lunes, 15 de julio de 2013

ENTREVISTA CON SEAN HOWE, AUTOR DE "MARVEL, LA HISTORIA JAMAS CONTADA"

Entrevista realizada por Daniel Brockman para The Phoenix (diciembre de 2012). Traducida por Frog2000.

El gigantesco éxito de la película "Los Vengadores" el pasado verano, con ingresos brutos superiores al billón de dólares en todo el mundo, parecía evidenciar el triunfo de Stan Lee y Marvel Comics. Pero la verdadera historia (sobre un pequeño grupo de personas astutas y creativas que llegaron a crear a un puñado de personajes indelebles, dejándolos a continuación sueltos por el mundo) es más complicada que una simple victoria. El actual catálogo de éxitos de taquilla de películas basadas en cómics sólo se ha conseguido después de casi ocho décadas de amargas disputas por el control de este mundo de ficción y sus habitantes: una lucha por el control de la propiedad intelectual que se detalla de forma magistral en el nuevo libro sobre Marvel Comics escrito por Sean Howe: "La historia jamás contada" (Harper en EEUU, Panini en España), donde cientos de entrevistas con expertos en Marvel le ofrecen al lector una intrigante historia tan apasionante como pueda serlo cualquier saga de los X-Men.

Daniel Brockman: Parece que cuando la gente piensa en cómics en la actualidad, probablemente esté pensando en la versión fílmica de comic books famosos, como ocurre con las recientes películas de Christopher Nolan, o la de los Vengadores, o el resto de filmes parecidos... en mi opinión esas películas tienen una deuda con la tendencia hacia lo "oscuro" que invadió los cómics de superhéroes a mediados y finales de los ochenta. Cuando entrevistaste a la gente de Marvel, ¿fue uno de los temas sobre los que hablasteis, sobre ese cambio de tono sufrido por el medio?

Sean Howe: La verdad es que no demasiado... aunque si que rememoramos esa época. Uno de los misterios que nunca he sido capaz de resolver del todo fue por qué Marvel no ideó alguna argucia con la que responder a Vertigo. En realidad Marvel nunca se había hecho con los servicios de guionistas con un nombre de peso en la industria. DC estaba contratando a todos esos nuevos talentos "hot", pero Marvel no respondió haciendo algo parecido, y eso que en el mercado se podía encontrar a toda una oleada de dibujantes / guionistas como Byrne y Miller. En su mayoría, esa actitud tiene que mucho ver con los gustos de las personas al cargo de las cosas en ese momento, también es probable que en el conjunto del Universo Marvel las incursiones en otros mundos extraños pareciesen poco naturales. De todos modos, DC tenía una continuidad bastante más fracturada, por lo que podían tirar adelante con esos experimentos. Por su parte, en Marvel había cosas como X-Men y Daredevil, que eran un poco más oscuras, así que se vendían bien, porque estaba de moda hacer de esa forma las cosas. No era un asunto tan descarnado como "El Regreso del Señor de la Noche" (Dark Knight), pero sin duda había un montón de superhéroes de ceño fruncido.

¿Cómo denominarías la historia de Marvel, la cuál se extiende desde los cuarenta hasta la actualidad? ¿Crees que es una historia de triunfo o de tragedia?

Creo que (y con esto no estoy tratando de cubrirme las espaldas)... pero me parece que es ambas cosas. Ciertamente existe alguna moraleja, aunque me parece inevitable, porque Marvel Comics es un ejemplo muy bueno de la forma en la que suele funcionar la cultura pop, y en realidad esa historia es todo un ejemplo de la forma en la que el arte y los negocios siempre van a estar batallando unos contra otros en el interior de la cultura. Si quieres conseguir una buena aceptación por parte de un público mayoritario y al mismo tiempo quieres expresarte de forma artística, entonces no puedes hacer concesiones. Cuando en esa ecuación incluyes poderosos intereses corporativos, es bastante predecible lo que puede suceder.
Has comentado que el Universo Marvel es la mitología más envolvente de nuestra época. Si volvemos sobre los mitos clásicos, aunque nadie sepa quien los ha escrito, han seguido formando parte de una tradición oral compartida, y las historias que se han contado estaban completamente basadas en los personajes. Marvel ha hecho algo parecido, y lo ha condensado en una forma moderna de negocio... ¿crees que estos personajes nos pertenecen a nosotros, los lectores? ¿O pertenecen a las compañías? ¿O a los creadores?

