jueves, 12 de septiembre de 2013

DICTADORES AMISTOSOS 4: RAFAEL LEÓNIDAS TRUJILLO, por Dennis Bernstein, Laura Sydell y Bill Sienkiewicz.



4. Rafael Leónidas Trujillo.
Pesidente de la República Dominicana.

Los EE.UU. ocuparon la República Dominicana en 1916 y crearon la Guardia Nacional para poner a Rafael Leonidas "El Jefe" Trujillo en el poder. El hecho de que Trujillo hubiese tenido un consejo de guerra por secuestro y violación en 1920 no impidió su ascenso al poder o manchar su relación con los EE.UU. Como dictador de la República Dominicana durante 30 años, Trujillo tenía cierta inclinación para la auto-adulación, nombrando a la capital del país como "Ciudad Trujillo" y comparándose con Jesucristo. También puso su sello personal en todo. En las bombas de agua de la aldea: "Sólo Trujillo nos da agua para beber." En una residencia de ancianos: "Trujillo es el único que nos da refugio."

Trujillo ganó las elecciones presidenciales de 1930 con más votos que votantes había registrados, pero siempre y cuando él siguiese siendo anticomunista, Washington seguiría feliz, por lo que solía invocar el anticomunismo para justificar las deportaciones en masa, las torturas y las ejecuciones sumarias. Los trabajadores que pidieron aumentos salariales fueron etiquetadas como "comunistas" y fusilados en el acto, al igual que los campesinos que intentaron detener la confiscación de sus tierras por parte de Trujillo. Con el tiempo controló más del 80% de las plantaciones de azúcar del país, utilizando el trabajo esclavo proporcionado por el vecino país de Haití para obtener altas ganancias. Pero en 1937 decidió culpar a los trabajadores haitianos de la bajada de precios del azúcar y masacró a 20.000 de ellos. Trujillo fue finalmente asesinado por la CIA en 1961, después de que intentase matar al presidente Rómulo Betancourt de Venezuela debido a las críticas de éste al brutal régimen de Trujillo. ¡Fue entonces cuando la Infantería de Marines dio a conocer el hecho de que nuestro "aliado" Trujillo era un violador condenado!



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1 comentario:

Anónimo dijo...

Pese al sr. Vargas LLosa, no dejen de leer "La fiesta del Chivo".
obra maestra.

por contra, no se les ocurra ver la versión "película".

saludos

ipe.