miércoles, 26 de febrero de 2014
SHINE ON, SWEET STARLET SOUNDTRACK
Shine On, Sweet Starlet Soundtrack
(Sympathy For The Record Industry, 1998)
A1-The Couvairs - Shake Baby
A2-The Royal Pendletons - King Bee
A3-Detroit Cobras - Coming Home
A4-The Regals - Bo Peep Show
A5-The Persuaders - Revenge
A6-Action Family - Diddley Squat
A7-Interstate Leisure Kings - Best Liqour Store
A8-The Mullens - Boiler Maker
B1-'68 Comeback - Dick C. Belle
B2-Bantam Rooster - Catfight
B3-Frigg A-Go-Go - Daddy
B4-The Regals - Snake Charmer
B5-Necessary Evils - Starlet D.O.A.
B6-The Regals - Memphis Babylon
AQUI.
sábado, 22 de febrero de 2014
viernes, 21 de febrero de 2014
BEOWULF
Beowulf, de Santiago García (El Vecino) y David Rubín (La Tetería del Oso Malayo), es un cómic que acaba de editarse en un formato grandote que ratifica que Astiberri es la editorial que mejor publica y cuida sus productos. Aquí, la mítica historia del enemigo de Grendel se agiliza (cuando hace falta), ralentiza (cuando es necesario) y vigoriza (durante todo su recorrido) a través de un guión que estoy por apostar que ha sido densamente cercenado y vuelto a recomponer por Santiago, casi convirtiéndolo en un documental (o "falsumental", porque relata algo que nunca ocurrió) sobre las Leyendas (como género). Una obra gigantesca tanto en contenido como en continente, y no sólo por lo que se dice a través de un dibujo espléndido al servicio del guión, sino por lo que se calla en las elipsis que hacen aparición cuando resulta apropiado. Nombraría a Frank Miller (al bueno, no el "fake" que responde a ese nombre hoy en día) pero sería hacerles un flaco favor a los autores de este tebeo de rechupete. El autor de "Mandorla" ha comprendido tan bien los entresijos de la narrativa que desde que abrí la portada del cómic hasta llegar al final, la lectura se me pasó en un suspiro y, como dicen en mi pueblo, no me levanté ni para cagar. Me quito el sombrero. Respecto al dibujo de Rubín no se le podrían lanzar más elogios que los que se le dedicaron con su obra anterior, El Héroe, donde también realizaba el guión. Quizá ya sólo queda decir que todavía es mejor, el muy jodido, pero eso no sería decir mucho, ya que el personal y adictivo estilo del autor ya ha sido totalmente desarrollado y enarbola de forma estilizada y moderna los entresijos de los héroes y villanos que aparecen en escena. Un tebeo tan adictivo y sangriento (¡espectáculo!) como (de nuevo, como dicen en mi pueblo) acojonante, pasto de todas las recompensas del próximo año, ya veréis.
jueves, 20 de febrero de 2014
GRAVE BLANKETS - YOUR INJURED WAYS 7"
Grave Blankets - Your Injured Ways 7"
(Record Time!, 2007)
A-Your Injured Ways
B1-You'll Know Everything
B2-Something You Say
AQUI.
sábado, 15 de febrero de 2014
viernes, 14 de febrero de 2014
ENTREVISTA CON GRANT MORRISON EN BARBELITH (4 DE 6)
Entrevista con Grant Morrison en Barbelith, 3 de Diciembre de 2002 (4 de 6). Traducida por Frog2000. Parte 1, parte 2, parte 3.
HB: Como si la hubiese dirigido Paul Verhoeven. De alguna forma me recuerda a esa detestable película de Batman, creo que se llama "Batman Forever". Los colores eran horribles.
GM: ¡Y encima tiene un extraño trasfondo! (Risas.)
HB: Glamour psicodélico y barato...
GM: ¡Alfred, trae uniformes con pezones para todos!, "¡ya me he tomado la libertad, señor!"
HB: Es absolutamente flipante. Me divertí un montón. Por otra parte, no tenía pista alguna de por dónde iba a tirar [The Filth], lo cuál es bastante excitante. El tercer número fue todo un choque.
GM: El siguiente es totalmente diferente y el siguiente a ese, el quinto, es el cómic más obsceno que jamás se va a imprimir.
GM: El siguiente es totalmente diferente y el siguiente a ese, el quinto, es el cómic más obsceno que jamás se va a imprimir.
HB: Tengo ganas de verlo.
GM: No me puedo creer que Karen Berger nos haya permitido hacerlo. No nos dijeron nada. Nada de nada.
HB: Espero que vaya a peor. De todos modos, en Barbelith se ha montado un debate sobre la persuasión sexual de Feely, y nos parece probable que tu intención sea la de que el lector se identifique con un ser humano extremadamente despreciable, que sienta fuertes sentimientos de compasión hacia esa persona, para que finalmente acabe siendo un tipo absolutamente decepcionante.
GM: Hice algo parecido en "The Mystery Play".
GM: Hice algo parecido en "The Mystery Play".
HB: Todavía no lo he leído.
GM: Es lo que ocurrirá en The Filth.
HB: Oh. Acabas de hacer un spoiler.
GM: (Risas.)
HB: Bueno... ¿qué podemos esperar entonces?
GM: Podéis esperar... cosas.
HB: ¿No seremos sodomizados y atados a un radiador?
GM: Será bastante diferente. Bastante raro. Muchos elementos tangenciales.
HB: Supongo que deberíamos hablar sobre otros temas que no sean cómics. Por otra parte, ¿cuánto tiempo nos queda?
GM: Bastante, ¡siempre y cuando volvamos a hablar sobre celebridades!!
Kristan: (Risas.)
GM: Lo más importante de nuestras vidas.
HB: En realidad no he visto el programa. Sólo un poco el otro día.
GM: ¿Estás loco? (Risas.)
HB: Eso sí, he visto Gran Hermano. ¿No es como una especie de punto de referencia?
Kristan: Gran Hermano también es...
