sábado, 12 de julio de 2014

LA ENTREVISTA A RICK VEITCH EN COMICS JOURNAL (5 DE 5)


LA ENTREVISTA A RICK VEITCH (Parte 5 de 5)
Por Jeremy Pinkham para The Comics Journal 175 (Marzo de 1995). Traducida por Frog2000. Parte 1parte 2parte 3, parte 4.

PINKHAM: Habida cuenta de esa ira, ¿cómo te sientes trabajando para Tekno Comix?

VEITCH: [Risas.] Realmente cuando estoy trabajando para Tekno Comix ya no soy “Roarin’ Rick” [Rugiente Rick], sino “Whorin’ Rick.” [Emputecido Rick]

Creo que la gran diferencia es que he evolucionado, así que no necesito conectar con Tekno Comix a un nivel tan personal. Cuando empecé a trabajar para DC todavía era un chico joven que amaba los superhéroes de Julie Schwartz. Y cuando empecé con Marvel tenía deificados a Stan Lee y a Jack Kirby. Eso es lo que me he arrancado de mí. Ahora me doy cuenta de que en Tekno Comix no soy nada más que un técnico bien pagado. A un nivel emocional tengo la suficiente madurez como para decir, “Sí, eso es todo, es un trabajo para al que me han contratado, y me pagan bastante bien”. Pero no voy a planear mis necesidades artísticas a largo plazo con ellos. Simplemente no podría hacerlo. Si se fueran a pique, no derramaría ni una sola lágrima. Y si llegan a convertirse en la próxima Sony Corporation y editan un montón de mi trabajo tampoco me quedaré amargado.

PINKHAM: En el séptimo número de Maximortal, tu hermano Tom escribía en las cartas de la columna de correo lo siguiente: "Estoy preocupado por el subtexto racista: el Hombre De Verdad como rubio hombre ario de ojos azules contra el Malvado Y Ávaro Hombre Judío. 'Sydney Wallace' podría ser una caricatura de la propaganda nazi. El mismo tipo de prejuicios estropeaba la por otra parte excelente Bratpack." ¿A qué venía eso? Reaccionaste de forma bastante acalorada [risas].

VEITCH: Eso es lo bueno de ser editor ¡que tú tienes la última palabra! Creo que forma parte de un conflicto que hemos tenido durante todos estos años acerca de la naturaleza de nuestro lado en la “sombra”, usando el arquetipo de "sombra" al estilo junguiano, como término psicoanalítico. Es decir, el lado oscuro del ego que supone un componente esencial de la raza humana. Tom y yo solíamos debatir acerca de… llámalo argumentos o tomas y dacas filosóficos sobre la naturaleza de la “sombra”. En última instancia, él afirmaba que no tenía “sombra” y que había trascendido su lado oscuro, ¡y yo estaba más que obligado a señalar que pensaba que todo eso era una chorrada! Esa fue su respuesta: miraba a Maximortal desde el lado inconsciente producido por mis la “sombra” de mis fantasías, aunque tal vez revelase alguno de sus propios puntos débiles durante el proceso. Con su carta envenenada me lanzó esas ideas de forma airada, algo por lo que es famoso. Pero bueno, todo eso también forma parte de la diversión. No es que estemos enfadados entre nosotros; tan sólo es una extraña variante del juego de "la gallina" [donde dos conductores se dirigen uno contra el otro, ganando el que se aparte el último]; a él le gusta escribir cartas por el estilo [risas]. No es que nos odiemos; sino que estamos jugando a ese extraño juego.

PRIORIDADES

PINKHAM: ¿Cuál es más prioritario para ti ahora mismo, “Rare Bit Fiends” o “Heroica”?

VEITCH: Ahora mismo es “Rare Bit Fiends”. “Rare Bit Fiends” está lo más cerca del arte elevado que cualquier cosa que haya hecho antes. Estoy utilizando todo mi corazón para hacerlo. En realidad me veo haciendo “Bit Fiends” hasta que me muera. Sería algo increíble poder dejar constancia de los sueños humanos en forma de cómic.

Mi enfoque de “Rare Bit Fiends” es como si yo fuera un pintor. Los días que me paso dibujando cómics sobre mis sueños son como si estuviese en un profundo estado meditativo. Me resulta muy gratificante personalmente. Estoy consiguiendo llegar a un entendimiento más y más profundo de quién soy.

“Rare Bit Fiends” es arte. No es algo comercial. Ahora es cuando lo voy a comercializar, lo recopilaré y lo sacaré a través del mercado directo, lo llevaré a imprenta, todo eso. Pero el mismo trabajo con los sueños es lo más importante. Siento como si hubiese encontrado "lo mío".