Es asombroso, pero en Marvel se produce una situación muy interesante, algo que definitivamente encuentro fascinante. Me refiero a que estos personajes están claramente registrados y ahora mismo pertenecen a Walt Disney Company, pero la gente (lo que yo puedo entender muy bien) siente en lo más profundo de su ser que les pertenecen a ellos, porque estos personajes pertenecen a la Cultura. Como las fábulas o los mitos antiguos, estos personajes han ido pasando de una generación a otra, y a lo largo del tiempo, algunas de las contribuciones de los distintos narradores los han ido convirtiendo en una especie de barro moldeable, por lo que no están definidos del todo. Les ocurre lo mismo que a los mitos griegos, por ejemplo, que no están definidos por sus autores, es algo que no suele ocurrir en otras áreas de nuestra cultura. Fíjate en Luke Skywalker, todo el mundo sabe quién lo creó, y también todos sabemos quién fue el creador de Sherlock Holmes, pero la mayoría de las personas no serían capaces de decir quién fue el creador de Lobezno. Puede que la gente sí que sea capaz de identificar algún rasgo: "Lobezno, ese uno de los tíos de la Marvel, ¿no?" Pero creo que ese es un aspecto realmente único de los comic books, que a los creadores no se les suele dar ningún tipo de crédito. Ni siquiera estoy hablando de dinero o propiedades. Estoy hablando de la forma en la que, al pensar en ellos, el público los reconoce o no como autores.

Y sin embargo, a pesar de que los lectores más jóvenes no sabrían nombrar quien creó a Thor o a Rondador Nocturno, los lectores de Marvel conocían muy bien el Bullpen. Como lector solías estar familiarizado con los rotulistas, los entintadores, ¡con el personal de la casa! ¿Por qué era el Bullpen tan importante en la filosofía de Marvel?

Bueno, no se puede olvidar que en realidad esos eran los tíos que realmente estaban haciendo los cómics. En cuanto a la imagen del Bullpen, para los niños que leían cómics (digamos en 1965 o 1975, o en 1985, antes de internet) el medio era un mundo colorido mucho más grande que él. Era algo que generalmente experimentabas por tu propia cuenta, y creo que para muchos de los lectores suele suponer una actividad muy solitaria, por lo que es como si estuvieses de visita en ese mundo fantástico, y los guías del mismo fuesen esa especie de familia sustituta. Mientras estaba haciendo el libro estuve hablando con mucha gente, y para ellos la voz de Stan Lee es tan reconfortante como la de un tío carnal. Tu crecimiento al lado de la personalidad de esa persona se puede remontar hasta la infancia. Y por eso, me parece que el gran logro del mito del Bullpen es que realmente le ofrecía al lector cierto sentimiento de inclusión. El efecto secundario de todo esto décadas más tarde es que la gente como tú y como yo todavía nos sabemos los nombres de los editores y directores de las colecciones. Y creo que probablemente fue la primera vez que alguien se convirtió en una celebridad menor a través de su trabajo en un medio cultural. Creo que antes nunca había ocurrido algo similar dentro del mundo del marketing.
Como soy seguidor de Marvel desde hace bastante tiempo, me he dado cuenta de que el equipo humano de la editorial estaba barrenado por una especie de sorprendente disfuncionalidad en segundo plano, aunque sólo fuese porque aunque pensaba que conocía bien a estas personas gracias a la mitología del Bullpen, en realidad también existía todo ese desconocido aspecto negativo en su interior. Por ejemplo, me sorprendió mucho enterarme de lo mal que Marvel había estado tratando a Chris Claremont (el guionista de los X-Men) desde hacía mucho tiempo, porque para aquellos de nosotros que leíamos la serie en los ochenta, prácticamente era como alguien de la familia. Cuando empezaste a investigar esos años, ¿te sorprendió mucho el mal estado laboral en el que se encontraba la empresa?

