jueves, 26 de junio de 2014

LA ENTREVISTA CON AL FELDSTEIN EN COMICS JOURNAL (4 de 6)


La Entrevista con Al Feldstein en Comics Journal (4 de 6)
(Para The Comics Journal 177 (1995), por Steve Ringgenberg. Traducida por Frog2000. Parte 1, parte 2, parte 3.)

RINGGENBERG: ¿Cuánto duró el programa “Eleventh Hour”?

FELDSTEIN: No tengo ni idea. Sé que al menos se emitió una temporada, puede que dos. [Estuvo en antena dos temporadas.]

RINGGENBERG: ¿Estábais Bill y tú involucrados de alguna forma?

FELDSTEIN: No. No nos involucramos de ninguna forma. Lo de Steve Allen, aquello que se llamaba “The Psychiatrist”, nunca llegó a ver la luz. Hizo dos episodios piloto en su propio “Tonight Show” o en "The Steve Allen Show",  que emitían a las 11:30, después de las noticias en New York. No sé si llegó a emitirse en el resto del país. Incluía ese espectáculo que ahora es como el de Jay Leno y David Letterman, y que había sido precedido por Jack Paar y Johnny Carson. Era un programa como el que conducen esos tíos. Apareció en ese programa. Hizo dos secuencias dramáticas de “The Psychiatrist”.

RINGGENBERG: ¿Y qué aparecía, algo así como un psiquiatra junto a su paciente?

FELDSTEIN: Sí, era como un pequeño drama, como una especie de consulta, ¿sabes?

RINGGENBERG: Claro, le resolvemos todos sus problemas en quince minutos.

FELDSTEIN: Bueno, era como una pequeña dramatización en la que una personas acudía al psiquiatra con un problema y ellos hablaban, y entonces aparecían pequeños flashbacks y él buscaba entre sus recuerdos o en lo que había soñado, y luego hablaban sobre ello y de repente el médico daba con la solución, ¿sabes? Era algo divertido. Lo que me gustó mucho fue que terminé siendo amigo de Steve y mantuvimos el contacto durante muchos años después.

RINGGENBERG: Asumo que al ser algo que se hizo en los ’50s, los segmentos de “The Psychiatrist” estaban hechos en directo durante el programa, ¿verdad?

FELDSTEIN: Oh, claro. Todo el programa era en directo. Los sketches se hacían en directo. Esa era lo más maravilloso de la televisión de aquellos días. Playhouse 90 era en vivo, todos los programas dramáticos se hacían en directo. Y ni siquiera tenían cintas de plástico para grabar (en realidad igual estaban hechas de otro material), pero ni siquiera creo que tuviesen cintas de plástico. La tecnología electrónica no era tan buena, así que cuando ves algunos de esos viejos shows de los años 50, la única forma en que fueron capaces de grabarlos fue filmando justo al lado de la pantalla. Algunos de los programas más antiguos que se pueden ver, y no me refiero a "I Love Lucy", sino a los viejos "Honeymooners" de Jackie Gleason, los primeros, todos estaban grabados con algo llamado cinescopio.

El cinescopio lo que hace en realidad es fotografiar lo que está apareciendo en pantalla. Hay ciertos ajustes que se pueden hacer, porque una cámara de película recoge treinta fotogramas por segundo. Y la extensión de pantalla no estaba sincronizada con el aparato, por lo que lo que hacían era desplazar el aparato a lo largo de la pantalla. Así que tenían que volver a sincronizarlo y rodarlo de forma diferente. “Your Show of Shows”, “Sid Caesar”, “Imogene Coca”, y todos esos tíos, todos se hacían en directo. Era algo magnífico, porque todo era espontáneo y a veces ocurrían cosas: se caía el escenario, los extras caminaban fuera del escenario, las cosas se fastidiaban… y no había nada parecido a las risas enlatadas. Los cómicos conseguían hacerte reír o no. Milton Berle actuaba en directo.


RINGGENBERG: Sé que en los Sesenta pusiste en marcha The Mad Show. ¿Cómo fue la génesis del mismo?

FELDSTEIN: La hija de Richard Rodgers, el creador musical del South Pacific y de todos esos grandes musicales, quería hacer un musical, y entonces un productor (ahora no recuerdo su nombre), acudió a mí porque había tenido la idea de hacer The Mad Show en el “off-Broadway”, así que le dimos permiso, y Larry Siegel y Stan Hart lo escribieron. Bueno, adaptaron un montón de cosas de la revista y escribieron algunas otras originales. Fueron muy afortunados, porque consiguieron juntar a un elenco muy interesante que incluía a Joanne Worley, que más tarde se convertiría en una de las estrellas de “Laugh-In”, y también tenían a Linda Lavin, que se convertiría en la camarera de Alice.