GM: Cuando piensas en ese programa te dices: "Ah, que lo jodan, ¡pertenece al pasado!" (Risas.)
Kristan: Parece muy blando en comparación.
GM: Es la primera vez que participaban personalidades de verdad, porque por lo menos todas han acabado sus estudios...
HB: ¿Qué hay sobre el "Celebrity" de Gran Hermano?
GM: Lo he visto, sí. No estaba mal, pero el otro programa... han perdido la cabeza. Me parece brillante. Se está transformando en esa especie de... es como El Señor de las Moscas, sólo participa gente completamente jodida.
GM: Todas esas personalidades diferentes que van apareciendo en pantalla... Es puro entretenimiento, intentan que sea interesante por todos los medios. Quieren que lo veas como sea.
Kristan: Además, también les preocupa su seguridad.
GM: Intentan que las cosas no se pongan peor, ¡pero cada vez están peor!
Kristan: Si, la verdad es que no han tenido mucho éxito.
HB: ¿Cuáles son las condiciones del programa? Me refiero a que...
GM: Nah. Los que participan tienen agua y arroz para sobrevivir. Cagan en sus propios sombreros y todo eso. (Risas.)
HB: Sí, pero por ejemplo, el equipo de cámaras: ¿está con ellos? ¿O sólo han dejado las cámaras instaladas y ya está?
GM: ¡Hay cámaras por todos lados! Hay cámaras indiscretas enfocando desde todos los ángulos.
HB: No estaría mal que también filmasen animales..
GM: (Risas.)
Kristan: Son casi como invisibles. Las únicas veces que alguien interviene es cuando las cosas se han puesto tan peligrosas que se podrían morir. Como por ejemplo si ataca una serpiente venenosa.
GM: Algunas veces aparecen serpientes y entonces todos esos tíos empiezan a correr, parecen pervertidos entre los árboles, y se van chocando entre ellos como si fuesen látigos, sus cerebros se golpean contra los árboles.
HB: Ahora sí que estoy intrigado, porque me lo imagino y pienso: "¡Cristo, ya sabes, no lo hagáis de nuevo!", me prohíbo verlo, solo es otro "Reality".
HB: Ahora sí que estoy intrigado, porque me lo imagino y pienso: "¡Cristo, ya sabes, no lo hagáis de nuevo!", me prohíbo verlo, solo es otro "Reality".
Kristan: Está muy bien hecho.
GM: Es fantástico.
Kristan: Es diferente de otros rodados en espacios abiertos y...
GM: La forma de fracturarse del grupo. Se pueden ver las diferentes alianzas que se van formando. La gente se protege entre ellos una noche y a la siguiente se quieren matar. Y te dices: "¿Cómo ha podido suceder? ¿Cómo pueden estas personas asumir tantos papeles?
Kristan: Hacen todo lo que esperabas que harían. Ya sabes, en Gran Hermano sabes que todo lo que te puedes esperar es que las cosas se vayan a la mierda y enloquezcan un poco y que te genere una sensación en plan: ¿no estarán llegando las cosas hasta el límite? Bueno, así son los participantes. Si te soy honesta, la última noche en concreto me dejó alucinada, porque todo el mundo empezó a gritar desde el principio hasta el final. Es un programa de alto octanaje. Tienes que verlo teniendo en cuenta que vas a escuchar gritar a la gente durante toda una hora. En ese sentido me parece peor que las telenovelas.
GM: Uri Geller comiendo bichos, es como el final de Réquiem por un sueño [Requiem for a Dream, 2000].
GM: Uri Geller comiendo bichos, es como el final de Réquiem por un sueño [Requiem for a Dream, 2000].
HB: ¿Comiendo bichos?
GM: ¡Ha estado obligado a comer bichos! Es vegetariano. Allí estaba sentado, sufriendo todos esos traumas cósmicos mientras se estaba metiendo seres vivos en la boca. ¡Esas cosas están vivas! En realidad se estaban arrastrando por su plato. Tuvo que superar ese reto para que todos los demás pudiesen comer... fue la mejor televisión que he visto en mucho tiempo. Además de la de la noche anterior, cuando Darren Day salió con un vestido, sujetador y zapatos de tacón. Aunque lo otro (lo del bicho)... Uri seguía intentándolo como de forma entrecortada, ¡y los cámaras hicieron zoom hasta el estertor final del bicho!
Kristan: De todas formas, confiaba en que iba a ser capaz porque es obvio que Uri tiene todos esos así llamados "poderes", por los que es capaz de que su cerebro desconecte y piense en otra cosa.
HB: ¿No tiró el bicho al suelo?
GM: ¡Casi! Fue muy intenso, ya sabes (estoy listo para vomitar algunas cosas.)
HB: (Risas.)
GM: Tenía un poco de... mmmhh... joder... mmhh... y de repente lo dejaron y pasaron a los anuncios y nosotros nos quedamos como ¡en shock!
Kristan: Se negaba a matar cualquier cosa y lo dejaron introduciéndose cosas que estaban vivas en la boca, y como se había comprometido (con los demás), tuvo que matar esa cosa larga y pequeña para comer.
GM: (Se ríe histéricamente.)
Kristan: Se negaba a matar cualquier cosa y lo dejaron introduciéndose cosas que estaban vivas en la boca, y como se había comprometido (con los demás), tuvo que matar esa cosa larga y pequeña para comer.
GM: (Se ríe histéricamente.)
Kristan: Lo lanzó...
HB: ¿Cómo lo mató?
GM: ¡Se lo echó al coleto de golpe!
Kristan: Pero las cosas fueron a peor. Esa gran cosa vieja se arrastró fuera de su boca. Era por el tamaño, era una antigua larva blanca que se movía, y él coge y dice: "¡Oh! ¿No estaba vivo? ¡Oh! ¡Oh!" Pero entonces dijo de nuevo: "¿Tengo que comérmelo todo? Es como... no, no, no, no, no." No, no te lo tienes que comer entero. Sólo un pedazo. Pero un pedazo significa que vas a tener que matarlo...
