lunes, 14 de octubre de 2013

COMENTARIOS SOBRE CRUMB 17: JUSTIN GREEN

Varios autores ofrecen sus impresiones sobre Robert Crumb y su trabajo. Artículo aparecido en Blab nº3 (1988). Traducido por Frog2000. 

1. JAXON

2. KIM DEITCH
3. JOHN THOMPSON
5. JOEL BECK
6. TRINA ROBBINS
7. HARVEY PEKAR
8. ACE BACKWORDS 
9. SAVAGE PENCIL
10. TOM VEITCH
11. SPAIN RODRIGUEZ 
12. JOSH ALAN FRIEDMAN
13. BETO HERNANDEZ
14. GEORGE HANSEN 
15. DON DONAHUE 
16. BOB BURDEN

17. JUSTIN GREEN 


[Autor de la influyente obra "Binky Brown Conoce a la Virgen María" [La Cúpula], el historietista underground nacido en Boston empezó a colaborar con historietas de corta extensión en revistas como Arcade o Young Lust para vertebrar a continuación una extensa bibliografía que se reparte a través de docenas de colaboraciones en diversos medios como Pulse!, su tira Signscapes o en el webcómic Pen Grenades. También se le conoce como "el padre de los cómics autobiográficos". Blog del autor.]

Los números cero y uno de Zap son iguales a los Mad anteriores al 28, antes de que Gaines cogiese las riendas de las manos de Kurtzman. Así como el cómic de 10 centavos y en color de Mad sería el creador de la fama de la que disfrutarían las revistas de formato más grande, lo mismo ocurriría con todos los números del Zap de Crumb, que aprovecharían ese impulso capitalizándolo a través de las antologías de Zap que se editarían a continuación. De hecho, era el trabajo de Crumb el que suponía la influencia seminal principal de todo el fenómeno de la historieta underground.

Volviendo a finales de los sesenta, la mayoría de los historietistas del movimiento podrían ser clasificados públicamente como principiantes. Independientemente de sus peculiaridades estilísticas, estos novatos (mi caso era similar) tenían la oportunidad de publicar y ser distribuidos gracias al boom de la "cultura alternativa". Nunca tragué con la idea de que formásemos parte de una subcultura separada del "mainstream". Pensaba que el verdadero terreno que debía ocupar el underground era el de estar en el filo de una forma personal y urgente, y dar cuenta de una visión o de hacer partícipe a los demás de una declaración de intenciones. Veinte años después, la mayoría de los que hemos continuado como historietistas hemos dado unos pasos hacia atrás desde ese filo. Más de un puñado se han ido para siempre (si no por su trabajo, entonces por culpa de su estilo de vida, porque vivir y trabajar de esta forma determinada demanda demasiada intensidad.)

Afortunadamente para Zap, su título se ha convertido en un nombre genérico del movimiento, funcionando como punta de lanza. Para los no iniciados, todos los títulos eran catalogados como "Zap comics". Los artistas de Zap se convirtieron en la ortodoxia establecida de los historietistas renegados. Dentro de un campo muy diverso de talentos, ellos dirigían el nicho de la élite. En otras palabras, conseguían más que el precio habitual por página. También eran mayores que el resto de historietistas. Si hablamos en términos de habilidades artísticas y de comprensión del negocio, a menudo la brecha de apenas un puñado de años puede resultar crítica.

En el futuro, cualquier historiador que quiera desglosar el día a día del comix underground tendrá listo su leit-motif mediante la palabra "Zap". Según pasen los años, el énfasis repetido sobre Zap eclipsará las docenas del resto de títulos que reclaman legítimamente que también ellos son historias de primera categoría.

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