PINKHAM: ¿Crees que has rebasado las ideas que puedas haber tenido sobre cómo "tiene" que ser un cómic?

VEITCH: Absolutamente. Es algo completamente experimental. Es más poético que entretenimiento. En ese sentido estoy seguro de que será difícil encontrar una cantidad decente de público que lo compre. Pero no me preocupa: tengo la sensación de que finalmente todo funcionará. Al mismo tiempo, resulta interesante que haya conseguido crear un cómic que es absolutamente imposible de licenciar.

Es como si fuese un cómic puro, es arte puro. Simplemente no puede existir en cualquiera de esas otras formas bastardas que irrumpieron en los cómics durante los años 70 y 80. Con “Rare Bit Fiends” me siento como si hubiese dado con algo que fuese adecuado para los cómics como forma, no como mercancía.


PINKHAM: ¿Hacer que la mayoría de los sueños tuviese, hasta ahora, una página de longitud, ha sido una decisión consciente?

VEITCH: ¡Tienes que recordar que hago este cómic en mi tiempo de sueño! [Risas.]

PINKHAM: ¿Has recibido más información sensorial que la que muestras, aunque tomando la decisión como editor de transmitirla entera en una página?

VEITCH: Tiendo a soñar, o a recordar mis sueños, en pequeñas unidades. Tengo esos diarios en prosa de mis sueños que hice cuando era más joven, y solía pasar muchas noches en vela. Mi cerebro no ha vuelto a funcionar de la misma forma. Sé que sigo soñando durante toda la noche, pero no puedo recordar… Podría ser culpa de ser mayor, pero no estoy seguro.

PINKHAM: [Risas.] En una entrevista que hiciste con James Pascoe decías que hay argumentos y desarrollos de los personajes que se pueden encontrar en el cómic traspasando la fachada de los mismos  y estudiando aquellos arquetipos que se encuentran detrás de ellos. Que esos personajes arquetípicos continuarían siendo expresados de diversas formas a lo largo de una serie.

VEITCH: Bien puedo decirte que sigo soñando con volver a una antigua fábrica, que es el lugar donde mi padre trabajaba cuando yo era niño. Algo que supongo que simbolizará los complejos de Rick Veitch como padre [risas]. Te das cuenta de que en esos sueños siempre aparecen algunos problemas reales. Hay un montón de emoción y desesperación involucrados en ellos. Y te apuesto lo que quieras a que si sigo haciendo este proyecto a lo largo del tiempo, la fábrica seguirá regresando a mis sueños. Y las personas que sigan conmigo durante esos años dirán: "Oh, ¡Rick vuelve otra vez sobre el tema de la fábrica! Ya vuelve a lidiar con el recuerdo de su padre."

PINKHAM: Podrías organizar recopilaciones temáticas de “Rare Bit”: “El Libro de la Vieja Fábrica”, y otros parecidos.

VEITCH: Estuve pensando en hacer una recopilación en CD-ROM, podría ser una buena forma de organizar mis sueños por temas. Podrías presionar la pestaña de “auto-edición” y tendrías todos los sueños de Dave Sim. Y abriría cada número con un gato, porque sueño con un gato de forma bastante regular. 

PINKHAM: ¿Por eso lo llamaste “raros pedazos del diablo”?


VEITCH: Claro, por eso lo llamé “Rare Bit Fiends’’. Fue más por diversión que por cualquier otra cosa, pero sí, sueño mucho con el gato. De hecho, cada vez que sueño con él su aspecto es diferente. En el primer sueño que he mencionado él venía donde estaba yo, me saltaba encima y me destrozaba. Luego era algo que se moría y que vomitaba una materia que se transformaba en otro gato. Y luego, en el tercero, se quedaba allí de pie, dando clases sobre los sueños, erguido encima de sus patas traseras. Había otro donde aparecían unos cincuenta gatos, y todos estaban lamiéndome [risas]. Por lo tanto, no estoy muy seguro de lo que puede simbolizar, pero parece algo que está evolucionando constantemente. 

PINKHAM: ¿Crees que existe el peligro de que puedas dejar de soñar con cosas que son importantes para tu bienestar psicológico; o que puede que ya no resulten de interés para tu público, o que podrían llegar a avergonzarte si las enseñaras en tu serie? 

VEITCH: Lo que ocurre es que yo no convierto todos mis sueños en un cómic. Definitivamente hay alguno de ellos que no estoy listo para compartir. Así que odio arruinar tu fantasía; (en voz baja) no se lo digas a nadie... ¡pero en realidad los dibujo mientras estoy despierto! [Risas]. Sólo comparto lo que quiero compartir.

PINKHAM: Me estaba preguntando que, ahora que has decidido seguir haciéndolos, puede que en algún momento termines dibujando cómics con tus sueños menos brillantes por culpa de las expectativas creadas, algo en plan, “¡Oh, mierda... ya es hora de pensar en algunos sueños más."