Luego teníamos a Paul Sand. Con esto me refiero a que el elenco de protagonistas era maravilloso, y todos trabajaron mucho para que salieran bien las cosas, y el show se mantuvo en una pequeña sala, y después de que tuviese lugar otro espectáculo entre las 8:00 y las 10:30, el nuestro comenzaba a las 11:00 o lo que fuese, durante un corto espacio de tiempo, aunque luego se convirtió en un espectáculo completo de más duración. Al menos era como una pizarra para ver qué es lo que podíamos hacer. Y eso es lo que más me emocionaba. Pero Bill tenía interés en… no sé si fue por apatía, o por temor o qué es lo que fue, pero a los “packagers” de los programas de TV y cine se les hizo muy difícil trabajar con él. Por ejemplo, no permitiría que utilizasen a ninguno de nuestros escritores. Tenía una lista de todo lo que se podía hacer, y si alguien se encuentra alguna vez una copia de los impedimentos que él requería, podrá darse cuenta de cuál es el motivo por el que nunca llegamos a ninguna parte. Era demasiado desalentador. No sólo eso, sino que él quería ser quien aprobase la publicidad de los programas de televisión. No quería hacer publicidad de cerveza ni de cigarrillos, que de todos modos ya habían sido eliminados de antena. Me refiero a los licores, no a la cerveza. Quería ser quien aprobase finalmente la publicidad. Bueno, ese fue nuestro toque de difuntos. Puede que ahora algunas personas de la TV por cable muy bien pudiesen estar interesadas, porque de todas formas no tienen publicidad, o por lo menos algunas de ellas no la tienen.

El hecho de que los productores de “Tales from the Crypt” tuvieron un éxito fenomenal también resulta muy interesante, y eso, por supuesto, fue algo genial para Bill y para su ego, porque cuando la EC, no Bill Gaines, sino la EC, la cuál creo que me incluye, fue incluida en el Salón de la Fama del Terror, ni siquiera llegó a comunicármelo. Ni tampoco me invitó a la cena que se celebró. Cuando aceptó la adjudicación en el “Horror Hall of Fame”, se lo agradeció a Lyle Stuart porque sentía que era como una culminación y una reivindicación definitiva de su persona, por la vergüenza que le habían hecho pasar frente al público y por malograr su reputación, así que finalmente todas estas cosas que habíamos hecho fueron realmente aceptadas por completo. De hecho, había actores y directores que se estaban muriendo por hacer algo con ese material, porque era algo “in” que hacer, ¿sabes? Schwarzenegger estuvo por allí. ¿Viste a las estrellas que acudieron, verdad?

RINGGENBERG: Oh, claro.

FELDSTEIN: Esas cosas de la HBO son interesantes. Pero creo que Bill se aseguró de que yo no formase parte de ello.

RINGGENBERG: Eso me parece terrible.

FELDSTEIN: Bueno, los últimos años que estuvimos trabajando juntos fueron muy interesantes.


INFLUENCIAS

RINGGENBERG: En cuanto a tus portadas de ciencia-ficción, ¿cuáles fueron los dibujantes que más te influyeron? ¿Chesley Bonestell?

FELDSTEIN: Si, bueno, Chesley Bonestell me influyó en las portadas, y también en mis pinturas, porque estaba intentando conseguir ese tipo de estilo tan realista. En lo que respecta a las escenas de ciencia ficción, Chesley Bonestell fue mi héroe. En cuanto al dibujo de cómic, realmente no tenía ninguna persona particular a la que siguiera con fervor. Intenté desarrollar mi propio estilo.

RINGGENBERG: ¿Había algún dibujante de tiras que te influyera un poco?

FELDSTEIN: No.

RINGGENBERG: ¿En serio? Bueno, resulta interesante, porque quiero decir que siempre he creído que tu estilo era único. Realmente no hay nada que se le parezca.