Cuando empecé a investigar el libro tenía una idea bastante clara de que en ese tipo de relaciones me iba a encontrar aspectos como el que has comentado. Tengo que decir que para un montón de personas con las que he hablado y que estuvieron trabajando en Marvel Comics, fue el mejor trabajo que han tenido nunca. Incluso los que formaron parte de todo el drama y la amargura, también tuvieron sus buenos momentos. Para muchos fue el mejor trabajo del mundo, hasta que al final ya no fue así. Estuviesen trabajando en los sesenta, setenta, ochenta o noventa, todos recuerdan primero los buenos momentos, y luego ocurría algo que lo arruinaba todo. Pero para ninguno resultó ser algo absolutamente desolador, porque a veces era un lugar muy creativo y divertido donde estar trabajando. Pero sí, muchos lectores han asegurado que cuando se han fijado un poco más de cerca en el mito, cuando han echado un vistazo más prolongado a lo que estaba pasando, ha sido como si les diesen una especie de puñetazo en el estómago. ¡Si al final resulta que estoy aplastando los sueños de la gente voy a sentirme bastante mal! Creo que en creencias como la de la lealtad a una empresa se puede aprender una importante lección. Porque existe la idea de Marvel y también existe la idea del espíritu de Marvel, y hay una buena cantidad de cosas intangibles parecidas entre medio, pero como suele ocurrir con cualquier otra empresa, también es una máquina que existe para hacer ganar dinero a determinada gente. Y a medida que la empresa va creciendo y expandiéndose, las personas que están intentando hacer dinero se van alejando cada vez más de las que están tratando de seguir adelante con el espíritu del que hacía alarde la empresa en un principio. Todo esto apenas supondrá una nueva constatación de que las empresas no son personas, pero creo que trabajar en el libro me hizo completamente consciente de la locura que supone atribuirles a las empresas ciertos valores como el de la lealtad.

En los años setenta y ochenta se solía hablar y existían rumores como: "a lo mejor hacen una película un día de estos." Pero en tu libro se puede ver cómo la gente que estaba entre bastidores estaba intentando constantemente encontrar la forma de obtener beneficios económicos de estos personajes, fuese a través del cine, de unos dibujos animados de mierda, o de series de televisión, etc. Parece, entonces, que para la gente de Marvel, y en especial para Stan Lee, a veces no solo trabajaban en el medio del cómic desde un plano artístico, sino que se centraban más en los personajes, sobre qué es lo que podían hacer con esos personajes. ¿Crees que a los que se encontraban al cargo les preocupaban los valores artísticos?

Bueno, me parece que Stan Lee era una persona que sí que creía en el medio del comic book, pero también era alguien que hace muchos años llegó a la conclusión de que los cómics no son una industria saneada, y que lo mejor a lo que podía aspirar y la mejor oportunidad que podía tener la empresa de progresar era cambiando de sector. No creo que fuese exactamente la misma situación que, bueno, como cuando una empresa coge y dice: "Queremos convertir todo esto en propiedades multimedia." Creo que para Stan Lee fue más una cuestión de: "La industria del cómic está en problemas, ¿qué vamos a hacer con estos personajes?" Ahora todo el mundo en la industria parece estar muy contento de poder desplazarse a otros medios de comunicación, y me parece genial, creo que la gente debería ganar dinero con sus creaciones y, ya sabes, siempre es mejor que exista una película de Ojo de Halcón que otra película de Battleship [2012]. Pero de alguna forma, también me molesta que nadie parezca darse cuenta y diga bien en alto: "Hay muchas cosas en el medio artístico de los cómics que las películas nunca serán capaces de hacer." Me parece que simplemente, la gente ha decidido que las películas son el siguiente paso de los cómics, que es a lo que los cómics deberían aspirar. Y por ejemplo, ¡yo creo que el Iron Man de Gene Colan ofrece algo que ninguna película te podrá dar jamás!
Se parece un poco a esa tendencia de convertir los cómics de los ochenta en un producto "noir". La gente te empieza a decir: "Mira, esos cómics que tanto te gustan podrían convertirse en películas si abandonásemos todos los arquetipos de los sesenta." Parece que se está intentando forzar a la gente a que se haga a la idea de que tienen que ver en acción a seres humanos disfrazados de modo que les parezca convincente, y supongo que eso es algo que empezó a ocurrir a finales de los ochenta. 

