martes, 24 de septiembre de 2013

COMENTARIOS SOBRE CRUMB 6: TRINA ROBBINS

Varios autores ofrecen sus impresiones sobre Robert Crumb y su trabajo. Artículo aparecido en Blab nº3 (1988). Traducido por Frog2000. 

1. JAXON
2. KIM DEITCH
3. JOHN THOMPSON
5. JOEL BECK

6. TRINA ROBBINS. 


[Guionista y dibujante de tebeos, la historietista editó el primer comic book realizado completamente por mujeres: "It Ain´t Me, Babe Comix". Entre el resto de su producción destaca la antología Wimmen Comix, sus trabajos para Marvel y DC y sus libros donde se analiza el cómic y las autoras que han contribuido al medio: "Women and the Comics" (escrito a cuatro manos con Catherine Yronwode), "A Century of Women Cartoonists", "The Great Women Superheroes", "From Girls to Grrrlz: A History of Women’s Comics from Teens to Zines", "The Great Women Cartoonists" y "Pretty In Ink". También fue la co-creadora del personaje de Vampirella para la editorial Warren y recientemente ha adaptado las novelas de Honey West, la primera detective femenina del "pulp". Web de la autora.]

En el invierno de 1968 trabajaba y era la propietaria de una boutique en el "East Village" de Nueva York (en realidad la tienda estaba en el Lower East Side), donde solía cambiar ropa con el editor y los empleados de The East Village Other (EVO) a cambio de que incluyesen gratuitamente anuncios de mi tienda en su periódico. En realidad, los anuncios eran tiras de cómic, pero pasaban tan desapercibidas que la gente ni se daba cuenta de que eran anuncios. Por lo que de alguna forma estuve esponsorizando mi propio cómic. En realidad, en aquella época los comix underground se encontraban en la Edad de Piedra. Existían como tiras de una sola página que aparecían en los periódicos underground. Cuando conocí lo que hacía "Spain", su material me resultaba bastante familiar, porque había visto alguna de sus primeras tiras en el EVO (una se titulaba Captain High.) Pero la que más me inspiró para dibujar cómics underground fue Gentles Tripout, de Panzika (qué más tarde supe que era una mujer, Nancy Kalish), y que descubrí en 1966. También había visto el trabajo de R. Crumb en Yarrowstalks, e incluso algo de material anterior, creo que en la revista Help!, y pensé que era brillante. En aquellos tiempos su obra era muy dulce, y lo que más me impresionó fue la apariencia nostálgica de su estilo. Sin embargo, no creía que los cómix underground tuviesen la oportunidad de aparecer bajo otra forma que no fuese la de tira de periódico. Quiero decir, los únicos cómics que había visto antes eran los de Marvel y los de DC. 

Gracias a mis propias experiencias durante el invierno anterior había aprendido que febrero era un mes terrible para las boutiques (nadie compraba), así que alquilé mi apartamento y regresé a California para quedarme durante un mes. Había estado en Los Ángeles antes, pero me había mudado a Nueva York y a veces regresaba para visitar a mis amigos. Un día me fui de viaje a San Francisco y me reuní en el aeropuerto con algunos amigos que sabían que yo estaba metida en las tiras de cómic underground, así que conocían bien cual sería mi reacción cuando me pasaran una copia del primer Zap sin decirme una sola palabra. Y reaccioné tal y como se esperaban. ¡Me impresionó del todo! Por primera vez pude darme cuenta de las posibilidades del medio. Una de ellas era que no había por qué restringirse a dibujar tiras para los periódicos underground, en realidad, ¡podías hacer tu propio comic book! No podría ni empezar a describir la revelación que supuso: probablemente fuese muy parecida a la de los cristianos renacidos que descubren de nuevo a Jesús. De alguna forma, saber que podía hacer mi propio cómic era muy a parecido a convertirme en un cristiano renacido.
Estuve viviendo una semana en el apartamento victoriano de mis amigos al que se accedía cruzando la calle desde el Golden Gate Park, buscando a Crumb por Haight Street. En algún momento me lo perdí. Su esposa y él habían estado pateando las calles y vendiendo copias de Zap a los transeúntes. Medio año después volvieron a Nueva York, y finalmente pude conocerlo. Era la época en la que estaba cambiando su estilo psicodélico nostálgico por uno misógino violento que caracterizaría su trabajo a lo largo de los sesenta y gran parte de los setenta. 

