lunes, 9 de junio de 2014

ALGUNAS ANOTACIONES SOBRE CLARK KENT Y SUPERMAN


Un texto que escribí para el flyer que acompañaba la proyección de "Superman: La Película" (Richard Donner, 1978).

Algunas anotaciones sobre Clark Kent y Superman.

1) Los Beatles, como dijo John Lennon, fueron más conocidos que Jesucristo, pero en mi opinión Superman es aún más conocido que los propios Beatles.

2) Superman tiene mucho que ver con Jesucristo y con su padre, el Dios de la Biblia y el de la Torá. No es casualidad que los creadores del habitante de Krypton, Jerry Siegel y Joe Shuster, fuesen judíos. Como también lo es esta recreación del mito del golem (un constructo superfuerte que ejecuta proezas increíbles) tan presente en su cultura, y que aderezaron con unas gotitas de Ciencia Ficción y de charmé urbano, modernizando así una leyenda, la del golem judío, que era eminentemente rural.

3) Clark Kent es más importante que Superman, y por lo tanto que los Beatles y que Jesucristo. Si tuvieses la intención de vender una colección de cómics tan sólo narrando las historias de un tipo con superpoderes que puede hacer lo que le plazca, como mucho llegarías a colocar en el mercado la cantidad de páginas equivalente a una Biblia o un Corán, y nada más, porque el público potencial que comprase tu producto dejaría de adquirirlo a la enésima ocasión en la que tu héroe todopoderoso salvase irremediablemente el mundo. Apenas unas resmas de papel si lo comparamos con el material que ha generado el Hombre de Acero desde que empezó su historia: en su haber se pueden encontrar docenas de colecciones con numeraciones que bien pueden provocar la envidia malsana de sus competidores de la Marvel (los derechos del Super-Hombre pertenecen a DC Comics). Títulos como Superman (de 1939), con 690 ejemplares, “Superman´s Girlfriend, Lois Lane” (de 1958), con 137 números, y la campeona, Action Comics (de 1938), la primera de todas las colecciones del defensor de Metrópolis y que llegaría a alcanzar la abultada cifra de 851 números publicados, por no hablar de los numerosos “spin-offs” de todo tipo que han ido apareciendo a lo largo de todos estos años, como la serie protagonizada por la prima de Superman, “Supergirl”, la dedicada al colega del héroe, “Superman´s Pal, Jimmy Olsen”, o aquella donde el protagonista unía fuerzas con el oscuro Batman.

Por lo tanto, si quieres que tu personaje funcione y vender muchas copias de tu producto, necesitarás un avatar humano con el que el espectador o el lector pueda identificarse.

4) Tan ingente cantidad de papel se vio reforzada en los inicios del personaje por los productos ideados directamente para los nuevos medios de comunicación de masas americanos, la TV y la radio, engendrando durante el proceso todo tipo de consumibles para críos y no tan críos: jarabes, tarteras, disfraces, muñecos, cromos, etcétera. Superman se convirtió en el icono americano por excelencia, pero como decía antes, sin el ser humano del que se disfrazaba para pasear entre los mortales, el periodista Clark Kent, el personaje no habría sido capaz de mantener tantos corazones en vilo ante los sucesivos continuarás que aparecían en sus aventuras, pues resulta indudable que el público siempre está más atento a lo que le acerca a sus héroes, en este caso la humanidad y ética que se atisba en el torpe Kent, a sus intentos por conquistar a su amada Lois Lane, o a la camaradería que se gasta con el resto de la plantilla de currantes del Daily Planet, que a las superaventuras que el efebo de mallas azules (el sueño húmedo de Nietzsche) vive casi en cada número, con amenazas calcadas entre sí que amenazan (valga la “rebuznancia”) en transformar la
colección en una aburrida y super-simplona ristra de hazañas omnipotentes que pueden terminar super-saturando y super-aburriendo al comprador. De ahí la invención de la Kriptonita, una amenaza policroma que convirtió la saga de Superman en algo más excitante (porque era un talón de Aquiles que podía matarlo), más apasionante (porque le quitaba sus superpoderes), más graciosa (como cuando el héroe se comía frente a su enemigo Lex Luthor un trozo de la sustancia que supuestamente le dejaba indefenso) o más estúpida (como cuando transformaba a sus amigos en simios inteligentes).

