viernes, 25 de mayo de 2018

ENTREVISTA CON ALAN MOORE EN AMAZING HEROES, 1985 (1 DE 3)

Entrevista de Kim Thompson para Amazing Heroes nº 71, 1985. Traducción: Frog2000.

En una época de Millers y Chaykins, Byrnes y Hernandezes, de Sims y Simonsons, o por decirlo más rápidamente, en una era en la que los guionistas-dibujantes de cómic son los que cortan el bacalao, Alan Moore sigue siendo alguien que trabaja  "únicamente" de guionista.

"Únicamente" de guionista. Lo mismo que el Gran Cañón es "únicamente" un agujero en el suelo. O que el show de Mary Tyler Moore es "únicamente" una comedia.

Pero mira tú por dónde, en el caso de Alan, el tema de ser "únicamente un guionista" no es estrictamente cierto. En sus primeros tiempos como dibujante profesional de cómics, justo en el cambio de la década, Alan estuvo trabajando como dibujante, creando las clásicas tiras satíricas de culto tituladas "Roscoe Moscow" y "The Stars My Degradation" para el semanal de rock británico Sounds, así como el encantador humor destilado en "Maxwell The Magic Cat" para un periódico local.

Alan pronto abandonó sus ambiciones de trabajar como artista y decidió buscar un empleo remunerado como guionista de cómics. Siguiendo el consejo de su amigo, el guionista de cómics Steve Moore (sin relación), Alan empezó a abrirse camino en dos de las editoriales de cómics más grandes de Gran Bretaña, Marvel UK e I.P.C. (hogar de Juez Dredd), produciendo historias para las franquicias Star Wars, Dr. Who y argumentos para títulos tan inverosímiles como "Ro-Jaws Robo Tales" y "Time Twisters".

Sin embargo, la estrella de Alan se convirtió en nova cuando Dez Skinn, antiguo editor de Marvel UK, abandonó esta editorial para crear la revista Warrior e invitó a Alan a unirse a él en su aventura. Cuando apareció el primer número de Warrior en el verano de 1982, el genio de Alan estaba representado en la revista con dos innovadoras tiras. Una de ellas era "Marvelman", una renovación radical de un superhéroe británico de los sesenta que en realidad era una especie de spin off del Capitán Marvel. Junto con los artistas Garry Leach y (más tarde) Alan Davis, creó la novedosa y más convincente crónica sobre el tema de los superhéroes en 20 años. La otra era "V for Vendetta", una distopía salvaje ilustrada por David Lloyd que pronto se hizo famosa por su severos y temperamentales dibujos, así como por su atmósfera escalofriante y opresiva y su brillante e innovadora narrativa.
El trabajo de Moore en estas dos tiras se convirtió en un éxito instantáneo entre los fans británicos, que respondieron otorgando a Alan todos los principales premios Eagle de 1982 y 1983. Mientras, Alan siguió sacando más entregas de ambas series, pero también deslumbró con una sorprendente continuación de la saga del "Captain Britain" [Capitán Britania] (que la mayoría había dado por perdida), el retorcido "DR and Quinch" para el 2000 AD, la igualmente extraña "BoJeffries Saga" [La Saga de los BoJeffries] para Warrior y mucho más.

Moore pronto contó con bastantes admiradores en los Estados Unidos, entre ellos Len Wein. Len había estado buscando a un nuevo guionista para la revivida serie Swamp Thing [La Cosa del Pantano] que estaba editando. Tampoco es que el título, engendrado principalmente para cosechar los dudosos beneficios de la inmortalización del personaje en la tremebunda y espantosa adaptación cinematográfica de 1982, hubiese encandilado la imaginación de los lectores, y eso a pesar de la presencia del a menudo brillante e inquietante equipo artístico de Steve Bissette y John Totleben. Len pensó que Alan sería capaz de proporcionar esa chispa. Y es lo que hizo.

Después de un número "puente" que eliminó parte del peso muerto de números anteriores, el primer ejemplar "auténtico" de Alan para la Saga de La Cosa del Pantano, titulado "The Anatomy Lesson" (Lección de Anatomía, nº 21), sorprendió a los lectores que no estaban familiarizados con el talento de Moore y su modus operandi. Con un buen golpe de efecto en la trama, el guionista redefinió la naturaleza de su héroe y su razón de ser, y se lanzó en pos de una serie de verdaderas historias aterradoras. La prosa enérgica, evocadora e increíblemente inventiva de Moore, su oído para los diálogos agudamente desconcertantes, y su sentido del horror genuinamente inspirado se combinaron para crear un clásico instantáneo.

Casi de la noche a la mañana, Swamp Thing empezó a ser admirada entre críticos, colegas de profesión, editores y estudiosos del cómic. Como resultado, Alan se convirtió en uno de los productos más apreciados del medio. Dado que Warrior había comenzado a trastabillar, con algunos rumores de discordia entre sus trabajadores, Alan empezó a tener algo de tiempo libre entre las manos, y se lanzó alegremente sobre el mercado estadounidense como un niño que entra en una tienda de juguetes. El material de Moore empezó a aparecer en los lugares más insólitos: una historia del Vigilante en dos partes, varias historias cortas de ciencia ficción para las series de los Omega Men y Green Lantern, una historia de Green Arrow en Detective, ¡incluso una serie de complemento para American Flagg!, y anunciados para esta fecha, aunque aún no se han publicado, algunos one shots e historias para Superman Annual y un guión de Mr. Monster, así como un proyecto aún sin título para Fantagraphics Books y la serie de 12 números de Watchmen para DC.

Nuestra entrevista atrapa a Alan en la cresta de la ola, algo perplejo pero satisfecho, construyéndose alegremente una reputación como uno de los mejores artesanos del cómic de la década. Trabajando "únicamente" como guionista, lo mismo que Napoleón solo fue un tipo bajito que comandaba a un puñado de soldados.
AMAZING HEROES: Empecemos por el aquí y ahora. En este momento estás escribiendo uno de los comic books más admirados, respetados y aclamados del país: Swamp Thing. ¿Cómo te hace sentir su éxito instantáneo?

ALAN MOORE: Bueno, estoy algo aturdido. La aceptación de Swamp Thing fue mucho más rápida de lo que esperaba. Porque es un título de terror en un medio predominantemente dedicado a los superhéroes, así que la verdad es que no me esperaba nada parecido. Pero estoy plenamente satisfecho. No sé, creo que a veces la gente es un poco más amable conmigo de lo que quizás me merezco. Cuando reviso el trabajo de Swamp Thing que he hecho hasta ahora, hay algunos números que me siguen gustando, pero sé que si hubiese tenido algo de tiempo extra, podría haber escrito mejor un par de ellos. Creo que la gente tal vez debería ser un poco más dura, más severa, pero supongo que pronto todos los críticos de The Comics Journal empezarán a clavarme sus garras, por lo que tal vez debería disfrutar de la adulación mientras aún dure. 

AH: ¿Cómo explicas ese éxito?

MOORE: Creo que si hay algo que haya atraído a la gente a Swamp Thing, es que entre Steve, John y yo quizás hayamos añadido mucha profundidad emocional y realismo a las historias. Y de alguna manera eso ha sido capaz de afectar al lector. Espero que eso es lo que hayamos conseguido. Idealmente, nos gustaría que alguien se terminase una copia de un número de Swamp Thing y experimentase algún tipo de sensación en lugar de tener la sensación de haber perdido cinco o diez minutos. Nos gustaría pensar que, de alguna manera, hemos presionado los botones adecuados de la gente que no se suelen presionar tan a menudo, proporcionando una experiencia en un nivel u otro. Si ese es el caso, eso podría explicar por qué los lectores creen que en comparación con los títulos que se mantienen en un nivel de entrenamiento más superficial, Swamp Thing es tan refrescante. Es algo a lo que deberían responder los lectores. Pero en su mayor parte, me he quedado desconcertado por todo el fenómeno, así que he dado un paso atrás y he empezado a observar más detenidamente lo que ocurre con completo desconcierto. 
AH: Hablas de inyectar emoción en el trabajo. ¿Crees que esa emoción también aparece cuando estás trabajando en la serie? En otras palabras, ¿te asustas / te repele / te diviertes cuando estás escribiendo? 

MOORE: ¡Oh, sí! Claro que sí. Si lo haces de la forma más adecuada, lo verdaderamente crítico de la escritura es intentar llegar a un nivel de psicoanálisis sobre tu propia persona. Tienes que examinar tu propio personaje e intentar resolver las áreas que más te molestan, las zonas en las que preferirías no pensar, sobre las que no querrías hablar y, desde luego, sobre las que nunca querrías escribir [risas]. A menudo me doy cuenta de que si tengo que tratar con un personaje particularmente vil, aborrecible o malvado... si los miras lo suficiente, todos tienen ciertas facetas que tal vez repriman, o que no se usan muy a menudo, y cuando escribes y trabajas en el desarrollo de los diferentes personajes, debes mirar esas facetas [en ti mismo] y agrandarlas, convertirlas en personajes válidos para las páginas del cómic. Creo que este sistema también funciona en el terror. Es muy difícil poner el dedo sobre el punto exacto que te molesta en ciertas historias... es como si hubieses leído algo en las noticias, y te dieses cuenta de que hay algo que te perturba, que te hace sentir un poco mareado, pero tienes que analizarlo minuciosamente para descubrir de qué se trata. Creo que si cuando escribo Swamp Thing solo se me ocurriese una idea y pensara: "Ah, sí, eso suena aterrador", entonces estaría haciendo trampa. Porque si no va a asustarme a mí, dudo mucho que asuste al lector. Intento que me atormente un poco, se parece a esa máxima de que para crear es necesario sufrir y todo eso. Un artista debería sufrir, así que, ¿por qué no debería intentarlo? 
AH: Hace poco estuve hablando con un guionista que me dijo: "Gracias a Dios Alan es un débil argumentista, de lo contrario, todos tendríamos que unirnos y asesinarlo". 

