jueves, 21 de junio de 2012

ULTIMATE, por Warren Ellis


Entrega nº 32 de la columna "Come In Alone” escrita por Warren Ellis. Aparecida el 7 de julio de 2000 en Comic Book Resources. Traducida por Frog2000. Nota: el título es una invención, la columna original no disponía de ningún encabezado.

El otro día me llegó una propuesta para una futura columna. El remitente me comentaba que era seguidor de mi trabajo, pero que lo que más le gustaba eran los personajes famosos que pertenecían a una empresa desde tiempos inmemoriales, franquicias como Superman y “The Batman”. Por lo que me rogaba que escribiese un artículo sobre qué es lo que yo haría para intentar salvar esos “iconos” y cómo se los presentaría a los nuevos lectores, logrando elevar de esa forma la calidad media de otros productos “mainstream” parecidos.

Lo siento, pero mi respuesta es: que te jodan.

Cartas como esa, y la verdad es que me llega un desagradable montón de ellas (no estoy intentando personalizarlas), suponen que todos los personajes e historias que mis colegas y yo hemos creado hasta ahora, no de la nada, sino basándonos en el mundo en el que vivimos y con los filtros y nociones propias que hemos aprendido, no significan mucho. Algunos suponen que los únicos personajes sobre los que vale la pena contar historias fueron inventados a lo largo del Siglo anterior, por lo que deberíamos seguir ocupándonos de ellos o desaparecer del mapa.

¿Soy el único al que todo esto le parece un poco extraño?

Mirémoslo desde una perspectiva literaria. Decidles a los Nick Hornsby, Toni Morrison, Iain Sinclair o a Maxine Hong Kingston que la nueva idea que se les ha ocurrido os parece bastante buena, pero que lo que realmente necesita el medio son más libros de Fu Manchú. Decidle a Neal Stephenson que se puede ir a la mierda hasta que decida comportarse de una vez y ponerse a escribir una novela protagonizada por Hércules Poirot, que el negocio de los libros necesita atraer a nuevos lectores.

Que les jodan a los viejos personajes corporativos. Ellos ya saben cuidar de sí mismos. Las empresas seguirán dándoles soporte artificial durante las etapas en las que nadie se interese por ellos. ¿Crees que harían lo mismo y le darían apoyo a las obras que son propiedad de sus creadores, las cuáles podrían beneficiar al medio en el futuro? Marvel seguirá manteniendo a sus personajes fundamentales en imprenta incluso aunque las ventas sean tan bajas que resulte más barato telefonear a su público para contarles lo que va a suceder en cada número, pero sin embargo se cepillarán Epic sin pestañear.

Nosotros no les debemos la vida a todos estos personajes antiguos. No conforman la infraestructura sin la que el medio occidental podría colapsarse. Si eliminas los cómics de Superman del futuro de DC, (puede que) solo se den cuenta unas cincuenta mil personas. Pero la maquinaria de ropa y merchandising de Superman, que es con la que la marca de Superman genera en realidad todo ese dinero a lo bruto seguirá adelante sin apenas haberse dado cuenta. Demonios, ni siquiera las tiendas Warner Bros venden ya cómics de Superman.

Entonces, ¿es importante que los títulos estén realizados por creadores de primera? No, porque van a seguir publicándolos de todos modos. Eddie Berganza, el editor de SUPERMAN, podría despedir a todos sus dibujantes mañana mismo, desenterrar a Don Heck, rellenarlo con circuitos animatrónicos de Disney y ponerlo a dibujar las series. Y aún así, los títulos van a seguir publicándose. Los títulos de Superman no se van a cancelar nunca. En las empresas de verdad, a nadie le importa una mierda si Joe Kelly y Jeph Loeb están guionizando una serie, o si Mark Waid y Grant Morrison están guionizando otra, o si mi papá y yo estamos guionizando algún personaje famoso. Lo mismo ocurre con “The Batman”. O con Spider-Man. Y con todos esos otros personajes de viejos tebeos con los que se supone que deberíamos estar en deuda.

Francamente, la comunidad creativa no es una raza de esclavos destinada únicamente a servir a viejos personajes propiedad de las grandes empresas. Estoy un poco harto de que la gente suela suponer todo lo contrario.

Lo que m parece bien es intentar revisar conceptos y propiedades de una compañía porque su historia está en tu cabeza y no puedes quitártela de tu fuero interno. Que Frank Miller regrese a “The Batman” porque puede y porque cree que será divertido me parece perfecto (y estoy seguro de que en este mismo momento estará suspirando de alivio poque alguien del que nunca ha oído hablar en su vida piense que se ha quedado a gusto con lo que quiera que esté haciendo). Pero el otro supuesto que masculla el público restante habitual sobre Esto-Es-Lo-Que-Se-Supone-Que-Tenemos-Que-Hacer, es que se creen que nuestra búsqueda personal de proyectos originales propiedad de sus creadores es tanto un lujo de “prima donna” como intentar morder la mano que nos alimenta.

Vamos a dejar algo claro, este negocio no va a ser “salvado” por nadie aunque ponga toda su fama y creatividad en el asador y se ponga a guionizar conceptos o personajes propiedad de las Grandes Corporaciones. Porque no son las editoriales las que van a salvar el cómic. Porque están intentando salvarse a sí mismas.