5) La película de 1978, titulada de forma categórica “Superman: La Película” tiene un padrino de lujo, concretamente el escritor que nos regaló “El Padrino”, Mario Puzo. El director, Richard Donner, era casi un don nadie que apenas había llamado la atención con su anterior “La Profecía” (1976), y que con pulso nervioso recogió el guión arrojado por Puzo y filmó la mejor película de superhéroes de la historia. Un evento fílmico que no sólo supone un buen ejemplo de séptimo arte, sino que funciona como el catálogo perfecto de cómo se ha de presentar un cómic de superhéroes en pantalla grande, desde el origen del personaje titular, pasando por sus motivaciones, la pelea contra su(s) némesis, o la representación de cómo es el día a día de alguien que está acostumbrado a salvar el Planeta un momento para hacerse el despistado y el pampinoplas en el siguiente. Pero el mérito de que la película sea tan estupenda no sólo es de Richard Donner, sino que entre el equipo que tuvo la suerte de comandar el director se encontraban algunos de los mejores profesionales (de fotografía, de efectos especiales) que había en ese momento en Hollywood. Y sobre todo, con quienes consiguió el autor el auténtico trébol de cuatro hojas fue con los actores, con Christopher Reeve como Superman, Marlon Brando como Jor-El, Gene Hackman como Lex Luthor y Margot Kidder como Lois Lane.

Concretamente, la química que se produce en pantalla entre Kent-Reeves y Lane-Kidder fue uno de los elementos clave para que el filme se convirtiese en todo un éxito de taquilla. Es decir, de nuevo la exhibición de los elementos humanos se anteponía a los momentos de Ciencia Ficción de la cinta (y tiene muchos y excelentes.)

6) Siete artículos relacionados recomendados que demuestran por qué Superman es un personaje tan magnífico como multidisciplinar:

1-All Star Superman (Cómic, editorial ECC, Grant Morrison y Frank Quitely). ¿El mejor tebeo de Superman? Eso es mucho decir, pero este tomo enseña perfectamente el potencial que tiene el personaje para utilizarlo en historias sorprendentes.

2-Superman: Para Todas las Estaciones (Cómic, editorial Planeta, Jeph Loeb, Tim Sale). Los orígenes del personaje contados con un dibujo preciosista y un guión a juego.

3-Superman, de Max Fleischer. Son los dibujos animados para TV de 1940 que capturaban el espíritu de los cómics originales y que se convirtieron en un hito de la animación en general.

4-Superman: La Creación de un Superhéroe (Libro, editorial Planeta, David Hernando). El autor nos sumerge en la creación y desarrollo del héroe en un libro sobre Superman, y sobre el cómic, excelentemente escrito. Se devora a toda pastilla.

5-Grandes Autores de Superman: John Byrne (Cómic, editorial ECC, John Byrne). En 1986, el autor canadiense John Byrne recogió toda la saga de Superman desde los treinta y la reformuló para las generaciones de la Era de los yuppies, e hizo un trabajo de sintetización impecable. Son varios tomos, pero es el primero el que contiene completa la genial miniserie que lo empezaba todo, “El Hombre De Acero”.

6-Superman: ¿Qué Sucedió Con El Hombre Del Mañana?, y otras historias (Cómic, editorial ECC, Alan Moore y varios dibujantes). El autor de Watchmen y V de Vendetta se encargó del héroe criado en Smallville y guionizó dos de las mejores historias (entre las cientos de miles que existen) del personaje.

7-Superman: Hijo Rojo (Cómic, editorial ECC, Mark Millar y varios dibujantes). Una rareza, una historia que vuelve a imaginar el origen de Superman a partir del presupuesto de que su nave se hubiese estrellado en la Unión Soviética en lugar de hacerlo en los Estados Unidos.

y 7) En fin, puede que "Superman: La Película" no demostrase fehacientemente que un hombre podía volar (tal y como bombardeaba su publicidad), pero sí que nos enseñó que un hombre de la calle podía transformarse en todo un superhéroe.

Por Félix Frog2000

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