MOORE: [Risas]. Puede que tenga razón. Creo que algunas partes de mi trabajo se resienten de vez en cuando... Hay ciertas zonas de las historias a las que no puedo prestar tanta atención como me gustaría, dado que mi tiempo es finito. A veces me quedo satisfecho con los argumentos, a otras me parecen más flojas. Supongo que a veces pueden parecer débiles porque quizá no tengo el mismo respeto por las argumentos que algunos guionistas estadounidenses. Veo el desglose de la historia en términos ligeramente diferentes. No creo que la trama sea el todo y el fin en sí misma. La trama es como un vehículo para la historia real tal como lo puede ser el lenguaje, o la utilización de varias técnicas literarias. El argumento no es de lo que debería tratar la historia. Es algo que está ahí simplemente para que aquello de lo que trata sea mejor. Por ejemplo, si revisas el número "Ritos de Primavera" de Swamp Thing [nº 34], te puedes dar cuenta de que no posee ningún argumento en absoluto. Es solo una especie de encuentro psico-sexual en algún pantano. Y la verdad es que podría haberlo escrito en una página. No todo tiene por qué tener un argumento, pero obviamente en esa historia, el cómic no trata sobre ese argumento en particular. No estoy intentando disculpar mis débiles argumentos, porque hay casos en los que he sido obviamente tan culpable de escribir un argumento débil como cualquier otra persona, aunque puede que en algunos casos la trama no sea lo más importante de una historia en particular. No es algo que crea necesario darle tanta importancia. A veces se consiguen cómics increíblemente densos porque los guionistas se sienten obligados a enlazar cada elemento de la trama, así que mientras los personajes van caminando solos, o están peleando, empiezan a aparecer bocadillos de pensamiento con un gran diálogo expositivo y otras cosas que intentan explicar todo el argumento. Y cuando lo miras, en muchos casos la trama en sí misma tal vez no sea terriblemente emocionante o efectiva. Y toda la historia parece ser solo un ejercicio para explicar el argumento a los lectores. Es algo que en mi caso intento evitar. He descubierto que en muchos casos, sobre todo en los títulos que más he disfrutado, la trama no era lo más importante. Más bien se trata de un estado de ánimo que el autor intenta expresar a través de su personaje. Creo que los cómics están demasiado orientados hacia lo que indica el argumento, por lo que tienden a cumplir con los estándares que se les suele aplicar. Lo que yo intento es acercarme al medio con una técnica de escritura que haya absorbido cierta cantidad de estándares externos al cómic. Tampoco puedo hacerlo siempre, pero por ejemplo, a veces se me ocurre una idea para la estructura (algo que me parece técnicamente interesante y que se debería probar) y que será el germen de la historia. Tal vez suene un poco indulgente conmigo mismo, pero puede que se me ocurra una idea para la estructura, algo que luego veré si se puede adaptar, y eso es lo que me proporciona la historia. Si quieres, puedes usar un punto de partida diferente. No tienes por qué comenzar con una historia y un guión consolidados. Puedes comenzar con una idea acerca de cómo se podría utilizar el lenguaje, o una idea de cómo hacer un corte entre una secuencia y otra. Hay muchas cosas que todavía no se han probado. A menudo intento hacer algo que solo tenga un argumento más rudimentario. El anual de Swamp Thing era básicamente la historia de Orfeo, alguien que atraviesa el inframundo del punto A al punto B, sin una trama real más allá de todo eso. Pero creo que la historia tenía efecto más allá de su mecánica. De todos modos, por eso intenté hacerlo de esa forma. Pero sí, a veces otras personas pueden ver tu forma de escribir mucho más claramente de lo que puedes verla por ti mismo. 
AH: Sé que has experimentado con el sistema llamado "estrategias oblicuas" de Brian Eno, donde se utilizan elementos aleatorios para poner en marcha una obra. ¿Quieres hablarnos un poco sobre el tema? 

MOORE: ¡Oh, claro! No suelo pensar en la escritura como si fuese una ciencia. No deberíamos dar nada por hecho. Deberíamos observarlo y luego separarlo en sus componentes como si fuese una construcción hecha de ladrillos, y luego deberíamos desmontar aún más esos ladrillos... para intentar examinar la mecánica de los mismos. Algunas historias funcionan por una razón determinada, y algunas otras por una razón completamente diferente. En cuanto a Swamp Thing, que sin duda es la cosa más extensa que he escrito hasta la fecha, algo de 25 páginas mensuales, (después del relativo lujo de haber escrito seis u ocho páginas por mes para Warrior,) he descubierto que dado que tengo que cubrir tanto terreno con todas esas páginas como me resulte posible, junto a Steve y John hemos intentado esforzarnos y pensar en formas diferentes de contar historias para evitar caer en la rutina. Creo que hemos dado con algunas cosas absolutamente experimentales. No sabemos si alguna podrá funcionar, como uno de los números escritos completamente en un idioma alienígena seudo-joyceano, tal y como hicimos en "Pog" [nº 32]. Estas cosas simplemente van evolucionando a medida que me voy fijando en la historia. El ángulo experimental es uno de los elementos que considero más importantes de mis guiones. Es de lo más importantes de mi estilo de escritura. Es lo que más me interesa. La caracterización y el resto son todo cosas a las que suelo prestar atención, pero me fijo mucho en el diálogo, intentando ver qué efecto se puede conseguir. Si omites los recuadros narrativos en algunas historias, pero no los globos de pensamiento, conseguirás un cierto efecto. Si colocas muchos recuadros llenos de subtítulos y una secuencia narrativa, tendrás otro efecto. Cuando empiezas a examinar estas cosas te das cuenta de qué es lo que se imprime en la página del cómic afecta realmente al lector, y una vez que lo has aprendido y lo entiendes, entonces me parece que puedes usarlo para mejorar tu trabajo. Me gusta dar con cosas con las que poder trabajar en un proceso continuo de experimentación, y probablemente es una actitud que he tomado prestada de Eno, y de varias cosas ajenas a los cómics -literatura-, ese tipo de cosas. O de las estrategias oblicuas. Tampoco es que las use tan a menudo, porque es muy difícil hacerlo correctamente, pero de vez en cuando, si me veo absolutamente atrapado por la rutina, cogeré el paquete de tarjetas y las echaré un vistazo. Seguro que en las cartas habrá algún tipo de argumento completamente irracional y aparentemente irrelevante acerca del que tendrás que empezar a reflexionar, y solo por el hecho de pensarlo dejarás atrás la rutina en la que estabas. Un par de minutos más tarde te podrás dar cuenta de que las ideas echan a volar de nuevo. Empezarás a pensar de otra forma. Es un proceso muy mecánico, pero creo que en mi caso funciona, y al menos hasta cierto punto, puedo eliminar algunas de las historias aburridas, malas y sin garra que de otro modo podría haber escrito.

(Continuará)

martes, 15 de mayo de 2018

THEORETICAL GIRLS

 El 13 de mayo falleció Glenn Branca con 69 años. Su legado, a veces inabarcable, otras ligeramente audible, la mayoría de ocasiones de escucha excitante, sigue expandiendo por sí solo la música en nuevas direcciones en este S. XXI que tanto necesita de lo viejo para poder hacer algo novedoso (ay, la imaginación...) Mi disco favorito de su ingente producción es "The Ascension" (1981), seguido muy de cerca por cualquier cosa que caiga en mis manos de Theoretical Girls. Intentando honrar su memoria, traduzco un extenso artículo (2002) de Dan Warburton que apareció en Paris Transatlantic Magazine a cuenta de una recopilación de Theoretical Girls (en Acute). 

Traducción: Frog2000

THEORETICAL GIRLS 

En el comunicado para la prensa de Acute [sub-sello de Carpark Records -Washington DC- especializado en rescatar punk, rock y post-punk] se indica: "Theoretical Girls puede ser el grupo más influyente que hayas escuchado nunca". Bueno, eso es discutible: yo votaría por la formación original de The Theatre of Eternal Music (a menos que tengas la suerte de poseer uno de esos horribles bootlegs), pero el finalmente reeditado álbum de Theoretical, perdido hace tiempo (o por lo menos en su mayor parte: ver a continuación), puede ser de interés para aquellos de nosotros que nos gusta mirar en el espejo retrovisor para ver de dónde venimos. En este caso, ahora la línea se puede rastrear claramente desde Theoretical Girls pasando por su guitarrista Glenn Branca hasta llegar a Sonic Youth (Moore y Ranaldo participaron en los ensambles de Branca).
Entre 1976 y 1978, el artista y poeta Phil Demise dirigió un espacio-loft en Chelsea apodado The Placenter, donde organizaba actuaciones de, entre otros, Bob Moses, Jerome Cooper, David van Tieghem, Jay Clayton, The Acme Band (más tarde The Breakfast Club) y numerosos poetas locales. Demise recuerda: "Jeffrey Lohn instaló las cañerías de mi loft y nos hicimos amigos. Glenn Branca acababa de llegar de Boston y empezó a acudir al sitio para pasar el rato, allí pudo ver los ensayos de mi banda, la N.DoDo Band. La idea de montarla fue consecuencia de mi arte / poesía y se sumergía por completo en el concepto "Todo El Mundo Es DoDo": todos formaban parte de la DoDo Band. Jeffrey tocó el violín eléctrico en varios conciertos, y fue entonces cuando conoció a Glenn. Los dos empezaron a tocar música y nos "pidieron prestado" a nuestro batería, Mike Anthol. El resto es historia".

Formada en esa época, Theoretical Girls estaba compuesta por Lohn a la voz, teclados y guitarra, Branca a la guitarra, Margaret Dewys (ahora compone y enseña en el Bard College) a los teclados y Wharton Tiers (quien posteriormente produjo a Swans, Dinosaur Jr y Sonic Youth en sus Fun City Studios) a la batería. Lohn dice que de las veinticinco canciones originales de la banda, tres cuartas partes fueron escritas por él y el resto por Branca. El nombre del grupo "surgió espontáneamente" en conversaciones con el artista Dan Graham (la canción "Theoretical Girls" llegó algo más tarde). Su primer concierto con Graham fue a finales de 1977 en el Franklin Furnace de Tribeca; la última fue en Max's Kansas City a principios de 1979. Branca afirma que solo ofrecieron dieciséis conciertos. ("Entre dieciséis y veintidós", recuerda Lohn).