Sí, aunque creo que se puede ir incluso más allá, porque más bien se trata de... Es como si fueses a cenar el Día de Acción de Gracias, y entonces empiezas a charlar con tu madre o tu hermana o lo que sea, y ellas empiezan a decir: "Oh, vi la película de Iron Man, y ahora entiendo por qué siempre te han gustado esas cosas." Entre el público mainstream existe como una tendencia a pensar de esa forma, empiezan a atribuir a los personajes interpretados por actores toda la valía que se puede encontrar en los cómics, y creo que las personas involucradas en la industria del cómic no están haciendo nada para cambiar esa percepción. Sería tremendo que los cómics se empezasen a comercializar con lemas como: "esto es una expresión artística realizada por este chico y por este otro." Pero a los creadores no se les suele dar demasiado crédito por razones de negocios. Walt Disney Company estará contenta... porque es probable que el hecho de que la gente piense en los cómics como algo que solo tiene valor por los propios personajes le importe una mierda.

Hay gente que cuando piensa en Iron Man (un personaje con una historia rica y envolvente) inmediatamente piensa en “Robert Downey, Jr.”

¡Si! Creo que a pesar de toda la atención que ha recibido Marvel Comics últimamente, la belleza artística del medio se está descuidando un montón. En realidad, los cómics de la empresa reciben muy poca atención.

Ese es el dilema: en la actualidad toda la atención está puesta sobre Marvel Comics, pero creo que finalmente no le va a ayudar demasiado. Se parece un poco a lo que ocurrió en los ochenta, cuando de repente todo el mundo se dio cuenta de que los cómics existían. Los cómics empezaron a aparecer en artículos de Time y Newsweek, siguiendo la estela de Watchmen y el resto, y me acuerdo de que los artículos eran en plan: "Hmm, ¿qué pasa con eso de que los cómics están evolucionando?". Algo así. Fue un fenómeno parecido al del "Sgt. Pepper" en los sesenta, pero traspasado a los ochenta. Incluso en los sesenta los cómics se tomaban más en serio, de una forma contra-cultural, como bien has documentado en tu libro. Pero ahora no sucede ahora mismo: ¿crees que es un fracaso de la industria, o más bien se trata de un fallo de la forma artística?

Bueno, no creo que sea un fracaso de las personas que controlan las empresas, porque para ellos es el camino más rentable. Pero si quisieran podrían contratar a alguien como Dan Clowes para que hiciese "Guardianes de la Galaxia" durante un año, y considerarlo como un cebo, porque de inmediato nos fijaríamos en que las personas que antes estaban guionizando los cómics de superhéroes empezarían a investigar ese material. Sé que Dan Clowes nunca haría un cómic de Marvel, pero bueno, quien fuese... sólo es un ejemplo. Porque a corto plazo, si te fijas en el siguiente de la fila... creo que hay formas de incentivar el interés por los cómics más allá de ese pequeño círculo cerrado completamente desarrollado. Pero, ¿quién soy yo para decirle a Marvel Comics: "Creo que no sólo deberíais producir los títulos que os resultan rentables"? Está claro que si nos fijamos en la historia de Marvel, nos daremos cuenta de que solo en los momentos en los que le dieron una oportunidad a ciertos experimentos consiguieron algo que sigue teniendo valor a largo plazo.
Yo crecí en los ochenta, y cuando era un niño me gustaban colecciones como Secret Wars, que era una gran serie de continuará parecida a un "blockbuster"... en su mayor parte, tal y como comentabas en tu libro, el motivo de que la siguiese tanta gente fue porque estaba muy planificada y además servía como proxeneta de otras series. Ya sabes, todo estaba cínicamente entremezclado con el resto de colecciones. En esencia, estaba planeada por fabricantes de juguetes. Y sobre todo, creo que su éxito también radicaba en la forma en la que se había planificado el título, mediante estudios de mercado que sugerían que "secreto" y "guerras" eran dos palabras que siempre habían funcionado bastante bien en grupos de prueba. 

