martes, 24 de diciembre de 2013

LOS COMICS PARECEN UN FEO BASTARDO, por Warren Ellis

Artículo de "Desde el Escritorio de Warren Ellis", Volumen uno (Avatar, 2000.) Traducido por Frog2000.

Este fin de semana he estado en Londres haciendo una entrevista para el magazine SFX en un bar del centro de la ciudad que no se encuentra demasiado lejos de Forbidden Planet. Probablemente, FP sea la tienda especializada en cómics más grande de la ciudad, y definitivamente también es la más antigua y famosa. Estuve un rato en ella. Verás, en la planta de abajo de FP hay libros y revistas (montones y montones de importaciones raras y otras cosas oscuras), y siempre vale la pena hacer el viaje. Siempre invierto un poco de tiempo vagando y visualizando los cómics escaleras abajo. Tan sólo echando un vistazo. También me gusta disfrutar de la amplia gama de cómics del mes. Quiero tener una sensación instintiva de primera mano de la panoplia de imágenes y palabras de lo que sale ese mes.

Los cómics son bastante feos, ¿no es cierto?

Me refiero a que son objetos feos. Toda la producción de Marvel mensual me parece feísima. Llamativa pero pésimamente diseñada, frecuentemente con un mal dibujo. No es bonito. Y son muy finitos. Los títulos de DC tampoco ofrecen algo mucho mejor. La línea de DC, Vertigo, tiene portadas pintadas que en su mayor parte supuran juntas una homogeneidad sombría. El Supreme de Alan Moore para Maximum Press está maldecido con algunas portadas extraordinariamente feas. Las produce un tío que se llama Stephen Platt. Nunca he conocido a la ex-editora Marvel Sarra Mossof, pero creo que no me gustaría, porque fue ella quien descubrió a Stephen Platt al mundo, cuando otros editores Marvel habían tratado sus dibujos como una obra sin contenido. Quizá este mes sólo me haya sentido animado por una portada agradablemente diseñada para "Man of the Atom" y aquella obra de Gil Kane, y la bonita ilustración de portada de Tom Raney que abriga el Stormwatch nº 44. O quizá no. Los cómics son objetos de feo aspecto.

Estoy generalizando. Predicador dispone de unos espléndidos dibujos de Glenn Fabry (aunque el estúpido formato de portada de Vertigo siempre acaba con un centímetro o dos del lado izquierdo, y ningún editor de las grandes ha tenido el suficiente estómago como para quitar el anuncio de la trasera y colocar allí el texto de presentación, incluyendo también el condenadamente molesto código de barras.) Como trabaja con Mark Cox, Frank Miller siempre ha empaquetado deliciosamente sus números de Sin City. El quinto del "Underwater" de Chester Brown me enganchó con un maravilloso dibujo de acuarela impreso en cartulina mate. Pero todas estas obras son una excepción. El resto tiene un aspecto apresurado, como si fuese una cosa primitiva en cuatro colores sobre papel delgado de brillo barato.

¿Es sólo un aspecto más de la dominación que ejerce el superhéroe en América? ¿Significa que estamos contando veloces historias pulp en su mayor parte, y por eso nuestros estándares de producción deberían reflejarlo? Watchmen tiene un leve toque pulp, pero detente por un momento y échale un vistazo a ese título. En lo que a mí respecta, ese cómic es un objeto con muy buena pinta. Y aunque no puedo calificar el trabajo de Alex Ross como algo por encima del resto, me parece que en  Astro City sigue dibujando unas portadas muy atractivas e inteligentes.

Tengo aquí una copia de X-Force que me acaba de llegar en un paquete de Marvel. El dibujante Adam Pollina ha incluido tres figuras agazapadas en la portada. Eso es porque el logo se está comiendo casi la mitad del condenado espacio. Una aterradora cubierta de Spectacular Spiderman cuenta con tres impresionantes figuras recortadas de forma enfermiza contra lo que me imagino que se supone que es un cielo crepuscular al fondo (con una resolución patéticamente baja que nos llega a través de esas maravillas "geeks" del color por ordenador que van a salvar a la industria de sí misma. O algo parecido.)

Puede que las dos obras no tengan la misma calidad que Watchmen o Astro City, pero, ¿por qué demonios necesitan ser tan feas? Tengo unos siete mil libros de bolsillo baratos en casa con portadas decentes. Si me preguntas, diría que prefiero que alguien arranque la portada de un trozo de mierda humeante en forma de novela como "Ring", de Stephen Baxter, y lo pegue en la parte delantera de uno de mis cómics, que acaba de salir a la venta envuelto en algo similar a las monstruosidades descritas anteriormente.

Por lo que... ¿por qué los cómics tienen que tener un aspecto tan condenadamente feo? ¿Cuáles es el motivo? ¿Por qué todos y cada uno de nosotros no podemos poner el mismo cuidado y atención en nuestro trabajo que Dave Gibbons en Watchmen, o Miller y sus colegas en Sin City, y así sucesivamente? ¿Hay alguna razón histórica, o algún tipo de presión ante la que tengamos que responder, una docena de problemas y justificaciones diferentes de las que el fan no sabe nada?

Nop. Ninguna razón. Excepto la de la pereza. La carencia de gusto. La ausencia de estilo. Poca habilidad para reconocer un mal dibujo. Pensamientos de corto alcance. Demasiadas personas con poca inteligencia o medios para pensar: "Hey, podríamos hacer algo verdaderamente especial con este título". Simplemente hay mucha voluntad por hacer lo que todos los demás hacen. O para demostrar un poco de la amabilidad que la mayoría de la gente piensa que no poseo, quizá simplemente es que tampoco nos da por pensar en esas cosas. Nos concentramos tanto en las tripas, intentando escribir y dibujar lo mejor posible la historia (y es algo muy notable), que no pensamos en la piel de la bestia que estamos diseñando. Es una cuestión de estilo, no nos gusta abordar directamente los problemas centrales del continente. Después de todo, la belleza solo está por debajo de la piel.

Bueno, estoy aquí para decirte que ahora mismo tengo un montón de pasta en el bolsillo, y no me he comprado ni un solo cómic nuevo. Porque todo lo que he visto es tan feo como el demonio. No sé si seré el "consumidor habitual", solo soy alguien que simplemente estaba echando un vistazo. Puede que no lo sea. Pero, ¿y si lo fuese?

Southend, Londres
Febrero de 1997

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