HB: ¿Una pata de larva?
Kristan: Estaba como hecha de pedazos segmentados blanditos. Pero luego cogía una cuchara, ¡y se la metía hasta el fondo!
GM: Parece como si estuviese muy metido en el papel. Derramamiento de sangre. "¿Tenéis algo más grande?"
HB: Bizarro. Tengo que verlo. Aunque él ya no aparezca, ¿es que se ha rendido y lo ha dejado?
GM: Bueno, las cosas se pueden poner mal y alguno de los participantes se tiene que largar del programa cada noche.
GM: Bueno, las cosas se pueden poner mal y alguno de los participantes se tiene que largar del programa cada noche.
Kristan: Si. Porque también participaba Nigel Benn. La verdad es que Nigel Benn (el boxeador) era un horror.
GM: Solía amenazar a las mujeres. Estaba fuera de control. Era el único chico negro y el racismo inconsciente del resto terminó por salir a la luz. Todos empezaron a formar grupos en su contra. Y él se fue poniendo cada vez más y más agresivo, empezó a encarnar el estereotipo.
Kristan: Cada vez que alguien decía una cosa fuera de lugar, inmediatamente cogía y enarbolaba los puños. Con las mujeres siempre estaba igual, con todo el mundo. Siempre estaba agitando sus puños en alto.
GM: Hicieron que Tara Palmer Tompkinson cargase con una caja de acero enorme mientras él la gritaba todo lo que duró una gran caminata por la selva.
HB: No me lo puedo creer.
GM: No te lo crees porque te lo has perdido.
Kristan: Si, se lo cargaron porque dijo "ahora eres mi puta", o algo parecido.
GM: Te das cuenta de cómo las vidas humanas se van desintegrando hasta que parecen dibujos animados.
HB: Así que... bueno, veamos... estabas intentando expresar algo sensible...
HB: Esto no puede aparecer en el artículo para la revista, ¡aunque podría hacerlo en Barbelith! "Sí, jefe, acabamos hablando sobre las celebridades que aparecen en el programa de La Jungla..."
GM: (Risas.) "¡Es lo que más le interesa!" (Risas.). "¡Qué gran conversación!"
GM: (Risas.) "¡Es lo que más le interesa!" (Risas.). "¡Qué gran conversación!"
HB: "Escribe un buen artículo". Claro. Es ficción. ¿Son los Realitys una nueva forma de ficción?
GM: Simplemente han tomado su lugar. Por eso son cada vez más ficticios. Los dramas son cada vez más absurdos. Pero también funcionan como un pobre sustituto. Me sigo acordando de los grandes programas del pasado. Crecí viendo a David Rudkin y Dennis Potter. ¿Dónde están ahora? Supongo que en los programas actuales no hay mucho más... pero son muy divertidos. En la cultura de las celebridades, donde todo el mundo está obsesionado con convertirse en una, (y todos los superhéroes están ahora obsesionados con ser una celebridad) tan sólo forma una parte más de la oferta.
GM: Simplemente han tomado su lugar. Por eso son cada vez más ficticios. Los dramas son cada vez más absurdos. Pero también funcionan como un pobre sustituto. Me sigo acordando de los grandes programas del pasado. Crecí viendo a David Rudkin y Dennis Potter. ¿Dónde están ahora? Supongo que en los programas actuales no hay mucho más... pero son muy divertidos. En la cultura de las celebridades, donde todo el mundo está obsesionado con convertirse en una, (y todos los superhéroes están ahora obsesionados con ser una celebridad) tan sólo forma una parte más de la oferta.
HB: Tienes razón, son un pobre sustituto. Entretenidos y socorridos, pero...
GM: Es como si estuviese pasando algo... antes, los que ideaban y pensaban las formas y estructuras significativas de los programas, intentaban darle alguna resonancia emocional, alguna catarsis. Eran dramaturgos. En los programas actuales no hay catarsis alguna. Solo un montón de gritos y gente lanzando libros contra la televisión.
HB: Son como las drogas.
GM: Sí que lo son. Supongo que es su forma de funcionar, porque te puedes volver un adicto. Te lo digo en serio, no puedo esperar para ver el episodio de esta noche. Nunca parece durar lo suficiente. Es exactamente como las drogas.
HB: Con el Gran Hermano de este año sentí algo parecido. No quería ver la segunda entrega, pero lo hice. Y tampoco quería ver la tercera, pero también caí en la trampa. Y cada noche estaba esperando que se terminara de una vez, ya sabes, me hacía sentir enfermo, me estaban entrando síntomas de la abstinencia o algo parecido. No sé qué me pasaba. ¡Tal vez no era lo suficientemente puro! (Risas.) No me entretenía, pero me sentía obligado a verlo. Y como has dicho antes, me parece que es como tomar el camino más corto, porque cuando yo tenía quince años veía The Singing Detective [El Detective Cantante, 1986], ya sabes.
GM: Ahora mismo sería considerado un reto o algo críptico o cualquier otro cierto número de palabras ridículas.
GM: Ahora mismo sería considerado un reto o algo críptico o cualquier otro cierto número de palabras ridículas.
HB: Hasta los programas para niños eran mucho más poderosos: "The Tomorrow People", por ejemplo.
GM: "Ace of Wands", era brillante, se parecía a Jerry Cornelius, era como un mago.
HB: ¿Era uno de los protagonistas?
GM: Era el protagonista. Con la ayuda de dos asistentes iba resolviendo todos esos fantásticos problemas y luchando con tíos de otras dimensiones y de otros lugares. Era brillante. Era como el Doctor Extraño, excepto que era un mago de escenario.
HB: Lo recuerdo vagamente, porque lo veía cuando era niño, con mi hermano.
HB: Lo recuerdo vagamente, porque lo veía cuando era niño, con mi hermano.
GM: Claro, estaba muy bien, como "Sky".
HB: ¡"Sky"! Claro, me acuerdo un poco. Iba cubierto de hojas o algo así, tengo vagos recuerdos.