A propósito: también me ha llegado una gran cantidad de mails pidiéndome mi opinión sobre los nuevos títulos Ultimate de Marvel. Para aquellos que se han perdido la noticia: Marvel acaba de lanzar una línea de cómics que reinicia a los personajes. Son versiones reducidas de sus actores principales, simplificados y remodelados para una audiencia masiva moderna. Evidentemente, estos títulos no están dirigidos al público que actualmente es la base de las ventas, sino que se centran en aquellas personas que normalmente no suelen leer cómics. Los dos primeros proyectos van a ser Ultimate Spider-Man y Ultimate X-Men. Los guionistas asignados a los títulos son conocidos por tener el mismo enorme y entrañable talento del que yo mismo alardeo: Brian Michael Bendis y Mark Millar. Es de suponer que si Marvel me lo hubiese pedido a mí, sería porque habría cambiado mi nombre por el de Elvis Ellis o Stanley Josef Stalin. De ver en cuando sigo teniendo en mente hacerlo.

No nos engañemos, Mark es un hombre muy inteligente y lleva trabajando y estudiando el negocio desde hace mucho tiempo. Está convencido de que la línea “Ultimate" va a salvar los cómics. Está seguro de que atraerán a todo un nuevo mercado a las tiendas, que será capaz de conducirlos hasta allí y volverlos adictos (y que con el tiempo probablemente terminarán pro sustituir a los antigüos fans). Estas series están diseñadas para abastecer al público con la esencia destilada de esos viejos conceptos, no son el viejo y añejo enredo de cuarenta años de sub-argumentos y arreglos de continuidad. Si el plan funciona, los lectores llegarán a las series con la mente intacta y las manos limpias y serán capaces de entender y obtener una experiencia completa con los títulos desde el principio.

Pero me parece que no va a ocurrir lo que se espera.

Quiero que comprendas mi punto de vista. Soy consciente de cuál es mi postura. Soy el hombre viejo y malvado. Soy el viejo que se retuerce las manos de pie en la esquina murmurando: "Esto no va a funcionar, recuérdolo. Al final de todo esto no saldrá nada bueno, simplemente espera y verás", mientras me meo encima con amargura. Soy el horrible y condenado viejo que no le gusta a nadie.

Porque creo que nunca va a ocurrir lo que tan esperanzadamente están esperando todos.

Los títulos Ultimate no van a salvar este negocio, aunque seguro que estarán excelentemente guionizados. Y aunque no conozco demasiado el trabajo de Mark Bagley, el dibujante de Ultimate Spider-Man, me parece que Adam Kubert, el de Ultimate X-Men, es un fantástico dibujante de acción. Y creo que las dos series serán buenos cómics de superhéroes.

Y ahí está el problema.

Sé que los nuevos aires en Marvel están logrando resultados muy positivos, pero es mejor recordar que sus buenas intenciones disfrazan intereses corporativos en lugar de filantrópicos (la última vez que Marvel intento llevar a cabo un movimiento similar haciendo acopio de gente importante, recuerda que estos se quedaron lisiados, su nombre se quedó envenenado y Diamond se convirtió en la mayor potencia del mundo del cómic), pero es cierto que están dando este paso por las razones correctas. Tenemos que salir y encontrar un nuevo público para arrastrarlo hasta las tiendas especializadas en cómic (y hacerlo en el menor espacio de tiempo posible).

Pero (y esto es un gran pero) todas estas acciones dan por supuesto que existe un masivo mercado que quiere leer cómics de superhéroes. Y si eso fuese cierto, entonces millones de personas habrían inundado la tienda de cómics más cercana después de ver la última película de Batman. De hecho, si eso fuese cierto, nunca habríamos visto la caída de la industria con nuestros propios ojos, porque un montón de personas se hubiesen sentido atraídas por el medio gracias a las películas y tendrían la intención de comprar títulos de vanguardia como “Dark Knight” y “Watchmen” o incluso otros cómics de superhéroes.

Abordar el problema acumulando recursos con la intención de hacer cómics de superhéroes realmente buenos no me parece que sea una solución demasiado sólida.

Es cierto que realmente el 99% de la audiencia de Matrix no sabía que lo que estaba viendo hincaba sus raíces en el género de los superhéroes. Y que la película puso de manifiesto que las tropas del género super-heróico pueden resultar accesibles al público masivo. Sin embargo, vestir a los X-Men como MATRIX, de cuero negro de arriba a abajo, ha sido como recorrer un largo camino sólo para entregar el mismo tipo de experiencia accesible. (Y a propósito de todo esto, he podido leer lo que creo que es la versión final del guión de la película de X-Men antes de que aterrice en el cine, y mientras la primera mitad me parece gratamente familiar, la segunda mitad está francamente desperdiciada.) En última instancia, los superhéroes son difíciles de tomar en serio. Y lo que de alguna forma quiere la audiencia masiva es que el producto se pueda vender en el mercado de entretenimiento masivo de acción violenta con cierta cualidad de seriedad.

De lo que estamos hablando en realidad es sobre ese tío virgen que puede correr por las paredes después de haber sido mordido por una araña y de un viejo calvo rico que vive en una enorme mansión remota con sus “estudiantes” vestidos de cuero.

No, al decir esto la verdad es que no estoy jugando limpio. Y tampoco lo está haciendo nadie en el mundo real.

Espero que la línea Ultimate sea un gran éxito. Espero que haga tremendamente ricos a mis amigos, para que les pueda pedir ayuda cuando a mi familia y a mí nos echen a la calle por culpa de mi miopía. Personalmente, estoy deseando leer el trabajo que han hecho mis colegas en esos títulos. Espero que atraigan a un montón de nuevos lectores del medio oeste que estén dispuestos a explorar todo lo que tienen que ofrecer.

Pero me parece que no va a ocurrir. Creo que al final no va a ser un cómic Marvel quien “salve el medio del cómic".

INSTRUCCIONES: Leed “La Fábrica de las Avispas” (Mondadori), de Iain Banks, escuchad “ODIN”, de Julian Cope.

La novela gráfica recomendada de hoy es PREDICADOR: RUMBO A TEXAS, de Garth Ennis, Steve Dillon y Matt Hollingsworth.

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