Crumb acababa de dibujar sus nuevas tiras de estilo misógino, y yo me las leí impacientemente, esperando que fuesen otro de sus típicos cómics bonitos. En cuanto acabé, ¡me había quedado horrorizada! Eran completamente hostiles con las mujeres. Ahora se suelen escuchar términos como "liberación de la mujer" (no creo que en esa época se hubiese acuñado todavía), pero sabía lo que era la hostilidad en contra de la mujer cuando la veía. Y en esa tira, al igual que en el resto de las que la siguieron, había muchísima. Lo que me pareció más frustrante de todo fue que ninguno de los hombres que dibujaban cómics pareció darse cuenta de la hostilidad de la obra de Crumb (incluso aunque el propio Crumb llegase a admitirlo abiertamente por lo menos en tres ocasiones en sus cómics impresos), por lo que mi insistencia sobre su actitud contra la mujer me metió en muchos problemas en el negocio del comix underground. Para esos tíos Crumb era sagrado, y criticarlo era un pecado que podía llevarte al ostracismo.

Recuerdo una entrevista que le hizo un conocido a Crumb para el EVO, en la que Crumb mencionaba que yo le había empezado a acusar de ser hostil con las mujeres en su obra. El entrevistador defendía a Crumb diciendo: "Seguro que es cierto, pero sé que te estás poniendo en el papel de un niño pequeño, y todos los niños pequeños odian a las mujeres". Y Crumb le replicaba: "No, la verdad es que no pretendo ser un niño pequeño. Sólo soy yo, alguien de 26 años, ¡y soy tremendamente hostil con las mujeres!"
Me parece raro que la gente haya pasado por alto la oscuridad que se puede encontrar oculta en la obra de Crumb. Quiero decir, el resto de historietistas underground (por supuesto, todos hombres), solían decirme que todo era una sátira, y que yo no tenía sentido del humor. ¿Pero qué jodido humor se puede encontrar en la violación y el asesinato? (Por supuesto, los hombres SIEMPRE están diciendo que las mujeres no tenemos sentido del humor.) Es irónico, pero para empezar, las veces que he dibujado cómics que muestran gran hostilidad contra los hombres (y lo he hecho como respuesta a la gran difusión de sentimientos contra la mujer que los artistas underground desparramaron a principios de los setenta), los HOMBRES han reaccionado salvajemente con comentarios como "esconde de una vez los cuchillos" y otros parecidos.

Supongo que lo peor de todo todo es que Crumb se ha convertido en una especie de héroe cultural, sus cómics le dicen a todo el mundo que está bien dibujar cosas brutalmente misóginas. El fenómeno del comix underground de los setenta, tan lleno de odio contra las mujeres, con violaciones, degradación, asesinato, torturas, se puede atribuir al estilo de cómic que empezó a cultivar Crumb. 

Pero lo más extraño de todo fue cuando la revista People publicó un artículo sobre Crumb en 1985, donde hablaba sobre lo preciosos que eran cómics como "Keep On Truckin´", Fritz the Cat, Mister Natural, y quizá algunos de los desnudos femeninos donde se mostraban los pechos. Me parecía como que esa gente no se había leído la obra de Crumb, porque no tenían conciencia de las cosas realmente ESPANTOSAS que ha dibujado: Jumpin´ Jack Flash follando con un montón de chicas hippies muertas, Angelfood McSpade follada mientras su cabeza está sumergida en una baza, la chica pollo a la que "Cute Little Bearzy Wearzie" le corta la cabeza, Forky O´Donnell apuñalando a su novia hasta la muerte con un tenedor y mostrándole el cuerpo a un amigo, que le contesta, "¡Follémonosla!"
Irónicamente, así como R. Crumb es el responsable del nacimiento del comic book underground, también lo es de su muerte. Porque era como una especie de héroe de la cultura, sus cómics se convirtieron en la principal inspiración para los historietistas underground novatos y "wanna be´s" que adoptaron completamente su estilo con una misoginia rampante, a menudo convirtiendo la de Crumb en algo bueno en comparación. Pronto las estanterías estuvieron repletas de comix underground en los que aparecían escenas de violación y otras de las cosas degradantes en contra de la mujer que se les ocurrían a los guionistas y dibujantes. Las entrañas, generalmente de mujeres, llenaban el paisaje hasta los topes en un fenómeno de violencia contra las mujeres que creo que nunca antes había existido en el medio. Desafortunadamente (o quizá afortunadamente), estos wanna-be´s carecían del talento de Crumb, así que las estanterías permanecieron repletas de misoginia PÉSIMAMENTE DIBUJADA. El trabajo de algunos de ellos, como el de Rory Hayes, era tan malo que durante un tiempo no pasaron de ser aficionados, porque hay un límite para lo que la gente puede tragar, y pronto el público alcanzó ese límite.

Ciertamente me quito el sombrero ante Crumb por haber iniciado el movimiento del comix underground, pero me da mucha pena que en Albuquerque eligiese la dirección equivocada.

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