lunes, 2 de junio de 2014

LA ENTREVISTA CON AL FELDSTEIN EN COMICS JOURNAL (2 DE 6)


La Entrevista con Al Feldstein en Comics Journal (2 de 6)
(Para The Comics Journal 177 (1995), por Steve Ringgenberg. Traducida por Frog2000. Parte 1.)

BLOQUEO DE ESCRITOR

RINGGENBERG: ¿Has tenido días en los que te quedases bloqueado y no pudieses escribir el guión que necesitabas en ese momento?

FELDSTEIN: [Risas.] Bueno, es gracioso que me lo preguntes. Si. Una vez tuve un bloqueo. Había estado pescando ese fin de semana, así que le dije a Bill que me gustaría escribir una historia porque se me había ocurrido una idea para una mientras estaba de pesca. Pescaba con caña desde la playa de Long Island, donde vivía, así que escribí una historia en la que un chico estaba pescando con cebo natural, y cuando cogía un sandwich era empujado hacia al agua, ¿la recuerdas?

RINGGENBERG: Oh, claro.

FELDSTEIN: Bueno, pues fue en esa época cuando tuve el bloqueo. La otra vez que recuerdo más claramente fue un día en el que me encontraba bloqueado y me dije: “Oh, Jesús, hoy no puedo hacer nada. Tengo que escribir algo como sea”. Así que bajé las escaleras e hice “Mi Mundo”, que era una “pieza de resistencia” de ciencia ficción, creo que era de Wally [Wood], y la dibujó perfectamente, convirtiéndose en una historia muy famosa. Pero realmente era mía, porque yo la escribí.

RINGGENBERG: Dices que esa historia fue el resultado de un bloqueo, aunque se ha convertido en todo un clásico. Ha sido reimpresa muchas veces.

FELDSTEIN: Si, bueno, cuando digo bloqueo, me refiero a la idea de un bloqueo en términos de guión, y no un bloqueo a la hora de escribir. Yo era muy prolífico y me encantaba escribir. De hecho, creo que en algunas ocasiones he reescrito las cosas. Pero si, esa se convirtió en un clásico. Lo interesante es que de todas aquellas historias que escribí nunca recibí el crédito por haberlo hecho, aunque poco a poco los fans han ido redescubriendo [que yo escribí] todas esas primeras historias. No empecé a colaborar con guionistas hasta mucho más tarde. Y aún así las suyas eran reescritas por completo.

RINGGENBERG: La historia de cómo la EC empezó a trabajar con Ray Bradbury ha sido contada muchas veces antes...

FELDSTEIN: Cualquiera que sea la historia que te sepas, es cierta. Bill y yo adaptamos una idea que pensábamos que podía ser diferente y la convertimos en algo que se parecía bastante a la historia del Señor Bradbury, pero nosotros no lo sabíamos. Verás, para mí no era un desconocido, pero sí lo era para Bill. Entonces él nos escribió y nos dijo, “Hey, chicos, me habéis robado la historia.” Y Bill le dijo, “No, no lo hemos hecho. Pero aquí tienes 25  dólares, ¿podemos robarte más de ellas?” Así que nos dejó hacerlo, porque le gustaba lo que hacíamos. Nos permitió adaptar sus historias, y ahí fue cuando realmente encontré interés en la escritura. Porque yo adoraba absolutamente los relatos de Ray Bradbury e intenté imitarlos de alguna forma en mis guiones de ciencia ficción, y más tarde en el resto de lo que escribí.


RINGGENBERG: ¿Hubo algunos otros escritores de ciencia ficción o terror cuyas historias compráseis para adaptarlas, como las de Katherine Kurtz?

FELDSTEIN: No. Creo que adaptamos las de [Otto] Binder, había una titulada “Yo, Robot”…

RINGGENBERG: Las historias de Adam Link.

FELDSTEIN: Adam Link. Creo que adapté algunas suyas. Pero nada tan extenso como las de Ray Bradbury. Sólo teníamos cuatro historias por cada número y hacíamos una sola adaptación, porque queríamos seguir haciendo historias originales. Bill y yo nos divertíamos haciendo los argumentos.

RINGGENBERG: Recuerdo que vi una que estaba acreditada como inspirada originalmente en Guy de Maupassant. Creo que era una que trataba sobre un collar de esmeraldas.

