viernes, 27 de abril de 2012

LOS MEJORES COMICS QUE NUNCA HAS PODIDO LEER, por Warren Ellis (PARTE 1 DE 2)

Entrega nº 30 de la columna “Come In Alone” escrita por Warren Ellis. Aparecida el 23 de junio de 2000 en Comic Book Resources. Traducida por Frog2000.
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Nunca te has leído estos cómics. Si lo hubieses hecho es porque estarían vendiendo montones de copias y aparecerían en las listas como lo mejor del mundo, por lo que serían bien conocidos. Pero no lo son ¿verdad? No los has leído. Porque tampoco han vendido demasiado. Y eso que estoy hablando de cómics actuales, cómics que tu proveedor habitual podría haber encargado. Si no lo ha hecho, entonces cambia de proveedor. Si no sabes si tienes cerca un vendedor especializado en cómics, entonces búscalo y échales un vistazo. Y si eso no funciona y vives en Estados Unidos, entonces marca el 1-888-266-4226 como segunda opción.

Está bastante lejos de ser una lista completa, pero cualquier cosa que se vaya a quedar fuera por la falta de espacio, aparecerá la próxima semana.

AMERICAN SPLENDOR, de Harvey Pekar

Harvey Pekar siempre ha trabajado con la convicción de que los cómics son capaces de tratar sobre cualquier cosa. Es uno de los autores que ha hecho posible una frase que suelo lanzarle a la gente cuando estamos charlando sobre el poder intrínseco del medio: "Los cómics tan sólo son palabras y dibujos. Y con palabras y dibujos puedes hacer de todo." AMERICAN SPLENDOR representa muy bien esa máxima. Desde los setenta, Harvey Pekar lleva utilizando los cómics para hablar sobre la vida, el trabajo, la política, el cáncer, y sobre todo, sobre sí mismo.

Este año Harvey Pekar cumple sesenta años. Ya ha pasado mucho tiempo desde que fue acogido cariñosa y apasionadamente por algunos fans, pero en raras ocasiones otros creadores lo han nombrado como influencia. Pero es el gran pionero del cómic autobiográfico, y tiene una importancia en el género equivalente a la que se le suele otorgar a Crumb (uno de los colaboradores ocasionales de Pekar). Cuando este empezó con AMERICAN SPLENDOR no era precisamente joven. En muchos aspectos, en ese momento su serie era una completa rareza, sobre todo porque [Pekar] era un autor que trabajaba únicamente como guionista para un género que tradicionalmente (y todavía lo es a día de hoy) era campo abonado de autores que ejercían tanto de guionistas como de dibujantes. También ha pasado mucho tiempo desde que fue invitado ocasionalmente al programa de Letterman. Sí, en el show de ese presentador había un guionista de cómics que aparecía de forma habitual. Nunca pude verlo porque vivo en Inglaterra, aunque probablemente  cuando estaba sucediendo yo tenía quince años, pero sí que he podido ver cómo Pekar recuerda todas esas situaciones en sus propios cómics. En un púlpito donde Pekar tenía completo control y si quisiera podría haber aparecido de una forma que siempre quedase bien, se mostraba como si estuviese (por lo menos) medio loco.

Y ese es el secreto de Pekar, lo que me lleva a fijarme en cuál es su forma de trabajar, con esbozos torpes y una técnica rudimentaria, rellenando las viñetas de bocadillos repletos de quejas. Posee una honestidad abrasadoramente extraña. En uno de sus cómics detallaba el cáncer que estuvo padeciendo. Años de situaciones que te hacen pensar que puede que incluso su esposa llegase a odiarlo. Ha estado subsistiendo con trabajos sin futuro para los que apenas utilizaba la parte trasera de su cerebro, intentando ganarse la vida escribiendo críticas de discos a las cinco de la mañana por quince dólares, a pesar de haber recibido el encargo de redactar guiones para “Good Machine”, una productora “mainstream” gratamente recordada (entre otros, el excelente director Ang Lee estuvo involucrado en sus producciones). Harvey Pekar es un humano tan jodido como cualquier otro humano que te puedas encontrar, alguien que vive sin rodeos. Y además es honesto.

