viernes, 15 de junio de 2012

ALEC, por Warren Ellis

Entrega nº 20 de la columna “Come In Alone” escrita por Warren Ellis. Aparecida el 14 de abril de 2000 en Comic Book Resources. Traducida por Frog2000. Nota: el título es una invención, la columna original no disponía de ningún encabezado.

Según esta misma tarde marchaba tambaleándome hacia mi tienda de cómics habitual mientras pensaba obsesivamente en el futuro, tal y como suelo hacer, Lee y Alan me pusieron un pedazo de mi pasado en las manos, remasterizado para el presente y con la intención de que viva mucho tiempo futuro en las estanterías. Era uno de los cómics que literalmente cambió mi forma de pensar sobre el medio. Las historias urdidas por Eddie Campbell para ALEC.

Cuando era “adolescente”, durante una época estuve militando en la enérgica prensa cultural underground que empezó a gravitar alrededor de Paul Gravet y el “Fast Fiction” de Peter Stanley. “Fast Fiction” era una forma de distribuir prensa underground que montaron después de editar una antología de historietas del mismo nombre. (Más tarde, FAST FICTION alumbraría ESCAPE, una importante antología que rompió moldes casi a la misma escala que RAW. Aunque carecía de un MAUS, sin duda mostraba mucho más y enseñaba mucho más.) FAST FICTION y algunos otros compañeros suyos, como GEN, de Ed Hillyer, eran las antologías donde publicaba Eddie Campbell cuando no se estaba editando él mismo. Claro, no lo hacía igual que ahora: se iba a la tienda de la esquina, pagaba cinco centavos por fotocopia, colocaba las grapas a puñetazos y a toda prisa en las doscientas copias y luego doblaba las grapas con sus propios pulgares porque no tenía ninguna grapadora de brazo largo.

Descubrí los cómics de Eddie justo cuando estaba leyendo a los novelistas beat (y a Hemingway, y al serio Moorcock, en oposición al más jodido Moorcock), y me respondieron preguntas que me estaba haciendo sobre los cómics que mi reciente mayoría de edad me había facilitado conocer. Cosas como: ¿por qué no estaba EN LA CARRETERA buscando más cómics? Más específico e importante para mí en aquel momento: ¿por qué no estaba EN LA CARRETERA buscando cómics que se desplazasen por mis mismas rutas y me hablasen con mi propio lenguaje, directamente relacionados con la cultura que veía como propia?

Una vez Alan Moore comentó que lo que más le gustaba de ALEC era que se parecía mucho a lo que ocurriría si Jack Kerouac y Neal Cassady se hubiesen agenciado una Ford Transit para irse todo un día de marcha al Southend Pier. Y si no sabes lo que es una Ford Transit o el Southend Pier, estás muy jodido. Es mi opinión. ALEC es romántica ficción “mainstream” para Gran Bretaña.

Lo siguiente que más me impresionó fue que estaba ambientado en el Southend, que es donde estaba viviendo entonces y donde estoy viviendo ahora mismo. Porque yo solía fijarme en vosotros, la gente de Nueva York o Los Ángeles, o de cualquier otro de los lugares que suelen aparecer en la ficción, pero en ALEC podía ver el resto de vidas que estaban sucediendo en los mismos lugares que yo conocía, era capaz de ver cómo Alec McGarry se venía a Londres, más allá del desvío que estaba a las afueras de mi pueblo... era muy diferente.

Hoy mismo me han pasado en la tienda “ALEC: The King Canute Crowd”, de Eddie Campbell. Es una novela gráfica que recopila todas las historias "básicas" de Alec, desde 1981 hasta 1987. Casi todo estos trabajos ha ido apareciendo en otras partes de forma muy diferente: los tres delgados álbumes de ALEC que editó Escape en los años ochenta y THE COMPLETE ALEC que editó Eclipse en 1990. Esta recopilación podría considerarse como la versión definitiva. Eddie se ha auto-editado este tomo en su propia editorial, Eddie Campbell Comics, y lo ha hecho como siempre había querido hacerlo, con el título que siempre quiso utilizar para esta recopilación. Este tomo es el secreto más pequeño y extraño de los cómics británicos (o Brit-com, como solíamos llamarlo a finales de los enfermizos ochenta. Unos años antes, ESCAPE intentó etiquetarlos como UKBD. BD es la abreviatura francesa de cómic. Más tarde intentaron que nos refiriésemos a ellos como "tiras de historietas." Ninguna de todas estas acepciones ha triunfado hasta ahora). ALEC estaba, -y sigue estándolo- muy adelantada a su tiempo. En su interior están las semillas del movimiento del cómic inglés que se hizo cargo del cómic americano en los años ochenta. Si quitas ALEC del cómic británico, entonces puede que la mayoría de Watchmens y el resto de importantes obras inglesas que lo acompañaban ni siquiera existiesen. Ni las clásicas formas narrativas elaboradas de una forma novedosa, o la reinvención de la página por medio de nueve viñetas, o el naturalismo en los diálogos, o el enfoque decididamente maduro del medio. Una vez, Eddie Campbell dijo que imaginaba sus estructuras narrativas como si casi no fuesen estructuras, sino que en su lugar la historia tan solo seguía su propio camino, dirigiéndose hacia donde tenía que llegar, evocando una forma orgánica más parecida a una rama de árbol. Esta idea entra directamente en  contraste (dando los buenos días y de forma bastante punzante) con un medio dominado por los Estados Unidos, donde la estructura convencional en tres actos y las dos escenas de lucha y persecuciones por número parecían marcar los cerebros de dos generaciones completas de guionistas.

