domingo, 22 de septiembre de 2013

COMENTARIOS SOBRE CRUMB 4: FOOLBERT STURGEON (FRANK STACK)

Varios autores ofrecen sus impresiones sobre Robert Crumb y su trabajo. Artículo aparecido en Blab nº3 (1988). Traducido por Frog2000. 

1. JAXON
2. KIM DEITCH
3. JOHN THOMPSON

4. FOOLBERT STURGEON

["Foolbert Sturgeon" es el seudónimo que utilizaba Frank Stack para dibujar cómics mientras evitaba la persecución de los censores. La carrera de este historietista underground empezó en The Texas Ranger Magazine para editar a continuación el primero de los varios tomos protagonizados por su personaje basado en "Jesús" ("The Adventures of Jesus"). También es el dibujante de "Our Cancer Year", con guión de Harvey Pekar, "Dorman's Doggie" o "Feelgood Funnies".]

En mi caso, ver Zap Comix por primera vez (Gilbert Shelton me envió copias por correo en noviembre de 1968) fue una revelación tan maravillosa como debió serlo para otros miles más, aunque no era la primera vez que veía la obra de Robert Crumb. En algún momento de 1965 había leído su "Fritz the Cat" en la revista Help! de Harvey Kurtzman, además de otro material en el Cavalier en 1967 y en el temprano "Head Comix" de Robert Crumb. Fritz estaba bien, pero "Head Comix" era brillante. Conocía a Gilbert desde por lo menos 1959, cuando se trajo sus historietas a la oficina del Texas Ranger Magazine, la revista mensual de humor de la Universidad de Tejas, y además habíamos estado viviendo en Nueva York entre 1961 y 1962, por lo que terminamos por convertirnos en grandes amigos.

Mientras estábamos allí, Gilbert y yo intentamos desarrollar algunas tiras de cómics para presentarlas a los "syndicates", con personajes e historias que sabíamos que nunca se podrían vender: su "Wonder Wart-Hog" y mis "Adventures of Jesus". Ambos intentamos colaborar con otros guionistas, Gilbert con un antiguo profesional que había escrito guiones de cómic para los "syndicates", y yo con Lynn Ashby, una joven tejana que en aquel entonces estaba trabajando en el servicio de noticias radiofónicas del New York Times, y que ahora es editora jefe del Houston Post. El editor asociado de Kurtzman en Help! era Chuck Alverson, que se llevó mi tira para presentarla en las oficinas de los "syndicates". Su respuesta a la tira, algo al estilo "King Arthur", fue que "la sátira no vende". Un editor de la revista le dijo a Gilbert que su estilo de dibujo en los cómics, aunque le parecía bastante gracioso, también era demasiado "poco sofisticado" para Nueva York. Lo que querían decir estos editores en realidad era que nosotros éramos demasiado jóvenes y que no querían pagar nuestras deudas.
Volví a la Escuela de Arte a finales de 1962, acabé el curso, y en 1963 conseguí un trabajo como profesor de dibujo, pintura e impresión. Continué dibujando "cartoons" como diversión para mis amigos y para mí, y le envié casi todo lo que estaba haciendo a Gilbert para ver cuál era su reacción. Siempre había sido el mejor público de todos. Empezó a publicar "Wonder Wart-Hog" en algunas revistas y finalmente se convirtió en el editor de los dos números del "Wonder Wart-Hog Magazine". Mientras tanto, se encontraba gravitando entre Nueva York, Austin y el sur de California, y se esforzó mucho para que publicasen mis historietas en las revistas y periódicos que o bien fundaba o con los que se asociaba, como el "Charlatan" y el "Austin Iconoclastic Magazine", y más tarde en el "The Rat" de Nueva York. En julio de 1968 me escribió una carta desde California (eran las primeras noticias suyas en lo que llevábamos de año): "He empezado a auto-editarme un pequeño comic book que va a ser distribuido de forma "underground" a través de las tiendas psicodélicas de todo el país y debería salir de la imprenta en una semana. Se llamará "Feds ´n´ Heads"..." Te envío una copia porque de otra forma nunca podrás ver una en Columbia (¿o es que me estoy equivocando al pensar sobre la escena de Missouri de esa forma?) Si alguien me hubiese dicho cinco años antes cuántos "colgados", rojos y radicales iba a haber en Austin en 1968, nunca me lo hubiese creído..."