No está claro quién acuñó el término "No Wave", pero el percusionista y autoridad de los Flying Luttenbachers en la escena No Wave, Weasel Walter, recuerda haber visto que se había utilizado en el New York Rocker para referirse al show en el Artist's Space de mayo del ´78 que eventualmente dio como resultado el influyente álbum producido por Brian Eno "No New York", donde aparecían canciones de DNA, Mars, Contortions y la banda de Lydia Lunch, Teenage Jesus and the Jerks. "Se suele ver en muchas publicaciones que se acredita el término a Lydia", afirma. "Es certero, es brumoso, pero esa es su belleza. No es que necesariamente denote un estilo particular de hacer música, solo una cierta actitud nihilista hacia la deconstrucción de la música rock, algo puro y simple, un cierto nivel de fealdad y disonancia".
Según Weasel Walter: "en ese momenot había dos facciones de las así denominadas bandas No Wave. Las bandas de "No New York" estaban enraizadas principalmente en el East Village, mientras que la actividad de otras bandas menos documentadas como Theoretical Girls, Gynecologists (y varios actos más de Rhys Chatham) ), Tone Death, Red Transistor, Arsenal, Youth In Asia, Boris Police band estaba localizada cerca del Soho / West Village. La actitud de las bandas del East Village era que eran más "callejeros" y que los de la parte oeste eran todos pretenciosos artistas. Se suponía que en "No New York" iban a aparece más bandas, pero alguien del lado este le dijo a Eno que no las incluyera". La versión de la historia de Glenn Branca confirma la hipótesis de Walter: "Se referían a nosotros como "la quinta banda del disco No New York". Supuestamente, en el álbum iban a aparecer diez bandas con dos cortes cada una. De esa forma se hubiera involucrado a todos en la escena. Creo que cuando Eno se juntó con las bandas del East Village, lo convencieron de que ellos eran la "verdadera" No Wave. Así que tuvieron toda su atención. Hasta donde sé, ninguno de nosotros llegó a conocerle". Branca también afirma que Theoretical Girls atrajo exponencialmente más multitudes a sus conciertos que Teenage Jesus. "No sé si eso que dice Glenn de que fuimos más populares que ellos es cierto", comenta Weasel Walter: "A finales del ´78 y principios del ´79, los Contortions eran una banda extremadamente buena para los clubes. En varios artículos sobre la escena del New York Rocker solían agrupar a todas estas bandas como parte de un movimiento, pero finalmente las bandas de "No New York" terminaron por eclipsar al resto. Creo que es difícil dilucidar cuál fue el impacto real de Theoretical Girls. Musicalmente eran bastante eclécticos. Por supuesto, Branca es el miembro más famoso del grupo y todos sabemos lo que ha hecho en su carrera posterior".
Alrededor de 1978, Lohn empezó a organizar conciertos en su loft de la 33 Grand St. (en la esquina de Grand y Thompson, un manzana al suroeste de West Broadway y Broome), el más elaborado de los cuales fue: "Temas cortos / Música eléctrica / Performance / Cine", donde participaron Laurie Anderson, John Lurie, Glenn Branca, Adele Bertei, los cineastas Scott y Beth B., Mark Abbot, Lohn y Rhys Chatham (a quien Lohn invitó a tocar con Theoretical para "una interpretación o dos de "Computer Dating". El guitarrista tocó una parte de guitarra compuesta por mí"). Parece que Brian Eno estaba interesado en Theoretical Girls, pero Lohn no estaba interesado en Eno, porque encontraba su obra "aburrida y pretenciosa". Admite no haber tenido ningún interés en The Velvet Underground, Suicide, Talking Heads, Phil Glass y en bandas alemanas como Neu!, todas los cuales podrían venir a la mente al escuchar el material de Theoretical Girls. De hecho, Lohn, que se especializó en inglés y música, enumera entre sus influencias la música clásica, desde el canto gregoriano a John Adams ("algunas de sus cosas") y algunas otras más, con "una afinidad especial por la increíble brillantez rítmica, contra-puntística y armónica de la obra coral y orquestal de Haydn." (También es un gran fan del jazz, la música latina y étnica. De hecho, de todo, excepto del rock", "excepto por algunas cosas tempranas como Little Richard, y una actuación en directo de Dead Boys en el CBGBs que me estimuló para comenzar a mezclar punk-rock con ideas y técnicas de música clásica"). El artista también identifica claramente la influencia de Bach (en "Polytonal") y Beethoven ("en los cambios armónicos y de voz (contrapunteados) de" Computer Dating" y "Lovin in the Red"). Por su parte, a Branca le encantaba Suicide, pero no le gustaba ninguna de las bandas euro-hippies. Estaba más interesado en Henry Cow y Matching Mole. "Tanto Jeff como yo estábamos muy interesados ​​en los minimalistas". 
Las únicas canciones que Theoretical Girls llegaron a grabar en un verdadero estudio (un estudio de 8 pistas "de bajo presupuesto" en el Greenwich Village, cuyo nombre Branca y Lohn han olvidado) fueron "US Millie", de Lohn, y "Computer Dating" y "You Got Me" y "Jill", de Branca. (Para el single de 7", Branca eligió "You Got Me" y Lohn seleccionó "US Millie".) Varios temas ("Nato", "No More Sex", la segunda versión de "Computer Dating" y una de las versiones de "Lovin in the Red") las grabó el grupo y algunos amigos en un 4 pistas en varios conciertos en espacios artísticos de Nueva York como The Kitchen, Art Space, The Experimental Intermedia Foundation (NYC) de Phil Niblock, y en un concierto benéfico para la revista "X" en el East Village, así como en clubes como Hurrahs, CBGB's, Max's Kansas City, Tier 3 (en Tribeca) y La Vitrine pour l'Art Actuel en París. "Teníamos la intención de publicar este disco hace muchos años, alrededor de 1984, aunque el orden de las canciones sería diferente", recuerda Lohn. "Se suponía que lo iba a editar Daisy o Neutral (no recuerdo cuál). El máster ya estaba realizado y listo para enviarse al fabricante cuando de repente Glenn rehusó que apareciese alguna de sus canciones en el disco. Decidí cancelar todo el proyecto en lugar de editarlo solo con mi material. Estaba ocupado con otras cosas, así que simplemente me olvidé de ello". Lohn se sorprendió mucho cuando posteriormente Branca editó las canciones que había escrito para Theoretical Girls en su álbum para Atavistic "Songs '77-79". "Lo hizo sin mi conocimiento y permiso, porque yo había tocado el teclado, el bajo o la guitarra en todas sus canciones", recuerda Lohn. (De manera similar, Branca parece desconocer el lanzamiento del álbum de Acute: "Sé muy poco sobre ese CD. Jeff no ha contactado conmigo para charlar al respecto. Ni siquiera sabía que había salido"). No sabemos si Branca decidió no permitir el lanzamiento original del álbum de Girls porque pensaba que se descubriría que el trabajo de Lohn, especialmente "Contrary Motion", "Electronic Angie" y "Computer Dating", podría llevar a acusaciones de que la obra de Branca era menos original de lo que realmente era. Cuando se le pregunta sobre el tema, simplemente responde: "Son mis canciones, tío. No se debería promocionar como un disco de las T-Girls". Aun así, los temas de Lohn antes mencionados parecen apuntar bastante claramente en dirección a las sinfonías de guitarra de Branca, pero dado el estado actual de las relaciones entre Lohn y Branca, perseguir la pregunta de quién escribió aquello en lo que se convertiría más adelante solo llevaría a escuálidas y ásperas reclamaciones y demandas. 
Será mejor sentarse en su lugar y presionar el botón de PLAY. "Definitivamente, Theoretical Girls no son tan extravagantes como las otras bandas más conocidas", escribe Weasel Walter. "Tienen sus momentos tangenciales de ruido, pero también una evidente sensibilidad pop / rock que las bandas de "No New York" evitaron deliberadamente". La letra de "Computer Dating" -erróneamente marcada como la pista tres, aunque de hecho es la segunda, y la segunda es la pista 18, no la 19- podría provenir directamente de Laurie Anderson ("¿Cuánto tiempo pasas sola? / ¿Te gustan realmente los niños y las mascotas?"), y sus líneas de guitarra en constante aumento y los patrones arpegiados del teclado la colocan claramente en el lado de la escena del West Village tal y como se describía un poco más arriba. Lohn está orgulloso de los barrocos tejidos contra-puntísticos de "Polytonal" y "Lovin in the Red". Se incluyen dos versiones, la primera es la pista cinco y no la segunda. También un favorito personal "por la forma en la que el órgano y la guitarra trabajan juntas: los fraseos de la primera sección son muy "clásicos", ¡pero me parecen sexys y molan mucho!" El tema "Theoretical Girls" (del que se incluyen dos versiones, una en directo) no tiene otra letra más que su título y la clásica cuenta regresiva "1-2-3-4", una simple señal métrica elevada a material musical (una especie de análogo al tema de Ligeti para 100 metrónomos).
De hecho, en las pocas ocasiones en que consiguieron una grabación más clara ("No More Sex"), el grupo suena más cercano al rock convencional que otros contemporáneos de la No Wave como Mars o DNA. La contundente letra de "Mom & Dad" ("Ella me dijo que cuando cumplí 11 años, la vida estaba vacía, todo está en el cielo / Cuando supe lo que era empalmarse, me dijeron que el sexo era algo enfermizo / Enfermo y feo"...) está bellamente compensada por un riff de teclado pegadizo. A pesar de una rugosidad superficial resaltada por la ausencia de graves, "Europe Man" es una canción directamente aplastante, como también lo es "Nato", mientras que "US Millie", con esos patrones de batería militarizada de Tiers y la letra de Lohn es puro pop. Puede que a Lohn no le gustaran los Talking Heads, pero es fácil imaginar a David Byrne trotando entre frases como: "Sitting on the beach with your ping pong peach"; en completo contraste, nunca podría haber inventado algo como "Electronic Angie" o la primera versión de "Chicita Bonita", el corte más largo del álbum (de 5'35"), que muestra cómo eran los Girls cuando se ponían tensos, con guitarras salvajes, desagradables clusters de teclado y voces gruñonas. Los cortes en directo son ásperos y cercanos al rocks: en "Angie" Lohn toca el bajo y lo golpea hasta la muerte, en "Keyboard Etude" (una pista deliciosamente irregular grabada en Tier 3 con Mike Anthol) maneja un órgano Farfisa y en "Parlez-vous français", canción seleccionada del concierto que dieron los Girls en París), entona en un francés notablemente bueno sobre un charco de fango gris.
"Las Theoretical Girls participaron en el mismo género emergente en el que militaron Contortions y Teenage Jesus, pero no se acercaron tanto al estilo como esas bandas", recuerda Phil Demise. "Tenían muchos seguidores, y su presencia en la escena era bien conocida, pero su aparición pública era mínima, lo cuál sumaba a su mística. Se convirtieron en alegorías simbólicas de la fusión de arte, música y actuación. Me encantaban, ¡eran el verdadero Art Brut!"

Quiero dar las gracias por su ayuda en la investigación y revisión de este artículo a: Jeffrey Lohn, Glenn Branca, Wharton Tiers, Weasel Walter, Phil Demise, Dan Selzer, Marie Warburton.

viernes, 27 de abril de 2018

MARSHAL LAW, THIRD WORLD WAR Y OTRAS REALIDADES, UNA ENTREVISTA CON PAT MILLS (4 DE 4)

Entrevista de Nick Hasted para Amazing Heroes nº 182 (1990). Traducción: Frog2000. Parte 1parte 2, parte 3.

HASTED: También aseguras que los bancos y el FMI (Fondo Monetario Internacional) están involucrados.

MILLS: Sí, lo están, mucho. La hipocresía del FMI es que se supone que está ayudando al Tercer Mundo, pero como probablemente sabrás, lo que realmente hace es entrar en los países, recortar el gasto público, incrementar el desempleo y respaldar toda una serie de medidas represivas que arruinan totalmente a la gente común, a los pobres, de ese país.

Cuando el FMI se mudó a Bolivia, familias enteras se terminaron suicidando, y lo hicieron porque no tenían otro lugar a donde ir. Ya se estaban muriendo de hambre, y la última medida del FMI, los impuestos con los que gravaron a la gente común en beneficio de los ricos, eran algo que no pudieron enfrentar, por lo que se suicidaron. Ese tipo de cosas también están sucediendo en este momento en todo el Tercer Mundo. Y lo bueno es que el FMI se presenta como el salvador, porque en algunas áreas concretas y simbólicas, lo que hacen es decir que van a ayudar a los pobres que viven en ellas.

