martes, 26 de noviembre de 2013

ALAN MOORE: ¿POR QUÉ NO VAS A DIVERTIRTE UN POCO CUANDO ESTÁS TRATANDO CON LOS PROBLEMAS MÁS PROFUNDOS DE LA MENTE?


Alan Moore: ¿Por qué no vas a divertirte un poco cuando estás tratando con los problemas más profundos de la mente? Alan Moore habla sobre Fashion Beast, Jacques Derrida y los superhéroes modernos.

(Por Stuart Kelly para The Guardian, 22 de Noviembre de 2013. Traducido por Frog2000.)

Hay un cierto grado de contoneo, una interrupción repentina del lustre cuando Alan Moore entra en la bastante estéril oficina de Waterstones en donde ha accedido a hablar conmigo. La parte que sobresale de la barba, los dedos anillados, el bastón que uno siente que podría utilizar como una varita o un garrote en cualquier momento: se parece al hermano díscolo de Hagrid o al primo sospechoso de Gandalf. Tiene una sonrisa que podría derrumbar edificios, aunque dudo que el hombre que reinventó el cómic de superhéroes quisiera poseer tales poderes. Está aquí para promocionar "Fashion Beast", un proyecto que es inusual incluso si se habla bajo los términos de una carrera que ha sido excepcionalmente idiosincrásica. "Fashion Beast", una idea iniciada por la leyenda del punk Malcolm McLaren, iba a ser una película en su origen. Ahora - 28 años después - se ha convertido en un comic book. La historia propone la relación entre un diseñador solitario de la moda, Celestine, su aprendiz, Jonni Tare, y su modelo favorita, Doll. Como era de esperar del autor de V de Vendetta, Watchmen, La liga de los Hombres Extraordinarios y Lost Girls, combina el ingenio satírico y la filípica furiosa, la política radical y la ambigüedad sexual. Tal vez lo más extraño de todo sea que Moore apenas puede recordar haberlo escrito.

Le digo a Moore lo delicioso que me resulta estar hablando con él sobre una película que no se hizo y que terminó convirtiéndose en un cómic, en lugar de que fuese un cómic que ha llegado hasta la pantalla. Moore ha comentado abiertamente en el pasado el desprecio que le produce esto último. Cruza de forma característica una risa y un carraspeo y me dice: "Sin duda fue mucho más agradable desde mi punto de vista. Mi idea principal acerca de las películas es que no me gusta nada el proceso de adaptación, y sobre todo no me gusta la moderna forma de hacer las adaptaciones cinematográficas de los comic books, donde esencialmente los personajes centrales tan sólo son franquicias con las que se puede trabajar sin cesar sin que aparentemente tengan sentido alguno. En la mayoría de los casos los cómics originales fueron muy superiores a la película. Esto supuso mi primer guión de cine o el intento de uno. Estoy satisfecho con los resultados y creo que Malcolm también estaba muy satisfecho con los resultados, pero por culpa de circunstancias ajenas a cualquiera de nosotros, la película nunca se llegó a hacer. Por lo tanto, era como si estuviese existiendo en una extraña zona influyente de mis recuerdos".

"Probablemente nunca creí que fuese a hacerse realidad", continúa, "pero cuando mi editor me dijo que había logrado encontrar una copia del guión y sugirió que tal vez conseguiría que el excelente guionista Anthony Johnson hiciese la adaptación... no sabía si iba a funcionar pero sonaba muy bien, porque yo no iba a tener que hacer ningún trabajo en absoluto. Eso fue lo que me atrajo del proyecto. Pero luego, cuando el material comenzó a entrar, fue algo muy inusual. Por una parte creo que la adaptación ha sido muy fluida. Y cuando empecé a ver lo que Facundo Percio había hecho con el dibujo supuso una experiencia fantástica, porque me había olvidado por completo de todo lo relacionado con "Fashion Beast". Realmente era como leer algo que estaba hecho por otra persona, y en silencio, también me quedé impresionado conmigo mismo. Estaba muy contento con la obra", sonríe.

Para ser una historia concebida en 1985, "Fashion Beast" funciona tanto como un presagio de las siguientes obras de Moore como también, extrañamente, como si hubiese sido escrita con el conocimiento previo de lo que ocurriría en el mundo durante esos años intermedios. "¿De 1985? ¡Caray!" , grita, con una mirada de asombro en sus ojos. "¿Fue tan pronto? No recordaba que fuese del ´85, habría aceptado que probablemente se hubiese hecho a finales de los 80, y me he quedado muy sorprendido, porque hay una gran cantidad de los sentimientos políticos que iría ampliando en mis otras obras, y ciertamente también sobre las políticas sexuales. También contiene ciertos elementos precursores de mi pensamiento mágico, porque se habla de la moda como una actividad casi chamánica, así que me he quedado muy sorprendido al comprobar que en aquel entonces también pensaba en todas estas cosas".

"McLaren", dice Moore, "concebía la película como "un "mash-up" de La Bella y la Bestia y la vida de Christian Dior. También tenía esos otros elementos: era un poco como Chinatown y otro poco como Flashdance, algo que me dejó boquiabierto. Creo que él estaba esperando que yo le diese una profundidad política y sexual a la mezcla".