Diría que si estás ofreciéndoles a los niños cierta emoción, entonces puede que también estés haciendo algo bien. Pero lo de las "Secret Wars" no fue único, Martin Goodman siempre estuvo lanzando títulos que creía que iban a ser una venta segura, por lo que utilizar la astucia para progresar en el medio no era nada nuevo. Se podría decir mucho sobre qué es lo que reside detrás de la idea de que ciertas cosas son geniales para niños de diez años, y terribles para los de veinte.

¿Qué tiene Marvel que te hizo centrarte en esa editorial en lugar de escribir un libro sobre la historia de los cómics en general?

Bueno, creo que se remonta a la idea de que Marvel está formada por un tapiz narrativo en el que muchas personas han estado trabajando y que más tarde han fallecido. Sus historias son algo así como telenovelas, pero sé que en todo ese asunto de la propiedad creativa que pertenece a alguien (pero que no resulta duradero), además de en el sentimiento de propiedad que se apodera de los autores cuando tan sólo son colaboradores de unos personajes que no les pertenecen en absoluto, hay algo que me parece importante. Me interesa mucho la forma en la que funciona la narrativa en Marvel. Marvel Comics era un río que estaba siendo vadeado por toda esta gente, y mientras ellos lanzaban sus ideas a sus aguas, el río seguía fluyendo hacia delante y sin detenerse, prescindiendo de todos ellos, era más grande que cualquiera de ellos. Creo que Marvel es sólo uno de los ejemplos más extremos de otras cosas parecidas que existen en la industria del cómic. También me parece interesante la idea de que por culpa de su narrativa tan compleja, en realidad nadie es capaz de mantener todas las cosas completamente memorizadas. En un momento dado puede que incluso se te puedan fundir los circuitos. Que yo sepa no existen demasiados ejemplos parecidos. Quiero decir, para que entiendas bien cómo es el Universo Marvel te tendrías que imaginar ochenta temporadas de "Perdidos", pero cada uno de los personajes tendría que tener su propia serie derivada, y la duración de cada una de ellas sería de ochenta años, habiendo sido retransmitidas de forma semanal, y además todas las diferentes series estarían interconectadas entre sí y en ellas aparecerían estrellas invitadas todas las semanas.

Claro, y entonces, una vez al año tendrías que comprar también un episodio de "2 Broke Girls" [2 chicas sin blanca] porque también estaría entrelazada con la narrativa principal de "Perdidos".

Cierto.

Cuando miro atrás y reviso mi propia experiencia como lector de cómics, me acuerdo de que los dejé de lado a principios de los noventa, pero mientras estaba leyendo tu libro me he dado cuenta de que en gran medida tuvo que ver con la sobrecarga de "tie-ins" [series hacia las que se deriva una trama que ha comenzado en una primera colección] que se apoderó en ese momento de Marvel. Ahora todos estamos acostumbrados a la ficción seriada, sobre todo en televisión, pero en aquel entonces era una cosa demasiado abrumadora como para seguir el ritmo. Para ellos hacer las cosas de esa forma tuvo que ser exitoso, porque en realidad no se detuvieron, sino que intensificaron sus esfuerzos, ¿no es cierto? 