VEITCH: Si alguna vez me quedo seco, podría hacer 10 números más de Rare Bit Fiends sólo con el material que soñé durante mis primeros veinte años. Mi verdadero interés en este proyecto pasa por ver cómo varía el contenido y el tono de lo que estoy haciendo ahora, y también para investigar lo que pueden profetizar. Estoy bastante seguro de que cuando sueñas existe algún elemento profético. He estado pensando en ello; de hecho, puede que te envíe un sueño que tuve con 20 años de edad. Estaba en el funeral de Jack Kirby y miraba hacia arriba, hacia la cima de una montaña, y allí se encontraba una figura de pie, y al principio pensaba que podía ser mi vecino, pero al mirar más de cerca me daba cuenta de que era yo, pero 20 años más joven. En ese sueño me acercaba hasta mi globo ocular, y el color y el patrón de mi ojo se convirtió en aquella increíble cosa hipnótica. Y ese sueño me llamó mucho la atención. Me lo tomé como una señal de que podría ser una buena idea hacer realidad este proyecto.

1963: EL TALLER DE COMICS EN CADENA SIMULADO

PINKHAM: En el primer “Rare Bit Fiends” contabas la intra-historia de "1963".

VEITCH: Debería contar toda la historia de "1963", porque en realidad es bastante interesante. Bissette y yo pensábamos que teníamos que auto-publicarnos porque, obviamente, lo de Tundra no iba a funcionar. Tundra había sido vendida (a Kitchen Sink), pero Steve y yo habíamos llegado a la conclusión de que Dave Sim tenía razón. Dave Sim nos había advertido sobre cada trampa que tendría lugar, aunque de todos modos seguimos adelante con Tundra. Finalmente todo comenzó a tener sentido; realmente queríamos y necesitábamos retomar el control de nuestro propio destino y asumir la responsabilidad de tomar las decisiones empresariales por nosotros mismos. Pero nos faltaba el capital. Los dos estábamos teniendo ingresos decentes, pero necesitábamos algún tipo de capital, ya que la publicación no podría hacerse nunca sin el mismo.

Así que estábamos pensando en todo eso cuando de repente apareció Image. Creo que todo el mundo se quedó sorprendido. Esos chicos habían dejado Marvel y formado Image; y era algo que había ocurrido en serio. Estábamos muy emocionados, aquí teníamos a algunos creadores que no se habían quedado bajo la sombra de su editor, sino que le dieron la espalda y empezaron con algo propio, y en realidad empezaron a conseguir vender muchísimo, arrebatándole un pedazo de la cuota del mercado especulador a los gigantes de la industria. Ese fue un punto clave en la evolución del negocio de los cómics.

De todos modos, esos chicos acudieron a nosotros y nos dijeron lo que querían, algo que potencialmente sonaba bien, "Hey, aquí tenéis algunos creadores que tienen responsabilidad y control sobre el aspecto comercial de sus cómics." Al mismo tiempo también teníamos algo de miedo, porque acabábamos de sufrir la explosión de Mirage y Tundra, esa mentalidad de la fiebre del oro y del capital que se había combinado con una mala organización; y todavía estábamos saliendo de la trinchera. Después de lo ocurrido en Mirage tenía problemas con el contrato que me habían hecho como externo [risas]. Algunos enloquecidos maniacos de Mirage a los que nunca había conocido y que tenían alguna extraña posición de poder allí, me estaban llamando y amenazándome con que si no firmaba el trabajo que había hecho los años anteriores, nunca volvería a ver ningún "royalty" por los derechos.


PINKHAM: Ouch.

VEITCH: Fue peor; el contrato era más miserable que nunca, incluso peor que el que me hizo DC.

PINKHAM: Eastman y Laird son amigos tuyos, ¿verdad?

VEITCH: Me gusta pensar en ellos como mis amigos.

Pero entendía las presiones que soportaban. Me sentí mal por ellos, por las posiciones que habían adoptado: eran poseedores de medios increíbles y los dueños de una rica veta de la cultura del cómic, a saber, las Tortugas Mutantes Ninja. Pero a nivel personal se encontraban atrapados en una pesadilla organizativa.

Parecía que habían perdido la conexión humana que había sido parte de la razón por la que se habían creado cosas como la Propuesta para los Derechos de los Creadores, y fue como la otra cara de la moneda de lo que podía ocurrir por culpa de su generosidad, con toda aquella gente rodeándoles de repente justo después de haber triunfado a lo grande.

Por lo tanto me enviaron ese horrible contrato, y además estaba enfadado por algunas críticas poco profundas que me había hecho alguien del que nunca he oído hablar antes; y creo que en realidad eso fue lo que acabó con cualquier posibilidad de que trabajase con ellos.

