viernes, 22 de noviembre de 2013

ENTREVISTA CON IAN MACKAYE (2013)


ENTREVISTA CON IAN MACKAYE
(Septiembre de 2013. Por Jeff Jetton para Brightest Young Things, traducida por Frog2000.)

No es que se haya derramado poca tinta periodística para hablar de Ian MacKaye. A regañadientes, se suele nombrar al líder de Fugazi como la voz de una generación, pero en realidad tan sólo es un tipo incomprendido con una casa que está repleta de cosas increíbles. No estamos sugiriendo que debería aparecer en uno de esos episodios donde las personas acaparan cosas ni nada parecido. En realidad tan sólo es una manía bastante chula. Recientemente nos sentamos con el padre fundador del punk para hablar sobre todo tipo de cosas, desde las pequeñas Ligas hasta los Grateful Dead. Y no, por si acaso teníais curiosidad, no es un oso de peluche. Ni tampoco un bibliotecario.

Ian MacKaye: Luego va a venir un tío a recoger algunas cintas de una vieja banda llamada Trench Mouth, quería que lo supieras, porque pronto estará aquí. Los Trench Mouth de DC.

Jeff Jetton: ¿La banda de Fred Armisen?

IM: No, son los Trenchmouth originales. ¿Has visto ya el libro titulado Hard Art? Los Trenchmouth... realmente eran una banda magnífica. Mira... aquí hay una foto mía cuando tenía diecisiete años. Aquí hay una foto de ellos en 1979, tocando en los Proyectos de Green Valley. Los Teen Idles tocaron con Bad Brains en 1980 en ese mismo lugar. Fue una increíble e inusual experiencia. Tiramos un cable por la ventana y lo conectamos a la mesa y los amplificadores y tocamos en el mismo patio. Fue una experiencia increíble. Sólo estaban  viéndonos los niños que vivían por allí.


JJ: Entonces, ¿eso les expuso a esa nueva música?

IM: Básicamente fue así, de forma literal, si. Ese era el concepto de HR [El cantante de Bad Brains] en aquella época. En Inglaterra habían hecho algo a lo que llamaban “Rock Contra el Racismo”, pero HR se dio cuenta de que eran bandas blancas tocando para un público blanco, algo que no le parecía bien, porque su idea era coger todo lo del “Rock Contra el Racismo”, coger a una banda de una punta de la ciudad y que tocase en la otra. Así que en este caso, una banda tocaba en el patio de un proyecto de viviendas en Anacostia. En esa época antes del metro no teníamos la línea verde. Había una falta de conectividad entre los barrios. Anacostia fue siempre una parte que estaba segregada de la ciudad. Había un chico allí que estaba con su madre y que posó su mano sobre Henry (Rollins), ya que era la primera persona de raza blanca que había visto en su vida. Los Proyectos de Green Valley se acabaron, todos terminaron por ser derribados. Así que de todos modos, he digitalizado esas cintas de Trenchmouth, he reconstruido esas viejas cintas. Se caían a pedazos. Lo que hice fue coger una caja que estuviese bien, destapar la vieja y poner el contenido en la nueva cinta. Como se puede ver el interior de las viejas casetes, ahí está ese pequeña pieza de fieltro que siempre se seca. Y muchas veces la propia cinta está doblada, y algunas de ellas las he tenido que calentar...

JJ: ¿En el horno?

IM: Bueno, básicamente las he puesto en una cajita con una bombilla durante un buen período de tiempo. La cinta está hecha de plástico con partículas magnéticas adheridas a ella. Las partículas magnéticas llevan la información que hace que suene la cinta. El pegamento hace que las partículas se peguen a la cinta magnética, pero ha podido secarse o alguna otra cosa ha podido ir mal. Lo que hace que resuene el sonido en el reproductor es el cabezal magnético. Así que si esas partículas no están pegadas correctamente, entonces no sonará correctamente. Si las metes un poco de calor, eso activa de nuevo el adhesivo. He digitalizado todas esas cintas de Trenchmouth y un puñado de otras.

