lunes, 23 de abril de 2012

ALAN MOORE EN CD, por Warren Ellis

Artículo para la entrega número 50 de la columna "Come In Alone" de Warren Ellis. Apareció el 16 de diciembre de 2000 en Comic Book Resources. Traducido por Frog2000. Nota: el título es una invención, la columna original no tenía encabezado alguno.

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Primero dejadme felicitarles a mis lectores de Estados Unidos porque por fin han conseguido que salga un Presidente elegido por ellos mismos. Mis contactos con las estructuras de poder político de allí me informan de que el himno nacional estadounidense ha sido cambiado en enero por el de "Duelling Banjos" de la película “Deliverance”.

Llevo desconectado un tiempo. Lo he estado porque me puse enfermo un par de minutos, por las vacaciones familiares en la Laponia Finlandesa (y por favor, no me enviéis más correos contándome que, obviamente, gano demasiada pasta. En mi descargo os diré que suelo vivir en Inglaterra, a sólo tres horas de distancia de Laponia). También he estado ocupado con los guiones de mis series y combatiendo en una lucha wrestling a muerte con varias compañías que no pertenecen al sector del cómic para sacar ciertos tratos adelante. Seguro que algunos de vosotros ya habréis escuchado hablar un poco sobre mis intentonas para desarrollar algunos proyectos con MTV Animation, y los variados proyectos de contenido online en los que estoy involucrado. Tengo un par de cosas en el horno que posiblemente anunciaré la próxima semana, incluyendo un acuerdo con un famoso actor y su empresa de producción del que tengo totalmente prohibido hablar ahora mismo, algo que encuentro ligeramente irritante. Por lo que por supuesto, llevo un tiempo bastante ocupado.

No es que esté intentando dejar los cómics de lado, pero sé que Dios tiene claro que no voy a volver a hacer más series de largo recorrido, y cuando más transcurre el tiempo menos me apetece escribir ese tipo de series, porque en su lugar me apetece estirar un poco las piernas. Siempre me he considerado un escritor, no sólo un guionista de cómics. Siempre he estado haciendo otras cosas aparte de guionizar cómics.

Por supuesto, mi actitud no es única. Si hiciese un rápido e incompleto repaso a los guionistas de cómic que además escriben para otros medios ajenos podría ser tan largo como tu brazo. Scott Lobdell tiene lista una tonelada de películas y proyectos para TV en diferentes etapas de desarrollo. Grant Morrison es un dramaturgo galardonado. Mark Millar está escribiendo y dirigiendo una serie para Channel 4 Television. James Robinson cuenta con una floreciente carrera como guionista para la pequeña pantalla. Adam Pollina ha estado desarrollando varias ideas para películas. Peter Milligan, Steven Seagle y JM DeMatteis también han colaborado en algunos trabajos para el cine. Steve Gerber estuvo guionizando una buena porción de series de animación. Frank Miller está escribiendo de nuevo guiones después de un largo paréntesis tras su guión para RoboCop 3. Peter David ha creado y producido su propia serie de televisión y ha escrito más novelas que los habitantes que tienen algunos países.

Y luego está Alan Moore.

Habitualmente suelo escuchar todo tipo de quejas maleducadas sobre la línea ABC, desarrollada por Alan para Wildstorm. La gente se pregunta el motivo de por qué, de repente, Alan se ha convertido en un guionista de género, produciendo a granel obras sobre proto-superhéroes o en el límite de esa clasificación. Se preguntan sobre cuál puede ser el motivo de que ahora produzca entre cuarenta y ochenta páginas de ese tipo al mes, en lugar de generar un volumen de trabajo similar que se parezca un poco a FROM HELL o a LOST GIRLS. Las obras más serias, los trabajos que son capaces de cambiar las cosas.

Y esas preguntas tienen dos sencillas respuestas. La primera: él mismo se ha dado cuenta de que se divierte mucho más como (de nuevo) escritor de género. Y la segunda, sigue escribiendo proyectos más serios, trabajos capaces de cambiar las cosas. Pero no sólo en el cómic.

De hecho, lo mejor que ha escrito desde FROM HELL es un CD.

Durante los últimos años, Alan ha interpretado varios “spoken-word” en vivo junto a colaboradores como Tim Perkins y David J (uno de los componentes de Bauhaus). Esto forma parte de su “descubrimiento” como mago, y también funciona como un retorno a sus raíces de actor desde aquellos días en el “Northampton Arts Lab” y los varios grupos con las que se ha ido mezclando a lo largo de su carrera hasta llegar a donde está ahora. Sus colaboradores proporcionan un fondo musical a los monólogos y poesías de Alan. Las propias “performances” son evidentemente ingeniosas y curiosas (aunque todavía no he tenido la oportunidad de asistir a ninguna), pero en la más reciente incluso los acompañó un bailarín. Estas actuaciones se pueden ver tanto en vivo como ser escuchadas en su recreación en un estudio.

La primera de ellas, “THE MOON AND SERPENT GRAND EGYPTIAN THEATRE OF MARVELS” es la más abiertamente ocultista de todas, porque se trata de una exploración de la magia de Alan y también es una invocación de la vieja deidad romana en la que se ha estado centrando en los últimos tiempos, así como un recorrido por la magia salvaje de la zona de Londres donde se llevó a cabo la “performance”. Algunas partes de la obra se pudieron ver primero como piezas introductorias para FROM HELL y en el mockumentary que rodó Iain Sinclair para Channel 4 sobre el matón Tony Lambrianou de los Krays, donde también se puede ver al propio Alan al final de esta ficción para televisión interpretando a un fanático ocultista que se encuentra atrapado en una habitación con extraños libros antiguos a su alrededor. Probablemente tampoco sea algo tan extremadamente alejado de la realidad.

