miércoles, 26 de marzo de 2014

LOS COMICS DE LA E.C., por Alan Moore


Los Cómics de la E.C. (Artículo escrito por Alan Moore para Blab! número 2 (1987). Traducido por Frog2000.)

--------------------

Me topé por primera vez con Mad (la revista) en 1961, a la temprana edad de ocho años, y procedí a desconcertar y molestar a mis padres preguntándoles por Jimmy Hoffa y haciendo lo que yo creía que eran unas tremendamente sofisticadas observaciones satíricas sobre Fidel Castro y Caroline Kennedy en la mesa de té, sólo para encontrarme a continuación con la mirada perdida de la incomprensión y no pocas alarmadas expresiones.

Algún tiempo después, mientras disfrutaba de unas vacaciones típicamente inglesas en la playa, me encontré por casualidad con un par de tomos de bolsillo numerados de Mad con reimpresiones, el primero era "The Bedside Mad", que (entre otras cosas) contenía el "Robinson Crusoe" de Bill Elder. Leer la historia me produjo convulsiones y risotadas ante el absurdo (en las manos de Elder) espectáculo de la isla de Crusoe, donde brotaban gradualmente edificios, autopistas, vehículos con chóferes robot y piscinas, pero sin embargo me llamó mucho más la atención la extrañeza del final: después de haber descuartizado a Viernes y trasplantado su cerebro a la cabeza de una horrible criatura femenina que vestía con una piel de cabra muerta, cosida hasta darle una semblanza de humanidad, Crusoe termina presumiendo sobre el hecho de que, finalmente, con la mayor de las simplezas le ha otorgado a su isla la única cosa que realmente necesitaba: la Mujer. Aunque apenas tenía diez años y no era demasiado consciente del propio concepto del sexo como tal, la lujuria en los ojos de Crusoe resultaba obvia, y aunque el pensamiento era demasiado horrible como para ser algo más que se quedase a medio formar, en algún lugar en el fondo de mi mente se encontraba la inquietante y horrible imagen de Robinson Crusoe intentando tener actividad conyugal con un apestoso remiendo hecho de pieles de cabra y despojos, animados por el cerebro de un hombre asesinado. Aunque no es que dicha imagen grotesca e implícita me arruinase ni un ápice el humor que había en la historia. Más bien al contrario... el humor era más divertido porque poseía esa arista desconcertantemente más oscura. Ese fue el momento en el que empecé a cultivar el gusto por la risa incómoda que continuaría perfeccionando a lo largo de los siguientes años de mi relación con la E.C.

El siguiente hito fue mi descubrimiento de los libros de bolsillo de Mad editados por Ballantine, que al instante me parecieron diferentes y que estaban más profundamente orientados al cómic que las otras antologías tan manoseadas de mi colección: "The Voodoo Mad", "Mad Like", "The Organization Mad"... con qué facilidad surgen los nombres en mi mente. Esta nueva cepa de recopilaciones de bolsillo de Mad, empezando con "Inside Mad" y continuando con "The Brothers Mad" unos meses más tarde, ¡era el material que más molaba! No eran parodias de anuncios de ejecutivos de Madison Avenue bebiendo martinis, algo que (sin embargo) estaba dibujado hábilmente por Wally Wood pero que definitivamente me resultaba ajeno, sino que contenían parodias de Superman, Batman, Blackhawk, Tarzán... parodias de cosas que yo podía entender, ¡de las que realmente cogía los chistes!

Más glorioso todavía, eran buenas parodias. Aún siendo tan joven, podía diferenciar bien entre las descarnadas e incisivas parodias de Harvey Kurtzman en comparación con las plomizas parodias de películas que desfilaban por la revista Mad en aquel momento. Al leer cosas como "Starchie", el significado de la sátira resultaba cristalina incluso para el lector más insensible: aquí tenemos un encabritamiento típicamente adolescente, que hace ruido y tiene efectos sedativos, y que te mira con ojos vidriosos y te sopla el humo a la nariz para parecer duro. Aquí tenemos un retrato picajoso y ácido del mismísimo Archie Andrews, una descripción a través de la que ese anodino y pecoso imbécil se revela como la desesperada e inepta mentira que siempre ha sido. La historia retorcía la percepción de los lectores y muy rara vez los dejaba marchar en el mismo estado en el que se encontraban antes de experimentarla. 