JJ: ¿Te habías imaginado alguna vez que acabarías como una especie de bibliotecario del rock and roll?

IM: Nunca me he imaginado como nada. Nunca he tenido una meta o alguna visión de futuro. Sólo miro lo que está enfrente mío. Como esta entrevista.

JJ: Antes hablabas sobre la percepción que tiene la gente de ti y cómo la haces frente. ¿Es algo que te resulte dificultoso?

IM: Dificultoso no es la palabra que yo usaría.

JJ: ¿Molesto?


IM: Molesto podría ser. Lo que ocurre en su mayor parte es que no me importa una mierda lo que la gente piensa de mí. Lo que me molesta es tener que gastar tiempo y energía para solventar las consecuencias de lo que la gente piensa de mí. Digamos, por ejemplo, que la gente dice: "Es un tipo muy totalitario, estricto, alguien con el que resulta difícil trabajar, o lo que sea.” No creo que sea cierto, pero la percepción que tiene la gente sobre mí les lleva hacia esa dirección de pensamiento, como si yo fuese una persona fundamentalista. Termino pasándome demasiado tiempo diciendo: "No soy un fundamentalista." Tengo otras cosas que hacer. Otro ejemplo es que soy vegetariano desde hace 26 años, no es un secreto enorme que se puede decir de mí, sino que tan sólo es una decisión que he tomado. Si voy a la casa de alguien a cenar, la gente se extraña mucho por ello, pero es una información que no me gusta decir si no la saben.

JJ: ¿Por qué crees que la gente se preocupan sobre tu persona en particular? Parece que eres de ese tipo de gente sobre el que las personas se preocupan más que sobre cualquier otra persona que sea una celebridad o una anti-celebridad, o lo que sea... parece que lo que tú dices impacta más a un determinado grupo de personas...

IM: No tengo ni idea. No sé si eso es cierto.

JJ: Casi parece una maldición. A la gente le importa la hostia lo que dices.

IM: Me parecen bien las personas que son benevolentes, no me importa. Las personas que tienen sus propios problemas y deciden solventarlos a través de mí, entonces eso será algo con lo yo tendré que lidiar. Como cuando alguien escribe un texto realmente desagradable sobre mí. Creo que generalmente dicen cosas falsas, porque creo que soy una buena persona. Pero dicen: "¡Es un gilipollas, arruinó la música, no es nada divertido!"

JJ: ¡Ian MacKaye odia la diversión!

IM: La gente se acerca a mí y me pregunta qué pienso sobre esos artículos, cuando no les he ofrecido ideas a los autores para nada en absoluto.


JJ: ¿Pero finalmente terminan doliéndote?

IM: No me duelen a nivel personal, pero me hacen daño a otro nivel más amplio, porque pienso ¿por qué es tan estúpida la gente? ¿Por qué tenemos que pasar por todas esas pruebas innecesarias? Combate el crimen, pero no luches conmigo. Si realmente quieres marcar una diferencia, no pelees conmigo o con Fugazi. Había punks que literalmente protestaban por la existencia de Fugazi. Yo respeto los boicots. Respeto un boicot consecuente, ¿pero boicotear a todas las bandas? Lucha contra el crimen. Si de verdad quieres hacer algo, sal ahí fuera y combate la delincuencia. ¿Por qué nosotros? Me entristece la forma en que los humanos hablan sobre chorradas. Es por ese mismo motivo por el que no me gusta la ironía. La gente está demasiado ansiosa de hincarle el diente a algo. Las revistas han dicho cosas muy desagradables sobre mí o sobre nosotros, y luego termino teniendo que consolar a otras personas al respecto, y no necesariamente a mí mismo. Pienso en Dischord. Hay un pensamiento demasiado consistente por ahí sobre que Dischord ha sido algo así como los “señores” de la escena. Algunas personas sentían como que eran demasiado molones para nosotros, o que no encajarían en el sello, etc. Todo lo que hacemos es nuestra propia labor, nuestro rollo. Eso es todo lo que hemos estado haciendo. Nuestro trabajo.

