde acaba Yellowstone, al norte de Montana, que luego limita al este con Livingston. Nos encontramos a catorce millas del sudeste de Livingston. Cerniéndose sobre nosotros desde el este se puede ver el desierto de Absaroka Beartooth y las Montañas Galatin al oeste. Vivimos en este valle espectacular.

RINGGENBERG: ¿Es vuestro hogar habitual?

FELDSTEIN: Si, solo tenemos este, nos hemos instalado y estamos muy cómodos. Claro, a veces nieva, pero no es tan malo como en Jackson Hole. Primero nos mudamos a Jackson Hole desde Connecticut. Mi esposa y yo nos fuimos a Jackson para esquiar y nos enamoramos del lugar. Nos compramos una casa después de pasar cuatro días en la zona, y vendimos la que teníamos en Connecticut. Pero Jackson era un poco… No es exactamente lo que queríamos. La gente que se mudaba allí lo hacía por las razones equivocadas. Dejé atrás mi vida en la ciudad, y cambié mi vida por un estilo parecido a la del oeste, pero muchas de las personas que vienen de California o de Nueva York o de donde sea, se traen consigo su filosofía. Quieren poner arbustos ornamentales y césped y deshacerse de los ciervos y los alces, y a mí me encanta esa fauna. La he estado pintando.
Tengo seis caballos, cuatro perros, y quince gatos entre los nuestros y los que viven en el granero. Pinto, expongo en varias galerías. He vuelto a hacer lo que hacía al principio, es como si hubiese completado un círculo. Ahora estoy empezando a volver a aquellos días de la Liga de Estudiantes de Arte y al Instituto de Música y Artes en el que estuve antes de entrar en el negocio del comic book. Estoy pintando. Y lo hago muy bien. 

En la época en la que estuve viviendo en Jackson Hole, Wyoming, me reuní con Jerry Weist, que es toda una autoridad entre los coleccionistas del medio del cómic, me llamó y me preguntó si tenía algunos viejos cómics de la EC que él podría vender en la primera subasta de cómics que estaba montando para Sotheby. Le dije: “nunca he guardado ninguno”. ¿Quién demonios se iba a imaginar que algún día tendrían tanto valor? Y le dije: “tengo algunas copias encuadernadas, pero son mías, personales”. Le dije: "Nunca he guardado ninguna." Decidí que desde el punto de vista de un coleccionista, haberlos cortado para encuadernarlos sería como si los hubiese destruido. El único valor que puede que tuviesen era porque pertenecen a mi colección personal y supongo que si firmase cada uno de ellos, podría venderlos.

Me dijo, “¿y qué estás haciendo ahora mismo?”

Le contesté: “estoy terminando dos cuadros para “The Arts for the Parks”, que es un concurso de mucho prestigio.”

Me dijo: "¿Por qué no pintas una de tus viejas portadas para mí y la subastamos?"

Y le pregunté: “Bueno, ¿cuánto crees que te podrían dar?”

Dijo: “No sé, 3.000, 4.000 dólares.”

Y le dije: “¿en serio? La verdad es que mis pinturas de paisajes no valdrían tanto en el mercado." No es que lo necesite, ¿sabes? Pero aún así pinté una de las portadas de Weird Fantasy y la vendimos, y al año siguiente pinté dos, y se vendieron, y al siguiente pinté tres, y las he estado pintando para él desde entonces, y he estado aceptando comisiones de otros coleccionistas para volver a pintar alguna de las viejas portadas, y también estoy haciendo paisajes de ciencia ficción originales.
REVISANDO EL PASADO

RINGGENBERG: Al revisar tu larga carrera, ¿tienes algún guión favorito de entre todos los que hiciste para la EC o para Mad?

FELDSTEIN: Ya he comentado algo sobre “My World.” Oh, claro, hay un montón de historias que no tenía planeadas y que improvisé y que me encantan. En su mayoría son las que tenían algún significado o comentario social y, por supuesto, esa en la que mencionaba al astronauta negro.

RINGGENBERG: “Judgment Day.”

FELDSTEIN: Si. En lo que se refiere a Mad, no sé. Hubo muchas cosas maravillosas. Me encantó "East Side Story", por ejemplo, donde hicimos una parodia de West Side Story con las pandillas en la ONU, y se me ocurrió coger y fotografiar la ONU, y Mort puso tramas de semitonos sobre los fondos en blanco y negro, y funcionó muy bien. Hicimos un montón de cosas interesantes. Recuerdo con enorme placer la saga sobre el 3-D de la industria del cómic, donde descubrimos quien era el titular de la patente y se la compramos justo durante los últimos cuatro meses de existencia de la misma, y en cuanto otra compañía se enteró de que la teníamos y que iba a expirar, nos compraron los derechos y desarrollaron el sistema para que lo utilizásemos en nuestros cómics 3-D. También fue muy divertido.

RINGGENBERG: He escuchado historias que relatan cuando el FBI se presentó en las oficinas de Mad.
FELDSTEIN: Oh, la anécdota del FBI sucedió por un motivo bastante simple. Quiero decir, un día se presentaron en la oficina porque habíamos editado un juego de mesa que si te lo acababas, podías enviarle tu nombre a J. Edgar Hoover. Nos sugirieron que dejásemos de hacer esa basura, lo que nos pareció bastante gracioso. Entonces el FBI, o los del Tesoro, se presentaron otro día en la oficina. En los primeros días de Mad habíamos publicado un billete de tres dólares como parte de uno de los artículos, y el billete funcionaba en esas nuevas máquinas de cambio que no eran tan sensibles como las de ahora, porque sólo leían la superficie del billete por un lado. No leían las dos partes. Nos demandaron, porque nos dijeron que estábamos falsificando dinero. Así que Bill pensó que todo esto le parecía bastante ridículo, que lo volvieran a mirar, que sólo era la impresión de un billete de tres dólares. Nunca quisimos buscarnos problemas con ellos ni nada parecido. Creo que ese juego de mesa del FBI se llamaba "el Proyecto de Dodger".

RINGGENBERG: ¿Algunas vez has pensado en escribir tus memorias o una autobiografía?

FELDSTEIN: Oh, no sé. Creo que podría sonar bastante insípida. De hecho, creo que en retrospectiva, algunas de las cosas que te he contado suenan de esa forma. La verdad es que ya han aparecido varios libros, entre ellos uno de Frank Jacobs titulado “The Mad World of William Gaines”, que trataba sobre los primeros años de EC y Mad. Recientemente se ha editado un libro tremendo sobre Mad escrito por Maria Reidelbach. Se pasó hablando conmigo todas estas horas que estás gastando tú y muchas más, y hay un montón de cosas que no le permitieron publicar en el libro, porque a Bill no le gustaron, por lo que ella las dejó de lado, y yo quedé relegado al retrato que aparecía sobre mí en el libro. Por supuesto, el libro no podría existir sin el permiso para reproducir todo el material de la revista, así que...
Me gustaría ser conocido porque a partir del ´49 empecé a escribir The Vault of Horror, The Crypt of Terror y The Witch´s Cauldron, e incluso escribí para... bien, siempre estuve escribiendo la Bruja de Graham, hasta que empezamos a utilizar a otros guionistas. Después de un tiempo, Johnny empezó a escribir The Vault of Horror, pero yo estuve escribiendo el resto, y Bill y yo solíamos planear los argumentos, por lo que no sé cuál es el porcentaje de guión y de argumento de cada uno que había en las historias, pero a Bill y a mí nos gustaba hacer juntos el argumento de las historias, y luego yo las guionizaba. Ahora bien, ¿significa eso que me corresponde la autoría de dos terceras partes de la historia, la mitad, o, ya sabes, la historia completa? Porque hacer el argumento y hacer el guión son cosas muy diferentes. Puede que se te ocurran grandes argumentos, pero si no están bien escritos, entonce no funcionarán. No es que al hacerlo estuviese buscando la fama, sino que buscaba un cheque para poder pagar mi hipoteca en Long Island y que mis chicos creciesen sin problemas y poder pagar el coche y lo que sea, ya sabes. Así que esa fue mi forma de hacer las cosas. Me convertí en un producto merecedor del salario que percibía.

FIN

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