Una solución real a la pobreza es la reforma agraria. En lugar de dejar que pertenezcan a gigantescas compañías multinacionales, de las cuales probablemente el 80 por ciento son estadounidenses o británicas, los habitantes del país deberían tener derecho a poseer un pedazo de tierra para cultivar sus propios alimentos. En su lugar son de las grandes compañías como Uniliver y General Foods. Hacen que el Joker parezca un monaguillo.

AH: Supongo que nunca has estado en América Latina.

MILLS: No, no he estado, no.

AH: Entonces, ¿cómo seleccionas qué fuentes utilizar en la serie de Third World War? ¿Y cómo las verificas?

MILLS: Bueno, uso un montón de material de investigación. Leo libros escritos desde ambos puntos de vista. También he hablado con una o dos personas de la Agencia de Desarrollo. Y la conversación fue algo así como: "Cuando se lee algo sobre USAID, suena como si fuese una organización muy siniestra". Y ese tipo me respondió: "Bueno, es una forma de verlo". Por lo menos no se dio la vuelta y me dijo: "Oh, no se puede decir eso". Es alguien que estuvo trabajando como agente de la Agencia de Desarrollo.

Pero como América del Sur y Central están tan lejos, la mayor parte de mi material tiene que provenir necesariamente de libros. Y he elegido deliberadamente libros que, en términos relativos, están en mitad de las dos posturas. Pero sencillamente esas cosas terminan por demandar tu atención. No tienes que ser de izquierdas para verlo. Esto es lo que siempre me sorprende, que la gente asuma que la izquierda detenta el monopolio de los asuntos que tienen que ver con la injusticia. Me parece bastante sorprendente.
AH: Dentro de la crítica que aparece en Third World War al capitalismo, ¿hay también una crítica de la resistencia en contra?

MILLS: Creo que también lo exploro un poco. Aunque hay una sencilla razón para que la crítica sobre el contexto de las protestas en América Central no aparezcan en la serie. Mis referentes eran los daños que la acciones de Occidente estaban causando en Centroamérica. Diría que cualquier daño o represalia contra Occidente nos está bien merecido. Es trágico y horripilante, pero tampoco es que se lo estén haciendo unos a otros, por eso nunca haría una historia sobre el Ayatolá Jomeini, además de por motivos de supervivencia personal. ¡No soy un completo estúpido! (Risas.) Lo que está pasando en Irán, al menos en su configuración actual, no tiene nada que ver con lo que está haciendo Occidente.

Por eso, en el caso de Centroamérica solo me preocupa el efecto negativo que tiene Occidente allí. Cuando se observa lo que ocurre desde Gran Bretaña, también te tienes que fijar en todo el tema del terrorismo. Y no creo que haya respuestas fáciles. Tal vez no haya respuestas en absoluto. Pero yo las intento buscar a través de Eve, a quien constantemente la están acusando de mantenerse al margen. La gente le dice que debería tomar medidas más directas. Por supuesto, el resultado lógico de algo así es que la gente acaba por explotar. ¿A qué conclusiones se puede llegar? No estoy seguro. Sospecho que en algún momento yuxtapondremos el terrorismo de estado y el terrorismo como reacción.

El compromiso definitivo de la historia recaerá en el personaje de Eve, que en este momento se  mantiene al margen, donde también está el lector, y donde también estoy yo, no es que me de por volar fábricas por los aires o algo así. Pero Third World War ocurre diez años en el futuro, cuando la situación se ha puesto más tensa. Y creo que esa es la idea. En América Central y Sur ocurren cosas parecidas. Cuando las cosas no están tan mal, las personas normales no se convierten en revolucionarias. No salen y empiezan a machacar a la gente. Pero cuando no tienen nada que perder, hacen lo que hicieron en Bolivia, donde todas las familias se suicidaban o empezaron a luchar. Si eres de clase media y acomodada, no creo que necesariamente tengas que condenarlos por eso. Porque no estás pasando por el infierno por el que están pasando ellos.

AH: Cuando investigaste para Third World War, ¿diste con algunos hechos políticos extremos por parte de Occidente que considerases increíbles? ¿Conclusiones que decidiste no incorporar en la trama?
MILLS: Todo lo que fui encontrando lo he ido usando, más o menos, excepto cuando tenía que retorcer demasiado la historia para poder incluirlo. Ciertamente, hay una o dos cosas que tuve que reflexionar mucho, por lo que solo he podido insinuarlas. Por ejemplo, los británicos han jugado un papel muy sospechoso en América Central: en un documental de televisión llamado World in Action aparecen algunas referencias. La Keeny Meeny Services, KMS, parece haber suministrado policía secreta al Tercer Mundo. Los entrenaban en Sri Lanka. Estuvieron involucrados en una explosión en Managua de la que la Consejería Exterior británica parece que tuvo algo de conocimiento, pero lo dejaron pasar. Pero sí, hay cosas que pueden ser bastante impactantes. Al principio no me di cuenta de que sería tan desagradable como iba a ser. Pero si, como guionista de cómic, escribes sobre el bien y el mal, que es principalmente sobre lo que trata la escritura de aventuras, así que no deberías hacer algo aburridamente político. Debería ser dramático y, perversamente, emocionante, además de trágico. Esta es una historia que trata sobre conflictos humanos, y aunque no siempre lo parezca, quizá estemos hablando sobre un nuevo género. Algunos los llamarían cómics políticos, pero yo simplemente las catalogaría como historias sobre personas que están siendo arruinadas por las grandes corporaciones. Un cómic político sugiere que estás intentando que la gente vote por los trabajadores, los demócratas o los republicano, o algo así. Por volver sobre tu pregunta, las cosas que más me sorprendieron fueron los escuadrones de la muerte y demás, que son bastante conocidos, y la falta de condena por parte de Inglaterra, y la forma en que los medios en Gran Bretaña lo retuercen todo, por lo que solo te ofrecen la mitad de la verdad. Por ejemplo, anoche estuve viendo un programa en prime time titulado "The Bill", donde se mostraron algunas actitudes increíblemente racistas. Contaban la historia de un tipo negro al que habían golpeado en la cárcel, y la última frase aseguraba que todas sus heridas eran auto-infligidas. En un programa convencional como este puede ser algo letal, porque sugiere que si una persona de raza negra se queja de maltrato en prisión, entonces también puede ser un paranoico. Y cuando los medios sacan a la luz este tipo de cosas, es cuando creo que hay necesidad de que exista algo como Crisis, que ha sido catalogada a veces como contra-propaganda. Igual es un poco extremista en algunos momentos, algo que no acepto del todo, pero supone un contrapeso para la mayoría de los medios, especialmente el de los cómics. 

AH: Tengo una cita de una vieja serie de Battle titulada "One- Eyed Jack", guionizada por John Wagner. Un viejo amigo de Jack en Vietnam está reclutando gente para luchar contra un grupo terrorista en Estados Unidos y dice: "todavía estoy en el ejército, todavía estoy luchando en una guerra. Pero ahora tiene lugar aquí en los Estados Unidos. Una organización apoyada por los comunistas ha formado un ejército de revolucionarios". Políticamente parece lo contrario de lo que estás haciendo tú en Tercera Guerra Mundial, pero es una historia igual de extrema y afilada. 

MILLS: Sí. Nadie va a prohibir un cómic porque posea valores de derechas. Mira Rambo. Me pregunto si Rambo aparecería en pantalla si fuese de izquierdas. En muchos sentidos, Marshal Law es deliberadamente un Rambo de izquierdas, porque creo que esa era una imagen que era necesario desglosar. En el especial de Marshal titulado "Crimen y castigo", el protagonista persigue a una especie de "Rambo" de extrema derecha. Negaré cualquier parecido con cualquier personaje de cómic existente, pero imagínatelo tú mismo, es un tipo que se toma la justicia por su mano. Marshal Law termina golpeando a este tipo de una forma muy similar a lo que haría Rambo, la última frase de Marshal, mientras deja que se lo coman vivo una pandilla de vagabundos es: "Oye, ¡te prometo que no voy a dejar que los liberales me hagan sentir culpable por esto!" Por eso Marshal es un Rambo de izquierdas, porque tiene que haber uno, para poder mostrar los valores al estilo Rambo que impregnan los cómics de superhéroes, para mostrar lo que realmente son. 
AH: ¿Crees que Crisis está alineada en la misma tradición de los cómics propagandísticos? Hace poco he visto un cómic estadounidense a favor de la Unión de 1913. Y los portugueses y los angoleños usaron cómics para intentar influir a los aldeanos cuando estaban en guerra. 

MILLS: Creo que es una tradición que me gustaría continuar. Porque cuando estaba haciendo mis historias situadas en Centroamérica, estaba al tanto de que los revolucionarios de allí estaban produciendo sus propias historietas de una página donde expresaban los problemas a los que estaban haciendo frente. Por supuesto, Brought to Light también está propulsado por ideas parecidas. En uno de los episodios que he planeado para Tercera Guerra Mundial, los personajes tendrán que producir un cómic como parte de una campaña de guerra psicológica. Así que sé que podría seguir escribiendo sobre esa tradición de manera incestuosa, desde dentro. También soy consciente de que hay personas que han hecho antes este tipo de cosas, como el caso de Last Gasp, que publicó algunas cosas sobre el caso de Karen Silkwood. Creo que fueron los primeros en hacerlo. Pero no lo veo tanto como propaganda, aunque tenga un efecto propagandista. Como ya he dicho, en realidad me parecen temas escritos desde un punto de vista dramático y emocionante. Y como guionistas y dibujantes de cómic, deberíamos tener la habilidad suficiente como para dar vida a estos temas, y hacerlos al menos tan interesante como los de fantasía. Así que, aunque en algún momento hayamos abordado estos temas en Crisis, creo que el verdadero éxito ha sido que hemos logrado publicar esa revista. Si por cualquier motivo alguien interrumpiese la edición, seguiría siendo jodidamente tarde. Porque ya hay toda una generación de lectores que ha leído Crisis y ha dicho: "Oh, sí, veo hacia dónde va. Puedo hacer algo parecido, no... puedo hacerlo mejor". Mientras que en la generación anterior, los lectores se fijaron en Green Lantern y se dijeron: "Escribiré una historia de Green Lantern". 

AH: Me parece que Crisis, y en especial Tercera Guerra Mundial, es verdaderamente propagandístico, porque informa a la gente sobre un punto de vista y espera que lo asimilen. ¿Es tu intención cambiar la postura de los lectores? 