JJ: ¿Y por qué crees que es eso? ¿Tal vez la gente no se da cuenta de tu sentido del humor?

IM: Probablemente no lo haga, porque mi humor es muy seco. Para mí no tiene mucho sentido. Tú me conoces desde hace tiempo, ¿cuántas veces me has oído hablar alguna vez sobre algo desagradable acerca de alguien?

JJ: Entonces, ¿quizá seas un osito de peluche incomprendido?

IM: Esa podría ser tu interpretación, pero tampoco me considero un oso de peluche. Para que quede claro, yo no pido perdón por ser quien soy. Lo siento, eso deja bien expuesta la debilidad de la interacción humana. De todos los caminos que la gente decide seguir, ¿son estos los caminos que terminan eligiendo? Pero bueno, no significa demasiado. El hecho de que el Gobierno de EE.UU. se gaste millones de dólares para enviar aviones robots asesinos a las tierras de otras personas para asesinarlas, a otros países, eso sí que es un problema de verdad. Eso es de lo que la gente debería preocuparse. El hecho de que otras personas no me entiendan no supone un problema. Mantengo las cosas en perspectiva.

JJ: ¿Cómo te sientes acerca de la nostalgia por la DC de los ochenta que actualmente está tan en boga? Por ejemplo, con la retrospectiva en el Corcoran.

IM: Yo no lo describiría como una cosa nostálgica sobre los 80. Por lo menos no lo es para mí. El show en el Corcoran en realidad casi era como un reportaje. La exposición fue, en muchos sentidos, algo bastante único. Fue una de las primeras obras sobre la cultura de DC que no incluía un edificio de mármol o el Centro Kennedy. Estoy seguro de que hubo algunos sentimientos de "en su día…" durante esa inauguración, pero yo no fui una de las personas que decían algo por el estilo.


JJ: ¿Crees que estás tan inmerso en aquella “memorabilia” que ha terminado por crearte un recuerdo del que casi ya te habías olvidado?

IM: Yo no usaría el término “memorabilia”. Para mí eso no es un recordatorio. Yo trabajo en un sello discográfico donde tengo unos archivos. Estas cosas ocurrieron en su momento y son importantes para alguien, y también son importantes para mí. Creo que en gran medida la industria discográfica es repelente. Esta música, los Teen Idles, todas estas cosas, son importantes para mí. No tengo abogado, agente o gerente. Sin embargo creo que la industria de la música es en gran medida repelente. Termino haciendo mis discos porque eso es lo que me gusta hacer. Así que eso, esos pedazos de comunicación, son cosas que tengo en mi colección. Tengo cosas de 1979, 1980, en mi colección. Pero también tengo cosas de 2012. Así que no sé si se tratarán de objetos de interés tanto como que quizá me esté aferrando a cosas que me parecen relevantes y que a la mayoría de la gente no se lo parecen. No sé cuál es la idea de que esos archivos...

JJ: ¿No tienes algún objetivo a largo plazo para estos archivos, si piensas en las generaciones futuras, es decir, más allá de tu muerte y la muerte de tu familia y etc?

IM: No. Sin embargo, creo que lo primero que hay que hacer es organizarlo bien para que adquiera sentido. Tengo un montón de material. Estoy haciendo que todo este material esté organizado. Tengo otros proyectos que hacer. Trato de no dejar que la documentación interfiera con mi presente. Tengo que completar esta entrevista y luego, cuando salga, probablemente iré a trabajar en la digitalización de algunos conciertos más. Sencillamente hay un montón de cosas que tengo que hacer. Salto de una cosa a la siguiente, pero trato de encontrar un equilibrio. Pero no es algo nostálgico en el sentido de "esos fueron los buenos tiempos y ahora ya no son iguales". Yo no pienso así. Eso no es lo mío.

JJ: : Pero tiene que surgir cierto aspecto de que hubo "ciertos grandes momentos" y "oh, eso sí que apestaba” al pensar en ello.