"Fue Malcolm quien sugirió que los personajes principales fuesen un chico que se parece a una chica que se parece a un chico y viceversa. Lo extraño era que, en realidad, en 1985 ésta  visión de la industria de la moda no la tenía nadie más. Desde entonces, la moda y el fascismo cada vez han camino más cercanamente uno de otro: ahí tienes a John Galliano haciendo sus pinitos promocionando al Tercer Reich, tienes a Alexander McQueen suicidándose, tienes a Versace y a ese horrible acosador "stalker" detrás de él. Desde que escribí la obra, casi todo se ha hecho realidad excepto lo del invierno nuclear, pero creo que también estamos trabajando en eso. La sociedad donde sucede la historia se parece mucho más a la sociedad que tenemos ahora mismo que como era la cultura en 1985."

McLaren fue descrito como un "situationniste couturier", y me preguntaba qué sentía Moore sobre dicho movimiento. De repente comenzaron a sonar algunos eslóganes comerciales ("Está prohibido prohibir", "Sé racional: pidamos lo imposible", "Una enfermedad mental ha barrido el planeta: la banalización"), y Moore se pone a tope. "Soy un montón de cosas", dice. "Tengo gran simpatía por el posicionamiento situacionista. El Situacionismo es una de las raíces de la psicogeografía."

"Me gusta Jacques Derrida, creo que es gracioso. Me gusta que mi filosofía contenga un par de chistes y juegos de palabras. Yo sé que eso ofende a otros filósofos, pero creo que él no se tomaba las cosas tan en serio, aunque tenía algunos juegos de palabras maravillosos. ¿Por qué no vas a divertirte un poco cuando estás tratando con los problemas más profundos de la mente? Los Situacionistas... me gusta su estilo, me gusta su actitud, me gusta el eslógan 'por debajo de la calle está la playa', me gusta que se tratase básicamente de un enfoque más intelectual y más artístico de los principios anarquistas. Malcolm era un situacionista: la última vez que hablé con él estaba tratando de hacer música con algunas personas que hacían sonidos con la Game Boy. Sonaba como si fuese una basura, pero me gustó el espíritu que había detrás de todo ello. Era fogoso, era subversivo y creo que iba en serio."

Algunos se arriesgan a subestimar a Moore: que sí, que puede que haya escrito La cosa del Pantano, pero lo hizo mientras se estaba leyendo filosofía continental. "Fashion Beast" trata acerca de las influencias edípicas: ¿quién es capaz de vivir y subvertir bajo la voz del amo? Varios guionistas han reconocido a Moore como influencia clave: Neil Gaiman me dijo que Moore había hecho que surgiese toda una generación. "Fashion Beast" trata sobre aprendices y maestros, alumnos y profesores. Así que ¿cómo te sientes al respecto? "No suelo leerlos mucho. No tengo ningún problema con que la gente reciba ciertas inspiraciones o quizás que se interese por una de mis ideas, pero me parece importante que lo conviertan en su propia voz, no que reproduzcan mi voz o un eco de la misma. Si su obra está influenciada por mi trabajo, eso formará parte de un proceso que les llevará a desarrollar sus propias voces, más adecuadas, y entonces me alegraré. China Miéville tiene todos mis respetos; no he leído sus cosas, pero me han contado lo que hace. Declarándolo él mismo, Grant Morrison ha llevado a cabo una táctica por la que no sólo ha basado algunas de sus narraciones en mi estilo o en mi obra, sino que también ha intentado hacerse más famoso poniéndome a parir cada vez que tiene oportunidad. No tengo nada que ver con él".

Cuando le menciono que Geoff Johns ha hecho toda una serie de Green Lantern basada en su relato "Tygers" se pone algo quisquilloso . "Verás", dice, " no he leído ningún cómic de superhéroes desde que terminé Watchmen. Odio a los superhéroes. Creo que son abominaciones. Ya no significan lo que solían significar. Originalmente estaban en manos de guionistas que ampliaban activamente la imaginación de su público de entre nueve a trece años. Eso era para lo que estaban destinados, y lo estaban haciendo de forma excelente. Actualmente, los cómics de superhéroes no están dirigidos a un público que ciertamente, tiene entre nueve y 13, porque no tienen nada que ver con ellos. En gran parte su público tiene 30, 40, 50, 60 años, y son hombres por lo general. A alguien se le ocurrió el término novela gráfica. Estos lectores están enganchados, por lo que simplemente estaban interesados en descubrir algo que pudiese validar su continuo amor por Green Lantern o Spider-Man sin que de alguna forma pareciese que eran emocionalmente subnormales. Esto es un sesgo significativo del público adicto habitual de los superhéroes. No creo que "superhéroe" sea sinónimo de nada bueno. Creo que el hecho de que un público de adultos vayan a ver la película de los Vengadores y se deleiten con conceptos y personajes destinados a entretener a los chavales de 12 años de edad de la década de los cincuenta, es algo bastante alarmante ".

Después de haber visto que sus tebeos se han convertido en películas y que sus guiones para cine se han convertido en cómics, Moore está más preocupado por Jerusalén, su novela.

"Actualmente estoy con el último capítulo oficial, estoy haciendo algo al estilo de Dos Passos. Debería estar terminado a finales de año o cerca del mismo. No sé si le gustará a alguien más", reflexiona. Por mi parte no puedo esperar, y por eso tengo la impresión de que su estilo y su gusto por pioneros como Iain Sinclair y Michael Moorcock lo ha convertido en el centro de la cultura literaria. Él suspira, sacudiendo las paredes: "¡Oh Dios, ¿lo somos?, Oh, no, entonces ¡nosotros somos el mainstream!

1 comentario:

June Bloom dijo...

Buenísima breventrevista! Gracias por compartirla. Saludos!