MILLS: Bueno, acepto que como todas las buenas historias, Crisis tiene su propio punto de vista. La razón por la que Dark Knight sea una buena historia de Batman es que posee su propio punto de vista. No es uno con el que esté de acuerdo, pero está tan bien hecho que casi se podría perdonar sus momentos más dudosos. Incluso Love and Rockets tiene un punto de vista pro-campesinos, pro-el pueblo. En cuanto a cambiar las mentes de las personas, es algo que definitivamente quiero hacer. Casi como una técnica de supervivencia, porque si no puedo convencer a la gente de que estos son temas importantes, entonces no van a seguir comprándolo. 

AH: En parte, en estas historias sobre la lucha por la comida, haces que los personajes vistan con uniformes militares para de esa forma disfrazarlos como algo que parece que vale la pena leer. 
MILLS: Claro. Tiene que existir un anzuelo para que la gente se lo compre. Creo que todas las historias deberían tener un contexto. Marshal Law tiene uno muy poderoso. También me parece que algunas personas se fijan en el envoltorio en lugar de en el contenido: "¡Oh, me gusta la violencia!" En el caso de Tercera Guerra Mundial, no hay demasiado envoltorio. Me aterra por lo que pueda suceder en algunos casos, pero aún así hay muy poco. Estoy seguro de que habrá algunos que cojan Tercera Guerra Mundial porque malinterpretarán el título y lo abandonarán rápidamente. Los uniformes eran más para obtener una sensación tipo ´Nam. Debería agregar que haciendo un paralelismo con el mercado estadounidense, la serie más cercana a Third World War bien podría ser The Nam, lo que me hace sentir que no estoy siendo tan poco comercial. Básicamente, The Nam cuenta las cosas tal y como fueron. Lo hace desde un punto de vista con el que no estoy de acuerdo, por cierto, pero sin embargo son hechos auténticos, aunque un poco selectivos. Pero en muchos números de The Nam la gente no está explotando todo el tiempo, aunque las imágenes hablen subliminalmente sobre la potencia y el poder militar de Estados Unidos, como cuando vemos los bombardeos con napalm y los helicópteros. Tercera Guerra Mundial se encontraría en el mismo contexto. Son personas que están luchando en un Vietnam global. Lo que ocurre con The Nam es que ese tipo de guerra ahora ya forma parte del pasado. Ya no suceden ese tipo de guerras. Ahora hay guerras que más bien son conflictos de baja intensidad, infinitamente más sutiles. La idea es que puedas tener en marcha una guerra, y que nadie sepa lo que está pasando.

AH: También es una guerra que no se necesita ganar. 

MILLS: Así es. Porque creo que en Vietnam se dieron cuenta de que uno no puede ganar contra la mayoría de los deseos de la gente, a menos que destruya el país en pedazos, que es lo que algunos querían hacer. 

AH: Simplemente paralizan a los demás para que no ganen. 

MILLS: Mm. Hay quienes argumentarían que Estados Unidos tampoco perdió en Vietnam. Porque la amenaza de lo que le hicieron en Vietnam disuadió a otros de continuar, hasta que tal vez se toparon con Nicaragua. 

AH: ¿Estarías satisfecho si Tercera Guerra Mundial no cambiase la opinión del lector, pero por lo menos actuase como una especie de agit-prop, o un punto de información dentro de Gran Bretaña y América? 
MILLS: Sí. Por supuesto. La siguiente fase de la historia será muy diferente. Como el título de Tercera Guerra Mundial es omnipresente, puede significar cualquier cosa. Lo que significa que a continuación llegará la Tercera Guerra Mundial a Gran Bretaña; en otras palabras, llegará a un lugar donde se oprime a las personas negras. Así que el tema pasa de las guerras por la comida a simplemente cómo se vive en Brixton, el equivalente británico de Harlem. Y si eso genera un debate ya me parecerá bien. Creo que esta historia es lo suficientemente buena, porque ya ha impulsado algunas cosas. Hay otra historia en Crisis titulada Troubled Souls sobre Irlanda del Norte. Y la razón por la que Garth Ennis escribió esa historia es porque se leyó Tercera Guerra Mundial, él vive en Irlanda del Norte, y decidió escribir su propia historia. La revista de noticias Speakeasy está haciendo un docudrama gráfico sobre las Malvinas, así que diría que Crisis y The Nam han abierto la puerta. 

AH: Parece que después de quince años, es aquí donde finalmente ha llegado el cómic británico. Has sacado el cómic de las aventuras en la Segunda Guerra Mundial, lo has llevado hasta el espacio exterior, y ahora finalmente a la vida real.

MILLS: Sí. Hemos vuelto a la vida real. Probablemente hay algo increíblemente significativo en ello: ¡Dios sabe qué será! (Risas) 

AH: Supongo que ya era hora. 

MILLS: Sí, sí que lo era. Dicho eso, supongo que hay otras formas de hacerlo. Todavía sigo escribiendo para 2000 AD. Y hay ciertas cosas que puedes hacer en el entorno de fantasía, que no puedes hacer en algo más realista. Por ejemplo, siento que en Slaine estoy celebrando mis raíces celtas. Estoy interesado en saber donde estaban mis antepasados ​​irlandeses, y no creo que los dramas en la cocina me lo puedan decir.
CÓMICS HECHOS EN EL HOGAR

AH: Durante años, especialmente en Estados Unidos, la gente ha estado usando los cómics para escribir sobre sus vidas: la tradición underground alejada del mainstream. Art Spiegelman ve los cómics como una especie de literatura, porque como asegura, cualquiera puede coger un lápiz para crearlos. 

MILLS: Bueno, estoy de acuerdo. Podría decirse que la persona común puede vivir algunas experiencias capaces de generar una buena serie. Pero probablemente no sean las suficientes. Así que necesitas ese elemento de ficcionalización para construir las cosas. Probablemente solo será una persona de cada cien la que ha vivido experiencias realmente poderosas y trágicas. Por ejemplo, el tío que está escribiendo esta historia situada en Irlanda del Norte vive en Irlanda del Norte, pero lo que le sucede a su personaje no es lo que le ha sucedido a él, sino que simplemente recurre de vez en cuando a su propia vida real. Así que creo que las dos, la ficción y la realidad, están adecuadamente separadas. Afortunadamente, el tipo de experiencias atroces que se describen en Maus no le han sucedido a todo el mundo. Hay un tío en Estados Unidos, no sé si es de allí, que suele escribir cosas ultra-cotidianas. 

AH: ¿Harvey Pekar? 

MILLS: Sí. Pero creo que tengo razón si digo que aunque lo que hace es muy digno, también parece tener un límite. 

AH: Entonces, ¿prefieres la realidad ficcionalizada? 

MILLS: Sí, creo que sí. Puede que el chico negro que está escribiendo conmigo la serie no haya experimentado todo lo que necesita para hacerla, pero siempre puede recurrir a las experiencias de los demás. Si escribieras The Nam como la historia de un soldado individual, terminarías teniendo entre manos una experiencia muy selectiva, que probablemente no te diría lo suficiente sobre la guerra. Tal vez ese individuo se comportase de una forma correcta, o puede que el autor quisiera asegurar al lector que los vietnamitas estaban agradecidos por la participación estadounidense, pero esa sería la experiencia limitada del guionista. Creo que existe el peligro de caer en casos muy específicos. Por ejemplo, en Third World War también escribí un episodio sobre Irlanda del Norte, y de nuevo, lo hice con un co-guionista que se basó en una o dos experiencias que había tenido en su país. Y en su propio interés, y por equilibrar un poco las cosas, intentamos mostrar siempre ambos puntos de vista. Citaría como ejemplo a su personaje de ficción cuya puerta era derribada por el ejército británico, pero luego también mostrábamos cómo afectaba al ejército las acciones de los terroristas. Así que creo que existe cierto peligro de que solo se escriban experiencias limitadas y personalizadas. Pero si continúa el tiempo suficiente y las cosas funcionan, me gustaría traerme a Third World War una serie de co-escritores. Porque el tema es lo suficientemente amplio. Estamos fijándonos en el capitalismo en términos globales, y mostrando cómo se expresa de diferentes maneras: es como un camaleón, capaz de fundirse en el paisaje en diferentes formas. Realmente no estoy lo suficientemente equipado como para investigar, leer y dramatizar todos esos eventos. Creo que es mucho más honesto y contundente colaborar con gente que haya experimentado diferentes manifestaciones de esa opresión, y hacer que las escriban conmigo. 
AH: Entonces, ¿sería como una especie de biografía gráfica? 

MILLS: Sí. En cierto modo, sería una forma definitiva de democracia. Mucho dependerá de lo lejos que consiga llegar con mis propias teorías, porque no creo que haya nada místico en la escritura, algo que recuerda un poco a lo que decía Art Spiegelman. Lo único que impide que las personas escriban es el mismo error fundamental: escriben sobre cosas de las que no saben nada. Si escribes sobre lo que sabes, diría que habría tantos narradores de historias naturales como artistas naturales y músicos naturales. Y de una muestra representativa de diez personas, probablemente siete u ocho sean naturalmente creativas, pero les han quitado la energía: "consigue un trabajo respetable, consigue un trabajo real", "es mejor que no escribas, no dibujes, no toques un instrumento musical." Por ejemplo, rápidamente me di cuenta de que mi co-guionista en los números sobre las personas negras es un escritor natural. Me está enseñando cosas, no solo sobre temas negros, sino también sobre cómo escribir. No es algo condescendiente, en realidad estamos aprendiendo uno del otro. He visto artículos sobre cómo escribir cómics que suenan como si fuese un arte místico y elitista, como que tienes que tener un genio innato o algo así. Y creo que todo eso es una mierda. No tienes por qué pasarte cinco años estudiando cómics. Todo lo que necesitas es tener ganas de investigar de forma natural. Es un poco como la música rock. La mayoría de la gente que conozco que ha estado en una banda o pensado en montar una lo ha hecho. Pero eso nunca sucede en los cómics, aunque exista el potencial. Todo lo que tienes que tener son unos papeles, un lápiz, y acceso a una fotocopiadora. Y sin embargo, no hay tanta tradición, aparte de ese cómic de Newcastle, Viz, de comenzar a hacer un cómic en tu cuarto, y puede que terminar con algo que venda cientos de miles de copias. Pero se deberían hacer más. 
AH: Cualquiera puede coger una guitarra, así que, ¿por qué nadie va a poder coger un lápiz?

MILLS: Eso es. Creo que lo que frena a los cómics es ese elemento de elitista que me parece que tiene como base lo que nos enseñaron en la escuela. A todos nos enseñan a escribir como Shakespeare, o Byron, o Dickens, y si escribes como tú mismo, te dicen: "Es incorrecto gramaticalmente". Es una obsesión particular mía. Si te fijas en la visión conspirativa de la historia, diría que es como un condicionamiento deliberado para crear élites, reduciendo las oportunidades y haciendo que casi todos se ajusten a los valores establecidos. Así que se suelen ver muy pocos presentadores de televisión, escritores o cualquier otro que formen parte de la clase trabajadora. 