IM: Por supuesto, pero eso es sólo por el hecho de que soy un ser humano. Obviamente, en el archivo de Dischord están Fugazi y Minor Threat y todas esas cosas. Pero también hay un montón de cosas de skate, porque yo era un skater. En algún lugar, por aquí, tengo una de mis tablas originales.

JJ: ¿Te encuentras con cosas que te sorprenden al redescubrirlas?

IM: De vez en cuando hay materiales en el archivo de los que me había olvidado por completo. Archivar las cosas es extremadamente caro y consume mucho tiempo. Estoy seguro de que un archivista me diría que lo estoy haciendo mal. Es una industria que se basa en las ideas más esenciales, y algunas de sus prácticas son abusivas. La industria del archivismo, al igual que la industria funeraria y la industria de las bodas, son industrias que pueden ser muy explotadoras. La cantidad de dinero que la gente se gasta en el ahorro de material, que trata de alimentar la idea de  que elegir bien es lo más importante. Conseguir los correos o las imágenes digitalizadas. No creo que eso sea tan importante. Mientras más te estás gastando en esos materiales, más intensa será la sensación de que las cosas son más importantes debido a la cantidad que te has gastado en total. Probablemente sería mejor darle ese dinero a un comedor de la beneficencia.


JJ: Finalmente todo terminará en una casa de subastas, ¿verdad?

IM: La escena del punk underground americano, sin embargo, es una historia digna de recordar. Y no estoy hablando de lo que vino después, de la música “indie” o como quieras llamarla, sino de la música que estaba antes, esa es una historia que creo que es importante. Hay tantas entrevistas con músicos hechas en el momento o bajo el contexto equivocado... Ahí tienes a esas viejas bandas, generalmente compuestas por hombres, que cuentan historias como "Oh, nos metimos en una gran pelea, ese hombre golpeó a aquel tipo", ese es el tipo de mensaje equivocado sobre la historia. Creo que mi punto de vista sobre el tiempo es verdaderamente pionero. El paisaje del momento estaba muy saturado por la industria de la música. Tenías bandas como DOA o Black Flag, y a partir de ahí, en la contracultura surgió toda una nueva red pionera. Estoy más interesado en eso que en las historias sensacionalistas.

JJ: ¿Hacia dónde crees que está yendo actualmente la industria musical?

IM: Oh, no lo sé. Las discográficas han disfrutado de un monopolio de 100 años de la venta de plástico y ahora están afrontando un formato diferente. Y yo tengo un sello discográfico, así que puedo permitirme hablar sobre ello. Ahora están erigiendo puestos de peaje en cada esquina para tratar de luchar contra el nuevo formato. Las discográficas han disfrutado de un monopolio de 100 años de la venta de plástico y ahora están en contra del formato diferente. Probablemente tendrán éxito hasta cierto punto, pero vivimos en una época donde también esas estrategias pueden eludirse fácilmente. No puedo predecir las cosas, porque aunque sea casi imposible, tampoco me importa demasiado hacerlo. Realmente no me importa una mierda.

JJ: ¿Alguna vez has considerado el hecho de no decir palabrotas como uno de los principios del Straight Edge?

IM: “Straight Edge” era una canción sobre mi vida. No había ninguna estructura, ninguna premisa, no era como si estuviese formando un club. No había principios. Quiero decir, yo escribí una canción llamada "Straight Edge", me quedo con eso, pero la canción trataba sobre mi vida y sobre cómo quería vivirla yo. Respecto a la mayoría de personas que tienen una vida parecida o que se identifican con el Straight Edge, yo también he pagado mis cuotas al igual que ellos, y creo que están tratando de hacer lo correcto. Las estructuras también pueden ser manipuladas con mala intención, sobre todo cuando las personas están tratando con temas de poder o de control, o de violencia. Así que algunos están buscando formas de conseguir sacar adelante todas esas cosas, así que creo que hay ciertos lubricantes o desencadenantes, como el alcohol, el deporte o el nacionalismo. Quiero decir, ¿por qué las personas se pelean por los deportes? Debido a esa estructura, a ese esquema que existe en los deportes, y hay personas en particular que aprovechan esas oportunidades para ponerse violentos. Y bajo la misma tesitura, creo que el problema número uno sería la religión. Y creo que la gente utiliza el Straight Edge para navegar por un momento difícil de su vida. Prefiero hablar con alguien de 30 años que sobrevivió a momentos difíciles en su vida [practicando el Straight Edge] en lugar de hablar con alguien que ha sido dañado por la cultura de la violencia.