GM: "Glastonbury Tor".
HB: ¿Era uno en el que aparecía un tío como el "Viejo Padre Tiempo"?
GM: La verdad es que no lo sé. Pero aparecía un tipo que era el más extrañamente hermoso ser humano que yo había visto jamás.
HB: ¿Un chico rubio completamente pálido?
GM: No era más que un chico guapo. Grandes labios voluptuosos. Dios sabe lo que le pasó. Probablemente se lo llevaron a la cárcel y le pusieron una máscara de hierro.
HB: ¿Aparecerá por fin Marvel Boy 2? ¿Cuándo va a salir?
GM: El próximo año.
HB: ¿Es el primer título ultimate?
GM: Podría ser. Veremos qué pasa. (Risas.)
HB: Sólo si les encaja, ¿no?
GM: Nah, siempre ha sido... En S.H.I.E.L.D. se pueden ver todas las conexiones.
HB: Bueno, me parece bien. No había leído muchos cómics Marvel tradicionales, y cuando puse mis manos sobre Marvel Boy me dije: "este no es el Universo Marvel que me esperaba". Pensaba como que se había producido un cambio radical y que casi habías cambiado las reglas del juego. En el número anterior de X-Men me di cuenta de las letras, es muy triste... me di cuenta de que lo habían rotulado en letras minúsculas y me dije: "¡Ultimización!"
GM: Si, me puso de mala leche. Me siguen pidiendo que ponga esos cuadros de texto para decirte dónde estás. Pero en realidad solo consiguen que los lectores se queden confundidos, como en esa de "El Euro-túnel, París". (Risas.)
HB: (Risas.) ¡No sabía que era tan largo!
GM: Es como The Authority, ya sabes. No me parecía relevante, no entiendo por qué se ha puesto tan en boga, por qué se ha convertido en una marca de la casa.
HB: ¿Qué hay de los bocadillos? ¿Qué opinas?
GM: Me gustan. Solía usarlos de formas diferentes, pero a la gente no le gusta.
HB: Es por culpa de Watchmen, ¿verdad? Es culpa de Alan Moore.
GM: No. Bryan Talbot ya lo hizo en el ´77.
HB: Si, claro... No había pensado en Luther Arkwight.
GM: Yo era muy joven y éramos buenos colegas, pensaba que era fantástico.
HB: Claro, me lo imagino, pero si lo revisas en la actualidad, ¿crees que se sigue sosteniendo?
GM: Ah, no lo sé. Llevo mucho tiempo sin leerla. Me parece interesante. Supongo que seguirá siendo una obra que descubrió un montón de técnicas que la gente ha seguido usando.
HB: Era seria.
HB: Era seria.
GM: Es muy seria. Es un poco como uno de esos discos, ¿qué clase de álbum sería, uno de los setenta...?
HB: Rock progresivo. Rainbow, o algo así.
GM: Creo que era una desviación muy interesante, porque surgía del Laboratorio de las Artes y tenía raíces con la Escuela de Arte. A mí siempre me pareció que... incluso cuando estaba viviendo aquí, siempre he sentido como que formaba parte de la Escuela de Arte y por eso me hice amigo de Brendan, era tan estimulante... o como cuando conocí a Jamie Hewlett y todos esos chicos, los de la Escuela de Arte. Y luego tienes el Laboratorio de las Artes, donde se podía conocer a gente como Bryan Talbot y Alan Moore, y siempre me gustó, pero sentía que había como una especie de rollo prog-rock por en medio, un elemento a lo "Dark Side of the Moon" en todo el asunto. Eran como esos actores barbudos tan serios de los setenta...
HB: ¿Es la generación anterior a la tuya?
GM: Si, por supuesto. Yo estaba metido en el punk rock. Solía ir a reuniones de "Near Myths" y allí estaban todos esos hippies sentados por la sala.
HB: ¿Solías escupirlos?
GM: No, la verdad es que no me atrevía. Porque era muy joven y tranquilo (risas) ¡punk rocker! Y claro, me gustaba la obra de Bryan Talbot. Yo andaba metido en cosas en las que seguía resonando lo de la generación anterior. A veces me asustaba un poco, porque yo no bebía ni tomaba drogas y me quedaba sentado en esos cuartos con todos esos chicos hippies fumando droga durante toda la noche hasta que perdían el sentido. (Risas.)
HB: Suena genial.
GM: Ahora suena genial, pero en aquel entonces era la cosa más terrible en la que podías pensar, un anatema total. Así que nunca llegué a conectar de la misma forma. Se parece un poco a cuando me leí "Strange Days" y "Deadline", que fue cuando me dije: "Gracias a Dios por estos personajes. Son las personas con las que más amistad he trabado en mi vida, o con las que me llevo mejor, o con las que paso la mayor parte de mi tiempo."
(Continuará)
(Continuará)
jueves, 13 de febrero de 2014
DEMOLITION DOLL RODS - BIG ROCK CANDY MOUNTAIN 7"
Demolition Doll Rods - Big Rock Candy Mountain 7"
(Munster Records, 2003)
A-Big Rock Candy Mountain
B-Hot Pink Visqueen
AQUI.
DEMOLITION DOLL RODS - AFRICAN LIPSTICK 7"
Demolition Doll Rods - African Lipstick 7"
(Bulb Records, 1994)
A-African Lipstick
B-Down Home Girl
AQUI.
miércoles, 12 de febrero de 2014
RUTA 66, NUMERO CIENTO TRES
AQUI.
"Siendo una banda de punk-rock estajanovista, ¿qué le parecen a Antiseen todos esos grupos amorfos y sobrepromocionados como Soundgarden, Pearl Jam y otros sospechosos productos del grunge?
A ti te pueden repatear, pero siempre hay alguien que te dirá, "pero hacen mucha pasta y son populares". Así y todo siguen siendo una mierda; eso significa que, detrás de ellos, hay alguien que los está ofreciendo masticados al público que no le gusta tener que masticar. Les dan mierda, pero como no les cuesta ningún trabajo escogerla, les gusta. Para mí el éxito no significa calidad."
Jaime Gonzalo entrevistaba a Jeff Clayton, líder del comando punk Antiseen surgido en Carolina del Norte (USA), en este Ruta 66 número ciento tres.
sábado, 8 de febrero de 2014
LEESTONES - DICESE DE TU VIEJA
Leestones - Dícese de tu vieja (CD)
(Autoeditado, 2005??)
-Ton Tones
-Blue Summer
-Be Bop A Lula
-Hairdresser
-Missed String Booguie
-Bold Man Runnin'
-Let's play guitar, sock or gun
-Maphia News
-I'll allways Know
-I'm desperate like Billy Childish
-Not all right
-Love In Vain
AQUI.
En Bloody Mary puede que queden copias originales del CD.
viernes, 7 de febrero de 2014
THE INTERSTELLAR VILLAINS - RITGHT OUT IN THE LOBSTER QUADRILLE
The Interstellar Villains – Right Out In The Lobster Quadrille
(Timberyard Records, 1988)
A2-If Looks Could Kill
A3-I'm Skint
B1-Fame And Fortune
B2-Submarine Metro 9
B3-Thoroughly Gripping Cosmopolitan
AQUI.
miércoles, 5 de febrero de 2014
KELLEY STOLTZ & THE DIRTBOMBS SPLIT SINGLE
Kelley Stoltz & The Dirtbombs Split Tour Single
(Cass Records, 2008)
A-Kelley Stoltz - (My Baby Always Knows) What Time It Is
B-The Dirtbombs - Politicians In My Eyes
AQUI.
THE DIRTBOMBS & JUSTIN ROBERTSON SPLIT SINGLE
(Slut Smalls, 2004)
A-The Dirtbombs - She Played Me Like A Booger
AA-Justin Robertson - Twisted And Torn
AQUI.
DIRTBOMBS - PEEL SESSIONS 2001
1-Talk
2-Chains of Love
3-Motor City Baby
4-Ode to a Blackman
5-Talk
6-Banter
7-Granny´s Little Chicken
8-Stuck Under my Shoe
9-Can´t Stop Thinking About it
10-Kung Fu
11-Talk
12-Banter
13-Want You, Need You
15-Banter
AQUI.
martes, 4 de febrero de 2014
ENTREVISTA CON MICK COLLINS CENTRADA EN THE GORIES (RESCATADA EN TURN IT DOWN)
Entrevista con Mick Collins en 2009 centrada en los Gories aparecida en Turn It Down y realizada por Rich Tupica. Traducida por Frog2000.
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*** Entrevista con Dan Kroha en Prefixmag
*** El clip de "There but for the grace of god"
*** The Gories Singles
*** Reseña sobre House Rockin´ por Jaime Gonzalo en Ruta 66
*** Gories Live 1986
*** Gories - Detroit Breakdown
*** Gories at Finneys Pub 1990
*** Gories Live Paris Farenheit 1992
*** Gories Live at Vera 1992
*** Gories - Houseparty!
*** Complete Bandin´ Sessions
*** La grabación en vídeo de las Bandin´ Sessions
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Aquí tenemos una vieja entrevista de 2009 que hice con Mick Collins, de The Dirtbombs y The Gories. Por alguna razón (probablemente un trabajo poco remunerado) me la olvidé en un cajón, así que la rescato ahora, cuatro años después. Se hizo justo antes de la primera gira de reunión de los Gories con The Oblivians.
Al repasar lo que Mick tenía que decir, parece como si en un primer momento no estuviese demasiado entusiasmado con la idea de reunirse. Desde entonces la banda ha ofrecido muchos otros conciertos, así que supongo que no iría tan mal la experiencia, ¿verdad, Mick? De todos modos, aquí tenéis esta larga entrevista con Mick de alrededor del 2009. Asegúrate de echar un vistazo a lo que el músico recuerda sobre el primer concierto de los Gories junto a su colega Rob Tyner, de MC5.
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¿Por qué no os habéis reunido antes para tocar?
No queríamos hacerlo, pero además había otro montón de razones.
¿Te suele acosar la gente a menudo con la idea de que se reúnan los Gories?
La gente nunca ha dejado de preguntármelo: "¿Cuándo se van a juntar otra vez los Gories?" Y yo siempre he respondido: "¡Nunca!" Así que es posible que el infierno se haya congelado.
Entonces, ¿qué es lo que hizo que os pusiérais de acuerdo para hacer una gira de verdad?
Un lapso momentáneo de la razón. No sé por qué me puse de acuerdo. Todo el mundo me decía que estaría bien, así que era como: "Uhhh, tal vez lo haga." Sólo serán algunos conciertos. Espero no sonar como un idiota.
Hace un par de años escuché que los Gories pensaban tocar en Coachella, ¿es cierto?
Coachella contactó con nosotros en 2007 para que tocásemos en el festival de 2008, pero el intento terminó en fracaso. Así que de alguna forma, hacer un concierto de reunión había quedado residente en un segundo plano desde entonces. Cuando los Oblivians nos lo pidieron, pensamos: "Bueno, seguro que vamos a tener que hacerlo."
¿Tocarán nuevas canciones los Gories en esta gira?
Hemos estado hablando acerca de escribir nuevos temas. Dan y yo guardamos la mayoría del material de la primera vez que estuvimos juntos. Algunos temas se habían quedado a medio terminar. Los hemos estado revisando, son ideas para canciones que estuvieron revoloteando por la época y con las que nunca llegamos a hacer nada. Algunas podrían llegar a buen término. Siempre existe esa posibilidad. En parte, uno de los motivos de que estemos ensayando con Peg es que tal vez compongamos nuevo material.
Tenemos las letras de algunas canciones y las partes de guitarra de otras. Sólo son cosas que tenemos sobre la mesa. En el caso de algunas recordamos demasiado bien cómo era la música, pero ninguno de nosotros nos acordamos sobre qué iba la letra. Hay otra de la que tenemos las letras, pero nadie es capaz de recordar la música. Tendremos que darles una vuelta.
¿Estás nervioso por tocar en esta reunión de los Gories?
Me preocupa mi voz. Este material me resultaba dificultoso incluso entonces. Aparte de esto, no preveo que pueda ocurrir nada malo, tampoco tengo por qué estar pensando siempre en esto y en aquello, porque es probable que las cosas todavía se puedan echar a perder. Ahora mis amplificadores son mucho mejores. Se pueden manipular antes de subir al escenario, por lo que son capaces de soportar el abuso al que se van a ver sometidos.
¿Cómo os llevábais como banda Peg, Dan y tú?
No nos llevábamos, por eso nos separamos cuando lo hicimos. En realidad nos separamos en cuatro ocasiones. A lo largo de los seis años de funcionamiento de la banda nos separamos hasta en tres ocasiones. Eran rupturas graves que iban en serio. Lo dejamos en marzo de 1990 después de haber grabado un puñado de singles para un montón de gente. Hicimos uno para Sub Pop y otro para Estrus, grabamos todos los singles y nos separamos. Seis meses después, ellos (los sellos) empezaron a llamarnos y a decirnos: "¿Dónde está el disco?" Y nos quedamos en plan: "Oh, sí. Lo habíamos olvidado. ¿No habías oído que nos habíamos separado?" Entonces tuvimos que juntarnos de nuevo y mezclar los temas. Creo que mezclamos cuatro singles en una hora y media. Los enviamos y nos olvidamos de ellos durante otros cuatro meses. Seguíamos sin hablarnos. Recibí una llamada de Dan y me dijo: "Tenemos que terminar esos singles como sea. Han llamado en marzo y ya estamos en septiembre." Y yo me quedé en plan: "Oh, si, me había olvidado".
Entonces, ¿cuál fue la razón de la ruptura definitiva?
Dejamos de estar a gusto unos con otros. Eso fue todo, le puede ocurrir a cualquier otra banda, dejamos de gustarnos. Después de la gira europea del ´92 nos separamos definitivamente.
¿Cómo conociste a Dan Kroha?
Nos presentó un amigo en común. Antes de empezar la banda ya nos conocíamos, más o menos un año antes. En realidad no teníamos nada pensado, tan sólo salíamos de juerga y todo eso. La banda siguió adelante porque empezó a desarrollar una inercia propia. Ni por lo más remoto significaba el comienzo de una gran amistad.
¿Qué esperábais conseguir con la banda?
Pensábamos que sacaríamos un disco de 45 antes de que todo hubiese terminado y que ese sería nuestro legado musical. La verdad es que no sé cómo nos mantuvimos a partir de ese momento.
El aspecto de The Gories era muy "cool", con los trajes y todo lo demás, ¿cómo se os ocurrió la idea?
Nos conocimos porque éramos mods. Todos teníamos trajes. Yo siempre estaba embutido en un traje. Tenía una chaqueta de traje que me gustaba mucho, y aunque tenía una tintorería cerca, no cuidaba demasiado de ella. Puede que ofreciésemos un concierto el viernes por la noche, y yo aparecía el lunes por la mañana en la tintorería cubierto de sudor, y el chico al cargo me limpiaba el traje. Seguí usándolo y se convirtió en una especie de marca registrada, por lo que ya no me lo he vuelto a poner, resultaba demasiado doloroso mantenerlo limpio. Dejé de usarlo durante la gira de Blacktop. Fue una gira de 35 ciudades y no tuve la oportunidad de limpiarlo, por lo que al final la chaqueta estaba destrozada.
¿Cuál fue el primer concierto de los Gories? ¿No fue en una iglesia o algo parecido?
Fue en la iglesia de St. Andrews, cerca del Campus de la Wayne State. No tengo ni idea de cómo conseguimos el show, pero el hecho es que Rob Tyner tocaba antes que nosotros. De nuevo, fue durante una especie de festival de varios grupos que se celebraba dentro de la comunidad. Básicamente entrabas y te apuntabas, y ocurrió que él tocaba antes que nosotros, eso es todo, no es que fuese nuestro telonero. Estaba allí en ese momento, se había inscrito antes.
¿Cómo fue la actuación de Rob Tyner?
Ya sabes, estuvo bien. Fueron dos horas de canciones de protesta contra Vietnam con un auto-harpa. El tío que había estado tocando antes que él hacía versiones de Santana con un gran sintetizador analógico que era bastante guay. Rob tocó una gran versión de nueve minutos de "Black Magic Woman" que me gustaría haber grabado en cinta, porque fue muy intensa. Nunca lo he olvidado, así de bueno fue el concierto. Han pasado más de 20 años y nunca se me ha olvidado lo brillante que estuvo.
¿Dónde solían tocar los Gories en Detroit?
Nos pagaban por tocar en Hamtramck y Reruns, justo al otro lado del límite de la ciudad, en Dearborn. También tocamos un montón en fiestas caseras. Cualquier persona que nos diese 25 dólares y / o cerveza conseguía que tocásemos. La imagen de la parte trasera de "House Rockin'" está tomada en la fiesta de alguien. La imagen de la portada de "Outta Here" es una fotografía de una serie de conciertos comunitarios en el Dally in the Alley.
¿Cómo describirías un típico show de los Gories?
Eramos unos borrachos liosos. Estábamos completamente fuera de nuestros cabales. Tal vez habíamos compuesto ocho o diez canciones, pero las dejábamos para el arrastre, aunque en realidad simplemente sonábamos ridículos. Llegó un punto en el que nos dimos cuenta de que teníamos que aprender a tocar como fuese o dejar de beber antes de los conciertos. O bien podíamos seguir bebiendo o aprender a tocar, pero no podíamos hacer las dos cosas.
¿Cómo te las arreglabas para descubrir en los ochenta los discos raros que influyeron a la Gories?
En Detroit no eran tan raros. Todo el mundo que aseguraba lo raras que eran esas cosas es que no vivían en Detroit. Esos discos costaban una cuarta parte de lo que costaban los demás. Todo el mundo al que conocía tenía esos discos. Lo que ocurría es que alguien descubría en algún sitio un disco que costaba un centavo o un cuarto de dólar. En los diez días siguientes ya lo había pinchado todo el mundo, y todo el mundo se compraba uno, porque eran muy baratos y fáciles de conseguir. Entonces viajábamos a una ciudad diferente y descubríamos que esos discos eran imposibles de conseguir y que costaban una fortuna.
¿Han cambiado las cosas? Te lo pregunto porque ahora Detroit no parece que rebose de discos raros y baratos.
En realidad no ha vuelto a ocurrir nada parecido. Los días baratos de Detroit prácticamente se han acabado. Todas las tiendas que solían tener cosas realmente buenas a bajo precio ya no existen. Todavía se puede encontrar de vez en cuando algo bastante bueno, pero no volverás a pagarlo por un cuarto de dólar nunca más, puede que te cueste seis dólares. A eso se le llama extorsión.
¿Conocías Fortune Records cuando empezaron los Gories?
No descubrí todas esas cosas hasta que cumplí los veinte, ahora tengo 43. Gran parte de ese soul de finales de los sesenta acababa de salir cuando era niño, y siempre lo ponían en la radio. He escuchado un montón de Stax, y más tarde gran cantidad de Soul de Filadelfia. Por supuesto, soy de Detroit, y aquí todo el mundo conocía a alguien que trabajaba en la Motown, así que se podía encontrar material por todas partes. No había escapatoria. Así es como era, crecías escuchando los discos de la Motown. Estaban por todas partes, era la música que se escuchaba.
He leído que tu padre tenía una enorme colección de discos y que te influyó mucho, ¿es cierto?
Todas las cosas del primer rock'n'roll... no es que fuese la colección de mi padre, bueno, mi padre la consiguió, pero mis hermanas se hicieron cargo de ella hasta que yo la heredé al completo. Todo el rock and roll de los cincuenta y principios de los sesenta, todos esos discos estaban almacenados en el sótano. Los empecé a escuchar y me alucinaron. Más tarde no fueron una influencia sino algo que había escuchado. Resultaría complicado decir que los había descubierto yo mismo, porque estaban sonando por todas partes. Siempre estaba escuchando esas cosas. No es que descubriese de repente a Fats Domino o a Sam Cooke, o a cualquier artista de los cincuenta. Solían regalarnos copias de cualquier cosa que tuviese que ver con el rock'n'roll. No puedo decir que descubriese a Little Richard o a Chuck Berry, simplemente crecí con ellos, desde antes de ser capaz de caminar.
¿Acudían otras bandas de la zona a ver a los Gories en directo?
En cuanto empezamos a tocar, siempre se vinieron otros músicos a echar un vistazo. La gente solía venir a vernos, nos topábamos con otras bandas parecidas. Tocamos conciertos con bandas de las que nunca había oído hablar y con bandas que nunca habían oído hablar de nosotros. Nos convertimos en una parte de la escena del momento. Es muy fácil encontrar bandas en Detroit, nosotros sólo éramos una más.
¿Con qué bandas tocásteis más en ese entonces?
Tocamos bastante con "3D Invisibles". Tocamos mucho con otra banda, The Hysteric Narcotics. Oh... ¿con quién más...? (Se ríe). No sé, esas son prácticamente todas. Supongo que fueron las dos únicas bandas de la ciudad que nos dejaron tocar con ellas, todo el mundo pensaba que éramos horribles.
¿Giró alguna vez la banda por los Estados Unidos?
En realidad no. Dimos un par de conciertos en ciudades, en el Ozark Plateau con Cordell Jackson. Tocamos en Memphis, y dimos un montón de conciertos en Nueva York y un par de shows en Windsor, Ontario, eso fue prácticamente todo. Literalmente, la única gira que hicimos por suelo estadounidense fueron los conciertos con Cordell Jackson.
¿Es cierto que grabásteis el LP "House Rockin´" en una chabola de hojalata?
Sí, en su mayoría. Se grabó en los Wang Head Studios, que en realidad era un cobertizo que funcionaba como taller mecánico, estaba cubierto de acero corrugado, aunque el piso era de tierra. Habían montado un estudio, pero no nos gustaba mucho. Tenían otro estudio de grabación, pero estaba en la parte de atrás de ese taller de maquinaria y nos gustaba más el sonido que se producía en ese otro lado que el sonido del primer estudio. Colocaron todos los micrófonos en el taller mecánico y fue en ese sitio donde realmente hicimos la grabación. Simplemente terminaron tirando todos los cables hasta la sala de control.
¿Cómo surgió el segundo disco, "I Know You Fine, But How You Doin'"?
El segundo LP se grabó en Memphis, en los Easley Recordings. Lo grabamos en un lugar que luego se ha quemado. Antes era un estudio grande y agradable, situado en un garaje, detrás de la casa de la hermana de Peg.
¿Por qué elegísteis Memphis?
No lo hicimos. Alex Chilton lo produjo, y allí fue donde quería hacerlo.
¿Cuál es tu disco favorito de los Gories?
Nuestros singles. Si estuviesen recopilados en álbum, sería mi disco favorito. En realidad hay un quinto single sin editar que nunca llegó a salir y que puede que algún día vea la luz. Si alguien recopilase los singles, ese podría ser mi disco favorito de los Gories.
¿Tendréis de nuevo a la venta la camiseta de los Gories con el gato negro?
Tenemos que encontrar las pruebas de impresión. La única razón por la que no la hemos vuelto a vender en estos años es porque una de las planchas estaba estropeada. Cuando fuimos a hacer la segunda tirada, nos dimos cuenta de que una de ellas estaba estropeada. La consecuencia es que la coloración era parcial y no nos quedamos contentos con el resultado, así que dejamos de hacerlas.