AH: ¿Crees que los cómics son particularmente adecuados para derribar esas barreras al talento? ¿Qué pueden funcionar bien al transcribir las vidas de las personas? 

MILLS: Sí. Creo que los cómics son la música pop de la palabra escrita.

lunes, 23 de abril de 2018

METAL MIKE´S DEMOS

1-Staring at the sun
2-Nowhere World
3-Train of losers
4-The American Way
5-Road to Nowhere
6-Garbage Pìt
7-STP Not LSD
8-A million eyes
9-Nothing Kind
10-World of broken hearts
11-Radiation
12-16 Tons of pot
13-Do want my love
14-Motorbike Baby

AQUÍ.

viernes, 20 de abril de 2018

MARSHAL LAW, THIRD WORLD WAR Y OTRAS REALIDADES, UNA ENTREVISTA CON PAT MILLS (3 DE 4)

Entrevista de Nick Hasted para Amazing Heroes nº 182 (1990). Traducción: Frog2000. Parte 1, parte 2.

AH: Insinúas con bastante convicción que los superhéroes no solo funcionan como modelos de roles masculinos, sino también como modelos de roles militaristas.

MILLS: Creo que sí, claro. Porque son una fantasía de poder, ¿no? Una vez leí un estudio sobre el efecto de los superhéroes en los niños pequeños, y uno de los chicos afirmaba: "Me gusta Superman porque puede hacer agujeros en las paredes y no se hace daño", y también: "Me gusta tal y como es porque mata y gusta a las chicas". Todas esas influencias afectan inconscientemente a la gente.

Yo no crecí con superhéroes, sino con westerns. Mis primeros recuerdos pasan por disfrazarme de vaquero, y parte del mito del vaquero era poder disparar a los indios. Así que hasta cierto punto, toda esa imaginería sigue presente mientras creces, con todo el racismo y la sensación de poder encubiertos, así como de la superioridad del hombre blanco. Es obvio que puede variar hasta qué punto afecta a las personas, pero ciertamente no es que te haga ningún bien.

AH: ¿Crees que el mainstream estadounidense es plenamente consciente de este tipo de valores e imágenes suministrados mediante el cómic de superhéroes y el bélico? Pienso en cómo se utiliza el lenguaje en la política exterior estadounidense. Parece como si esos valores estuviesen absolutamente conectados con el mundo de los cómics.

MILLS: Alguien me comentó que la CIA financia una serie de organizaciones que promueven ciertos valores culturales, pero en cuanto a los cómics no creo que lo necesiten: los cómics son capaces de hacer cosas similares por sí mismos. Tampoco es que en el medio exista una fuerte tradición de izquierdas. Las excepciones -como ocurre con Alan Moore en "Brought to Light" y Watchmen, y quizá las políticas sociales en Love & Rockets- no están respaldadas por una tradición lo suficientemente afianzada como para suponer una amenaza para nadie, y por lo tanto, creo que el mainstream simplemente las ignora.

Incluso por trágico que resulte, algo como Maus, que es un comentario sobre lo que sucedió en la Segunda Guerra Mundial, no supone una amenaza para nadie. Lo que me inspiró para empezar la serie de Third World War fue intentar ir directamente a la yugular. Intentar informar de que algo como esto está pasando ahora mismo en Centroamérica.
AH: En cuanto a los valores masculinos sobre los que habéis empezado a reflexionar en Marshal Law, y que hasta ahora habían inundado la mayoría de los cómics británicos y estadounidenses... ¿dónde te parece que están más arraigados?

MILLS: Creo que los cómics que llegan a todo el mundo se basan en el poder masculino. Afortunadamente, esto ha empezado a cambiar en los últimos diez o quince años, aunque diría que los cómics nunca cambian tan rápido: creo que nos estamos quedando atrás respecto al ritmo de la sociedad, y que hay muchas personas a las que les gustaría que volviésemos de vuelta a la Edad de Piedra vociferando: "¡Los cómics tienen que ser superficiales! ¡No te los tomes en serio!" Conozco a un destacado autor de superhéroes, un nombre conocido en Estados Unidos, al que Marshal Law le parecía simplemente una rareza, lo cual nos halagó y nos alegró un montón. Sus objeciones pasaban porque creía que Marshal Law se alejaba de los superhéroes tradicionales, él pensaba que deberían permanecer atrapados en su propia rutina hasta la llegada del Reino de Dios en la Tierra.

AH: ¿Qué tipo de roles femeninos representáis en Marshal Law que contrarresten los de todos esos dementes superhéroes?

MILLS: [Risas]. Por el momento, ninguno. Marshal Law es una cosa destructiva, la idea es destruir. Qué es lo que construiremos en su lugar es algo que veremos en algún momento en el futuro. Pero ahora lo más importante es demoler todos los iconos más palpables. Aunque está muerta, la novia del protagonista sigue muy viva en los flahsbacks. Se parece mucho al papel que hacen los padres de Batman, que parece que nunca desaparecen. Ella intentaba instilar en el otro yo de Marshal, Joe Gilmore, una especie de valores feministas.

También intenta señalar el montón de idioteces que es todo eso del militarismo. Por lo que se podría argumentar que ella sí que es una especie de modelo a seguir.
AH: Al mirar los dibujos de Kevin O'Neill en Marshal Law, se puede constatar que si los superhéroes son fálicos, entonces las mujeres de la serie se basan en los senos.

MILLS: (Riéndose.) Sí. Creo que es porque a Kevin le gusta ofender a todos con sus dibujos. Supongo que también existirá alguna razón para dibujarlas de esa forma, pero continúa.

AH: Obviamente, se puede ver algo similar en todos los cómics de superhéroes...

MILLS: Sí, tienes mucha razón, ¡me acordaré para la próxima! (Risas.)

AH: ...pero al mismo tiempo, en la serie nunca se comenta la idea de la mujer como objeto sexual.

MILLS: Sí, sí que lo hacemos. Por ahora solo has visto el número que acaba de salir, pero te puedo citar textualmente el segundo... Creo que al fijarse en Celeste, el símbolo sexual definitivo, la novia de Marshal Law comenta: "Dios, ¡mira esa vaca sexista! Las piernas son increíblemente largas, el pecho, enorme, tiene una enorme masa de pelo, la cabeza es excepcionalmente pequeña. ¿Te das cuenta de que su cabeza es más pequeña que sus pechos?" Y Gilmore responde: "¿en serio?" y ella continúa: "¡No pretendas que no te has dado cuenta!" Sí, creo que con eso cubrimos el concepto. 
AH: ¿Crees que parte de la razón por la que durante la mayor parte de su historia, los cómics del mainstream británico y estadounidense han sido básicamente basura reaccionaria, es porque las mujeres nunca los han leído? ¿Que el público y los cómics se han retro-alimentado entre sí?

Mills: En cuanto a Estados Unidos, no sabría decirte cuál puede ser el motivo, pero en Gran Bretaña existía una separación entre cómics masculinos y cómics femeninos. Es interesante fijarse en que cuando aludes a los "cómics para chicas" en una convención o en una entrevista, o en cualquier otro lugar, la reacción más inmediata es "¡cómics para chicas! ¡Aagh!" Lo que quieren decir realmente es: "¡cómics para maricas! ¡Aagh!" Los cómics masculinos son duros, machistas, lo auténtico. Así que claro que existe esa brecha artificial entre ambas tendencias, esa especie de apartheid entre sexos, algo que también ocurre en las escuelas y otros sitios. Dios, yo mismo fui a una escuela solo para chicos, y probablemente me dejó tocado durante años.

Así que creo que existe una verdadera separación en la sociedad que los cómics de niños y niñas tienden a reflejar. Claro, dentro de esa división artificial los valores masculinos, es decir, la fantasía de poder, se refuerza aún más. También se podría decir que cuando miras algunos cómics para chicas, algunos parecen bastante calentorros, y otros son bastante ñoños. Así que la respuesta sería humanizarlos, especialmente los cómics masculinos, porque creo que lo necesitan desesperadamente. Supongo que una vez que el cómic masculino se humanice, las mujeres empezarán a leerlo. Sé que se leen Crisis, por ejemplo, algo que me encantó.
AH: Tan pronto como las mujeres comiencen a leer cómics en gran cantidad, y demanden material para ellas, entonces el "trip" de poder de los superhéroes debería empezar a desaparecer.

MILLS: Bueno, creo que por desgracia llevará mucho más tiempo, y también sé que se producirán varias reacciones en contra. Por ahora, todavía hay muy pocas mujeres que estén trabajando en el cómic mainstream.

En Third World War nos ocupamos de algunos problemas que sufre la gente de color. Mi coguionista es negro y tengo previsto que más tarde una mujer negra co-escriba algunos episodios. Porque como el personaje principal es una mujer negra, me encantaría sentarme con alguien que esté exactamente en esa situación, y preguntarle: "Bueno, ¿qué es lo que harías tú? ¿Cómo lo expresarías?". Hay ciertas ideas que para alguien blanco y de clase media están vetadas.
TERCERA GUERRA MUNDIAL

AH: Bien, fijémonos en Crisis y en Third World War en detalle. Para empezar, ¿te ofrecieron el concepto, o fue algo que se te ocurrió a ti?

MILLS: El editor, Steve MacManus, tuvo una idea para una revista quincenal con dos historias de catorce páginas que más tarde serían recopiladas para el mercado americano como título mensual. Así que teníamos el ojo echado al mercado estadounidense, por lo que eso fue lo que se terminó convirtiendo en el magazine Crisis. Steve me comentó una idea que me pareció extremadamente graciosa, aunque al principio no me parecía adecuada para mí, excepto por un elemento: era un ataque al capitalismo. Así que le pedí escribir una historia sobre todo el tema, lo que terminó siendo Tercera Guerra Mundial. Sé que no les podría haber propuesto algo en plan: "¿Qué te parece que haga una historia que destruya a las multinacionales en Centroamérica, así como también a nivel global?". Sencillamente no me la habrían aceptado. Así que empecé a desarrollar la serie a partir de ese punto.

Siempre quise hacer una historia sobre la Tercera Guerra Mundial, pero mis conceptos todavía eran muy confusos, parecían algo como lo que se puede ver en televisión: la imagen de Bob Geldof diciendo: "Lleva tu mano hasta el bolsillo y saca dinero para dárselo a Etiopía". Se me había ocurrido una vaga idea para una escena bastante dudosa donde aparecían hamburguesas. Y mientras la gente se estaba muriendo de hambre, algunas tierras donde vivían sus habitantes se habían vendido para el cultivo de café, una bebida que se producía en ese país pero que luego se bebía en Occidente, mientras esa gente se seguía muriendo de hambre. Quería saber más, y estaba muy contento de que alguien me pagase por enterarme, y también de, con suerte, poder impartir ese conocimiento de una forma dramática y entretenida.
AH: La trama de Third Wold War presenta al lector toda esa información a través de Eva, una joven negra reclutada para "echar una mano" en América Central, pero el contenido político es mucho más interesante, al menos al principio. ¿Cuáles son tus principales objeciones sobre la política occidental en el Tercer Mundo?