PINKHAM: ¿Tuviste que firmar?

VEITCH: No, nunca llegué a hacerlo. Pero sé que un montón de gente firmó condiciones mucho peores.

Tenían miedo de ser demandados, y por una buena razón. Debido a cómo están establecidas las leyes de este país, tienes que protegerte de las demandas. Eso significa que tienes que mirar los contratos con lupa. Si alguna vez quisieran vender las Tortugas, podían causarles problemas a gente como Dave Sim, Rick Veitch, Steve Bissette, Michael Zulli y otro número de personas que habían sacado sus propias versiones de las Tortugas ratificando el trato con un simple apretón de manos.

PINKHAM: Aunque se podría pensar que Mirage no tendría ningún problema para sobrevivir económicamente contratando a cualquier dibujante freelance disponible...

VEITCH: Honestamente, no creo que lo que ocurrió fuese culpa de Peter o de Kevin; fueron los abogados que estaban por allí sentados y que buscaban algo que hacer. [Risas]. Ya sabes, me alegro de que a mí no me ocurriese nada.

PINKHAM: Volvamos sobre 1963.

VEITCH: De repente Jim Valentino llamó a Bissette porque quería extender y densificar la empresa contratando proyectos de otros creadores. Jim quería traerse a Alan. Creo que al principio quería que Alan y Steve hicieran otra Cosa del Pantano, pero Alan no estaba interesado en absoluto. Tenía una vaga idea sobre que quería hacer un cómic de superhéroes tal cuál, exactamente como solían ser los cómics antes. Era una idea muy leve, pero a Valentino le bastó, "¡Sí, suena genial!" Y le vendió la serie a Image. Desde el principio decidieron que querían que yo estuviese a bordo del proyecto. Una vez más, creo que en gran parte porque pensaban que era bueno con… los asuntos técnicos.

PINKHAM: [Risas.] “Ahora todo lo que necesitamos es a alguien que trabaje.”


VEITCH: Así, me llamaron al principio y Alan creó de la noche a la mañana “1963”, los seis títulos. A Steve y a mí nos llevó un rato entender bien lo que quería. Hicimos los bocetos de producción y le enviamos un fax con los mismos: "No, no, Rick... Eso es demasiado bueno [risas]. Haced las cosas más crudas." Muy pronto, según proseguíamos con la serie, nos convertimos en una especie de "bullpen virtual" por teléfono y fax. Él se convirtió en el "Afable Al", yo me convertí en "Roarin 'Rick" (que en realidad era mi apodo en los Hero Comics que había hecho de pequeño) y Bissette se transformó en "Robusto Steve." Y creativamente las cosas comenzaron a ponerse en marcha. Todo empezó a encajar con bastante rapidez.

Ese mismo año Bissette y yo viajamos a San Diego, aunque aún seguíamos sin estar demasiado de acuerdo con el trato con la editorial. Uno de los motivos era el de que Jim Lee quería trabajar con Alan; tenía muchas ganas de traérselo a uno de sus cómics. De esa forma empezó a surgir la idea de un anual que iba a ser dibujado por Lee y que finalizaría todo el proyecto. Una buena contienda entre nuestros personajes de 1963 y los modernos superhéroes de 1993 de Image…
PINKHAM: Así que vosotros no estábais previstos para ser el equipo artístico del Anual.

VEITCH: Claro. Nosotros sólo hacíamos los primeros seis.
Pero aún no habíamos cerrado el trato; Steve y yo todavía teníamos miedo. Estuvimos hablando un montón con Valentino, que se portó fenomenal y realmente trabajó todo lo que pudo para que los otros chicos de Image apoyaran lo que queríamos hacer. Éramos uno de los primeros proyectos externos de Image en llevarse a cabo, y esos tíos se pasaron un buen rato poniéndose de acuerdo respecto a lo que querían hacer. Había siete de ellos, habían alcanzado un éxito masivo, y estaban tratando de asentarse e intentando dar con algún tipo de forma de dirigirse. Estaban contratando gente y empezando a organizarse, todo era una gran confusión. Y nosotros lo observamos y nos dijimos: "¡Oh, tío... de nuevo en Tundra" [Risas.]
 