¡Claro! Pero lo mejor es que también era muy atractivo. Quiero decir, si en ese momento alguien me hubiese dicho: "¿Te gustaría escribir un par de números de los Vengadores?", lo primero en lo que habría pensado es: "¿Qué clase de cosas interesantes escogidas de entre todas las que existen en este mundo podría traerme de vuelta?" Este universo tiene un gran atractivo creativo, porque en él se pueden hacer muchísimas conexiones. Así que no sólo se trataba de la continuidad de los "crossovers", y de si iban a ser capaces de hacer que una serie determinada alcanzase de nuevo el éxito comercial... sino que en ellas también estaban trabajando todas esas personas que habían crecido leyendo cómics Marvel, y eso es lo que querían hacer de todos modos.
Claro. Solucionaban las cosas por medio de viajes en el tiempo y con personajes que nadie había vuelto a ver o se había vuelto a pensar en ellos desde hacía 20 años. Además, lo hacían de una forma más efectiva que, por ejemplo, cuando Bobby Ewing se despertó de un sueño en Dallas [la serie de TV].

Si. Si Marvel me pidiese ahora mismo que escribiese un cómic, me diría: "¡Magnífico! Traigámonos de regreso a Angar el Gritón, veamos su desilusión al observar en lo que se ha terminado transformando el sueño hippie!"

En tu libro hablas sobre los X-Men y de que fue toda una revelación que en el cómic desvelasen que Magneto había sido un superviviente del Holocausto. Por supuesto, en las películas no produjo el mismo impacto. Me parece notable que se pudiesen hacer las cosas de esa forma en los cómics: cogieron un personaje que existía desde hacía décadas y luego de repente enseñaron una parte de su biografía que el lector desconocía por completo. No solían reiniciar las series, sino que se las entregaban a personas diferentes que se centraban en otros aspectos de los personajes y de las historias.

Sí, creo que ese rasgo comenzó a descomponerse lentamente hace unos quince años. Antes parecía ser algo sin fisuras, y más tarde, cuando pienso en la época en la que los héroes y los títulos empezaron a reiniciarse una y otra vez, me empecé a decir: "ya no reconozco a estos personajes." No sé si la gente de nuestra generación podrá recuperarlos en algún momento. Si vas a una tienda de cómics y coges cualquier ejemplar, parece que además vas a tener que pillarte otro montón para poder ponerte al día sobre lo que está sucediendo. Ya sabes, me parece que lo último es que Norman Osborn se ha convertido hace poco en el Presidente de los Estados Unidos. Ahora están con ese tipo de líneas argumentales.

Has atribuido el éxito que tuvo Marvel Comics en los sesenta a la angustia, al hecho de que sus títulos no estaban protagonizados sólo por héroes virtuosos o porque eran irónicas fábulas de terror o historias románticas. En el Jardín del Edén del comic book introdujeron la angustia, la fruta prohibida. ¿Hasta que punto crees que fue intencionado?
Fue muy intencionado. Me refiero a que sin duda formaba buena parte de las cosas que solían hacer Lee / Ditko / Kirby. No me gustaría precisar más el tema de lo que ya lo hecho en el libro, ¡porque estos autores se merecen un crédito mucho mayor! Pero sí, supongo que no estaban haciendo Superman, me refiero a la versión de los cincuenta de Mort Weisinger, sino que lo suyo era un tipo de angustia diferente. Pero también se puede comprobar algo similar en todas esas exploraciones extrañas y surrealistas de la psique de Superman, lo que a su manera también era bastante emocionalmente extraño. Aunque estoy de acuerdo con lo que alguien me comentó en una ocasión, aunque no recuerdo cuándo, pero ese alguien me dijo: "cuando se convierten en superhéroes, los personajes de Marvel Comics se colocan en una situación mucho peor, ¡cuando consiguen poderes, sus vidas se quedan completamente arruinadas!" ¡Tenía toda la razón!

