viernes, 8 de junio de 2012

¿POR QUÉ ELEGISTE LOS CÓMICS? (y 3)

Entrega nº 39 de la columna “Come In Alone” escrita por Warren Ellis. Aparecida el 25 de agosto de 2000 en Comic Book Resources. Traducida por Frog2000. Nota: el título es una invención, la columna original no disponía de ningún encabezado.

Anteriormente he incluido en esta columna dos entregas más donde se intentaba responder a a la pregunta de: "¿Por qué elegiste los cómics?" que eran demasiado buenas como para no dejar constancia de ellas. Considerad la posibilidad de que esta podría ser la entrega 38 bis.

Greg Horn:

¿Por qué elegí los cómics? Es una pregunta que me he hecho muchas veces. Llevo trabajando 12 años en la industria del cómic y para mí ha sido un camino bastante difícil. Empecé a trabajar en estos funny books en 1988. Cuando estaba en AC comics empecé ganando la ínfima cantidad de 25 dólares por página dibujando la serie de Femforce. Más tarde fui escalando la montaña y trabajé en Dagger por 50 dólares por página. Finalmente pude conseguir un trabajo “de verdad” en el mundo del cómic en la editorial Malibu. Pensaba que ya había conseguido un lugar donde quedarme hasta que terminaron vendiéndolo todo y me quedé sin un sitio al que acudir. Fue bastante deprimente... Después de unos años de búsqueda, finalmente me junté con Jim Hudnall y empecé a trabajar en su propia editorial, Halloween. Cuando hicimos ESPERS específicamente en blanco y negro, sentí como si estuviese empezando de nuevo. El título fue muy bien recibido y unos años después nos contrató Image, aunque la serie seguía estando editada en blanco y negro. También funcionó bien en Image, pero algunas fuerzas que estaban más allá de nuestro control hicieron que se cancelase. Así que de nuevo tuve que volver a empezar… durante una época estuve buscando trabajo… enseñando mi trabajo a varios editores, pero nadie prestaba atención a una serie en blanco y negro, así que siempre terminaban rechazándome. Durante todo ese tiempo me hicieron ofertas de trabajo para convertirme en un empleado “respetable”. Tuve la oportunidad de firmar con agencias de publicidad y una vez me llegó una para pintar aviones privados, pero siempre las rechacé porque tenía la intención de que mi sueño se convirtiese en realidad. Algunas noches bastante lamentables en las que no podía dormir me hacía la pregunta que me has planteado antes... "¿Por qué habré elegido los cómics?"

Realmente, mi situación en los cómics me estaba jodiendo un montón. Y cuando estoy así de molesto tiendo a centrarme mucho más en las cosas y empiezo a obsesionarme, ¡así que decidí IR A POR TODAS! ¡DE PUTA MADRE! ¡Me gustaría crear un nuevo estilo artístico!! ¡Diría que voy a hacerlo de forma tan complicada como me sea humanamente posible! Algo que sea tan único y convincente que ningún editor pueda darme la espalda y decirme: "Lo sentimos, ya te puedes ir a tomar por culo." Así es como se me ocurrió la idea de JUDGEque se la ofrecí a Image. Ellos me dijeron "lo haremos". Por lo tanto empecé de nuevo, completamente decidido a tener éxito. Llevaba en la industria del cómic cerca de 10 años y me sentía como si estuviese andando en círculos, pero esta vez por fin iba a echar a volar. Me pasé un año entero pintando la serie de tres números sin ingresos de ningún tipo, sólo para que la obra estuviese terminada en el plazo correspondiente y no se me pasara la fecha. Llamé a quien quisiera escucharme y promocioné el proyecto que, finalmente, terminó editándose en enero de 2000.

Lo Bueno: las ventas fueron decentes. Lo Malo: Me resultó difícil crear todos los números yo solo, y únicamente pude producir tres en un año. Lo Feo: en consecuencia, conseguí el suficiente dinero como para poner comida en mi mesa y eso fue todo. No era precisamente el resultado que esperaba. A pesar de que mis colegas parecían apreciar realmente lo que había hecho, sentía como que había fracasado miserablemente... además estaba teniendo dificultades para conseguir que me aprobasen el siguiente capítulo, por lo que mi esposa y yo acudimos a la convención de San Diego del mes pasado con la intención de buscar más trabajo... de nuevo.

Mientras estaba sentado en mi espacio en la Comicon, se acercó a la mesa un hombre que representaba a una prestigiosa agencia publicitaria de Beverly Hills. La verdad es que no irradiaba esa pura maldad que parece expeler cualquier otro tío que haya conocido de Beverly Hills y Hollywood, por lo que inmediatamente captó toda mi atención. ¡Me dijo que había venido a la convención para encontrarse conmigo en particular! Habían llegado algunas copias de J.U.D.G.E. a su agencia y al director artístico (que por cierto, solía ser dibujante de cómics) le había gustado mi estilo realista y me dijo que tenía "esa mirada única" que es la que ellos buscaban. Me preguntó si estaría interesado en mudarme a California y unirme a su equipo de diseño de carteles de películas y para realizar los próximos anuncios de la revista Maxim. ¡WOW! Bueno, como decía antes: en ese momento no me estaba pasando nada bueno en el medio, así que inmediatamente le dije: “acepto”. Al lunes siguiente me llamaron otra vez y supe que iban en serio. El dinero que ofrecían estaba bien, el doble de lo que ganaba en el cómic. Y empecé a pensar en la maravillosa seguridad que da tener un trabajo de 9 a 5, sin tener que preocuparme constantemente de cuándo va a llegar el próximo cheque. Empecé a pensar en el futuro y lo magnífico que quedaría toda esa experiencia en mi currículum. Ese lugar era UN BUEN LUGAR, ¡estaba justo a la derecha del centro de la Avenida Wilshire! Estuvimos hablando sobre lo que supondría mi trabajo y sobre la forma en que me ayudarían a encontrar un lugar para vivir, y luego empecé a pensar en cómo había estado trabajando en el negocio del cómic durante estos 12 años y en la forma en que la escalera de subida parecía conducir siempre a ninguna parte.