Lo que me lleva de nuevo a darme cuenta de que Pekar captura perfectamente cómo son las cosas en su nueva obra: AMERICAN SPLENDOR: BEDTIME STORIES. Como dice en una canción, en él observa la vida y recoge lo que ocurre mientras está pasando. Es convincente de una forma que no lo era desde hacía mucho tiempo. Demonios, si Diana Schutz, la actual editora de Pekar para Dark Horse, no me hubiese enviado una copia, no me habría enterado de la existencia de BEDTIME STORIES. Al describir las ordinarias vidas occidentales consigue ser completamente honesto. No se ocupa de las de personas confortablemente ricas como es mi caso, ni las de las putas sin piernas enganchadas al crack que están abajo del todo de la pirámide, sino de las de la gente que se encuentra justo en medio y que se está debatiendo entre aquello a lo que aspiran y la supervivencia. En realidad esta serie trata sobre la gente.

STRANGEHAVEN, por Gary Spencer Millidge

En el mejor de los casos, la aparición de STRANGEHAVEN es irregular. No esperes ver un nuevo número cada mes. O cada dos meses. Demonios, ni siquiera vas a ver uno en cada estación. ¿Y qué? Los números de la serie nunca están programados, y aunque lo hicieran nunca lograrían aparecer a tiempo. Sencillamente, el autor no suele ofrecer el ejemplar hasta que lo tiene completamente acabado. Gary Millidge siempre ha operado fuera de la temporalidad humana, en una escala de tiempo geológico que los mortales normales no podemos entender. En realidad es el chico de póster de la Enorme Y Actual Nueva Fundación.

La propia STRANGEHAVEN tiene la misma cadencia lenta y babeante a la que no le importa mucho el fin de los tiempos. Strangehaven es el pueblo del que nunca se puede escapar, y el cómic también parece tener el mismo estilo. Justo cuando amenaza con escapar completamente de tu conciencia, aparece de repente una nueva entrega y te absorbe de nuevo.

Las comparaciones son odiosas, pero ya que en este momento no puedo meterte el título por los ojos y ladrarte: "¡Léete esto de una vez, mirón de mierda!", todo lo que puedo hacer es una floja alusión a la serie como si fuese una prima bebedora de sidra más extraña e insidiosa aún que la magnífica serie de televisión inglesa EL PRISIONERO. Pero tampoco es que se ponga de pie, se encare contigo y te grite como lo haría Patrick McGoohan. Ese no es el estilo de Gary. Gary se sienta con una cerveza y se pone a murmurar durante un rato, y finalmente te das cuenta de que ha conseguido enredarte en una historia de la que no te va a ser fácil escapar. Al igual que ocurre con Strangehaven, sus lazos son invisibles y te van cercando sigilosamente, vinculándote muchísimo con él. La serie se va enrollando a tu alrededor con historias disparatadas y personajes cercanos a los de TWIN PEAKS (el otro gran cliché que suele sacar la gente a la luz cuando habla de STRANGEHAVEN), sólo que Gary lo hace mejor, con personajes más atractivos y simpáticos. Cierto elemento de deliciosa rareza recorre todo el argumento mientras frente al lector empieza a desplegarse una sociedad secreta de aspecto endogámico, mientras que en aquellas partes en la que la trama principal se queda descansando hace aparición una especie de chamán selvático local que salpica de maravilla todo este drama superrealista.

El hipnótico truco de STRANGEHAVEN (una verdadera serie Inglesa totalmente accesible a cualquiera que lea el idioma inglés) es que dispone de una trama principal que después de un tiempo ya ni siquiera te importa.

STRANGEHAVEN tiene presencia en la red en esta dirección.

Llevo escritas más de un millar de palabras. Así que ha llegado el momento de un “continuará”. La próxima semana volved para recibir más lecciones sobre series como METABARONES, Acme Novelty Library y FINDER. Mientras tanto, echad un vistazo a FINDER, la serie de de Carla Speed ​​McNeil.

Una vez estuve en Disneylandia París con mi hija. Produce la misma sensación...

INSTRUCCIONES: Leed CIEGO DE NIEVE, de Robert Sabbag, escuchad “RUSHES”, de The Fireman (Juggler Music, 1998) y entrad en la web de LOBSTER, el periódico de análisis político. La Novela Gráfica recomendada de la semana es THE NEW AMERICAN SPLENDOR ANTHOLOGY, de Harvey Pekar y otros autores (FourWallsEightWindows, 1991).

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