Mills: En pocas palabras, no deberíamos estar allí. ¡Largáos! Esa es la mejor solución. Aunque a uno o dos les encantaría acusarme de comunista, sé que no se pueden reemplazar las cosas con un estado marxista, pero también de vez en cuando incluyo ideas marxistas en la trama de Third World War. Pero en definitiva, la conclusión es: "Lárgate. Estás arruinando nuestro mundo".

AH: ¿Podrías mencionar algunas políticas occidentales específicas con las que seas especialmente crítico?

MILLS: Bueno, el gran villano de Third Wold War es una organización llamada FreeAid, que es mi combinación de la Agencia Británica de Desarrollo Exterior (ADO) y una organización de Estados Unidos llamada USAID, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. Por lo general, cuando las personas tiene un punto de vista conspiranoico del mundo, se fijan en la CIA o en el MI5, o algo así. Pero lo fascinante de USAID es que es una organización absolutamente siniestra que está haciendo cosas muy extrañas y sutiles por el mundo. Y es esa sutileza en la que me fijo, porque creo que el verdadero mal es muy sutil, y tal vez ni siquiera sea consciente de que es malvado, simplemente tiene repercusioens malvadas. 

Básicamente, las políticas de USAID tienen la intención de extraer la riqueza de un país y almacenarla en América. Eso es específicamente lo que hacen. Y existen organizaciones paralelas como la Oficina de Seguridad Pública, que formaba parte de USAID, y ahora ha sido reemplazada por la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos. Todas estas diferentes agencias están deambulando por América Central y arruinando países. Ponen al cargo a líderes que acepten su status quo. Suministran armas para reprimir a la población, a veces incluso dan lecciones sobre cómo torturarla.

En la Escuela de las Américas de Panamá convierten a fuerzas policiales de toda América del Sur en completos bastardos fascistas, los enseñan a destrozar manifestaciones. Suministran recursos anti-disturbios, espuma paralizante, etc.

Pero lo peor de todo es que las compañías multinacionales, que trabajan codo con codo con estas organizaciones, utilizan a la USAID para promover políticas donde los alimentos se cultiven para su exportación. No tienes que ser de izquierdas o radical para saber que por lo general, la respuesta a los problemas del hambre en el Tercer Mundo es cultivar alimentos para las personas que viven allí, no cultivar flores que vuelen hasta Nueva York, porque el dinero nunca regresa a las personas que han cultivado esas flores.

Es una actitud que especialmente se puede observar en los cómics, algo en plan: "¿por qué escribes esa historia sobre la comida? Solo es algo que se come". Si no comes, te mueres. Es algo que está por encima del sexo, ¿no? Es lo mejor que sabemos hacer todos, y que yo sepa, todavía nadie había escrito una historia al respecto. Sin embargo, es mucho más interesante y relevante que casi cualquier otra cosa.

(Continuará)

lunes, 16 de abril de 2018

MARSHAL LAW, THIRD WORLD WAR Y OTRAS REALIDADES, UNA ENTREVISTA CON PAT MILLS (2 DE 4)

Entrevista de Nick Hasted para Amazing Heroes nº 182 (1990). Traducción: Frog2000. Parte 1.

AH: ¿Cuáles fueron las injusticias específicas que enarbolaron esos primeros guionistas y dibujantes para marcharse del mercado inglés? ¿Fue solo por la mayor cantidad de dinero que ganaban en Marvel y DC en comparación con IPC?

MILLS: Sí, en pocas palabras, fue por los royalties. En IPC-Fleetway, empecé haciendo tres títulos, Battle, Action y 2000 AD. Y después de dar inicio a 2000 AD, les dije: "No empezaré nada más hasta que no me deis parte de los royalties". Y me contestaron: "Que te jodan", y fue entonces cuando me cabreé. Con el paso de los años les seguí diciendo: "Quiero una parte de los royalties". Porque cuando los consigues, no te importa invertir mucho más tiempo en lo que estás haciendo. No solo consigues una tasa por página, sino algo adicional cada seis meses. Por eso en aquellos primeros días primaba más la cantidad que la calidad. Pero en el momento en que consigues royalties, tu actitud cambia por completo. Lo que se consigue, aunque supongo que los propietarios todavía no son demasiado conscientes, es la expulsión de los escritorzuelos. Siempre habrá cierto porcentaje de ellos, pero estarán marginados, que creo que es como deben estar.

AH: Después de Battle, en 1976 empezaste otro cómic de aventuras semanal, Action. ¿Qué es lo que se te había ocurrido para ese nuevo título?

MILLS: En realidad quería que siguiera lo que estábamos haciendo en Battle. Elevar las ideas para Battle un escalón. Mi criterio para Action, que creo que posteriormente ha sido malentendido, no era crear un cómic lleno de sangre y violencia, que es en lo que finalmente se convirtió, sino un cómic diferente. Quería sacudir el sistema, y ​​quería sacudirlo todo lo que pudiese.
AH: ¿Sabes cómo comenzaron [los ataques a Action]?

MILLS: Lo que ocurrió con Action es que se produjo un cambio de dirección editorial. Yo sabía qué es lo que quería hacer, pero me había ido a 2000 AD. El tío que se hizo cargo de Action después también sabía cómo hacer las cosas, pero se terminó marchando. La experiencia editorial del chico que se hizo cargo más tarde era Bobo, the Bunny, un cómic infantil. Y entonces los editores le exigieron: "¡Más sangre! ¡Más gore! ¡Eso es lo que vende!" Así que se dijo: "A la mierda, si eso es lo que queréis..." Pero la cuestión era que hasta entonces, al igual que más tarde ocurrió con la violencia de Marshal Law, es que había, si se puede llamar así, una especie de humanidad, siempre había habido cierto subtexto detrás de la sangre. Pero en Action se empezaron a publicar una nueva generación de historietas sin ninguna característica redentora. Eran historias inmorales. Una de ellas, titulada "Kids Rule OK", solo tenía chicos dando vueltas por la calle y apalizando a gente mayor en una especie de futura situación revolucionaria. Y no trataba sobre nada más.

La verdadera crisis surgió cuando sacaron una portada que mostraba a un niño balanceando una cadena de bicicleta y a un tipo tirado en el suelo. Y cerca de él había un casco de policía. Ahora bien, al principio no estaba dibujado como tal, pero al poner el color, el tipo sí que parecía un policía. Entonces la imagen completa se convirtió en "unos gamberros atacan a la policía".

Muchos periódicos empezaron a hablar acerca de este cómic repugnante, blah, bla, bla, los miembros del Parlamento debatieron sobre Action, entrevistaron al editor en televisión comentando lo impactantes que eran sus cómics. También empezó la presión por parte de WH Smiths, los vendedores. E incluso se podría haber producido algún tipo de situación penal: me parece que hay alguna ley que se remonta a la era de los cómics de terror con la que podríamos haber acabado siendo procesados.

Para frenar los ataques, se tomó la decisión de retirar Action de los quioscos. Eso sí, como me había ido a otro lado, y la habían dejado descalabrarse tan rápido, tengo que admitir no derramé ni una sola lágrima. Porque estaban yendo en la dirección incorrecta. Los malos guionistas y los malos dibujantes siempre buscan un atajo, una salida fácil, y en Action lo habían hecho. En este caso, la salida más fácil era la violencia. En los cómics de superhéroes, el atajo suelen ser las historias estúpidas.
2000 AD

AH: ¿Cómo afectaron a 2000 AD los ataques contra Action? Acabábais de lanzarla. ¿Teníais más o menos libertad para innovar, u os frenó lo que había pasado con Action?

MILLS: Bueno, prohibieron Action casi en el mismo momento que estábamos haciendo las historias del primer 2000 AD. Las historias originales de 2000 AD estaban basadas en el molde de Action. En gran medida usaban la ciencia ficción como una tapadera para la violencia. Así que teníamos historias protagonizadas por agentes secretos que hacían cosas como patear agujeros que taladraban a personas, y cosas así. Cuando prohibieron Action tuve que suavizar un poco las cosas. Y la junta empezó también a censurarme.

Por ejemplo, había una historia titulada "Flesh" en la que colocaban un styracosaurus en un Fleshdozer y lo convertían en hamburguesas. Y un miembro de la junta miró la historia y dijo: "Creo que esto es algo verdaderamente cruel con el styracosaurus". A lo que mi respuesta fue: "Bueno, mira, tío, llevan extintos cerca de sesenta y cinco millones de años. ¿Cómo es que te parece cruel?"


Pero pudimos hacerles ver que estábamos usando la ciencia ficción como un disfraz para salirnos con la nuestra con cosas en las que no podríamos habernos salido en una trama más realista. A veces intentaban hacernos escorar aún más hacia la ciencia ficción, para disfrazar más las cosas. Por ejemplo, al principio querían que diseñara "Judge Dredd" como si fuese un personaje del otro lado de la galaxia. Creo que uno de ellos había ido a ver a Star Wars o algo por el estilo, y nos dijo: "Sácalo de la Tierra, no hagas que viva en Nueva York". Yo creía que que la historia tenía que transcurrir en Nueva York, no podía ser en ningún otro lado, así que eso es lo que hicimos. Mirándolo en retrospectiva, me parece que todo comenzó con un concepto muy válido, utilizar el futuro para disimular los problemas. Hizo que nos librásemos de la censura, al menos por un tiempo. Descubrimos que si el "disfraz" del futuro iba demasiado lejos, entonces la historia se convertía en puro entretenimiento. Creo que lo que hicimos con Third World War y otras historias de Crisis fue decir: "No puedes huir de todo esto". Puede que ni siquiera sean historias condenadamente buenas, pero tratan sobre problemas muy reales e importantes. Es mucho mejor afrontarlos de cara. 

AH: Al leer "Judge Dredd" semana tras semana, durante un período de varios años, creo que lo que empantana un poco la sátira es esa fantasía de poder del tío que le puede disparar a cualquiera, casi en cada historia.
MILLS: Sí. Sí, opino lo mismo. Creo que el Juez Dredd también es como un alter ego de los guionistas que escriben al personaje. ¡John Wagner y Alan Grant son el Juez Dredd! (Risas.) Hay una buena cantidad de historias que son comedias negras y que tienen mucho de su propia personalidad. 

AH: Creo que lo que antepone el valor de 2000 AD sobre Battle y Action es que donde en estas últimas había una especie de amoralidad, en la primera hay cierta sofisticación en el recuento de cuerpos. 