JJ: ¿Te ves abandonando DC en algún momento?

IM: No lo sé. Mi mamá me dijo que las cuatro estaciones estaban bien representadas aquí, así que ¿por qué irme a otro sitio? Quiero decir, mi familia está aquí. No tengo ninguna tía, tíos o primos en otro lugar. Mi hermana y su pareja viven fuera de la ciudad. Pero por otra parte, en el fondo todos están aquí. Soy la quinta generación nacida en Washington y nací y he crecido aquí. Mi hijo ya es la sexta generación. Sinceramente me gustaría que la gente no se mudase porque me encantan los habitantes de la ciudad. Esta es la maldición de la era del jet. Ahora cualquier persona puede desplazarse a cualquier lugar. He hecho profundas conexiones por todas partes con gente de todo el mundo desde que empecé a girar y puede que no los vuelva a ver nunca.

JJ: Pero al mismo tiempo esas conexiones no habrían sido posibles si en primer lugar no hubieses tenido la posibilidad de viajar.

IM: Claro, es cierto. Pero para responder a tu pregunta, ¿podría vivir en algún otro sitio? Seguro que sí, pero no sé si finalmente lo haré alguna vez.


JJ: ¿Tu padre era editor de crucigramas?

IM: También fue corresponsal de la Casa Blanca entre 1963 y 1966. A continuación fue el editor de la sección religiosa del Washington Post desde aproximadamente 1966 hasta 1975 o quizá fuese el '74. Y luego se convirtió en el editor asociado del Washington Post Magazine hasta 1986. Pero continuó corrigiendo los crucigramas durante todo ese tiempo. También fundó una revista llamada "En Confianza" que estaba dirigida a los seminarios.

JJ: ¿Cómo es que terminó en el lado religioso de las cosas?

IM: Estuvo en un seminario hasta los años cincuenta. Y luego lo dejó para casarse con mi madre y mi hermana mayor. Todavía sigue involucrado con St. Stephens, ya sabes, donde todavía se pueden ver algunos conciertos.

JJ: ¿Eres religioso?

IM: No soy practicante. Dejé de ir a la iglesia alrededor de 1974.

JJ: ¿Y eso no le hizo enfadar tu padre?

IM: No. En primer lugar [St. Stephen] es una iglesia radical. Fue una de las primeras iglesias de DC donde se celebraron bodas entre homosexuales. Una mujer dio misa, casi consiguieron que un sacerdote saliese excomulgado de allí; los Panteras Negras hablaban en la iglesia, era un santuario para los manifestantes por los derechos civiles y para los manifestantes contra la guerra. En ese momento, el barrio, Columbia Heights, era una zona pobre, estaba en mal estado y la iglesia estaba justo en mitad. Lo que ocurría en el interior era un reflejo de la comunidad. De hecho, vi mi primer concierto de rock en el altar de la iglesia.

JJ: ¿Qué banda tocaba?

