miércoles, 30 de mayo de 2012

BALAS, por Warren Ellis

Entrega nº 29 de la columna “Come In Alone” escrita por Warren Ellis. Aparecida el 16 de junio de 2000 en Comic Book Resources. Traducida por Frog2000.

Sabéis, todavía me llegan cartas de gente quejándose de la supresión de la página de correo de Transmetropolitan y el resto de títulos de Vertigo. Son cartas extrañas. Recuerdo que en el momento que la suprimieron, esas personas actuaban como si les estuviesen amputando las piernas. ¿Y sabes qué? Me alegro de que el correo ya no exista. Si por mí fuera, me gustaría ir más allá y lo eliminaría de la mayoría de las series (a excepción del que está destinada a los niños, que deberían tener columnas con grandes letras y espacios donde publicar fotografías y dibujos y un recuadro donde se informase sobre quién ha cumplido años, y el resto de cosas que se suelen hacer en los cómics británicos). Quiero que se quite el correo porque tengo la intención de erradicar la idea de los cómics “mainstream” de que vosotros, el público, tenéis el derecho inalienable de réplica. Porque me temo que no es así. Trasladad esta situación al mundo real durante un momento. Imaginaos que fuese obligatorio que los que fabricaron MISION IMPOSIBLE 2 tuviesen que hacer caso inmediato a un largo carrete de comentarios realizados por el espectador sobre la primera película de la saga. O imaginaos que Stephen King y sus editores se viesen obligados a incluir en su nueva novela (bajo las mismísimas tapas) un  grueso apéndice con las cartas de los lectores opinando sobre su anterior libro. En ningún otro medio narrativo tiene el público la expectativa de que se deba ofrecer un espacio parecido donde puedan dar su opinión dentro de los confines de la misma obra. De acuerdo, la eliminación del correo de las páginas de los títulos Vertigo ha sido una decisión financiera, pero me parece que también ha sido un claro paso hacia la conquista de un medio más maduro.
El otro día estuve charlando con un conocido comerciante y editor mío, Robert Scott, sobre el tema de la creación de una "marca" dentro del negocio. El perfecto ejemplo que se me ocurrió de inmediato fue Neil Gaiman. Es un hombre que escribe de forma bastante directa para una enorme pero discreta audiencia. Tampoco es que escriba muy rápido, pero ha conseguido lo que normalmente se podría denominar como un buen trabajo creando una marca. El término "Neil Gaiman" ha sido forjado para lograr que sus productos se aprecien como algo con un marchamo de calidad. [Gaiman] ha trabajado duro vendiéndose a sí mismo en los medios de comunicación. En mi opinión, me parece que hay un puñado de compañeros de Gaiman que han producido una obra mejor durante e inmediatamente después del mismo período que él, pero que siguen siendo invisibles fuera del medio, e incluso están mal vistos en el propio medio. Neil Gaiman es un hombre inteligente que ha conseguido afianzar una carrera extraordinaria, y para un gran número de personas, su visto bueno denota calidad, incluso aunque haya hecho cosas como “Neverwhere”. No necesita de un logotipo, basta con su nombre. Y eso es todo lo que se necesita.

Sin embargo, también se ha de tener en cuenta que Neil Gaiman ha gastado una gran cantidad de tiempo estableciendo su marca. Es el mismo enfoque que llevó a la fama a James Ellroy –salir de gira, salir de gira, salir de gira, firmar, firmar, firmar. Pero yo no vivo en Estados Unidos, por lo que sencillamente me fastidiaría mucho hacer una gira durante un día o dos por unas pocas tiendas de cómics. Y francamente, tampoco es que esté preparado para hacer el tipo de excursiones de firmas de ocho semanas de duración que hace Neil por suelo estadounidense.

También se ha de tener en cuenta que Neil ha captado un público que en su mayoría no tiene nada que ver con la base de lectores que había conseguido hasta el momento. Ha sido capaz de arrastrar a gente nueva a las tiendas de cómics, a gente que buscaba obras con la marca Neil Gaiman. En muchos sentidos, es la personificación absoluta de lo que los creadores de cómics deberían hacer si quieren construirse una carrera duradera. Y sin embargo, pocos años después de la conclusión de Sandman y apenas un año después de que DC Vertigo publicase “Los Cazadores de Sueños”, Neil Gaiman ya no aparece nunca en las conversaciones que se celebran en el mundo del cómic.

