jueves, 26 de abril de 2012

LA PRIMERA COLUMNA DE TODAS, por Warren Ellis.

Primera entrega de la columna “Come In Alone” escrita por Warren Ellis. Se publicó el 3 de diciembre de 1999 en Comic Book Resources. Traducida por Frog2000. Nota: el título es una invención, la columna original no tenía ningún encabezado.
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Quieren que os entretenga, bastardos. Y no me importa hacerlo. Una vez Grant Morrison me acusó de ser un "contador de anécdotas". Se basaba en que me había visto en directo en las sesiones de preguntas y respuestas de cerca de una hora de duración en los salones a los que habíamos asistido en Nueva Zelanda y Australia el pasado verano. Supongo que este es algún tipo de encantador eufemismo escocés para decir “no se calla nunca”. Eso sí, la reacción de Morrison al enfrentarse a una sala llena de gente que se encontraba mirándole expectante con el claro afán de ser deleitada fue replegarse sobre sí mismo en el gran sillón blanco de alto respaldo en el que se encontraba sentado (como si fuese Leo McKern en “El Prisionero”), quizá intentando que la diana fuese lo más pequeña posible.

Vaya una costumbre más rara. Melbourne es un lugar del que todavía me sigo haciendo preguntas, como solía hacer mi extraña y bella novia Niki cuando me pinchaba para que empezase a hablar en cuanto se enteraba de que había un fan de la ciencia ficción televisiva en la misma habitación. Es un lugar donde varios invitados, por varias y múltiples razones, descubrieron que había champán en el local donde se encontraban, e inexorablemente eso nos llevó tanto a Claudia Christian como a mí a montar todo un espectáculo, tirándonos por el suelo frente a su seguidores mientras intentaba poner en marcha los rollos de una película. Más tarde durante ese mismo día me crucé con Frazer Hines, que interpretaba a un joven muchacho escocés en Doctor Who hace como un millón de años, pasando a mi lado vestido con el mismo jodido disfraz y con una pinta de cerveza agarrada desesperadamente por su talluda mano en forma de garra. Morrison y yo acabamos celebrando nuestras últimas charlas programadas para el Salón bebiendo juntos delante de la multitud reunida, dispensando perlas de sabiduría y rechazando responder claramente a ninguna pregunta, básicamente viniéndonos abajo justo delante de sus ojos.

Cuando un inglés llega a Australia resulta inevitable que se produzca un extraño distanciamiento, aunque a mí me trataron de forma mucho más educada que a los norteamericanos. Una actriz de televisión estadounidense fue detenida en la aduana porque llevaba encima un regalo maorí, un palo pintado con la palabra Agradecimiento que le fue confiscado porque parecía diseñado para ser utilizado para el contrabando de drogas.

Bien, he dicho que fue detenida... cuando en realidad lo fue su jovencísima hija. Además, fueron a por ella en el momento exacto en el que estaba luchando con unas setenta mil maletas de equipaje. Y sin embargo, yo fui asaltado en la misma aduana con un “¡Bienvenido a Australia, Señor Ellis!, mientras acarreaba un cuerno medicinal propiedad de un chamán de Sumatra profundamente impregnado con los residuos de cada droga de la jungla conocida por la humanidad primitiva. Todo esto ocurría al mismo tiempo que un gigantesco australiano se hacía con las bolsas de plástico de Morrison como trofeo de caza. El País Afortunado, lo llaman. Bueno, por lo menos no tuve que levantarme y golpear contra la pared la cabeza de ningún fan como me ocurrió una vez en Nueva Zelanda. Ya sabes… sigo teniendo esa situación en mente. Porque la verdad, no es muy común que tengas que reducir a alguno del público.

No, si realmente quieres conseguir a un verdadero contador de anécdotas, el que quieres que te acompañe es Garth Ennis, Larry Hama o Alan Moore. Ennis es un mimo cruel… que surge del mismo lugar del que se originan sus “speechs” y modos de hablar que pueden verse en los diálogos que escribe. Una vez cometió cierto desliz después de tomarse toda una caja de Sierra Nevada en San Francisco, y se aprestó a "hacérselo”. El Sucio Vagabundo de los Retretes intentó echarle la culpa a Steve Dillon, pero claro, yo sé toda la verdad. (Como era de esperar) Larry Hama conoce a un montón de gente que llevan armas de fuego encima, por lo que tiene maravillosas historias que contar acerca de lunáticos con demasiada artillería que finalmente resultaron ser dibujantes de cómic. Es cierto que algo les ocurre a los dibujantes de cómic, ¿verdad? Por el mundo se puede encontrar a todo un puñado de maníacos absolutamente horribles y aterradores que esta industria ha ido generando poco a poco... y me refiero a violadores, a los que molestan a niños, a los que cortan a suaves jóvenes puertorriqueñas y obstruyen con sus líquidos a otros pobres diablos. Siempre son dibujantes de cómics. Había uno, un entintador, que estuvo transitando mucho tiempo esa ruta. Y como es normal, también he conocido a un editor de DC que llegó a aparecer en los periódicos. Probablemente fuese seis meses antes de una entrega, por lo que cuando la editorial llamó al apartamento de ese tío, el que contestó de forma bastante tensa y cortante fue un detective de Nueva York. “No, el joven Jeffrey D no va a poder entregar el material que ha estado entintando, porque se encuentra en una celda por haber sacrificado, cortado y hecho desaparecer a catorce personas...” Los dibujantes de cómic no son de fiar.