FELDSTEIN: Oh, si, claro. Adaptamos historias con finales sorprendentes, como las historias cortas a lo O. Henry, como la del cepillo y la del reloj de bolsillo, ¿las conoces?

RINGGENBERG: Oh, claro.

FELDSTEIN: Hicimos muchas variantes de ese tipo. También hicimos algunos guiones con fórmula, como ese al que llamamos “The Preachies,” que era algo que recordaba a la "justicia poética". Ese tipo de cosas en las que aplastas una cucaracha y luego la cucaracha te aplasta a ti.

RINGGENBERG: Parece que has hecho un montón de esas junto a Graham Ingels, las historias con el gusano y con el pequeño chico que toma venganza.

FELDSTEIN: Las que tendían hacia el horror, sí. Pero también hacíamos historias de ciencia ficción. Nos interesaban los argumentos de ciencia ficción en lo que los exploradores espaciales acababan en zoos, cosas por el estilo, diseñábamos civilizaciones alienígenas. Intentábamos hacer de todo. Realmente nos lo pasamos muy bien haciendo todo ese material. Y por supuesto, a mediados de los 50s, en el ’53 o en el ’54, cuando Estes Kefauver quería ser presidente, fue cuando empezó la investigación del Senado sobre el crimen organizado de América. Como parte de dicho comité de investigación, se originó un sub-comité sobre delincuencia juvenil que quería resolver los problemas de los jóvenes padres que habían regresado de la guerra y que solían tener un ejército que les decía lo que tenían que hacer.

Querían a gente que les enseñara cómo criar a sus hijos, que es el motivo por el cuál a Spock le fue tan bien con su libro. Así que todos queríamos echar una mano, porque necesitaban algún tipo de guía. Por supuesto, nos subimos a bordo al igual que lo hizo todo el mundo, y el sub-comité del Senado que investigaba la delincuencia juvenil llegó hasta los cómics, porque tenían un auto-nombrado experto con ellos que se llamaba Wertham. Claro, todo eso ocurrió al final de la Era Dorada, y de repente nos convertimos en esa gente terrible que estaba haciendo cosas desagradables. Todos estábamos creando entretenimiento: yo escribía historias de terror con una sonrisa. El Guardián de la Cripta hacía terribles juegos de palabras, juegos de palabras de terror, acerca del guión o de lo que fuese, algo parecido a como lo está adaptando ahora mismo la HBO.


EL FIN DE UNA ERA

RINGGENBERG: La reacción de Bill Gaines frente a todo esto en el Senado está muy bien documentada. ¿Y cómo te sentías tú entonces, Al? ¿Estabas asustado?

FELDSTEIN: Bueno, estaba preocupado en lo que concierne a mi forma de ganarme la vida. Tenía esposa y bebés, y una hipoteca, y sí, estaba asustado. Acudí a una sesión a puerta cerrada con ellos, porque nunca me llamaron para aparecer en público, supongo que porque les había explicado que estaba trabajando como profesional, y que escribía lo que yo pensaba que podía venderse, que no tenía ninguna intención de destruir a la juventud americana, que no estábamos obligando a la gente a que comprase las revistas, y que todas esas cosas formaban parte de la tendencia dominante en el mercado. Hay un montón de cosas que he oído y entendido mejor desde entonces. Por ejemplo: existía todo un movimiento para intentar dejar entrar libremente en las auditorías a la prensa, algo que tenía que ver con la censura y que ayudó a defender esta causa en particular. Asimismo, la industria estaba completamente molesta con nosotros, porque estábamos empezando a hacernos con alguna porción de las ventas de los pequeños “funny animals” y otras de las cosas que se hacían para sus hijos.

En su lugar estábamos escribiendo material adulto, y a los chicos les encantaba la ciencia ficción y el terror, y habíamos empezado a subir posiciones. A ellos les hubiese gustado sacarnos del negocio, algo que finalmente consiguieron a través de su grupo censor, el Comics Code Authority, que nos las hizo pasar canutas, incluso con mi material para la "Nueva Dirección", por lo que al final… fue algo horrible. Finalmente tuvimos que salirnos del negocio. Bill Gaines se enamoró de un caballero llamado Lyle Stuart, que se encontraba al cargo de una especie de periódico sensacionalista llamado The Independent. El viejo Mr. Lee, que era nuestro director de negocios, es quien se hacía cargo de los libros y de la dirección de la oficina; y entonces se retiró. A continuación Bill invitó a Lyle a que se convirtiese en el director de negocios de la oficina. Así que Bill y yo ya no seguimos siendo tan amigos como solíamos serlo antes.