Y aunque es razonable esperar que no se le tenga constantemente en cuenta en el flujo y reflujo de información e intercambio de opiniones, porque ha renunciado al medio, creo que es extraño que las charlas sobre el guionista más exitoso de la década de los noventa se hayan casi silenciado. Casi hasta el punto de no existir. Casi parece... vergonzoso.
Los cómics de CrossGen me han impresionado a pesar de ellos mismos. Su editor Mark Alessi parece estar dedicado absolutamente a su negocio y a sus títulos. Mi amigo Bryan Hitch conoce a Alessi desde hace algún tiempo, y últimamente ha pasado mucho tiempo con él. No tiene nada más que decir que cosas buenas sobre este hombre. Personalmente sus títulos me dejan completamente frío. Porque en su empresa no están trabajando mis creadores favoritos, y en su mayoría tampoco las series tratan sobre los géneros que más me interesan. Su material es un poco suave de una forma excesiva, con el mismo estilo que podría esperarse de una operación realizada por el “bullpen”. Creo que no se pueden hacer buenos cómics utilizando ganadería intensiva. Este es un medio que requiere locura dictatorial, no una democracia sonriente. Pero no es esa la idea que quería transmitir sobre CrossGen. Lo que no entiendo es lo siguiente: que esta compañía esté sensiblemente capitalizada con sensatez, que tenga unas fuertes ventas y un equipo de marketing e ingresos disponibles para poder realizar costosas campañas de publicidad...

…y sin embargo, la totalidad de sus energías se dirijan a hablar con el público cautivo de las tiendas de cómics. En resumen, con las personas que ya se leen la WIZARD y el PREVIEWS y que acuden regularmente a las tiendas de cómics.

Si vas a tirar el dinero en publicidad (y WIZARD no es barata, así que puedes gastar mucho dinero), entonces ¿por qué diablos no contratar una buena firma de relaciones públicas para diseñar algunos inteligentes y deslumbrantes anuncios para el “Entertainment Weekly”?

Quiero decir, si eres una persona inteligente (y realmente hay muy pocos estúpidos que se hayan hecho ricos por sí mismos) y además piensas seriamente en hacer crecer el mercado y eres multimillonario, ¿por qué no hacer tu trabajo de forma más apropiada?

INSTRUCCIONES: Leed WILD TALENTS, de Charles Fort (1932, reeditado en 1998 por John Brown Books), escuchad TAXIDERMY, de Queen Adreena (Blanco Y Negro, 2000), y entrad en la web de Brian Michael Bendis. 

La novela gráfica de hoy es REINVENTANDO EL COMIC, de Scott McCloud (Astiberri).

2 comentarios:

Macdonald dijo...

Vaya, pues no tiene muy buena imagen de Gaiman ¿no? Yo creo que este es un escritor muy hábil que tiene un buen puñado de obras maestras tanto en cómic (Sandman) como en relatos (su versión de "Estudio en Escarlata" mezclado con Lovecraft es simplemente fantastica)pero no es un escritor "completo" en el mundo del cómic por la simple razón de que no sabe escribir, en mi opinión, tebeos de superhéroes como sí saben hacerlo Alan Moore o Grant Morrison por ejemplo. Pero por supuesto esto no es ningún impedimento para que siga considerándolo un gran escritor y disfrutando de sus obras. Es sólo que me gustaría leer un tebeo de,yo que sé, la Lja, guionizado por él.

frog2000 dijo...

A mí me gusta mucho su novela "American Gods". De entre los últimos cómics que ha hecho: el del réquiem de Batman era apañado (y nada más), sus Eternos eran una estafa, y si le hubiese dado más tiempo a desarrollar su "1602", habría estado mucho mejor.

Pero a Ellis le doy la razón; parece como si Neil Gaiman ya no quisiera disfrutar del medio del cómic...