jueves, 12 de diciembre de 2013

EL SUPREME DE ALAN MOORE Y EL CUARTO MOVIMIENTO

Artículo de "Desde el Escritorio de Warren Ellis", Volumen uno (Avatar, 2000.) Traducido por Frog2000.

El Primer Movimiento de los cómics de superhéroes empezó con Superman y Batman. El Segundo Movimiento fue mediante la modernización de los héroes de la DC a finales de los cincuenta, adquiriendo impulso con el lanzamiento de Marvel Comics Group en los sesenta. El nacimiento del Tercer Movimiento es un poco más confuso, se encuentra en algún sitio entre el Daredevil de Frank Miller y el Marvelman de Alan Moore, aunque se dispararon algunas salvas de aviso a finales de los setenta. Hoy en día estamos viviendo el final de ese Tercer Movimiento.

Los noventa han sido una década rápida y tranquila, muy diferente de los truenos y relámpagos de los ochenta. Tal y como dijo Bruce Sterling, en los ochenta había algo que parecía desmadejado, una década de miedo y asco. Fue la década del postmodernismo oscuro, algo que el cyberpunk reflejó tan bien como los cómics, dirigidos ambos por el pisotón del rock chillón de los ochenta y el hedonismo sin corazón de la música dance revitalizada tecnológicamente. Los ochenta fueron densos y difíciles. Los noventa se encuentran fracturados.

En todas las formas de cultura popular estamos asistiendo a la llegada a un punto que está al borde del final de la Historia, desde el cuál vamos a poder echar un vistazo al conjunto para intentar encontrar un sentido. Nos encontramos lo suficientemente lejos de un montón de cosas como para ver qué ocurre con toda claridad.

Los cómics de superhéroes, como todo lo demás, también están en pleno momento de fractura. Se están empezando a escuchar los disparos de apertura del Cuarto Movimiento, sus acordes preliminares, poniendo a punto el sonido de los instrumentos para la música que nos introducirá de lleno en el S. XXI.

Estas primeras notas tienen un sonido económico, como base de lo que a continuación será una segunda evaluación y reconstrucción. El Starman y La Edad de Oro de James Robinson, Marvels y Astro City de Kurt Busiek, 1963 y Supreme de Alan Moore. Todas reposan de forma deliberada sobre la historia del medio. Tiene sentido. Tal y como hacen las modernas bandas de música dance, buscando lo que estuvo con anterioridad y dándose cuenta de que pueden escoger y elegir los elementos del pasado que les apetezca para diseñar una música más moderna... esta gente se está esforzando para usar un nuevo sonido utilizando una mezcla de antiguos y nuevos instrumentos.

El propio Robinson ha encontrado en Starman un punto en los cómics de superhéroes a partir del que crear una saga generacional en el interior del género. Su "Edad de Oro" se asienta profundamente en la historia, contando una fábula con personajes de los cuarenta y usando elementos modernos como herramientas para diseccionar las paranoias post Segunda Guerra Mundial, las mismas que asesinaron los cómics de superhéroes no mucho después. En Marvels, Bukiek ha descubierto la suficiente historia del Universo Marvel, al igual que nos ha contado un relato que se extiende a lo largo de casi toda la vida del protagonista. Y en Astro City, tan sólo la reinvención del grueso del movimiento super-heroico de los sesenta tiene el peso necesario como para sacar adelante su densa renovación, aquellos procesos de pensamiento que se podían encontrar detrás del motor y del movimiento.

Creo que la versión de Alan Moore de todo esto es particularmente interesante, porque fue uno de los arquitectos en Jefe del Tercer Movimiento (lo que podría implicar que existía un plan detrás de la Ola de los Ochenta, aunque lo dudo. Además, a pesar de mi sonrisa burlona, Alan siempre ha insistido en lo contrario.) Ha descrito su trabajo actual en los superhéroes como una "expiación" del Tercer Movimiento y de los excesos e influencia que tuvo su trabajo en el pasado. Sabemos que está bromeando, pero sigue teniendo sentido que intente encontrar la forma para que sus anteriores preocupaciones sobre el género (y sobre el ambiente cultural de los ochenta, que tuvo mucho más que ver con el tono de Watchmen y Dark Knight que con cualquier otra cosa,) ofrezcan un panorama más brillante. No se le puede culpar. Los ochenta fueron una década miserable, unos años que realmente podrían destrozar el espíritu de cualquiera. Puede que vosotros tuvieseis a Reagan, pero nosotros teníamos que soportar a Thatcher. Sigo diciendo que parece un jodido milagro que cualquier personaje de cómic escrito por ingleses en los ochenta incluso llegase a sonreír alguna vez. 

Los noventa son un poco diferentes. Toda el panorama cultural está más interesado en las grandes ideas juguetonas. De hecho, esta se parece más a una especie de década en la que jugar. En un momento en el que podemos conseguir paranoia envasada para nosotros mismos como entretenimiento televisivo, entonces te das cuenta de que nadie se lo va a tomar terriblemente en serio. Demonios, cuando la gente elige algo como John Major y Bill Clinton, sabes que nadie se va a tomar nada terriblemente en serio. Y sospecho que eso es lo que Alan está recogiendo en esta década, esa es la lección que podemos aprender. La alegría por la juventud y el pasado del género. Ideas Enormes, entregadas a carretadas. "Ideas locas y bellas", tal y como él mismo las llama. Porque mientras el Supreme de Alan se preocupa de la historia y del contexto social, al igual que el resto de los mencionados, también hace uso de la comprimida y densa ideación del Primer y Segundo Movimientos. Algo que nos trae reminiscencias de aquellos días donde había menos páginas con las que jugar.

A todo esto también se le conocía como "El Sentido de la Maravilla".

Y no es que solo sea una idea y ya está, sino que se está generando toda una lluvia, cientos de conceptos presentados y lanzados sin darnos un respiro. Aquí tienes: una ciudad embotellada, una puerta hasta otro universo a través del que se puede bucear, un planeta con una cara viviente y un anciano, una descripción del tiempo como un túnel con los años impresos en los anillos de madera, una tras otra son lanzadas sin respiro, bang bang bang. El Sentido de la Maravilla, el impacto de enormes ideas que te golpean constantemente, haciendo que te preguntes qué demonios es lo que viene a continuación...

Ese es el motivo por el que todo el mundo esté entusiasmado con Supreme, por su examen de las viejas historias, por su energía imaginativa. No creo que sea por el "kitsch" o por el ingenio desplegado durante la reformulación, sino por la pura energía, por ese martilleo constante de ideas locas y hermosas.

Y creo que eso es lo que el Cuarto Movimiento nos traerá de nuevo. El puro y bello poder de la imaginación intensa. El uso de la historia del medio y de los estilos antiguos se irán desvaneciendo, excepto para la experimentación formal. Tienen que hacerlo. Porque con el enfoque adecuado y una imaginación caudalosa, las preguntas se pueden contestar a toda velocidad, ¿por qué no hacer las cosas teniendo en cuenta un contexto nuevo y definitivamente moderno? ¿Por qué no aplicarlo todo para crear la misma emoción que podía tener, por ejemplo, la adquisición del primer número de los Cuatro Fantásticos en 1960, o el título que tú mismo elijas? El primero, el que se desvele como una absoluta y deslumbrante novedad, ese será el primer título del Cuarto Movimiento. Lo estoy aguardando con impaciencia.

Southend, Febrero de 1997,
Warren Ellis

1 comentario:

Un Peticionario Desesperado dijo...

Yo no suelo comentar acerca de comics. Mis conocimientos de primera mano se reducen a los cuadernos clásicos de Marvel (un amigo de la adolescencia tenía la colección completa y me los prestaba) y , en el terreno underground, al Vibora y a las tiras de Makoki y compañía que aparecían en Disco-Expres a finales de los ’70). Pero este Warren Ellis maneja tan bien la pluma como el violín (¿es el tipo de Dirty Three o simple coincidencia de nombres?). Lo mismo da, la cuestión es que sus reflexiones te hacen trabajar las neuronas y son fuente de conocimiento, lo cual es mucho. Realmente interesante su opinión acerca de que nos encontramos al final de la historia de muchas de las formas de la cultura popular y eso ‘’permite echar un vistazo a todo dándole un sentido’’. Teniendo en cuenta que el artículo es de 1997, ese vistazo en 2013 tiene aún más sentido y, desde luego, en lo que a música se refiere, daría para escribir un libro. Yo no creo que estemos al ‘’final’’ de nada, sino al principio de una vuelta a los orígenes. Estamos al principio, afortunadamente, de la muerte de la INDUSTRIA musical tal y como la conocíamos (esa industria que te clava 20 pavos por un disco que cuesta producir diez veces menos, y que encima te lo vende como si te estuviera haciendo un favor). Que les jodan. Los músicos (y los autores en cualquier otro terreno artístico ‘’popular’’) tienen que volver a ese sitio del que nunca debieron salir y que no es otro que los subterráneos de la auténtica creatividad. El puto Internet, con todos sus defectos (un exceso de información se puede convertir en des-información pura y dura) está poniendo muchas cosas en su lugar y obligando a cientos de grupos a batirse en el directo (real o virtual) y eso es positivo. El verdadero problema está en saber buscar entre tanta oferta y encontrar lo que a cada cuál le interesa Y NO LO QUE A LA INDUSTRIA CULTURAL Y SUS BUROCRATAS LE SALE DE LOS COJONES PONER A TU DISPOSICION. Para saber buscar tienes tu intuición, tus ganas y, porqué no decirlo, la ayuda de blogs tan generosos como Frog2000. Y, como en el anuncio, busque, compare y en la medida de sus posibilidades, COMPRE directamente al artista. Así que vamos al lio…Back to the underground!.