IM: No lo recuerdo, pero me acuerdo de haber visto Godspell o Jesucristo Superstar allí, una de esas. Era un lugar donde se practicaba la teología de la liberación. Cualquier cosa radical parecía ser aceptada allí. Sin duda, de allí tomé la idea de que sí se debe cuestionar la autoridad. Recuerdo cuando vi que Martin Luther King había sido asesinado y los disturbios partieron la ciudad. Celebramos el Domingo de Ramos en la calle 14. Tengo el recuerdo de estar caminando por la calle a través de los edificios humeando, y con los soldados y policías por todas partes. De todas formas, era una iglesia que realmente me enseñó las cosas que tenía que aprender para no tener que ir a la iglesia. Pero creo que es una iglesia que hace un gran trabajo, asistí a una boda que se celebró allí hace tres días. Estuve allí antes de que en una de las secciones de la iglesia se celebrara una batalla entre b-boys, y en otra habitación estaba sonando un grupo de tambores nativos americanos, eran tocados por un grupo de nativos americanos que acababa de llegar al país, y justo al lado, en otra sala había un grupo de costura [risas].

JJ: Parece más un centro comunitario que una iglesia.

IM: Lo es.


[Cambiamos de tercio para hablar sobre la entrevista que Jeff le está haciendo a Noam Chomsky]

IM: Lo que me gusta de Chomsky es que no le importa una mierda lo nuestro.

JJ: Es cierto, la cultura pop no le interesa.

IM: Bueno, porque es irrelevante en su mayor parte. Volver a lo de hace 20 años y trazar la línea hasta la actualidad para nosotros es algo así como "Lo que sea, ¿a quién le importa?". Todo se ha enfriado. Parte de la cultura resulta interesante, pero la mayor parte no me importa una mierda. No veo la televisión, pero de vez en cuando me leo el Washington Post. Me gustaría decir que el deporte es la única "cosa cierta" de la televisión. Todo lo demás tiene cierto sesgo, o está siendo manipulado. Y resulta difícil intentar inventarse historias con el deporte. Una vez que el balón está en el aire no hay absolutamente nada que podamos hacer al respecto, es algo muy real.

JJ: ¿Como las Olimpiadas?

IM: Bueno, nosotros sólo vemos al americano, al inglés, al ruso o al chino. La forma en que se presentan ahora realmente parece ser conservadora y patriotera, y eso me pone enfermo. Pero si te da por encender la televisión o incluso si estás conduciendo por la calle para ver un partido de segunda, la realidad está a pleno rendimiento, no es algo que se puede sesgar. De vez en cuando me resulta interesante verlo. Me siento y veo los partidos de las ligas de segunda.

JJ: ¿Eres seguidor de los equipos de la ciudad?

IM: En realidad no, porque no soy un tío de deportes. Sin embargo me parece interesante estar en un lugar donde la gente tiene esa fiebre deportiva. Una vez estuve en Italia durante una de las copas de fútbol de Europa, y es interesante porque es muy electrizante. O de nuevo, cuando los Redskins ganaron la Superbowl, todo el mundo estaba electrizado, fue similar a cuando Obama fue elegido. Cuando los Redskins ganaron tuvo un efecto vinculante común para toda la ciudad, al igual que todo el mundo parecía estar conectado. Así que no soy un tío de deportes, pero me interesan las implicaciones sociológicas de los mismos. 

JJ: ¿Estás interesado en el factor social o en el mediático?

IM: No. Quiero decir, es algo interesante en lo que pensar, pero no necesito más vías de comunicación, y francamente, creo que la gente debería seguir intentando darse cuenta de que el deporte sólo es una herramienta en lugar de algo que tiene que hacer o algo en lo que tiene que participar.

JJ: ¿Eres amante de la teconología?

IM: [Risas] ¿Qué significa eso? Por supuesto que lo soy. Obviamente uso ordenadores. Mi coche es maravilloso. Mi teléfono es increíble. Ya he hablado acerca de la música que estoy digitalizando. La tecnología es fantástica, por supuesto. La web de Fugazi Live Series... cuando nos dimos cuenta de lo que era Internet, la forma en que funciona, la velocidad y su evolución hecha a medida, donde es posible tener una fuente de infinitas copias, eso fue algo increíble para nosotros. Usar cintas o CDs para realizar las copias habría sido más difícil de manejar. Tenemos programas que tienen descargas cero, lo cuál me entristece, pero tenemos todo disponible gratuitamente y en cualquier momento. El programa que se ha descargado más es el que tiene la mejor calidad de audio, pero no creo que sea el show más interesante.