FELDSTEIN: Como te dije al principio, cuando llegué por primera vez al negocio nunca había leído un comic book. Tomé prestados un par para hacer las muestras con las que conseguir el trabajo con Iger. De hecho, he desarrollado esa filosofía junto con Gaines en los cómics. Le dije: "Bill, no queremos que ningún artista imite a otros dibujantes. El hecho de que Simon y Kirby lo estén haciendo bien no significa que debamos tener a todos nuestros dibujantes haciendo las cosas  igual que Kirby, no deberíamos tener a todo el mundo dibujando como X, Y o Z. Cada individuo debe tener su propio estilo." Así es como permitimos que Graham hiciese lo que hizo en el género de terror y, por supuesto, Johnny también tenía su propio estilo, y Jack Davis desarrolló su propio estilo estridentemente peludo. Así que siempre he sentido que la gente debía... eso es lo que hizo que Mad y las series de la EC fuesen únicas: todos los artistas tenían su propia marca, sus estilos reconocibles.

RINGGENBERG: Creo que esa es una de las razones por las que EC es tan recordada y sigue siendo tan influyente.

FELDSTEIN: Creo que eso fue lo que hizo que se coleccionase, porque eran únicos y, por supuesto, porque las historias eran buenas. [Risas.] Ya sabes, como he dicho antes, nunca me dieron demasiado crédito. Habéis tenido que venir los coleccionistas para hacerlo; los tipos como Jerry Weist, tú y el resto que habéis estado investigando todo esto, los que descubrísteis la verdadera historia de la editorial, porque no era algo tan evidente, incluso cuando Cochran hizo las reimpresiones. Como ejemplo te puedo decir que sólo aparecí una vez en todas las reimpresiones de Cochran, en una foto mía, y fue en algo así como “El Dibujantes del Mes”. Tomaron nuevas fotografías de Bill, e incluso de Johnny, pero nunca se molestaron conmigo y creo que eso me supuso todo un problema. Creo que Bill había llegado a un punto en el que en realidad tenía como una especie de celos de mí o algo así. No estoy muy seguro. No quiero acusarle de nada. Esa es una de las razones por las que acudí a San Diego este mismo año. Siempre me había negado a ir a esas Convenciones. ¿Fuiste a la cena de los premios?

RINGGENBERG: No, llegué justo después.


FELDSTEIN: Bueno, se celebró una cena para los premiados y me quedé muy sorprendido de que me dieran un premio por toda mi carrera. No me lo esperaba, ¿sabes? Les dije, "esta es mi primera convención. Nunca había acudido a una antes. Bill y yo teníamos un acuerdo en efectivo y él se llevaba todo el crédito. Él me pagaba en efectivo y se llevaba todo el crédito." [Feldstein se ríe.] Les dije: "Pero decidí que quería venir a calmar mi ego." Así que se lo agradecí mucho, porque ya sabes, fue algo muy agradable. Realmente no me lo esperaba, y me trataron muy bien, y estaría muy contento de acudir de nuevo. Por ponerte un ejemplo, voy a acudir a una Convención en Seattle sólo porque a continuación mi esposa y yo queremos subir hasta las montañas Rocosas canadienses, o al menos queremos visitar esa zona este verano, en agosto, así que me las he arreglado para estar presente en esa Convención que se celebra en Seattle.

RINGGENBERG: ¿Estuviste en la Convención de EC de 1972?

FELDSTEIN: Si, fue la única Convención a la que acudí. En aquella época estaba viviendo en Connecticut. Esa reunión fue muy divertida. Estuve presentando un panel y todo el mundo estaba por allí, y en esa época también estábamos haciendo Mad, pero la Convención era sobre EC casi por completo. Jack Kamen estaba allí, y también Harvey, y fue muy divertido. Me lo pasé bien... Y Bill también estaba allí. Fue la única Convención a la que acudí alguna vez antes de la de San Diego. No las tenía todas conmigo, pero acudí. Y me trataron estupendamente. Me dieron un hotel maravilloso, me llevaron en una gran limusina. Me refiero a que mi esposa y yo nos sentimos de forma muy, muy especial. Fue algo muy divertido. Me lo pasé muy bien en los Paneles. Me divertí mucho con mi presentación y me gustó estar tan bien atendido.

RINGGENBERG: Dentro de la industria del cómic tu trabajo es muy apreciado por otros guionistas y profesionales.