El 14 de noviembre (dos semanas después de que Richard Nixon fuese elegido como presidente), escribió: "He decidido quedarme en San Francisco durante un tiempo... aquí he conocido a una pandilla de historietistas, y ahora mismo hay en marcha una escena muy activa. Te envío el Zap Comix 1 y 2 como ejemplo. La dirección de Robert Crumb es: 705 Clayton, San Francisco. Acaba de aparecer otro comix book parecido, se llama "Bijou Funnies". Para conseguir una copia tienes que escribir a Jay Lynch, 1757 N. Mohawk, Chicago... Además, aunque es más difícil de encontrar, también tienes el "Snatch Comics", de R. Crumb y S. Clay Wilson (un asalto total de pornografía y obscenidades, lo venden bajo el mostrador por 50 centavos o un dólar)".

Pero no es que Gilbert tuviese exactamente razón sobre la escena de Missouri. La gente se estaba trayendo Zaps cuando volvían de California, y había algunas publicaciones "underground" a la venta bajo los mostradores en algunas de las "Head Shops" y en algunos quioscos. La Universidad de Missouri tenía su propia protesta en marcha contra la guerra de Viet Nam, con policías que entraban en pánico y llamaban a la Guardia Nacional.
Lo más revelador que destaparon "Feds ´n´ Heads" (donde se presentaba a "Those Fabulous Furry Freak Brothers"), Snatch y Zap era que cualquiera se podía publicar cualquiera de sus dibujos. Como había dicho Robert Crumb en una ocasión: "¡Antes me auto-censuraba!" Pero la alegría que sentí al ver las historietas de Crumb y S. Clay Wilson en Zap era mucho más consecuencia de la sensación de apertura de posibilidades. Las posibilidades se habían destapado. ¡Y su material era muy bueno! Tal y como Gilbert describía a Crumb en una postal que me envió: "Es un verdadero genio, no un farsante". Las páginas de Zap eran salvajes y ferozmente divertidas, sin compromisos ni sentimentalismos, eran desafiantes. Trataban sobre nuestras vidas y nuestro mundo. Whiteman, Flakey Foont, Mr. Natural y "The Old Pooperoo" se convirtieron de forma instantánea en mitología. ¿Era Flakey Foont el propio Crumb? Eso es lo que hubiese pensado si Crumb no se hubiese presentado en la portada de los dos primeros números como un absurdo, idealista, enfadado y neurótico, además de (tal y como se había retratado a sí mismo a continuación) intelectual obsesionado con el sexo. Ese incorregible y reprobable R. Crumb se había convertido a sí mismo en un personaje de cómic. En Zap se nos estaba presentando un talento enormemente creativo en su propio terreno, alguien que había alcanzado su máximo potencial, definiendo las fantásticas posibilidades de un medio que había sido demasiado despreciado hasta entonces -su medio- el COMIC BOOK.