JJ: He leído un denso artículo en The New Yorker sobre los Grateful Dead y sus grabaciones.

IM : Yo también lo he leído. Y creo que es interesante que llegaran a tocar entre 2.300 y 2.600 shows, y eso me dejó bastante sorprendido. Pensé que habrían tocado alrededor de 5.000 conciertos, o incluso una cifra mucho mayor de los que realmente llegaron a tocar.

JJ: ¿Los escuchabas antiguamente?

IM: No. Pero creo que estructuralmente, al mirarlos con perspectiva, resultan interesantes. Por ejemplo, cómo tenían montado su negocio y la forma en que flexionaban los músculos creativos. A finales de los ochenta y principios de los noventa, antes de que falleciese Jerry, hicieron esos conciertos en estadios, y tenían su propio sistema de entradas. Las vendían directamente, y en algún momento durante ese tour por los estadios, Ticketmaster se puso en su contra para que no lo hicieran de esa forma. Les dijeron a los Dead que no querían que volviese a ocurrir algo parecido, y la banda les contestó: "De acuerdo, estáis despedidos." Y entonces, Ticketmaster intentó dar marcha atrás. Por lo menos eso es lo que he escuchado, no estoy seguro de que sea necesariamente verdad. Pero de todas formas funciona bien, no fueron intimidados por la máquina. Tenían la capacidad de decir “No.”

JJ: Eres vegano. ¿También eres un gourmet?

IM: No. No estoy interesado. Si lo piensas bien, eso es otro pan y circo total. Ese es un concepto romano donde el gobierno puede hacer cualquier cosa, siempre y cuando le des al pueblo "pan y circo". Y yo diría que esa cultura es similar, siempre y cuando la gente tenga dinero, se divierta y haya comida, nuestro gobierno podrá hacer cosas atroces, cosas abyectas. Incluso contra su propio pueblo. Para mí lo de la comida es una completa locura. En esta ciudad todo eso de la cerveza también es una locura. Francamente incluso entre la gente de Brightest Young Things [la cerveza y la comida] es como una celebración, todo eso. No creo que sea malo o que estén equivocados, pero hay algo que se sale de los límites. Es como "¡Otro bar abierto!" ¿A quién le importa? Piénsalo. Los bares son lugares para reunirse y para relajarse. Pero en algún momento nos hemos quedado sólo con una cultura de la relajación, ¿y por qué no va a poder reunirse la gente en otro sitio? ¿Por qué celebramos tanto la apertura de un bar? Me he dado cuenta de que los periódicos ahora escriben sobre estos bares, son una de sus historias características en la actualidad. Me he dado cuenta de que una banda local conseguirá un párrafo, pero una micro-cervecería conseguirá un artículo que tendrá una extensión de dos páginas. ¿Sobre qué estamos escribiendo? ¿Qué es lo que está pasando? Es algo como, "si te gastas mucho dinero, sentirás como si hubieses hecho algo". En una ocasión un camarero que era amigo mío me contó que un chupito de de vodka costaba 14 dólares, esto fue hace algunos años, por lo que probablemente costaría más que ahora. Pensé que estaba loco. Por lo que sé el vodka no sabe a nada. Creo que lo que le gusta a la gente es el sabor de su dinero. No creo que sea una cuestión ética o moral, o incluso que la gente sea estúpida, pero creo que es como si la cultura se hubiese desequilibrado, pervertido, como si hubiese sido invertida. Las cosas que son ridículas son las más adoradas, y las cosas que son importantes son ridiculizadas. Creo que eso es algo en lo que vale la pena pensar.

2 comentarios:

Nacho dijo...

hacían tiempo que no leía una entrevista tan buena con este tio. desde el año 2002 o así en un fanzine de La Felguera. gracias!

Un Peticionario Desesperado dijo...

Verdad. Entrevista interesante.A mí Fugazi ni fú ni fá,me gustan sin más,pero este hombre tiene la cabeza bien amueblada.Pienso, luego existo.