El único guionista de cómic que se me ocurre que ha alcanzado algún tipo de notoriedad por sus transgresiones es Del Close, que co-escribió para DC la maravillosa antología adelantada a su tiempo WASTELAND. Del Close también fue actor, profesor y director, y trabajó con un joven John Belushi en Second City cuando estaba en Chicago. Al parecer, más tarde volvió a trabajar junto a un John Belushi más mayor, pero de forma ligeramente diferente, haciendo informes de los “speedballs” que solían ser chutados en el amplio y blanco culo albanés de Belushi mientras murmuraba: "Los yonkis suelen dar las mejores soluciones". (Por cierto, en la incómoda Wired de Bob Woodward aparecen algunas interesantes referencias a todo esto. Envíales tu dirección de correo.) Y ahora, ¿por qué no van a existir más guionistas de cómic que tengan un currículo similar en su haber? Me refiero a que Alan Moore fue expulsado de su colegio por traficar con drogas. Pero sospecho que en realidad ni siquiera llegó a intentarlo. Si hubiese sabido entonces lo que sabe ahora, estoy absolutamente seguro de que habría sido expulsado de la escuela porque le habían cogido con las manos en la masa mientras estaba golpeando fuertemente los dedos de Keith Moon.

Las dos hijas de Alan, Amber y Leah, suelen conectarse online (puedo decírtelo) a COMICON. Una vez alguien le comentó a Alan que pensaba que Leah era un nombre encantador. Claro, le contestó, es la forma de decir vaca en hebreo.

¿Por dónde iba? 

Con esta columna tengo múltiples intenciones. Obviamente, en primer lugar espero entreteneros al mismo estilo desconocido y sobrenatural de Robbie Williams. Los más optimistas ya han comentado que voy a manifestar esa especial capacidad de “contador de anécdotas” de la que dispongo, que servirá para divertiros de la hostia con historias sobre el mundo del cómic extirpadas de un arco temporal que empieza hace diez años más o menos, además de algunas otras entresacadas de mis ocasionales viajes. Una de las ventajas de este trabajo es que se me suele pedir que acuda a lugares bien distintos entre sí para hablar sobre cómics. Dentro de unos pocos días, a mediados de noviembre, creo que salgo para Islandia, donde probablemente escribiré otra de estas columnas. Entonces, si todo va según lo previsto, dentro de un mes te enterarás de cómo acabé falleciendo después de que este invierno hayan bloqueado el acceso al interior del país porque en ese lugar la vida humana se ha convertido en algo insoportable.

Sin embargo, lo que puede que finalmente ocurra es que la CIA se convierta en el escenario de las conferencias y ensayos sobre el medio del cómic. Hay un montón de cosas que me gustaría decir y un montón de ideas que quiero compartir con vosotros, y es aquí donde voy a hacerlo, en un formato que me parece bastante coherente. Ahora mismo, el medio del cómic comercial occidental está empezando a fluir y moverse de una forma fascinante, y me gustaría hacer un seguimiento de todo ese caos junto a vosotros, justo cuando empieza este desastre de columna... en parte porque está diseñada como tal y en parte por accidente, hasta que la convierta en una cosa nueva y nunca vista antes. Empezaremos poco a poco, a partir de la próxima semana. Aún tenemos tiempo, porque todas estas cosas tienen que estar cuidadosamente estudiadas. Prometo que para aclarar las cosas, contaré la insustancial historia sobre cómo Joe Quesada vendió cervezas propiedad de adolescentes polinesios a Mark Waid y Devin Grayson.

Mi nombre es Warren Ellis. Soy guionista de cómics. Encantado de conocerte.

Vente sólo la próxima vez.

INSTRUCCIONES: Leed “Moteros Tranquilos, Toros Salvajes” (1998), de Peter Biskind [Anagrama], escuchad “Comatose Non Reaction” de Danielle Dax (Biter Of Thorpe, 1995), y entrad en la página del Archivo del Movimiento Viridiano de Diseño. La Novela Gráfica recomendada de hoy es EL COMIC Y EL ARTE SECUENCIAL, de Will Eisner (Norma Editorial). Ya te puedes marchar de aquí.

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