viernes, 18 de mayo de 2012

OBRAS DEL PASADO, por Warren Ellis

Entrega nº 10 de la columna “Come In Alone” escrita por Warren Ellis. Aparecida el 4 de febrero de 2000 en Comic Book Resources. Traducida por Frog2000. Nota: el título es una invención, la columna original no tenía ningún encabezado.

Me he puesto a escuchar a Van Morrison, Lonnie Donegan y Chris Barber tocando "I Wanna Go Home," canción que mi padre conocía como "Sloop John B.", y acabo de sufrir un ataque de nostalgia ahora mismo… Es uno de esos retazos musicales con los que suelo asociarlo inmediatamente, además de hacerlo con la inesperada ausencia de mi madre, que se marchó apresuradamente a algún sitio (presumiblemente a una especie de escondite forrado con plomo). Suelo recordar que el volumen al que estaba puesto era ensordecedor. En particular aquella versión grabada en Nashville que disfrutaba de una enorme e inflamada producción al estilo de las que solía hacer Phil Spector, capaz de golpearte los dientes la mitad de lo que lo hacía "River Deep Mountain High." ¿La conoces? Ike y Tina Turner. Solían describirla como el sonido de "Dios golpeando al Mundo y el Mundo devolviéndole el golpe."

Por dónde íbamos... “I Wanna Go Home." Cuando la tocan de una forma apropiada, te aseguro que no has escuchado nada igual en tu vida. Ahora está extrañamente aposentada dentro de mi reproductor de CD, justo al lado de Raissa, Death In Vegas y Moby. Qué demonios. De toda formas es el final del SXX (porque no me gustaría llamarlo "TwenCen" como hacéis vosotros, carroñeros de las teorías culturetas), y además podemos utilizar nuestra cultura de la forma que más nos plazca.

También prueba que de alguna forma hemos sido capaces de preservar la suficiente cantidad como para seguir tirando de ella.

Hace poco alguien me dijo que Marvel va a reimprimir el tomo de “Nick Furia, Agente de S.h.i.e.l.d.” en una edición de gran tirada. La primera vez que pude ver esta obra fue en los setenta, cuando mis padres, que trataban de lidiar con mi atroz apetito por los cómics (o quizá con mi apetito por los cómics atroces), me compraron “CAPTAIN BRITAIN”. Esa colección era un tebeo semanal, el primero específicamente creado para el mercado inglés por autores americanos. Si recuerdo bien, lo hacían Chris Claremont, Herb Trimpe y Fred Kida. (Tal y como mis amigos tienen bien presente, poseo una memoria casi eidética para recordar la basura inútil producida por la cultura pop. Si agitas alguna obra desechable delante de mis enrojecidos ojos mañana mismo, seré capaz de decirte todo acerca de ella dentro de diez años. La verdad es que es una una maldición.) Naturalmente, solían rellenar la mitad del título del Capitán con historias de muy mal gusto, así que si ahora reimprimiesen ese material, no creo que mereciese mucho la pena. Lo que sí que era único de esa etapa de “CAPTAIN BRITAIN” era que la editaban en color. Y Dios Mío, el título llevaba el S.H.I.E.L.D. de Steranko como complemento. Era como si la acción producida por Stan Lee y Jack Kirby hubiese sido reimaginada por la Factory de Warhol. Desde el mismo momento en el que la bella y demente Polly Watson fue designada como la encargada de la línea de reedición en tomos en rústica de Marvel, llevo esperando que saque alguna vez una reimpresión de este material en una edición única y permanente.

Me parece una noticia magnífica por muchas razones, y la menor no es la siguiente: los medios occidentales siempre están reclamando obras fundamentales de su historia cultural. El S.H.I.E.L.D. de Steranko fue crucial para el desarrollo del cómic americano. Date un paseo e intenta encontrarlo ahora mismo, antes de que editen esta recopilación. Intenta encontrar parte del influyente material de los setenta como HOWARD, EL PATO o los títulos de Don McGregor. Intenta encontrar la mejor adaptación de una película que se haya hecho nunca en el campo del cómic, ALIEN: THE ILLUSTRATED STORY, de Archie Goodwin y Walt Simonson. Es una obra impresionante, fuertemente progresista e innovadora. ¡Diablos! intenta conseguir la segunda mejor adaptación de una película que se haya hecho nunca en el medio del cómic, la francamente obsesiva versión de “1941”, de Steve Bissette y Rick Veitch. También puedes intentar buscar American Flagg!, la colección de los años ochenta, me refiero a sus pioneros primeros doce números. Puedes intentar encontrar las series que reinventaron el género de superhéroes durante la época anterior a Miller y Moore, como la etapa de Claremont en los X-Men, los “Jovenes Titanes” de Wolfman y Pérez y el resto de series. Busca la que aún sigue siendo la mejor novela policíaca hecha en cómic, “Badlands”, de Steven Grant y Vince Giarrano. Antes de que empiece tu caza, tengo que comunicarte una triste noticia. No vas a tener ni un poco de jodida suerte con ninguno de esos títulos.

Los cómics estadounidenses ansía enormemente dejar su futuro detrás.

Las series de la semana anterior se han convertido en polvo, sin importar mucho el tipo de material que incluyesen en su interior. Hay que limpiar las estanterías, hacer espacio para las series de esta misma semana, para las de la próxima, para todos esos pequeños panfletos, el juggernaut de material novedoso que descartar es constante e imparable.

¿Te imaginas que los editores y los vendedores de libros actuasen de forma similar? "Aquí tenemos el nuevo de Shephen King. Deshagámonos del resto." CARRIE, APOCALIPSIS y LAS CUATRO ESTACIONES, todo desechado, ya no se van a poder comprar nunca más, están condenados a disfrutar de una parodia de vida activa cuando sean comentados en internet por alguno de los estudiosos del medio.

Si la industria del libro hubiese actuado de esa forma, Stephen King nunca habría sido atropellado por un camión. Porque habría estado viviendo en uno.

Y como la Industria del Cómic se permite comportarse así, van desvaneciéndose partes completas de su historia. A menos que seas inteligente y estés al mando de tu propio barco, como Will Eisner, la pérdida de grandes franjas temporales está garantizada, por lo que estamos condenados a la ignorancia. Existen importantes trabajos de Frank Miller, Alan Moore y Grant Morrison que funcionarían relativamente bien en tomo, y que ahora mismo, al revisar los estantes de novela gráfica, solemos echar en falta. En cada década se pueden encontrar importantes obras del fondo editorial que permanecen ausentes.

Se da la circunstancia de que entre nueve y diez décimas partes de la Historia del medio ha desaparecido en un agujero de la memoria de proporciones Orwellianas, proclamando con enorme elocuencia la inferioridad general que sufre el cómic como medio moderno frente al resto. Mientras tanto, ellos han empezado a agitar algún nuevo cómic que brilla gracias al lustre proporcionado por la reciente impresión, intentando distraer nuestra atención del agujero que sigue presente en sus tripas.

INSTRUCCIONES: Leed AMERICA, de James Ellroy (1995), escuchad “FANTASMA”, de Cornelius (Matador, 1999), y entrad en la majestuosa web de Marie Javins. La Novela Gráfica de hoy es NAUSICAA, DEL VALLE DEL VIENTO, de Hayao Miyazaki (Viz, 1995). 

Ahora, largáos.

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