MILLS: Sí. Porque no se toma demasiado en serio, aparece contenido humorístico. Creo que pudimos aprender del pasado inmediato y por eso se minimizó la tensión. Igual de importante me parece que llegasen nuevos guionistas y dibujantes y se mezclaran con las tradiciones del pasado. Cuando apareció 2000 AD llegó gente como Brian Bolland y Dave Gibbons y ayudaron a llevar las ideas un poco más allá. Estoy pensando particularmente en el tratamiento que le dio Brian Bolland a "Dredd", que fue bastante divertido y humorístico. Tendía a limar un poco el filo oscuro de "Dredd", me parece muy valioso.

AH: ¿Cuándo te diste cuenta de que el contenido y el estilo ilustrativo del cómic casaba muy bien con el punk? 
MILLS. Creo que casi desde que empezamos. Pero en gran parte fue bastante inconsciente. Creo que el estado mental punk es algo que va más allá de un estilo de vestir. Puedes tener sesenta años y tener una actitud punk ante la vida. Creo que "cualquier cosa que ofenda lo establecido" es una forma razonablemente sucinta de describir el punk. Y cosas que ofenden lo establecido es lo que he estado escribiendo y lo que John Wagner ha estado escribiendo y lo que Brian Bolland ha estado dibujando, durante toda nuestra vida laboral. Con un poco de suerte, dentro de cinco años seguiré haciendo el mismo tipo de cosas, y puede que no se denomine punk, sino de alguna otra forma. Me encanta crear historias que arruinen el status quo. Algunos de mis primeros recuerdos son dibujar hombres con tornillos en el cuello, convertirlos en aviones de papel y lanzárselos al jubilado que vivía al lado. Creo que es una actitud mental que ojalá sea intemporal. 

AH: La serie "Nemesis, the Warlock" parece un buen ejemplo de esa ética punk, donde el orden establecido tiene que ser derribado.

MILLS: Orden, disciplina, todas las cosas que personalmente me parecen anatema, si.

AH: Y también se puede comprobar que las cosas se repiten sin fin. Torquemada, el villano de "Nemesis", es una reencarnación de Hitler, un Tory. El Torquemada de la Inquisición española... 

MILLS: (Risas.) Si, así es. Escribirlo es una buena terapia, me mantiene fuera del manicomio. De nuevo, en "Nemesis" busqué otro ángulo. Por lo general, los alienígenas son retratados como criaturas espantosas, bestiales y fascistas, y los humanos son guardianes defensores y todo eso. Lo cual, si miras nuestra historia, parece una mierda absoluta y completa. Así que en "Nemesis" los extraterrestres son los héroes, y los humanos son el azote de la galaxia, lo cual estoy seguro de que vamos a serlo alguna vez si conseguimos cosas como el viaje intergaláctico. Por eso, cuando empezó "Nemesis" era bastante impopular por esa razón. Había un tío que era popular porque era como una versión actualizada de un agente secreto de los Thunderbirds, y por eso el lector se esperaba que apareciese una figura atractiva y dinámica como un James Bond novedoso. En lugar de eso aparecía un extraterrestre de aspecto bestial con cascos y cuernos que respiraba fuego y veneno. Lo hicimos muy, muy pronto, mucho antes que Alien y todas las cosas de Giger. Y algunos de los lectores nos decían: "Bueno, deberías hacer que se pareciera a Harrison Ford, alguien con quien nos podamos identificar". Y mi actitud era que si hubiera convertido a Nemesis en un ser humano que lideraba a los alienígenas o ayudaba a los alienígenas, entonces sería demasiado condescendiente, algo para blancos. Tenía que ser un extraterrestre, y ni siquiera un extraterrestre bonito. Al hacerlo humanoide y darle dos piernas, fui tan lejos como estaba dispuesto a comprometerme con lo que se esperaban. Los lectores lo han seguido aceptando de esta forma durante muchos años, pero al principio provocó esa otra reacción. 
AH: Tu héroe se parece exactamente al demonio, un alienígena de pezuña hendida que proviene de algún lugar remoto como centro de la historia. 

MILLS: Sí, también veremos algo parecido en la próxima historia de "Slaine" titulada "El Dios Cornudo", una celebración de los rituales paganos. El primer dios pagano fue el Dios Cornudo, que era consorte de la Diosa. Y cuando los cristianos se enteraron, lo denominaron el diablo. Entonces se podría argumentar que, en términos fundamentalistas cristianos, Slaine se ha convertido en el diablo. ¡Así que tened cuidado con los evangelistas! (Risas.) Pero no es demoníaco, no hablo de "magia negra". Trata acerca de los valores paganos, que en mi opinión son mucho más valiosos y admirables que muchos de los así llamados valores cristianos, que han provocado mucha más miseria en el mundo. 

AH: Los valores positivos que estableces contra el orden en "Nemesis", "Slaine" y ahora en "Third World War", parecen una especie de anarquía que se basa en la naturaleza. 

MILLS: Sí. Eso también se debe a que, especialmente en Slaine y en el caso del pagano Paul de Third World War, tengo un modelo a seguir en la vida real. Conozco a una bruja local que es un personaje bastante interesante. Así que para complementar de primera mano mis propias lecturas y conocimientos sobre los rituales paganos, simplemente tengo que hablar con ella. No siempre estoy de acuerdo con todo lo que dice, pero creo que es muy importante que en los cómics se expresen puntos de vista alternativos. 
AH: ¿Cómo de lejos llegarías con todo este tipo de paganismo y anarquía? Porque esa parece ser la única oposición concertada al "orden" enloquecido que aparece en tus cómics. 

MILLS: Bueno, en lugar de ser necesariamente paganismo, sería algo como más matriarcal. Quizás la palabra matriarcal sea la más adecuada. La mayoría de las historias que estoy escribiendo ahora se basan en lo materno, o en lo humano. En Slaine: el Dios Cornudo, la Diosa es el núcleo de todo, la fuente de la vida. Ahora bien, esto no es una de esas viejas mierdas hippies. Pero me parece que vale la pena escribir sobre algo que da vida en lugar de destruirla. Obviamente si solo te quedas en la superficie, entonces seguirás perpetuando los valores masculinos, ese tipo de poder donde el héroe lo resuelve todo. Mientras que si te fijas bien en la historia, te darás cuenta de que inevitablemente es la comunidad la que resuelve las cosas, no el individuo. Incluso Marshal Law, cuyo cometido es destruir superhéroes, en algún momento tendrá que enfrentarse a la esencia de lo que es ser un héroe. Creo que incluso se insinúa al final del primer tomo. Dice que sabe dónde están los héroes, y las imágenes son dibujos de gente común, no de hombres con poderes tontos y trajes extraños. 
MARSHAL LAW

AH: La idea detrás de Marshal Law parece ser intentar dinamitar esos viejos valores masculinos. Me gustaría hablar sobre esa serie. Antes que nada, me pregunto cómo has conseguido escribirlo para Epic, porque hasta entonces tu consistente labor ha sido básicamente para el mercado inglés. 

MILLS: Bueno, durante años tuve la oportunidad de trabajar para Estados Unidos, pero siempre la había rechazado. Hace cinco o seis años, un tío con fuertes vínculos con DC me dijo: "Te puedo conseguir algo de trabajo haciendo Batman". Y yo le contesté, "Oh sí, ese tipo raro con ese maldito disfraz. ¿Para qué querría escribirlo?" La idea me dejó frío. Así que no se trataba de no querer trabajar para Estados Unidos, sino de no querer trabajar en cómics de superhéroes. Por eso, lo primero que hice para América, Metalzoic, una novela gráfica para DC, de nuevo, hablaba sobre valores paganos, valores tribales. Pero estaba en contra del mainstream. Apareció casi al mismo tiempo que Watchmen. Así que una historia que transcurría un millón de años en el futuro sobre un Walt Disney robótico simplemente no podía funcionar. Más tarde, Kevin O'Neill y yo empezamos a pensar en hacer algo para Epic, pero la revista acababa de echar el cierre. Entonces Archie Goodwin, a quien le gustaban nuestras cosas, nos dijo: "Bueno, ¿por qué no hacéis una serie?" Kevin acababa de diseñar un personaje grotesco, Marshal Law, así que tuve que idear una historia para ese personaje. El problema fue que tenía que escribir una historia con la que me sintiera a gusto. Sin embargo, el personaje parecía un cerdo fascista absoluto. También parecía un superhéroe, porque llevaba una máscara. Y entonces pensé: "¿Sería capaz de morderme la lengua? ¿Podría escribir sobre estos personajes a quienes llevo odiando durante los últimos doce años de mi vida?" Antes de comenzar 2000 AD ni siquiera sabía de su existencia. Y lo que hice básicamente fue darle la vuelta, al igual que había hecho en "Nemesis". Apliqué mi lógica habitual y lo convertí en un cazador de superhéroes. ¡Qué gran salida para mi aversión por estos tipos! Y Kevin, que está encantado de arrojar veneno sobre cualquier cosa, se entusiasmó mucho con la idea y se le empezaron a ocurrir muchas de las frases más negras de la tira. ¡Nos divertimos un montón! 
AH: ¿Sentías como si de alguna forma estuvieses escribiendo un cómic de superhéroes, o al contrario? 

Mills: No. Creía que estaba escribiendo una historia sobre cazadores, y que los superhéroes son la presa. Por lo tanto, tenía que reproducirlos fielmente como presas, tenían que ser tridimensionales. Así que tuve que ponerme a estudiar cómics de superhéroes, lo que prácticamente me dejó muerto. Tener que leer estas malditas cosas de principio a fin es bastante horrible. Pero por lo general, la inspiración empezó a llegar y mi dedo empezó a apretar el gatillo. Cuando escribo Marshal Law rápidamente me meto en el personaje, hasta cierto punto es como un alter ego. He de añadir que no es que necesariamente me desagraden los superhéroes per se. Lo que no me gusta es lo que hacen. Creo que Marshal Law aclara bien ese punto. No hay nada de malo en la idea de las aventuras de fantasía. Pero me molesta más el hecho de que los superhéroes tienden a reforzar los valores de derechas. Inevitablemente, están del lado del imperialismo estadounidense, y lo digo como marxista sin carnet. Sus valores son anti-mujeres, pro-poder y pro-agresión estadounidense. Hay superhéroes que interfieren en los asuntos de otros países. También refuerzan el complejo de mártir de Estados Unidos, porque parece que no está bien que los terroristas derriben aviones estadounidenses, pero es perfectamente admisible que Estados Unidos aplique una política exterior agresiva contra el Tercer Mundo. Lo que me parece más triste de todo esto, es que existe una tradición de izquierdas muy, muy poderosa en Estados Unidos. Gran parte de la información que conseguí cuando empecé a escribir Third World War y Marshal Law proviene de libros de izquierda estadounidenses. Y sin embargo, en los cómics de superhéroes aparece muy poco. Quitando algunas notables excepciones, los superhéroes parecen enaltecer valores muy tradicionales, lo que hace que sean cada vez más sospechosos.

(Continuará)

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