FELDSTEIN: Ya sabes, me parece algo bastante gracioso. Estoy orgulloso de mis guiones, pero nunca lo estuve demasiado de mis dibujos, siempre pensé que los dibujos eran un poco rígidos, aunque fuesen estilizados. Cuentan una historia, por lo que tenía que hacerlos lo mejor que fuese capaz. Estoy contento con mis portadas de ciencia-ficción, pero en términos generales las figuras que dibujo no son tan buenas. Esa es una de las razones por las que estaba tan contento animando a otros dibujantes a que se uniesen a nuestro grupo, de esa forma yo podría guionizar para ellos y ayudarlos con los conceptos de la narrativa, pero no pude seguir haciéndolo, e incluso me negué a hacer lo que Harvey estuvo haciendo en Two-Fisted Tales y Frontline Combat, donde priorizaba sus diseños y hacía que todo el mundo siguiera sus bocetos. Sentí que eso era obstaculizar la propia capacidad creativa del artista, por lo que nunca hice algo parecido. Me sentaba con el dibujante y nos poníamos a investigar la historia. Y en ese momento no había ningún guión de por medio. Estaba siendo escrita justo con la página ahí delante, y entonces le solía decir: "lo que yo tenía en mente era que Joe está en el acantilado mirando hacia abajo hacia esta cosa o hacia aquella." Y partíamos desde esa misma escena. Incluso podían mostrar algo que estuviese por debajo o por encima o por la mitad o lo que fuese. Eso era [la elección] del dibujante, y nunca tuve ningún reparo en otorgarles ese tipo de libertad.

RINGGENBERG: ¿Sabes cuáles son los motivos de que la gente siga leyendo y coleccionado la EC cuarenta años después de que la empresa dejara de publicar cómics?

FELDSTEIN: No tengo absolutamente ni idea. A menudo pienso en ello. Realmente no lo entiendo. No sé por qué lo hacen.


RINGGENBERG: ¿Crees que puede que sea porque Bill Gaines y tú intentásteis atraer a un público mayor que se sintió impactado y que se convirtieron en fieles del medio? ¿Que las historias eran un poco más maduras?

FELDSTEIN: Bueno, sí que lo eran. No estábamos buscando un tipo de público cualquiera. No sé por qué actualmente a la gente le intriga tanto. Hay un montón de libros de bolsillo para adultos y otras cosas por el estilo que están siendo escritas ahora msimo. Pero al mismo tiempo, también tengo que admitir que hicimos esas cosas en un momento en que había una cantidad muy pequeña de televisión en nuestra sociedad. Y ese era un medio nuevo y caro, y no sé si habríamos sido capaces de llegar hasta donde lo hicimos con los cómics si la TV hubiese tenido mayor presencia y hubiese conseguido fascinar más al público.

RINGGENBERG: ¿Crees que la gran calidad del dibujo ha tenido algo que ver en la popularidad que ha alcanzado EC?

FELDSTEIN: Supongo que sí. Ya sabes, son dibujos muy buenos. Pero no son de la más alta calidad. Hay que juzgarlos con el mismo nivel de lo que se hacía en la época. Hoy en día los dibujos tienen una calidad más alta, pero las historias, ya sabes, son algo flojas. No estoy seguro de por qué. Y por lo que veo, hoy en día tienen todo tipo de trucos raros a la hora de resolver las cosas. Cuando yo trabajaba, escribíamos una historia. La poníamos sobre la mesa y pensábamos cómo deberíamos desglosarla. Hablaba con los dibujantes y a continuación se hacía. Creo que hoy se hacen primero los bocetos y luego los dibujantes los dibujan y luego la historia vuelve al guionista, y todo es como, ya sabes, una especie de mezcolanza.

RINGGENBERG: El estilo Marvel funciona a partir de un argumento escrito, y luego se hace el lápiz y a continuación se dialoga y se incluyen los cuadros de texto.

FELDSTEIN: Sí. No sé si es una buena idea. Creo que el guionista debería tener control hasta cierto punto y luego el dibujante debería tomar el relevo a partir de ahí. Pero ya sabes, nosotros también fuimos los primeros en darnos cuenta de que los guiones suponían un elemento esencial para que un buen cómic tuviese éxito. Nos dimos cuenta de que las historias tenían que tener una gran calidad y que los guiones tenían que tener una gran calidad a pesar de que fuese un medio visual.

RINGGENBERG: Una vez que realmente la EC se puso en marcha, ¿os esforzasteis Bill y tú de alguna forma para que toda la línea de títulos tuviesen una especie de tono uniforme?

FELDSTEIN: ¿A qué te refieres?


RINGGENBERG: Bueno, hay una especie de “sensación EC” en todos los títulos. Muchas de las historias, incluso las que no son de terror, como las de ciencia ficción y las de suspense, tienen un final sorprendente a lo “O. Henry”. Parece ser uno de los rasgos estilísticos de la EC.