Los otros dibujantes de esos primeros Zaps probaron las enormes posibilidades que existían para otros artistas. Con su tira de cómic de los Freak Brothers, finalmente Shelton reafirmaba su talento para hacer cómics (algo evidente desde hacía años), y por fin lo sacaba adelante con facilidad y gracia, con profunda inteligencia y con mucho talento como narrador. La obra de Victor Moscoso no era demasiado divertida. En su lugar era misteriosa y surrealista, un verdadero heredero del "Little Nemo" de Winsor McCay. Pero para conseguir un impacto inmediato, lo mejor eran los extraños piratas y motoristas de S. Clay Wilson, que aparecían como los personajes más desafiantes del título. Eran imperdonables, intransigentemente ofensivos. Sus viñetas sobresaturadas, reminiscentes de algunas clásicas tiras humorísticas como el "Smokey Stover" de Bill Holman, y las parodias de Will Elder para el Mad, estaban llenas de bellas composiciones. Estas sobrenaturales e imposibles aventuras estaban acompañadas de diálogos inconscientes capaces de desarmarte y de una elegante y burlona narrativa heroica. Con el añadido de Rick Griffin, "Spain" Rodriguez y Robert Williams, Zap se convirtió en el centro del movimiento "underground". De repente parecía que el país estaba lleno de autores, simplemente esperando su oportunidad de demostrar lo que eran capaces de hacer. ¿Parecía? Era verdad. Aparecieron muchos talentos a tener en cuenta y los comic books underground florecieron durante los siguientes años: algunos artistas se quedaron de forma muy breve, como Will Hatcher (Bill Klapp), pero otros fueron contribuyentes permanentes: Trina Robbins, Shary Flenniken, Bill Griffith, Jay Lynch, Greg Irons, Kim Deitch, Justin Green y Ted Richards. El "boom" no duró demasiado, tan sólo tres o cuatro años, hasta la gran escasez que se produjo en la primavera de 1973.
En cuanto al efecto que Zap tuvo en mí, fue como un chute de adrenalina, un profundo estremecimiento psíquico cercano a lo erótico. Gilbert y la "Pandilla Tejana", que incluía a Fred Todd y Dave Moriaty, lanzaron The Rip Off Press, y mi "New Adventures of Jesus" fue uno de sus primeros proyectos. Se editó en noviembre de 1969, un par de meses antes de "Hydrogen Bomb Funnies", que también incluía otra historia de "Jesus". Después me dediqué a dibujar más de cuatro tomos tan rápido como pude: "Jesus Meets the Armed Services", en 1970, "Feelgood Funnies", en 1971, y "Amazon Comics" y "Jesus Joins the Academic Community", en 1972.

Gilbert Shelton y Rip Off Press son los responsables directos de que yo crease todas esas tiras de cómic, así como de su publicación. Incluso gané un poco de dinero con ellas, aunque no demasiado. Lo mejor de trabajar para Rip Off fue que publicaron todo lo que les enviaba, y nunca me dijeron que cambiase ni una coma. Incluso procedieron a limpiar mis pésimas separaciones de color. Fueron capaces de coger por banda la oportunidad económica, la indignación pública y los grumos de la crítica. Yo no viajé a San Francisco hasta 1979 (aunque ya lo había visitado antes, en 1961) y nunca llegué a conocer a Crumb o a Wilson. Rip Off Press, The Print Mint, Last Gasp y editores como Gary Arlington, Denis Kitchen y Jay Lynch, entre otros, mantuvieron el underground con vida para los artistas tanto como pudieron. Nunca se volvieron mezquinos o codiciosos. Parecía como si todos entendiesen el valor que tenía animar a los artistas para que hiciesen sus propias cosas.
Crumb y Shelton fueron, y siguen siéndolo, el centro de todo. Tan sólo con mirar su trabajo me dan ganas de esgrimir mi lápiz y ponerme a dibujar. El underground parece estar moribundo en la actualidad, pero en esencia es porque las antiguas fórmulas económicas han cambiado, y básicamente, las vías de distribución a través de las "headshops" se han agotado. Robert Crumb sigue siendo tan bueno y sigue tan activo como siempre, contribuyendo de forma regular a la revista Weirdo, editada por Aline Kominsky. Shelton vive en París, donde es una celebridad, y publica su obra en varias revistas de cómic europeo, así como en este país a través del trimestral "Rip Off Comix", editado por Fred y Kathe Todd.

En mi opinión, Crumb es el mejor artista de comic book que ha existido nunca, y Shelton es su mayor competidor. Los primeros números de Zap, incluso aunque se vean como "comic books" humildes, son capaces de competir con el mejor arte y literatura del último par de décadas. Crumb y Shelton son tesoros nacionales junto a James Thurber, Rockwell Kent, John Ford y Elzie Segar.

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