Esto resulta igualmente cierto para las sátiras de super-héroes, que admitiré alegremente que posiblemente hayan sido la influencia más grande que he tenido mientras mis propias ideas respecto a dicho género se estaban formando. Después de poder ver la demanda contra Fawcett por parte de DC picarescamente reflejada en la batalla entre Superduperman y el Capitán Marbles, después de haber visto el resultado demasiado realista del casamiento de "Woman Wonder" con su amor; después de haber observado el absurdo fundamental que suponen los super-héroes, expuestos de forma tan despiadada e hilarante, nunca podría volver a verlos de la misma forma. Aunque estoy seguro de que el material de Terror, Ciencia Ficción y Suspense de los títulos de la E.C. (que encontraría más tarde), tuvo una mayor influencia estilística sobre mi propio trabajo en el cómic, creo que las sensibilidades reales que hay detrás de algunos de los recursos estilísticos que puedo haber tomado prestados provienen directamente del caldero hirviente de los cómics de Mad. Hasta hoy en día, sigue siendo mi revista de cómics favorita de siempre, superando incluso a otros ardientes contendientes como Arcade, Love And Rockets y Herbie. Fue la mejor, en pocas palabras, y nunca veremos algo parecido.

Esto no quiere decir que las contribuciones más serias de la E.C. fuesen despreciables, aunque como llegué a ellas a una edad mucho más tardía, para mí carecen de la simple emoción que supone el primer amor (aunque lo compensen adecuadamente en casi todos los demás aspectos.)

Me quedé deslumbrado con Wood y Williamson, atraído por la horrible fascinación que me producía Graham Ingels, desconcertado y finalmente asombrado con Krigstein. Las propias historias estaban tan perfectamente contadas que parece como si las imágenes de las viñetas hubiesen sido encajadas a martillazos de forma permanente en mi lóbulo frontal: los solemnes niños acarreando el ataúd con "alguna muñeca" en su interior para enterrarlo en el yermo terreno que se encontraba al final de la calle, dibujados por Jack Davis; la viñeta final coloreada de negro porque algún idiota ha apagado las luces; las parpadeantes ventanas del metro en "Master Race"; el rufián cayendo a plomo, rompiendo las letras del enorme letrero de neón con su cuerpo a medida que se precipita... esas son las cosas que se quedan contigo para siempre. Dudo que cualquier creador de historietas o de mi generación puedan expresar adecuadamente la enorme influencia ejercida, la enorme deuda contraída con los tebeos de la E.C. y con los inmejorables dibujantes y guionistas que lo hicieron posible. Si existe un cielo para las compañías de cómics, entonces mi mayor esperanza es que esos cómics de la E.C. finalmente puedan jugar en los campos del buen Dios. (¡Glups!)

2 comentarios:

imaginauta dijo...

Estimado frog. No comento pero sigo disfrutando de tus traducciones. Las encuentro imprescindibles para disfrutar plenamente de autores como Moore o Morrison. Por ejemplo, gracias al artículo de Alan sobre ci-fi pude disfrutar Corazon de Hielo a otro nivel.

Actualmente estoy disfrutando de la lectura de los Defensores de Gerber, joya setentera, y me gustaría aprovechar para recomendarte la traducción de alguna cosilla de su guionista. El Grant Morrison de su época.

http://goodcomics.comicbookresources.com/wp-content/uploads/2011/10/howard16-4.jpg

Te enlazo la carta que le envió a un aficionado y que originó una serie Vertigo en base a una disputa entre un avestruz y una corista.

Abrazos

frog2000 dijo...

No sabes lo que me gustaría traducir cosas de Gerber, pero no tengo tiempo. Es otro de mis autores "fetiche" y en un futuro lejano intentaré traducir alguna entrevista o algo. De todas formas, una de las cosas que voy a hacer en un futuro más cercano es dejar para descarga cómics de difícil acceso. Y uno de ellos será una recopilación de Gerber y otra de Don McGregor (otro de mis autores favoritos) con las historias que aparecieron en Fantom, Escalofrío y el resto de magazines por el estilo. Intentaré maquetarlas chulamente con el indesign. De Gerber tengo casi todo lo editado en castellano, pero reconozco que me falta mucha producción foránea. Saludos y gracias por los comentarios!! A mí también me ha encantado el tomo de los Defensores!!