FELDSTEIN: Creo que en parte se debe a que hacíamos los argumentos entre los dos, y a que Bill y yo, como equipo, teníamos la sensación de que para disfrutar con una historia de ese tipo, se necesitaba ese final complementario, o que en cierta forma debíamos castigar la injusticia social. Y luego, por supuesto, yo escribía la historia. El final formaba parte de la historia. Estamos hablando de la década anterior a que se empezaran a utilizar guionistas; por lo que puede que los argumentos reflejasen mi forma de construir las historias, porque la mayor parte de las historias que hice eran de terror y sobre todo de ciencia ficción. Puede que haya sido culpa mía que exista ese tipo de uniformidad.

RINGGENBERG: ¿Pero no era nada consciente?

FELDSTEIN: Lo único en lo que me esforcé en hacer de forma consciente fue mejorar la calidad de los guiones. Cuando conseguimos los derechos para publicar a Bradbury me quedé muy impresionado. Y según iba adaptándolos y escribiéndolos con mi estilo, creo que el suyo me afectó mucho y que fue el motivo de que empezara a incluir algo más de texto. Pero obviamente, hoy en día los chavales también disfrutan con ellos, o quizá no los chavales, sino los coleccionistas de más edad siguen disfrutando con ellos.

RINGGENBERG: Sí, definitivamente hay un mercado de personas de más edad. Me refiero a que los chavales siguen leyendo cómics, pero hay muchos fans mayores.

FELDSTEIN: Los niños no pueden permitirse el lujo de comprar cómics. Los coleccionistas son los que se los pueden comprar... La pandilla de San Francisco que reimprimió el material, que hizo la reimpresión, en realidad no sé ni quiénes son. Y no sé si los niños conocerán el material. Caray, se sientan delante de la caja tonta y se tragan cualquier cosa, ya sabes…

RINGGENBERG: Desafortunadamente, hay un montón de críos que en lugar de disfrutar de sus cómics, están pendientes de rellenar su colección.

FELDSTEIN: Bueno, llevo luchando con algo parecido durante toda mi vida. Ahora estoy pintando. He vuelto a hacer lo que empecé a hacer antes de que alguna vez me convirtiera en dibujante de cómics y consiguiese una beca para estudiar en la Art Students League. También estuve en la Escuela Superior de Música y Arte estudiando pintura al óleo. Y ahora he vuelto a pintar. Estoy pintando la vida silvestre y a los nativos americanos, los indios y los paisajes y todas esas cosas. Y he empezado a exponer en galerías y a vender las pinturas.

Te sorprendería saber cuánta gente compra un cuadro por lo que creen que costará en lugar de porque les guste, ¿sabes? Y seguro que existe una actitud parecida en el medio del mercado del cómic para coleccionistas, ya que puede que compren títulos porque creen que podrán venderlos por más dinero de lo que han pagado, en lugar de disfrutar con el producto. Ya sabes, es algo que todavía me pregunto, y creo que es un poco triste que algunos de esos chicos se  compren un viejo cómic de la EC y lo introduzcan en una bolsa de plástico y nunca lo abran y se lo lean porque tengan miedo de dañar la condición del mismo. Así que todo termina convirtiéndose en una mercancía en lugar de en una fuente de entretenimiento.

RINGGENBERG: Esa es una de las razones por las que creo que es bueno que Russ Cochran y el resto de esa gente editen los cómic de EC como cómics baratos de cadencia regular a color, así, si la gente quiere leerlos y disfrutar de la historia, podrán hacerlo.

FELDSTEIN: ¿Es Cochran quien lo hace? Creía que hacía “box sets”. Pensaba que era otro quien hacía el color en los cómics.

RINGGENBERG: Hacía “box sets” y ahora ha empezado con los cómics a color. Creo que ahora Russ está retirado.

FELDSTEIN: Sí, lo sé.

RINGGENBERG: Es una buena forma de leerlos.

FELDSTEIN: ¡Bueno! Por lo menos pueden comprarlos y leerlos. No tienes que preocuparte por el valor que alcanzarán y si son destruidos, o por el hecho de que probablemente no alcancen el mismo valor que tienen los originales. Pero ya sabes, no te puedes quejar por reimprimir un material de escasa acogida, ya sean sellos de correos o un comic book original. Es un fenómeno que forma parte de nuestra cultura, y Franklin Mint y los fabricantes de placas están todos haciendo lo mismo, incluso esas personas que sacan al mercado esos platos, por ejemplo, tienen algún tipo de indicio de que terminarán siendo más valiosos, y también de que disfrutarás con ello, pero aumentarán de valor. Así que vivimos en un mercado de la inversión, de la sociedad capitalista, y ese es el juego.

(Continuará)

No hay comentarios: