martes, 22 de julio de 2014

STRANGE KISS, por Warren Ellis


DESDE EL ESCRITORIO DE WARREN ELLIS VOLUMEN II

(Avatar, 2000. Traducido por Frog2000.)

Un corto ensayo sobre "Strange Kiss" [Extraño Beso], escrito por encargo para la revista de Diamond, Previews, y rechazado por ser "sencillamente demasiado inquietante". Por otra parte he seguido haciendo algunas otras cosas para Diamond. 

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¿Qué es lo que te suele perturbar?

He visto ancianos muertos en las esquinas de las calles volviéndose de color azul, con asquerosas agujas colgando aún de sus delgados brazos. He visto placentas frescas, gatos aplastados, vómitos proyectados... y nada de todo eso me ha hecho estremecerme y retorcerme tanto como la escena que acabo de escribir para "Strange Kiss". Verás, hay un lagarto. Y no está en el lugar donde normalmente encontrarías uno. De hecho, te aseguro que si alguna vez me encuentro un lagarto donde se lo ha encontrado este tío, tendré que pegarme un tiro.

El horror no tiene nada que ver con duendes y hadas. No me importa lo duras que sean esas hadas, o lo grandes que tengan los dientes. Tampoco me importa mucho si visten con chaquetas de cuero y beben sidra. Son elfos y hadas. No dan miedo. El horror tampoco tiene nada que ver con el diablo. No existe tal cosa. Además, la última vez que vi al diablo era Al Pacino [referencia a "Pactar con el diablo", 1997], y como que Pacino es pequeño. Podría golpearlo. Y francamente, con frecuencia el terror tampoco tiene mucho que ver con pilas de cadáveres ni con tripas al aire. Me refiero a que puedo conseguir ese tipo de cosas en casa. Para muchos de mis compañeros del medio de la escritura de cómics, es como si hubiese descrito el desayuno. En el fondo el terror trata sobre quedarse perturbado. 

Trata sobre el sonido que hace un cuchillo romo cuando corta una mejilla humana. Trata sobre el martilleo detrás de una puerta cerrada, de la madera arqueándose y crujiendo antes de que un líquido oscuro se filtre por debajo de ella. Es el particular grito que emites cuando sientes que los afiladas patas de los insectos se están moviendo a lo largo de tu cuerpo, y que no puedes abrirte paso a través de ellos para quitártelos de encima. Es ver sangre cuando se supone que dicha sangre no debería estar ahí. Es la cría de una salamanquesa olfateando mientras busca una salida a través de tu espalda, y es la repentina y terrible presión en tu estómago, el movimiento de sus patadas, dándote cuenta de que vas a dar a luz...

Es la oscuridad. Puedes sentir la presencia de que hay algo ahí, en la cálida atmósfera que apesta a fluidos humanos pudriéndose. No puedes moverte por culpa de esa parálisis de pesadilla que hace que tu corazón bombee como loco y que tus extremidades tiemblen. Algo se frota contra tus labios. Una voz amorosa susurra algo. Saboreas fresas y también algo extraño y ácido. Los labios de tu amante tocan de nuevo los tuyos, y saboreas el sarro. Una lengua bífida se introduce en tu boca.

Un extraño beso.

Warren Ellis
Southend, Inglaterra
Julio de 1999

Nota: Strange Kiss fue publicado en castellano por Styx Ediciones en 2002.

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