Estábamos un poco temerosos, y todavía no nos habíamos decidido del todo (había un par de cosas todavía en el aire), y una de ellas era el asunto con Jim Lee, si realmente quería hacer el proyecto con nosotros. Y un día yo me encontraba paseando por la zona de distribuidores de San Diego cuando se me acerca Don Simpson: "¡Hey, tío, tienes que acudir al panel de Image ahora mismo! Quieren hablar contigo. Llévate a Bissette." Así que Bissette y yo fuimos allí y había como unas 2.000 personas. Quiero decir, había una multitud. McFarlane está haciendo su numerito a lo Oprah Winfrey, con el público comiendo de su mano. Me refiero a que resultaba bastante obvio que en realidad tenían algo montado. Y allí estábamos Steve y yo, al fondo de la sala, tratando de llegar a un acuerdo con los chicos que estaban sobre el escenario…

PINKHAM: ¿A través de los micrófonos?

VEITCH: No, haciendo señales con la mano. Ya sabes, Valentino iba a levantarse y a acercarse corriendo a charlar con nosotros, pero finalmente envió a algún otro. Después Lee bajó del escenario y le preguntamos: "¿Realmente quiere Jim Lee quiere hacer el proyecto con nosotros?" Y dijo: "Está bien, escuchad. Si somos capaces de anunciarlo en este mismo momento…” [risas] "Estoy dentro."


PINKHAM: Pero entonces... ¿lo que pretendían era teneros atrapados allí, para que pudiesen anunciarlo en su Panel?

VEITCH: Eso es. Fue una situación donde hubo una presión enorme. Steve y yo estábamos completamente fuera de nuestro elemento. Nunca antes había hecho un trato de forma similar.

Así que estuvimos hablando como unos cinco minutos e indicamos que estábamos de acuerdo. Así que lo anunciaron oficialmente a continuación y se produjo una gran ovación, y luego nos precipitamos hacia el escenario. Hablaron un poco más y entonces Liefeld empezó a tirar camisetas y gorras y otras cosas al público. La audiencia se subió encima del escenario y los guardias de seguridad nos empujaron hacia la puerta lateral [risas]. La multitud se acercó al escenario y Bissette y yo nos quedamos en plan "¿Qué pasa?" Estábamos atónitos por toda esa situación loca en la que estábamos atrapados. [Risas.]

PINKHAM: Como una especie de firma en la Apple Records durante un concierto de los Beatles.

VEITCH: Pero todavía no habíamos llegado a un acuerdo final. Básicamente había sido como un apretón de manos, y entonces empezamos a trabajar. Los términos económicos eran una barbaridad: Image se quedaba con el 10 por ciento de las ganancias, Shadowline de Valentino obtenía el 10 por ciento de las ganancias, y los creadores obtenían el otro 80 por ciento, lo cual era algo fantástico. Era como un sueño. Al mismo tiempo, en cierta forma Alan y yo nos encontrábamos en dificultades financieras y necesitábamos algún tipo de fondos. Necesitábamos un préstamo. Nos lo proporcionó Valentino a través de Shadowline, que nos financió con una pequeña tasa por página (75 dólares la página), lo suficiente como para mantenernos a flote hasta que se empezaran a producir beneficios.

Y así, nos volvimos a Vermont y llamamos a Alan, y -bing, bing, bing- empezamos a trabajar. Steve y yo alquilamos una cabaña justo entre nuestras dos casas (vivimos a 30 millas de distancia uno del otro) y un par de días a la semana nos reuníamos en ella y empezábamos a producir los cómics, y Alan nos decía: "Tenéis que dibujar dos o tres páginas por día.”

PINKHAM: Para darle ese toque apresurado...

VEITCH: “…que sea algo que resuene, como lo que hacían Ditko y Kirby.”

PINKHAM: Bajo dichas condiciones, espero que no os diese uno de sus guiones habituales, a menos que se estuviese refiriendo a que os teníais que leer dos o tres páginas al día.

VEITCH: Era un guión al estilo Marvel. “Afable Al” nos llamaba y nos describía lo que ocurría en el argumento. Entonces le enviábamos por fax los lápices acabados y él los dialogaba… y si te lees 1963 verás que los diálogos son un poco bobos, algo que a Alan le resulta bastante difícil de hacer.


PINKHAM: Bueno, después de hojear la miniserie de Violator…

VEITCH: El error que cometimos fue que... en realidad recuerdo que fueron un montón. Uno de ellos consistió en que Steve y yo nos encargamos del aspecto editorial y de la producción de toda la serie, sin que nos pagaran. Nos imaginamos que esto iba a producir beneficios, y enormes. Así que terminamos poniendo toda la carne en el asador organizando la serie, asegurándonos de que llegara a buen puerto. Valentino estuvo allí todo el tiempo; las cosas no podían haber marchado mejor por la parte de Image. Se encargaba de todo lo que necesitábamos. Pero nosotros… deberíamos haberlos conocido mejor. Organizar a un grupo de artistas tarados de todo el mundo, y a un guionista que es un excéntrico de clase mundial... [Risas.]

PINKHAM: Así que el “sweatshop” simulado se convirtió en uno real.

