viernes, 13 de julio de 2012

EN ISLANDIA (y II), por Warren Ellis

Entrega nº 8 de la columna “Come In Alone” escrita por Warren Ellis. Aparecida el 21 de enero de 2000 en Comic Book Resources. Traducida por Frog2000. Nota: el título es una invención, la columna original no disponía de ningún encabezado.

Sábado

"Hijos míos..."

Me encuentro frente a un apreciable porcentaje de la población de Reykjavik, que me ha recibido con aplausos después de lo que supongo ha sido una introducción efusiva. Pero no soy capaz de pensar en ninguna maldita cosa que decirles. Siempre me pasa cuando voy a dar una charla y me reciben con aplausos. Eso es todo. Estoy condenado.

En breves momentos mi sonrisa se convertirá en una expresión nerviosa e incierta. Ahí fuera, sobre el escenario, estoy intentando comenzar una nueva religión. Probablemente sea un error. Personalmente creo que me gustaría poner en marcha una religión sangrienta. Pero el islandés, en particular los jóvenes, tienen una extraña relación con la religión. He conocido a varias personas que se han enfrentado con la religión cuando eran adolescentes, al igual que muchas personas de todo el mundo. Pero sólo en Islandia parecen resolver este conflicto adolescente a base de antiguos sistemas de creencias que consisten en unirse al sacerdocio o a la secta Moon. (Otto, que era periodista la última vez que pude verle, se ha unido al equivalente a la Universidad de la Divinidad. No parece haber afectado mucho a su ingestión de tabaco, cerveza y probablemente, mujeres y caballos.)

Con suerte, puede que recuerde el título de la charla que se supone que iba a ofrecer: Los cómics en el Siglo XX. Creo que al intrépido Petur le resultaba inspirador. Un minuto más tarde he esbozado una forma de salvar la industria del cómic, convirtiendo la lectura de cómics en un acto religioso. Pensad en las ventajas fiscales. ¿No sería más interesante que tu tienda de cómics habitual se convirtiese en una iglesia? Podrías utilizar lo recogido en el cepillo para empezar a auto-editar algunos cómics.

Tiene cierto atractivo. Yo sería el Dios de mi propia secta dentro de la religión de los cómics. Nunca tendría que volver a reescribir nada. Imagínate que puedes darle al editor el siguiente argumento: "Bueno. Tú intención es joder mi trabajo, pero yo tengo a 30.000 personas esperando fuera. Así que a) piensa que soy Dios, y b) deberías saber que sé dónde vives. Olvídate de joderme. Podría ir hasta tu casa y... vamos, a Dios no se le puede joder."

Siempre dejo que estas cosas terminen con una sesión de preguntas y respuestas de unos diez minutos más o menos. Como regla general, la gente sabe lo que quiere que yo les diga mejor que lo que yo sé qué les gustaría escuchar. Las preguntas y respuestas siempre funcionan mejor en países ajenos al mainstream americano e inglés. Y no hay nada más alejado del mainstream que Islandia.

Domingo

Hasta hace muy poco sólo había una tienda de cómics en todo el condenado país. Es propiedad de Gisli, una de las mejores personas de cualquier lugar de la Tierra. Pero las cosas no empezaron a funcionar del todo, y es algo sobre lo que todo el mundo está de acuerdo en Reykjavik, hasta que Petur Yngvi Yamagata no se convirtió en el encargado de la tienda Nexus-VI. Petur se parece mucho a un evangelista (de nuevo esa extraña inclinación religiosa) del medio de los cómics. En un país que no se ha cruzado con mucho más que con los cómics del Pato Donald (y la gente en Europa que me ha conocido o me ha escuchado hablar, sabe exactamente lo que siento por el Pato Donald) es una tarea apropiadamente bíblica. Mi visita del año pasado fue una útil palanca que Petur pudo utilizar para empezar a abrir la cultura islandesa. Todo marchó increíblemente bien. En la única sesión de firmas que hice vendió un centenar de ejemplares del primer tomo recopilatorio de TRANSMET. Al menos, la mitad de ellas se vendieron a personas que nunca habían estado antes en la tienda y que nunca se habían comprado un cómic con anterioridad. Y volvieron. Nunca antes habían visto un cómic para lectores adultos. Y volvieron a por mí.

Sé que todo es relativo, pero cuando hoy me dijeron que TRANSMET es el cómic que mejor se vende en Islandia, no pude hacer otra cosa que sonreír. Claro, sé que sólo son 250.000 habitantes y que durante los tristes años setenta y ochenta, las viejas bandas de pop mantuvieron históricamente su ego diciendo que eran "grandes en Islandia" (antes de empezar una gira de 358 fechas por la región de Geysir junto con una banda de tributo a A-Ha)... pero no importa.

Islandia me fascina porque es un microcosmos de cómo nos gustaría que fuese el medio. Generalmente sólo se venden las cosas buenas. Cuando voy allí -y creo que no sería diferente en el caso de cualquier otro creador de cómics- soy ampliamente atendido por los principales periódicos (creo que Islandia tolera hasta cinco) y revistas, aparezco en televisión y en la radio (donde se me escucha divagar acerca de las estrellas porno con las que estuve charlando en mis viajes a California). Esta vez hice un gran discurso en un gran auditorio, y luego sesiones más pequeñas e íntimas en un bar del centro, el Kaffi Thomsen, donde una camarera me iba trayendo whisky según estaba hablando. Glorioso. A las charlas acudieron escritores, músicos y artistas, así como aficionados y otras personas interesadas en el medio. Demonios, la primera vez que acudí, los carteles que anunciaban mi inminente charla estaban cubiertos con citas sobre mi persona hechas por estrellas del pop islandés. Era tan espeluznante que a veces me reconocían por la calle. En el año que transcurrió entre ambas visitas, las librerías de Islandia empezaron a hacer acopio de las novelas gráficas. En el norte del país han abierto una tienda de cómics de segunda mano. Se ha hablado sobre empezar a leer cómics en un "club de lectura" que estaba en marcha, aunque se me está olvidado lo más esencial de todo: la gente que he conocido era... normal. La proporción entre mujeres y hombres era muy diferente de lo que suele ser normal entre los aficionados occidentales al cómic, y todos son muy educados y culturalmente conscientes y comprometidos con la vida real, la que se vive fuera del medio.

En Islandia está creciendo una madura cultura del cómic desde cero.

Tengo que dar las gracias a Petur y Gudbjorg, Gisli, Ingbjorg, Bette, "Daybreak" y la panda internacional. Sé que os echaré de menos, tíos. Probablemente cuando empiece a emborracharme. Lo siento. Y no, no puedo hacer que mi teclado escriba sobre personajes islandeses. Me compraré algunas de esas jodidamente desagradables cervezas vikingas y entonces ya veremos.

Y ahora, eso es todo lo que puedo escribir frente al ordenador.

INSTRUCCIONES: Leed La Máquina Blanda, de William Burroughs (1961), escuchad “Back To Basics”, de Billy Bragg (Cooking Vinyl, 1993.) La novela gráfica recomendada de hoy es THE ADVENTURES OF LUTHER ARKWRIGHT, de Bryan Talbot (Astiberri). 

Ahora, marcháos.

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Nota: con esta columna se acaba la traducción de los 52 "Come In Alone" que escribió Warren Ellis para Comic Book Resources.

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