¿Lo pillas, Warren? Estaba justo en el sitio, al borde del trampolín que te había mencionado antes, ¡listo por fin para saltar! Los chicos de la agencia me dijeron que me llamarían en unos días y harían todos los arreglos necesarios para que volase allí en una semana y comprobase en persona cómo iba a ser todo. ¡Era magnífico! Sentía que me valoraban y estaba listo para marcharme...

Pero entonces ocurrió ALGO…

Al día siguiente recibí una llamada. Una llamada que llevaba esperando desde hacía doce años. Una llamada que llevaba doce años soñando y deseando. ¡Al otro extremo del teléfono estaba MARVEL COMICS! Esa era la empresa que editaba los cómics con los que había crecido y con los que había aprendido a dibujar. Sus series me encantaban cuando era niño. El editor me dijo que había visto mi obra y me preguntó si estaría interesado en hacer el dibujo de algunas portadas de Spiderman y los X-Men. "Ah, ¿te refieres a la misma serie de Spiderman que había dibujado Romita Sr. y Gil Kane?! ¿Quieres decir que son los mismos X-men que dibujaron Byrne y Austin?" ¡No me lo tienes que pedir dos veces!

Llamé a la agencia de Beverly Hills y les dije que me pagasen el doble ¡o ya podían olvidarse de mí! Ellos me contestaron: "vete a la mierda." Por lo tanto empecé a trabajar en las portadas. Y luego, justo en mitad de todo lo que estaba pasando, me paré un momento y me dije: "SANTO JODIDO JESUCRISTO EN LA CRUZ ¿Qué demonios acabo de hacer!!?" Acabo de rechazar un completamente seguro y óptimo trabajo en Beverly Hills para poder dibujar dos portadas de cómics que puede que no me conduzcan a ninguna parte... ¡GnaaaAAAGH!! ¿POR QUÉ HABRÉ ELEGIDO LOS CÓMICS?!"

Después de calmarme y reflexionar las cosas durante un tiempo me di cuenta de que prefería estar en un estado de duda y preocupación constante haciendo algo que me encantaba, que trabajando en un puesto seguro haciendo algo que realmente no me importaba demasiado. Estas nuevas ofertas de empleo me han dado nuevas esperanzas de conseguir un futuro mejor en el campo de los cómics, así que le grité a los cielos "MakeMineMarvel!" y volví al trabajo. No puedo expresar con palabras lo maravilloso que fue hacer esas portadas, Warren. Son esas que te he enviado para que las puedas echar un vistazo.

Así que he aquí la respuesta a tu pregunta: ¿Por qué he elegido los cómics?

Porque… los amo... o quizá porque estoy completamente loco.

Greg Horn es el guionista y dibujante de la miniserie J.U.D.G.E.

Dave Gibbons

"¿Por qué he elegido los cómics?"

Son un enamoramiento infantil que acabó convirtiéndose en romance y finalmente en un compromiso de por vida. Si no les soy leal, no soy nada.

Son fáciles de hacer. Unos pocos centavos de papel y tinta son todo lo que necesitas para empezar a trabajar. Ah, y tener una buena idea. Esa es la única parte que no resulta tan fácil. Y tener algo de talento (esto es opcional).

Son directos. Van desde mi cabeza a la página, y de ahí a tu cabeza. No se necesitan fantásticos sistemas de proyección y tampoco es necesario el sonido o quedarte de pie y recitar mientras alguien está mascando palomitas. Puedes leerlos a tu propio ritmo, volver sobre lo que te hayas perdido o lo que quieras revisar de nuevo, y simplemente lo haces pasando de página.

Me han hecho lo suficientemente famoso.

No hay riesgo en ellos. Ninguno de los productores ejecutivos va a quedarse respirando detrás tuyo mientras los estás haciendo. Nadie va a reescribir nada porque el director quiera expandir el papel protagonista de su novia. No tienes que convencer al que pone el dinero antes de ponerte en marcha. Por supuesto, no se gana mucho dinero, pero no se puede tener todo.

Siempre han tenido la posibilidad de ser JODIDAMENTE GENIALES, y de vez en cuando lo consiguen.

Han sido ampliamente despreciados y ridiculizados. Desde que vi a un director proto-fascista de mi colegio hacer una hoguera con un montón de comic books supe que estaban hechos para mí.

La gente del cómic es mi tipo de gente. Bueno, suelen serlo por lo general. Yo también era ese fanboy, yo era ese tipo intentando entrar en el medio que daba gracias por poder dibujar cualquier cosa. Fui ese trabajador de encargo que intentó hacer que arrancase la “máquina de hacer salchichas” y que ganó los premios; también cerré la barra del bar en aquel Salón. Ahora me estoy convirtiendo en un viejo estratega, y un día puede que sencillamente salga mi somera necrológica en The Comics Journal.

Dave Gibbons, realeza del cómic y un tío que está en la pequeña lista de “Uno de los Más Grandes Ingleses Vivos”, actualmente está trabajando en algo muy importante y secreto. Claaaro.

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