Claro, los personajes de la Edad Dorada de DC estaban llenos de obsesiones y perversiones que residían bajo la superficie, o que revelaban las perversiones de sus creadores. Como ocurría con William Moulton Marston y Wonder Woman, toda esa obsesión por atar a la gente, o cuando mostraba a Wonder Woman atada y pasando por una serie de pruebas que en realidad reflejaban su propio funcionamiento psicológico. Por supuesto, también podemos ver el S&M y el fetichismo que se podía encontrar en el trabajo del co-creador de SupermanJoe Shuster. Mientras que si has leído la cantidad de cómics suficientes de Marvel (algo que creo que ha hecho toda la gente de nuestra edad), te das cuenta de que muestran un mundo en el que los personajes no esconden sus problemas detrás de sus alter-egos, sino que dicen lo que piensan y hablan sobre lo que anda mal en ellos

No es que los personajes de DC Comics no se preocupen de las cosas, pero en el carácter de los personajes de Marvel hay algo esencial que se basa en que su forma de preocuparse era diferente. Flash se solía preocupar de la misma forma que Linterna Verde.

Si, mientras que, por ejemplo, la forma de escribir los mutantes de Chris Claremont es diferente, porque cada personaje tiene su propia forma de afrontar su propia realidad sobrenatural, lo cual supongo que al lector los hacía parecer más reales. 

Sin duda, eran más conscientes de sí mismos.
Tu libro detalla que Marvel siempre ha intentado estar al día a lo largo de todas las épocas, por eso han incluido personajes afroamericanos, heroínas, sobre todo durante los sesenta y setenta, e incluso después. ¿Crees que fue un cínico intento de sacar provecho de las cosas que estaban ocurriendo en ese momento, o más bien fue un intento serio de llegar a la gente y hacer una grandiosa declaración de principios?

Yo diría que es una mezcla de todo. No creo que la serie de la Pantera Negra, por poner un ejemplo, fuese un cínico saca-duros. ¡Aunque puede que Luke Cage fuese una colección un poco más cínica! Me refiero a que desde luego que en algún punto empezaron a editar todas esas cosas con estudios de marketing detrás del estilo de: "Tenemos que llegar a todos los diferentes tipos de lectores que existen." Pero tampoco creo que la promoción social fuese la base para llevar a cabo todos los lanzamientos. Fue más bien en plan: "Intentemos impactar ligeramente en todos estos diferentes mercados."

Sí... cuando por ejemplo nos enteramos de que el nuevo Linterna Verde de DC es gay o que en los X-Men de Marvel Comics va a aparecer la primera boda gay entre Estrella del Norte y su novio, uno no puede dejar de pensar algo parecido.  

¡Vaya motivo más idiota para querer comprar un cómic! Supongo que para algún lector puede ser la primera vez que tenga la oportunidad de ver a alguien saliendo del armario, y tendrá que pagar cuatro dólares para pillarse el cómic y poder leer sobre el tema. Pero me parece un truco bastante raro.

En tu libro mencionas que finalmente el baremo de edad actual de un lector de cómics es de unos treinta años, que es bastante más alto del que solía ser antes. Con eso en mente, ¿cuál crees que es el futuro del cómic? ¿Quizá en este momento tan sólo queda explotar la nostalgia?

Es difícil de decir. Ciertamente, la gente que trabaja en la división editorial de Marvel ha pensado en eso mucho más que yo. No es que hayan terminado renuncianndo y se digan: "Oh, bueno, las películas están funcionando muy bien." Pero es difícil competir cuando están descuidando bastante tu otra sección [de cómics]. Han perdido a los adolescentes, ¡creo que es demasiado tarde para captar a más! En este momento no sigo demasiado la distribución de los cómics digitales, pero supongo que muchas cosas pueden depender de ellos, ¡aunque deberían tener un precio más asequible para que pudiesen comprarlos los chavales más jóvenes, porque la copia en papel cuesta 3.99 dólares! Si ahora mismo intentas hacer comic books que parezcan algo tan "cool" como una película, estás condenado a cagarla. Por ejemplo, no sé si habrás podido ver el Daredevil de Mark Waid, una serie en la que el guionista colabora con algunos dibujantes magníficos, la colección tiene un gran dibujo artístico con un toque al estilo de los años sesenta, con una apariencia similar a la que suele tener la obra de Mike Allred. No se parece a nada que se esté haciendo en los "storyboards" [de una película]. Creo que se necesitan más proyectos por el estilo, proyectos en los que realmente la gente le de el valor que se merece a esta forma de arte y donde se lleven a cabo todas esas cosas que hacen que la lectura de un cómic sea algo tan gratificante, en lugar de que todo esto se termine convirtiendo en algo parecido a: "vamos a incluir un buen coloreado, y esta será una serie en formato "widescreen", por otra parte el diálogo se parecerá al de una película." 
Parece que la forma de enfocar todo eso de "tenemos dibujantes y guionistas que son genios" de Stan Lee y Marvel difería un poco. Recuerdo que cuando era niño había un libro que se titulaba "Cómo dibujar cómics al estilo Marvel" que tenía como objetivo conseguir que cualquier niño competente se creyera que podía convertirse en un dibujante de Marvel.