RINGGENBERG: ¿Qué pensabas de Stuart? Me refiero a lo personal.

FELDSTEIN: Bueno, era un tío interesante. Le admiraba, porque había protestado contra las ataduras que quería ejercer la censura en aquellos días, y realmente yo creía en la libertad de prensa. Creía que cualquiera debería poder leer lo que quisiera leer y que probablemente también debería poder decir lo que quisiera decir, y siempre lo pensé, incluso durante los años de Mad. Pero el tema era que Lyle se había enfrentado a Walter Winchell, que era alguien bastante poderoso en la época, a través de su periódico, con revelaciones sobre él, etc

Yo no estaba muy familiarizado con lo que él había hecho, pero me enteré de que Walter iba a por él, y esa puede ser una de las razones por las que algunos de nuestros cómics como Panic se toparon con problemas, como cuando prohibieron Panic porque incluimos un poema llamado "La Noche antes de Navidad". Quiero decir, ¡la cosa estaba llegando a extremos ridículos! Pero Walter Winchell tenía algunos amigos en diferentes lugares del Departamento de Policía de Nueva York. Nos allanaron la oficina como en un argumento de Mickey Spillane. Panic sufrió un par de toques. Mira, no estoy seguro de si esto será cierto o no, y es algo que no puedo asegurar del todo, pero ya lo hablé en otra ocasión con un caballero que me entrevistó de la misma forma en que me estás entrevistando tú para escribir sobre el tema y sobre Walter Winchell y la influencia que tenía.


RINGGENBERG: Eso es interesante. Cuéntame, ¿fue un éxito Panic? ¿Se vendió bien?

FELDSTEIN: Se vendió. No como Mad, pero se vendió. Al menos fue un entrenamiento para coger las riendas de Mad cuando lo dejó Harvey. Yo estaba haciendo las revistas de la "New Direction" y Panic, y pasándolas canutas para conseguir que todo eso pasara la supervisión del juez de la censura (¿cómo diablos se llamaba? Murphy, ese era el zar del momento.) Realmente se habían puesto muy duros con nosotros. Creo que estaban siendo duros porque querían pillar al editor. Ahí está aquella famosa historia sobre el relato de ciencia ficción que nos gustaba tanto rememorar sobre los robots naranja y los azules y el investigador de la galaxia espacial que viene a ver si el planeta está listo para ser admitido en el imperio galáctico, y decide que no están listos porque siguen estando llenos de prejuicios.

RINGGENBERG: Claro. “El día del juicio.” Otro clásico.

FELDSTEIN: Claro. Sí, y en la última escena se quitaba el casco y se podía ver que era negro, lo que era toda una demostración de que sí, que la igualdad racial existía ahora en el universo. Y Murphy quiso que lo cambiásemos. Que no podía ser negro. Quiero decir, nos quedamos muy disgustados. Sus decisiones eran arbitraria. No tenían fundamento alguno. [Él] no tenía razón alguna para estar siempre encima de nosotros. Pero eso es lo que estaban haciendo. Después de habernos divertido tanto haciendo todas estas cosas, realmente fue como volver hacia atrás. Y por supuesto, lo otro que nos ocurrió fue que la Leader News Company, que estaba distribuyendo nuestras cosas e imitándolas, editando sus propios cómics de terror y de ciencia-ficción a su vez, cuando sucedió toda la debacle, no sólo se quedaron atrapados en ella, sino que comenzaron a perder dinero con sus publicaciones, porque empezaron a tener problemas con el distribuidor, y nosotros empezamos a tener problemas con ellos, porque financieramente dependíamos de ellos para seguir progresando y asentar las ventas.

Así que cuando se fueron a la quiebra, realmente nos encontramos con un verdadero problema, y ahí fue cuando Harvey... Bueno, él ya había sacado a Mad del lío, porque sabíamos que Mad no tenía que pasar por el Comics Code y entonces la convirtió en una revista de 25 ¢entavos más grande, y afortunadamente también se había hecho con un distribuidor diferente para ella. Harvey vio claramente que la EC se estaba yendo por el desagüe, y además se habían puesto en contacto con él, o él se había puesto en contacto con ellos, no sé, con Hugh Hefner, para hacer una especie de versión más pulida de Mad. Así que se fue donde Bill y le exigió el control del 51 por ciento de la revista, y Bill le dijo que se fuera al infierno. Mientras tanto, yo estaba buscando un empleo porque se habían deshecho de todo excepto de Mad.