Aunque tengamos que entrecomillarlo, podría describirse ALEC como ficción romántica. Y lo es. Es la vida romántica de un hombre. Eddie Campbell es el creador de un terrible romántico. “El Rey Canuto”, un pub profundamente ordinario administrado (cuando yo solía ir por allí) por un ciclista que había envejecido mal por beber el bitter más barato que había a mano mientras raspaba el aceite de motor de su barba. Alguien que se había hecho de oro gracias a las páginas de Eddie, al igual que su amigo y suplantador de Neal Cassady, Danny Grey. Conozco a personas que han aparecido en las páginas de Eddie y que describen a Danny Grey como un gamberro, un matón o, fundamentalmente, un conductor de camión medio brillante con cierto lado violento. Eddie se parece mucho a Kerouac en el sentido de que protagoniza escenas de arrebatadores cielos perfectos que hablan sobre estar jodidos en la parte trasera de una camioneta.

Estas son las historias de la vida de Eddie en el Southend, cuando solía beber en “King Canute”. Eddie es Alec McGarry. El verdadero nombre de Danny Grey es Bob Grey. Es ficción auto-biográfica con los nombres cambiados, algo que parece que consiga que Eddie se distancia un poco para poder evocar las cosas correctamente. Es capaz de bordear todas las trampas habituales de la ficción autobiográfica. Muestra cómo se vive la vida. Puede que sea mejor que todo esto se lo expliquen a los genios del cómic autobiográfico norteamericano. No es lo mismo que las pajas de Chester Brown, o que el patetismo de Julie Doucet, o el sencillamente pavoroso espectáculo de Harvey Pekar enseñando nada que merezca la pena contarse durante años y años. Y no es lo mismo que el material autobiográfico de Dennis Eichhorn, que realmente era bastante interesante y atractivo, pero que en realidad nunca llegó a hacer un buen uso del medio. Campbell es uno de los grandes Maestros instintivos del medio, alguien capaz de coger la vida cotidiana y enseñar cómo se vive, desvelando los triunfos y pérdidas, los cambios vitales y el amor y el odio, enseñando que vivir la vida resulta tan glorioso como fascinante, “vida” tal y como la recordamos cuando miramos hacia nuestro pasado.

Hace mucho que me he dado cuenta de que Eddie era un romántico. Creo que desde que se ha mudado a Australia y se ha casado y establecido una familia, se ha quitado las gafas de color de rosa. Porque desde que vive en Australia ha estado revisando el antiguo material de ALEC. Lo que provoca un raro “jamais vu” en aquellos que lo conocen bien: de repente nunca vamos a volver a disfrutar de una de nuestras frases favoritas, porque se ha perdido para siempre, o una de nuestras secuencias favoritas, porque ha sido reestructurada. Penny Moore, uno de los grandes amores de Alec, era una atractiva y esbelta rubia de unos treinta años, pestañas de media noche y labios perfectos. Mientras crecía, fue haciéndose más dura: su envejecimiento, su alineación, los efectos del accidente de coche que sufrió, el peso que conlleva criar sola a un niño y cómo te va marcando la ácida amargura que finalmente surge a la superficie de una forma explosiva durante el último cuarto de obra. Sonriendo, con una distancia de casi veinte años entre una frase y su reconsideración, se inclina con el ceño fruncido o con sombrío ensimismamiento. Entonces y ahora, Eddie prepara el pasado para el presente y el futuro, y hace que mientras tanto las rosas florezcan un poco.

Necesitas esta obra. Necesitas este tomo porque es una de las cosas más raras capaz de enseñar la verdadera capacidad del medio del cómic. Y es muy divertido. Cuenta historias convincentes, las personas les dan palizas a otras o son mutiladas, hay un montón de escenas sexuales, hay un abuso vicioso de la cerveza, hay policías y hay gente meándose dentro de bolsos.

Por el amor de Dios, es la vida.

INSTRUCCIONES: Leed “THE RINGS OF SATURN”, de WG Sebald (The Harville Press, 1998), escuchad "THE PIXIES AT THE BBC", de los Pixies (4AD, 1998) y entrad en la web de The Mars Society. La novela gráfica recomendada de hoy es EL REGRESO DEL CABALLERO OSCURO, de Frank Miller, Lynn Varley y Klaus Janson (ECC COMICS). [ALEC está editado en dos volúmenes por Astiberri.] 

Ahora, marcháos.

2 comentarios:

WOLFVILLE dijo...

La verdad es que me encanta Campbell y me tira leer más cosas suyas, aunque este "Alec" suponga un buen desembolso de pasta. La idea me resultó un poco "Ulises" en comic, por eso me tiraba para atrás. Pero claro, si Ellis lo recomienda ya me lo pienso.

frog2000 dijo...

Yo creo que también picaré...