Eso sí, que todo el mundo estuviese influenciado por Kirby fue positivo durante un tiempo... De inmediato aparecieron variaciones del mismo como John Buscema, con el estilo propio de John Buscema, excepto que ahí tenías a Stan Lee que le decía: "¡Haz que se parezca más a Kirby!". Supongo que todo el mundo sabía a qué se parecían los cómics de superhéroes, pero no estaban demasiado interesados en hacerlos igual que él. Me parece que sus motivos para formular una segunda opinión tenían bastante peso, ese era el camino que debían tomar. Me gustaría pensar en un buen ejemplo de dibujante, incluso aunque tuviese que escoger a alguien que no fuese dibujante de cómics y que pudiese hacer algo realmente loco y creativo y convertirlo en un libro de arte que presentara al Hombre Cosa como personaje titular... 

¡Como Bill Sienkewicz en los ochenta!

¡Claro! Así es como creo que se consigue atraer nuevo público a las tiendas de cómics, echando abajo sus expectativas, esa es mi solución definitiva (aunque todavía no ha sido sometida a pruebas.) Estoy seguro de que en las reuniones que celebran en Marvel habrán tumbado cosas parecidas en innumerables ocasiones.

La deificación de los cómics al estilo de Alan Moore de finales de los años ochenta parece haber desembocado en algo tan post-moderno como: "¿Por qué tenemos superhéroes?" Esa forma de derribar el género que la gente se tragó del todo para que diez años más tarde se encuentren leyendo cómics "indies" en blanco y negro sobre algún tío que ha roto con su novia. Es entonces cuando te das cuenta de que los cómics de superhéroes se han convertido en algo propio del pasado.

Sé que a Marvel no le resultaría demasiado difícil publicar una obra de Chris Ware. ¡Porque se lo puede permitir! Por supuesto, con eso me refiero a cualquier persona que no tenga ningún interés en hacer un cómic de Marvel. No sé si alguna vez has podido ver esas antologías tituladas "Strange Tales" que editó Marvel con James Kochalka y Peter Bagge, ese tipo de cosas. En ellas se demuestra que la gente tiene historias que contar, que todavía tienen interés en cuidar un poco las cosas. Marvel publicó algunas, y creo que habla mucho en su favor, pero como no vende tanto como X-Men vs. Vengadores nº 16 terminan cancelándolas. Han llegado a un punto en el que no tienen por qué crear nuevos personajes para generar películas para todos los públicos. En su pasado tienen disponibles un montón de cosas de las que tirar, historias de hace treinta años, cuando se crearon algunos personajes de valor duradero. Quizá Masacre sea el último gran personaje. O Elektra, ¡que es de hace 32 años! Bien, me parece que ya he dado demasiadas vueltas sobre el tema, pero ya sabes, un amigo mío que en algunas ocasiones ha trabajado para Marvel tenía una buena forma de expresar todo esto. Me dijo "Marvel Entertainment es algo así como un restaurante verdaderamente agradable y caro, y Marvel Comics es la máquina de cigarrillos situada en el vestíbulo, donde de vez en cuando los propietarios meten algo de cambio para ver qué sale." Mientras los cómics sigan siendo rentables, ¿a quién le va a importar forzar los límites? ¿Tengo o no razón?

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