sábado, 5 de octubre de 2013

COMENTARIOS SOBRE CRUMB 11: SPAIN RODRIGUEZ


COMENTARIOS SOBRE CRUMB. Varios autores ofrecen sus impresiones sobre Robert Crumb y su trabajo. Artículo aparecido en Blab nº3 (1988). Traducido por Frog2000. 

1. JAXON
2. KIM DEITCH
3. JOHN THOMPSON
5. JOEL BECK
6. TRINA ROBBINS
7. HARVEY PEKAR
8. ACE BACKWORDS 
9. SAVAGE PENCIL
10. TOM VEITCH

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Para conocer mejor a "Spain" Rodriguez, aquí tenéis un par de largas entrevistas realizadas por Gary Groth para el Comics Journal:  Parte 1parte 2parte 3parte 4parte 5parte 6parte 7parte 8parte 9, parte 10.)
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La primera vez que conocí a Crumb fue en New York, sería alrededor de 1967. Había llegado a la ciudad en el invierno anterior, y The East Village Other estaba publicando un cómic mío llamado Zodiac MindWarp. En un principio iba a ser un comic book, pero el impresor dijo que era algo que él no podría hacer, por lo que lo sacamos en formato tabloide.

En ese momento se estaba desarrollando una escena de comix underground. Conocí a Trina [Robbins], que tenía una tienda de ropa en Fourth Street. Kim Deitch también estaba haciendo cómics para EVO, y Art Spiegelman me había enseñado sus revolucionarios conceptos de desarrollo de la página. Art nos invitó a Kim y a mí a visitarle en la Topps Bubble Gum, y después de una vana intentona, por fin conseguimos llegar allí. En nuestro primer intento acabamos en Queens. Yo no tenía ni un penique, y Kim estaba desolado. Ambos esperábamos sacar de gorra el billete de vuelta desde donde se encontraba Art hasta Manhattan, pero cuando acabamos en Queens fue la primera vez que nos quedábamos sin dinero, y los dos nos encontrábamos muy mal. Entonces intentamos conseguir algo de los buenos burgueses de Queens que no querían darle "naaada" a dos hippies vagabundos. Finalmente, una chica muy maja nos dio 35 centavos, y nos escabullimos de vuelta hasta Manhattan. 

Por fin visitamos Topps y Art nos enseñó parte de los archivos que tenía allí, que incluían algunas de las postales dibujadas por Crumb. Estaban bien dibujadas, pero tampoco es que fuesen algo demasiado espectacular. Ciertamente contenían ciertos trazos de la tormenta con la que Crumb asolaría la ciudad unos meses más tarde. 

Y por supuesto que lo hizo. Sus primeras cosas eran tiras que habían salido impresas en Filadelfia, en un periódico "underground". Recuerdo una protagonizada por dos chicos que se estaban peleando. Había cierta cualidad en su material que hacía que pareciese una de esas cosas antiguas que recuerdas vagamente de cuando eras chico. Parecían haber tocado alguna antigua vena que se encontraba bajo los efectos del LSD, cuando crees que has encontrado la llave del Universo o algo parecido y que luego olvidas cuando se pasa el efecto de la droga. Sólo que a él nunca se le olvidó. 

El mundo en ciernes de la historieta underground estaba alborotado con Crumb. El estaba haciendo cosas que otros tíos habían querido hacer durante toda su vida. Algunos estaban atravesando una crisis profunda, muy personal. Otros estaban pensando dejar las historietas para siempre. Otros intentaron suicidarse. Aunque me gusta mucho la obra de Crumb, no lo veo como un rival. Yo no hago cómics graciosos (o en general, de humor, por poner un ejemplo). En realidad mi crisis personal llegó más tarde, cuando pude ver por primera vez un portafolio de S. Clay Wilson. Entonces todos éramos muy sensibles.

Así que de todos modos, cuando escuchamos que Crumb estaba en la ciudad todos sentímos verdadera curiosidad por saber el tipo de tío que era. Definitivamente parecía el más esmerado de todos nosotros. ¿Es que era un snob del arte? ¿Era alguien normal? ¿Era alguna especie de intelectual?

En aquellos días, en el Lower East Side nunca había un momento de aburrimiento. Así que Crumb se vio encajado en mitad de todas las peleas, trifulcas e intrigas de aquel día. Parecía ser un buen chico después de todo, y le mostramos la ciudad. Y estoy seguro de que nadie se pasó con él. 

El lugar en el que vivíamos Kim y yo estaba entre la Octava y la C, que era un verdadero agujero del infierno. Vivíamos en la sexta planta. El casero tenía miedo de entrar en el edificio, así que no pagábamos el alquiler. Pero el lugar estaba a cargo de una pandilla de quinceañeros de Puerto Rico que estaba liderada por un tío de mantenimiento de la ciudad. Kim tenía una pistola anticuada con una recámara temblorosa que le permitía subir y bajar las escaleras sin sufrir ningún tipo de molestias.

Una vez que estábamos subiendo las escaleras, un tío con los pantalones morados se paró deliberadamente frente a Robert, así que él lo rodeó. Yo tranquilamente me estrellé contra ese tío y luego lo miré directamente a los ojos. Seguimos subiendo sin ser molestados.

Poco después Robert se marchó a California y publicó el primer Zap. Tenía un aspecto muy bueno. Tenía ese tipo de cualidad de algo que has visto hace un tiempo pero que no puedes recordar cuándo fue. Al poco le siguió un segundo número con material del magnífico S. Clay Wilson y de los amos del mundo de los pósters, Rick Griffin y Victor Moscoso, y Gilbert Shelton, al que recuerdo como el primer historietista underground. 

Yo hice una breve aparición en el cuarto número junto a Robert Williams. En el número seis empecé a colaborar de forma permanente. 

Generosamente Crumb cedió los derechos de Zap a los artistas, así que se convirtió en la propiedad conjunta de todos nosotros. En ese momento no se dio cuenta de que eso impediría que otros artistas entrasen en los siguientes números y creo que Crumb lo lamentó un poco. Por otra parte, que en la revista siempre estuviesen los mismos artistas hizo que Zap tuviese una consistencia mayor, y espero que una cualidad que de otra forma quizá no habría tenido. Ahora estamos planeando hacer el número 12, después de haber sobrevivido de alguna manera a lo largo de todos estos años, y por mi parte espero seguir haciendo Zap y comix underground en general durante mucho tiempo.

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