Niki se acercó a la oficina mientras estaba sonando el CD. “¿Qué es ese ruidoso sonido?”, me dijo. “Alan Moore cantando”, le contesté.

La segunda [“performance”] es THE BIRTH CAUL [El Amnios Natal]. Y probablemente sea la cosa más conmovedora que Alan haya escrito nunca. Cumple lo prometido en su libro “LA VOZ DEL FUEGO” [Planeta], en BIG NUMBERS y en las mejores partes de FROM HELL. Ahí está Alan Moore invocando todos sus poderes y finalmente entregando su puramente explosiva forma de ver las cosas, divorciándose de géneros, obsesiones y jugueteos post-modernos, y otras piedras de toque con las que habitualmente asociamos las obras de Alan Moore. Sencillamente es una revisión de la muerte, la vida y el nacimiento tal y como los entendemos actualmente, explorándolos por medio del propio Amnios Natal (la membrana de piel con la que nacen algunos bebés). De esa forma, el Amnios se convierte en un talismán, un instrumento de adivinación que nos hace recorrer de principio a fin los años que componen nuestras vidas.

¿No te parece que [The Birth Caul] suena tan seco como el polvo? Ni siquiera te acercas. Tiene la pegada emocional de un Alan Moore que se encuentra en su mejor momento (de hecho, incluso mucho mejor), porque en la grabación hay momentos en los que se puede escuchar que lo está viviendo de verdad. Cuando habla sobre cómo la muerte te aplasta en el patio del colegio, puedes escuchar también cómo su voz tiembla genuinamente, puedes oír cómo a medida que nos conduce por su árbol genealógico hasta llegar al corazón de su nacimiento, el comienzo de todo, su voz se empieza a arrastrar lentamente y a convertirse en algo extraño y fascinante…

Existe una excelente adaptación al cómic de “THE BIRTH CAUL” realizada por Eddie Campbell (del que tengo apuntado que al menos me debe tres cervezas) que está disponible a en Eddie Campbell Comics. Da el coñazo en tu tienda de cómics habitual para que te lo traigan, y si eso no funciona, cómpratelo online.

La tercera obra, Brought to Light, es en realidad una obra más antigua. Alan recita el monólogo central de su novela gráfica “Brought to Light” en CD. Esta es una de mis piezas favoritas de Moore, sencillamente por el dominio de recitado que demuestra este monólogo. Basándose en las investigaciones realizadas por el equipo de activistas jurídicos del Christic Institute, “Brought to Light” es una historia oral sobre la CIA y su violación del resto del planeta, expuesta por... un águila americana. Este surrealista y depravado accidente antropomórfico impulsado por gasolina y empapado en alcohol ES LA AGENCIA, y su anfetamínico monólogo hace gala de la misma intensidad eléctrica que las reveladoras viñetas centrales sobre JFK. En el CD Alan recita con acento americano, y aunque puede que sí, que decaiga una o dos veces, durante el resto del tiempo demuestra que el único diálogo bien escrito es aquel que te pone en pie en cuanto se empieza a formular en alto.

Lo más reciente ha sido “THE HIGHBURY WORKING”. Se puede [se podía] encontrar en la página de Steve Severin. Steve solía ser uno de los componentes de Siouxsie And The Banshees. Esta obra es una especie de evocación // innovación sobre un área específica de Londres al estilo de la realizada en "Moon And Serpent". El lugar elegido esta vez es Highbury. En estos ocho monólogos Alan declara que el sitio es una “zona libre de anécdotas”: 

"No se quedó en la puerta de la muerte, sino que se dirigió justo hasta la mitad del paso por donde transitaba la propia muerte para colgar su capa… también podría estar en la luna.” 

HIGHBURY es descrita como "una rítmica sesión de espiritismo", y a través de las ocho piezas que la componen podemos ver cómo Alan va excavando la blanda superficie de Highbury con la intención de sacar a la luz sus secretos olvidados, sus dolores y glorias del pasado. Utilizando el Arte como arqueología, Alan resucita a la diosa-caballo adorada por los romanos cuando Highbury todavía era una colonia del Imperio, además de hacerlo con el caballo que se cayó  al pozo en ese mismo lugar para terminar falleciendo mientras se excavaban sus alcantarillas más de mil años después. En la pieza aparece Joe Meek, el atribulado Phil Spector de Inglaterra, y Aleister Crowley, la despreocupada Gran Bestia De Cefalu. THE HIGHBURY WORKING es un acto de magia cultural que consigue que se eleven los secretos fantasmas de las profundidades muertas de la ciudad, iluminando Highbury con el fuego de su resurrección; abajo se recuentan historias humanas arropados por la oscuridad. No se necesita estar familiarizado con Highbury o Londres para que sus palabras también resuenen en tu interior.

Intenta buscar todas estas obras. Son los mejores trabajos que Alan Moore ha editado últimamente.

Por qué no han aparecido en forma de cómic lo dejo a vuestra consideración.

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Más info en Glycon.

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