RINGGENBERG: ¿Qué hiciste después de que todos los títulos excepto Mad se cancelasen?

FELDSTEIN: Fue un período de dos meses y medio. No estoy seguro exactamente de cuánto tiempo pasó porque he borrado el recuerdo. Pero escribí un par de guiones para Stan Lee y estuve buscando trabajo con un editor para comenzar una nueva línea de cómics, y tenía un montón de ideas e hice pruebas e inventé todo lo que pude. Terminé en contacto con un tipo que estaba muy interesado, e íbamos a reunirnos para llegar a un acuerdo. Me bajé del ferrocarril en Long Island después de que me asegurara de que tendría trabajo con él y que estaba muy interesado. Me bajé del tren y allí estaba Bill esperándome en Merrick, Long Island. Me dijo. "Harvey lo ha dejado. ¿Qué hacemos? Quiero que vuelvas a trabajar para mí".

Le contesté, “¿a qué te refieres, qué quieres hacer? Es el Mad de lo que te tienes que encargar.”

Dijo, “Bien, ¿crees que tú podrías hacerlo?”

Le contesté: "Tienes toda la razón con que puedo hacerlo. Y voy a hacerlo de la forma que siempre he soñado con hacerlo." Ahora, lo que quiero hacer es volver al momento, me gustaría volver por un minuto. Harvey y Johnny y Bill y yo, trabajando, éramos como una especie de familia, y tuvimos un montón de sesiones creativas juntos. Una lluvia de ideas. Solía ​​caminar con Harvey cuando salíamos de la oficina hacia casa e íbamos a la estación de metro charlando. Cuando empezó en Mad, no hacía más que sátiras de la clase de historias que estábamos haciendo en el resto de las revistas, que es como originalmente iba a ser el Mad, algo para satirizar nuestras historias, las historias de ciencia-ficción y policíacas.

Si echas un vistazo entre el primer número y el tercero, verás que iban de eso, “¿Por qué no satirizáis otras cosas además de la industria del cómic? ¿Por qué no satirizáis América? ¿Por qué no las películas? ¿Por qué no satirizáis las tiras del periódico? ¿Los programas de radio y otras cosas así?” Así que empezamos a hacerlo. “Lone Ranger” fue una, y luego “Superduperman”, cosas que ayudaron a Mad a despegar. Luego empezamos a hacer King Kong y el resto de historias, y ese fue el patrón a seguir. Por supuesto, a continuación Mad se convirtió en algo más rápido, sabíamos muy bien lo que queríamos, pero todo salía de las aportaciones que hacíamos todos nosotros, especialmente yo. Así que le dije a Bill, "Sabes, Bill, yo..." y le mostré una maqueta de una revista que llevaba conmigo y que quería hacer. Era algo un poco más sofisticado que Mad, e iba a ser un escaparate de todos esos nuevos comediantes que estaban apareciendo, como Nichols, May y Shelly Berman y, si se podía mantenerlo limpio, Lenny Bruce.

Quería hacer una revista donde se les diese rienda suelta. Eso es lo primero que hice cuando cogí las riendas de Mad, además de adoptar a nuestra nueva mascota, porque Playboy tenía el conejo, y Esquire tenía al viejo libertino, Mr. Esky, con su alto sombrero y los ojos de insecto. Dije: "Vamos a aprovechar esa pequeña cosa con la que Harvey ha estado jugueteando, y de hecho lo convertiremos en algo que podamos utilizar siempre en nuestras portadas en lugar de incluirlo sólo en uno de los márgenes." Así que contraté a un artista del retrato para pintar ese retrato definitivo, y lo bauticé como Alfred E. Neuman. Alfred E. Neuman era un nombre que había estado dando vueltas por la oficina, y yo lo había utilizado como seudónimo en las revistas de la Picto- ficción. Siempre que había una segunda historia la firmaba como Alfred E. Neuman, porque no quería que pareciese que yo escribía la mitad del ejemplar, porque sólo había cuatro historias en cada uno. Así que firmaba una historia con mi nombre y otra como Alfred E. Neuman. Puedes comprobarlo en esas viejas revistas de la Picto- ficción. Por lo tanto, me gustaba mucho ese nombre, y cuando empecé a usar a “Alfred” como nuestro logo y mascota para la portada y empecé a definir la filosofía de la revista, lo llamé Alfred E. Neuman, y conseguí que Norman Mingo pintase el retrato, y así es como empezamos.


Finalmente me hice cargo de Mad y como experimento me reuní con Ernie Kovacs, y Bob y Ray y les dije: "Sabéis, me gustaría adaptar algunas de vuestras cosas para esta revista, la convertiremos en una especie de escaparate vuestro." Se puede ver que los primeros números tenían un montón de cosas de Jean Shepherd, Danny Kaye, y por supuesto, Ernie, y así es como se desarrollaron dos talentos maravillosos [Bob y Ray], que se convirtieron en los pilares de la revista. Tom Koch estaba escribiendo para Bob, y Ray y yo habíamos cogido un par de sus guiones y los adaptamos para Mad y le preguntamos si también le gustaría escribir para nosotros, y así es como empezó a trabajar con nosotros.

En ese momento también necesitábamos algunos dibujantes o artistas, ya que Harvey se había llevado a todo el mundo cuando se fue con Hefner, y un chico entró en la oficina. Había estado haciendo esas cosas al estilo "hillbilly" y algunos trabajos para DC. Su nombre era Mort Drucker. Y le dije, "Mort, ¿alguna vez has hecho una caricatura?" Él me dijo que no. "Bueno, aquí tengo este guión de Bob y Ray, y necesito a alguien que pueda hacer que Bob y Ray interpreten a los personajes. Aquí están estas dos hojas de 8 x 10, una es para la caricatura de Bob, y la otra para la de Ray". Volvió con las caricaturas de Bob y Ray, que publicamos en la parte superior de la primera historia de la adaptación del material de Bob y Ray, que se llamaba "Mr. Science.” Ese fue el despegue de Mr. Wizard, y así es como empezó Mort Drucker a hacer caricaturas, y creo que ahora probablemente sea uno de los mejores caricaturistas del país.

UNA FUERZA CULTURAL

RINGGENBERG: Resulta interesante que muchos de los alumnos de EC, como Jack Davis, Drucker y Frank Frazetta, hayan conseguido alcanzar un éxito fabuloso.

FELDSTEIN: Bueno, Frank ha tenido un éxito más moderado en el negocio del cómic, y tuvimos la suerte de conseguirlo en el momento en que lo hicimos, porque él hizo para mí esa pintura maravillosa de Ringo Starr para el anuncio de Breck.

RINGGENBERG: Sólo hizo un par de cosas para Mad.

FELDSTEIN: Nos encontramos con el problema de que su esposa había decidido que no iba a permitir que nadie comprara sus obras de arte. Bill no tenía los derechos, así que sencillamente no las podía usar. Sentí que era una reclamación legítima y siempre he sido muy empático con los dibujantes, pero también he sido siempre empático con los guionistas, porque los artistas no valían un comino sin un buen guión. Por poner un ejemplo, fue gracias a mis esfuerzos que se mejoraron las cosas (cuando empecé en el negocio se pagaban siete dólares por una página de guión y 21 por una página de dibujo, o algo así, unas tres veces más la cantidad del guionista), pero muy rápidamente, cuando empecé a utilizar a guionistas, y sobre todo cuando me hice cargo de Mad, convencí a Bill de que los guiones eran muy importantes y que esos dibujantes eran muy buenos, pero necesitaban las palabras para reforzar las ilustraciones. Porque las ilustraciones por sí mismas no funcionaban. Finalmente me dio la razón hasta el punto de que pagábamos las mismas tasas por página para el dibujo y para el guión.

Cuando estábamos ampliando a los guionistas de Mad encontramos una gran cantidad de ellos a través del correo, tanto a Jerry DeFuccio como a Nick Meglin, que habían venido para trabajar conmigo. Escritores como Larry Siegel, Stan Hart y Arnie Kogen, y presioné para pagarlos por cada página de Mad tanto como a los dibujantes, porque sin ellos no teníamos revista. Y eso, por supuesto, creo que continuó de la misma forma después de que yo me fuese.


(Continuará)

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