VEITCH: Lo gracioso es que de alguna forma todo terminó evolucionando. No creo que realmente Alan llegase a conectar con el proyecto de la misma forma que había hecho con otros más serios como From Hell. Según nosotros íbamos profundizando más en él, parecía que él se iba desentendiendo; nosotros nos apegamos al mismo haciendo la sección de correo y mierdas por el estilo, algo que debería haber hecho él.

Steve y yo conseguimos solucionar cualquiera de los problemas que provenían de Image. Ya sabes, era una locura. Se encontraban en esa etapa proto-plásmica de éxito masivo, pateando a Marvel en ventas. Y por supuesto, eso fue lo que alimentó la burbuja de los especuladores. Steve y yo no entendíamos de qué iba todo eso de la especulación, porque ninguno de nuestros cómics eran realmente cómics con los cuáles especular, pero nos acoplamos. Sacamos nuestras series justo cuando la burbuja estaba estallando, por lo que los dos primeros números de 1963 tuvieron pedidos gigantescamente ridículos. Creo que del primero se pidieron unas 600.000 copias.

PINKHAM: Jesús. [Risas].

VEITCH: Del segundo número pidieron 500.000 copias. Era una cantidad enorme, gigantesca… Aunque el gran error que cometimos, el más importante, fue que no entendíamos lo importante que era promocionar y anunciar la serie, lo importante que era para el caché que ya tenía Image. Si miras de nuevo los catálogos de los distribuidores de la época, hay bloques de anuncios de Image masivos, a todo color: “¡Tío! 20 páginas de anuncios de Image a todo color…” No hicimos nada parecido. No entendíamos lo importante que era, y tampoco teníamos tiempo, porque apenas lo teníamos para hacer aquello del “bullpen” virtual juntos, conseguir que las series apareciesen a tiempo.

Así que el final creativo realmente fue algo que hicimos de forma conjunta. Valentino, en un último acto desesperado por promocionar el título, contrató a Larry Marder para que hiciese una campaña publicitaria, a pesar de que ya era muy tarde y la serie casi estaba a punto de salir. Aún así fue capaz de identificar cierta cantidad de los problemas que tenámos y hacerles frente. Creo que las ventas de 1963 podrían haber sido mejores en los puntos de venta.


SIM Y LA AUTO-PUBLICACIÓN

PINKHAM: Has comentado que Dave Sim supuso una gran influencia para que tomases la decisión de auto-editarte. Dada su idea de la familia y de la esposa como drenadores del potencial artístico del artista masculino, ¿es la auto-edición un arte propio de solteros?

VEITCH: Puedo decirte que todo lo que sé de él (he estado algunas veces con él en persona) es que expresa cosas que ha discutido conmigo de forma informal. Ese es uno de los motivos por los que me he dado cuenta de que su tomo "Reads" sea tan poderoso. Hemos pasado algunos ratos juntos, hablando de la auto-edición hasta las cuatro de la mañana, tres o cuatro de nosotros sentados en la habitación de un hotel, todos discutiendo animadamente. Y él empezaba a expulsar todas esas cosas escandalosas que realmente parecían estar consumiéndole y, cuando finalmente observé que las ponía en un papel, me dije: "Sí, está haciendo lo que realmente cree de verdad, ¡pero el público se va a poner en su contra!"

PINKHAM: Sin embargo, según él tú debías estar fastidiándola, o casi fastidiándola como auto-editor. Porque estás casado; tienes una familia...

VEITCH: No creo que esa idea la aplique sólo a la hora de hablar sobre auto-editarse. Creo que también estaba hablando sobre lo que él ve mal en el mundo. En el caso de la auto-edición no hay duda de que las cosas son más fáciles si eres soltero. Hay un montón de casos registrados de interesantes trabajos creativos que quedaron desbaratados por las presiones conyugales. Pero también sé que hay un montón de cosas que las criaturas solteras no pueden conseguir por sí mismas [risas].
 Eso hace que sea más difícil para mí. Definitivamente debería vender 10.000 al mes de "Rare Bit Fiends" para poder mantener los mismos ingresos que tiene cualquiera de clase media, como conseguía, por ejemplo, con la serie típica de DC. Esa es mi meta, pero tengo un largo camino por recorrer para conseguirlo.

PINKHAM: ¿Cuáles de las ideas de Sim te parecen particularmente importantes?

VEITCH: Todo eso de que las compañías son una mierda. [Risotada]. Lo aprendí por la vía más difícil. Creo que cuando estuve trabajando para una compañía intenté conectar con ella a nivel emocional, del inconsciente. Esa fue una de las razones por la que siempre que me he ido me ha dado la sensación de que me han violado, aunque algunas veces sí que lo hayan hecho [risas]. No fui lo suficientemente “cool” y profesional como para decir, “Oh, tan sólo son negocios.”

Todo ese proceso me llevó hacia Tundra, donde todo se salió de madre. Fue como si me arrojaran un jarro de agua fría en la cabeza. Steve y yo, los dos, abandonamos toda aquella situación diciendo, “Esto apesta. Hemos perdido el control.”

La otra cosa que más me dejó impresionado ocurrió al final de la segunda reunión de la Declaración de Derechos de los Creadores, cuando Dave les indicó a Peter y a Kevin lo que pensaba sobre la mierda que le parecía el estudio que estaban intentando crear. Predijo una serie de cosas que sonaban realmente escandalosas en ese momento, pero que terminaron por hacerse realidad. Ya sabes, uno de los problemas de Dave es que es muy contundente; encabrona a la gente y los ahuyenta, por lo que ni siquiera intentan llegar a entender de qué está hablando. Construye coaliciones buenísimas, y luego se las carga por motivos ideológicos.

Dave es una verdadera mula trabajando; cuando Hunter Thompson proclamó: "Cuando las cosas se ponen raras, el raro se convierte en un profesional", ¡Dave respondió a esa llamada! [Risas.] Dicho esto, tampoco puedo estar de acuerdo con su diatriba contra la "permanencia de la fusión” de su número 186 [de Cerebus].


Lo que mucha gente se está perdiendo es que detrás de la cuestión de género también se encuentra su condena de los sentimientos humanos. Para mí el corazón es muy importante. Muchos de los problemas de la sociedad se pueden remontar al hecho de que las personas no tienen contacto con sus sentimientos. Hay un contexto histórico general, empezando por el humanismo racional, el método científico y la Ilustración, bajo el cuál, en algún momento la mente racional se hizo cargo de las necesidades emocionales del corazón. Me pareció que era una idea muy brillante. En la década de 1700, de 1800, se estaban haciendo todos esos descubrimientos científicos y la industria estaba empezando a tomar forma, se estaban construyendo las máquinas y la Sociedad se estaba organizando en una fuerza de trabajo de consumidores. En el Siglo XX hemos tenido dos guerras mundiales horribles, y sufrimos gigantescos problemas ecológicos que se remontan a la Revolución Industrial. Creo que es una situación catastrófica que podría haberse evitado si durante el camino la gente de la Ilustración hubiese permitido que sus corazones ayudasen a tomar las decisiones. Cuando Henry Ford creó la línea de montaje en Red River y pobló la Tierra de automóviles, en realidad no estaba escuchando a su corazón o a las verdaderas necesidades del Planeta, sino que estaba racionalizando la necesidad inmediata de transporte.

PINKHAM: En la entrevista con Pascoe enlazabas todo este desarrollo con nuestra dependencia de lo textual.

VEITCH: Creo que leer un texto de forma lineal te puede hacer desarrollar un pensamiento lineal. Es algo propio de una mente sencilla y que está orientada hacia un objetivo concreto. Lo que me gusta de los cómics es que difunden información de forma más integral, y creo que lo que necesitamos hoy en día, ahora mismo, es una conceptualización holística. Napoleón era un pensador lineal. Así como Hitler.

PINKHAM: Sim tiene un verdadero punto de vista al estilo de la Ilustración: las mujeres son animales, parte del hábitat natural del hombre que ha de ser domesticado a través del orden y la ingenuidad.

VEITCH: La guerra de los sexos se produce entre el sentimiento y la razón. Pero sólo es una batalla más en toda la guerra que la humanidad lleva a cabo consigo misma, o también, forma parte de la búsqueda que hace de sí misma. Jung dijo que había cuatro funciones de la psique humana: sensación, pensamiento, intuición y sensibilidad. Parece que ninguna es intrínsecamente superior a las otras. El objetivo debería ser conseguir un equilibrio entre las cuatro, como si estuvieras balanceando tus sentidos; no tienes que cortarte las orejas porque tus ojos ya te proporcionen todo lo que necesitas.

Sospecho que la forma óptima para la existencia de los seres humanos es manejando estas cuatro funciones.

Dicho esto, pienso que muchas de las cosas que Sim ha señalado acerca de los aspectos problemáticos que tienen las emociones son ciertas. Pero hay una diferencia entre el sentimiento y la emoción. Yo definiría la emoción como algo crudo, algo que está fuera de control, algo inconsciente. Deberíamos considerar que el sentimiento puede ser un instrumento bien afinado con el cual podemos entrar en contacto con las cosas que no podemos ver, como los sistemas macro-ecológicos que están más allá de cualquier cosa que la mente racional pueda calcular.

En mi propio caso, tener un hijo fue lo que me ayudó a abrir mi corazón y ponerme en contacto con mi lado más sensible. La situación me obligó a madurar. Eso puede ser lo que necesita Dave [risas]. Funcionó con Gary [risas].


Dave no tiene equilibrio, pero es una de las mejores cosas que le ha ocurrido a los cómics. Apareció nada más comenzar el mercado de venta directa, y probablemente, si hablamos en términos de producción creativa, hizo mejor uso de su potencial que cualquier otro. Tiene un carácter difícil, pero ha creado una franquicia valiosa haciendo exactamente lo que quiere hacer, y lo ha hecho a través del método de ensayo y error, racionalizando las cosas al máximo. Ahora mismo creo que está aplicando sus increíbles poderes de deducción para tratar de cumplir con la promesa real que vio en el mercado de venta directa antes de que fuese secuestrado por los grandes editoriales.

PINKHAM: Y así, ¿crees que el desequilibrio de Sim proporciona un elemento de equilibrio a la industria del cómic?

VEITCH: Creo que la industria necesita artistas más inteligentes. Cualquier dibujante que pueda guionizar y dibujar debería auto-editarse. Lo que hay que aprender para auto-publicarse es tan poco en comparación con cualquiera de las otras habilidades que tienes que aprender a la hora de dibujar, escribir o rotular un comic book, que parece algo trivial en comparación.

Ya sabes, la consecución de un verdadero mercado de venta directa llegará el día en el que Marvel y DC trastabillen en Walmart. Creo que las grandes editoriales (Marvel, DC, Image y algunas otras) terminarán intentando vender cómics sólo para los consumidores en general. Ahora, algo como “Rare Bit Fiends” no puede venderse en el mercado mainstream, pero tampoco puedes vender Vertigo o Fantagraphics. Eso podría ser una verdadera oportunidad para que las editoriales alternativas heredasen los restos del mercado de venta directa cuando los grandes abandonen el sistema.

Imagínate en lo que podría convertirse el medio de los cómics si tuviese 20 o 30 hogares de auto-edición como Cartoon Books, Aardvark-Vanaheim, Colleen Doran, James Owen, Spider-Baby... y con suerte, King Hell [risas], posicionados sólidamente. Quiero decir, tan sólo estoy pensando en la estabilidad y en la integridad que le daría ese tipo de estructura a este medio artístico. Si nos centrásemos en la importancia de la producción creativa en primer lugar, en lugar de hacerlo en las necesidades de las empresas que, con la excepción de algunos pocos momentos brillantes, han ido dictando toda la historia de los cómics en Estados Unidos.

PINKHAM: La parte difícil es convencer a las tiendas de que pueden sobrevivir sin ese sistema.

VEITCH: Bueno, ahora no pueden sobrevivir sin el mismo. Tienen cajas llenas de Marvel en la trastienda que nunca se venden. Con suerte, algunos de ellos despertarán en algún momento. Estoy sorprendido por el tiempo que está llevando a cabo. Cada verano algún genio del marketing [risas] de algún empresa grande da con la forma de vender jillones de series horribles a las tiendas que nunca se van a vender.

PINKHAM: “¡Universos!”

VEITCH: Los pobres vendedores están cogidos por el cuello. Tengo que decir que a mí eso me benefició mucho; ¡muchos de ellos se han quedado atrapados con copias de 1963! [Risas.] La diferencia es que yo no me di cuenta hasta después de que había ocurrido.
Creo que algunos vendedores han empezado a vender cosas auto-editadas o algo parecido; los llaman "self-retailers."

PINKHAM: ¿Te refieres a las ventas por correo?

VEITCH: No, me refiero a gente que está montando tiendas de cómics que se basan en lo que les gusta y no en lo que dicta el mercado. Creo que fue a Larry Marder a quien se le ocurrió el concepto de lo que es el equivalente de la auto-edición para los artistas, "self-retailers"; el tipo que dirige la tienda de cómics sólo pide lo que realmente le gusta. Y ya sabes, si en todo el país hubiese 400 o 500 de estas tiendas, la auto-edición despegaría en un momento. ¡Llegaríamos a desarrollar el potencial que todos vimos que tenía el mercado de venta directa en 1978!


FIN 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias por la entrevista.

Ahora que se ha solucionado el tema Eddie Campbell, Rick Veich se lleva la palma (quizás ex-aequo con los 2000 ADeros Pat Mills y John Wagner) a mi autor favorito más maltratado por el panorama editorial español.

Su Swamp Thing sigue inédito de forma absurda. Abraxas, Army@love, Can´t get no, Rare bit fiends...leches, hasta el 1963 de Moore! Es que tiene el gafe el tío por aquí.
Sólo hemos visto la trilogía heróica que publicó Norma, y de aquella manera, que The One y Maximortal eran originalmente a color. En fin.