Cuando revisas el pasado, ¿con qué banda crees que ha sido más divertido tocar, con los Gories, o ahora con los Dirtbombs?
Siempre me he divertido. Para mí, hacer discos es la parte más divertida. Es la parte que más me gusta, estar en el estudio. Cuando miro hacia atrás y nos veo grabando todos los singles en la habitación de Dan, fue uno de los momentos más divertidos. Estar en el estudio con Alex Chilton fue muy divertido. No recuerdo un momento en el que haya estado en el estudio y las pasase canutas. Prefiero grabar a tocar en directo. Claro, en gran parte los conciertos son divertidos, porque cuando llegas a esa etapa de entre 45 minutos y una hora que en realidad dura un concierto, es lo mejor. Sin embargo, son las otras 23 horas las que apestan.
¿Cuánto dirías que influyeron a la banda las recopilaciones de "Back From the Grave"?
Si hay alguna influencia en los Gories, esa es la serie de "Back From the Grave". Nos dijimos: "¡Por fin! ¡Este es nuestro rollo!" Cuando las escuchamos fue como: "Ahora sabemos lo que queremos hacer, ¡es esto!" Hasta que llegó "Back From the Grave" no podías escuchar ese tipo de material a menos que fueses un coleccionista serio y empollón. Lo único que existía era el "Nuggets" y otras cosas parecidas, pero la forma de tocar de esos grupos era más complicada que la nuestra. Para entonces ya habíamos escuchado la música que había influido a esas bandas. Eso sí, no estábamos intentando imitar a las bandas de "Back From the Grave", nos fuimos más atrás, nos enteramos de lo que esas bandas habían escuchando (los Nuggets de su época) e intentamos tocar de esa forma. Cuando se editó "Back from the Grave", nos sonaba como si formásemos parte de él (risas).
Todas esas bandas (las bandas más populares del Nuggets) intentaban sonar como el blues de la Chess. Y las bandas de "Back From the Grave" estaban intentando sonar como los Yardbirds y los Pretty Things, que eran bandas que conocíamos por ser mods. Sabíamos que los Yardbirds y los Pretty Things estaban intentando sonar como los discos de blues de la Chess. Aprendíamos a tocar las cosas de todos esos tíos que hacían blues para la Chess como Chuck Berry, Bo Diddley, JB Lenoir, y cualquier cosa que tocase Lafayette Leake, o que hubiese compuesto Willie Dixon... pero como el nivel musical que teníamos era nulo, los resultados finales sonaban más parecidos a los de "Back From the Grave".
En esa época se reactivó el garage rock, pero vosotros no sonábais como ellos, ¿lo evitábais a propósito?
Era uno de los motivos. Nos dimos cuenta de que habíamos llegado tarde y de que no sonábamos como cualquiera de esas bandas. Todas esas bandas al estilo Ugly Things, con el corte de pelo a lo tazón y vistiendo paisley, no iba con nosotros en absoluto. Era garage rock completamente diferente del garage rock que nos gustaba. Cuando apareció "Back From the Grave" nos dijimos: "¡Esta es nuestra gente! Este es el garage rock que nos gusta".
He escuchado decir que solías romper las guitarras... ¡pero luego Dan las recogía y las arreglaba!
Es cierto en parte. Rompí unas cuantas guitarras y Dan se puso a arreglarlas. La guitarra que toco ahora se ha roto muchas veces. Todavía la conservo, pero nunca la golpeo. No es que las rompiese a propósito, como si quisiera hacer una especie de show artístico de rock o algo así, simplemente se me rompían. Hay una diferencia enorme entre romper deliberadamente una guitarra, y agitarte hasta que te caes sobre tu amplificador y entonces se rompen las cosas. Sin duda, nosotros éramos una banda bastante agitada. Se nos rompían las guitarras, se rompían los amplificadores, los micrófonos, los soportes de los micrófonos, un par de veces destrozamos el escenario. Las cosas simplemente se terminaban rompiendo. No lo hacíamos a propósito. A menos que nos enfadásemos, lo que sucedió una o dos veces, que nos enojamos y decidimos parar el concierto.
¿Qué es lo que solía molestarles a los Gories en un concierto?
Lo que no podíamos soportar era cuando una banda de fuera llegaba a la ciudad y se pensaban que eran mejores que Detroit. Simplemente no podíamos soportarlo. Ocurrió un par de veces. Nos quedamos en plan: "Muy bien, ¡esta noche os vamos a dar una lección!" Hubo una ocasión en la que terminamos con mi amplificador en llamas y el escenario hecho pedazos. Nos volvimos tan locos que tengo la mente totalmente en blanco sobre lo que ocurrió en ese concierto. Todo lo que recuerdo fue que salí del escenario arrástrandome por un agujero que había por algún sitio.
¿Qué hiciste después de que se separasen los Gories?
Estuve en Blacktop, que duraron catorce meses. Luego en The Screws, que es algo que estuvo funcionando a la par que los Dirtbombs. La verdad es que los Dirtbombs no son una banda como tal. En realidad es una marca con la que actualmente grabo discos, esas son todas las bandas en las que he tocado. Los Dirtbombs han durado más tiempo con la misma alineación que la mayoría.
¿Ha ido cambiando el hecho de tocar en una banda en Detroit a lo largo de estos años?
Me lo suelen preguntar mucho, pero creo que no. Lo único que ha cambiado es la música que antes influía a las personas y a Detroit, aunque tampoco es que haya cambiado demasiado, porque todavía siguen presentes muchas de las mismas influencias, sólo que ahora se interpretan de forma diferente. Creo que las cosas son iguales y tan vibrantes como siempre, sólo que en este momento no hay nadie mirando, eso es todo. No somos capaces de conseguir mucha atención mediática, pero todavía hay un millón de bandas y bares y galerías de arte por toda la ciudad donde te dejan tocar. Todavía se puede encontrar algo así en la ciudad.
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*** Entrevista con Dan Kroha en Prefixmag
*** El clip de "There but for the grace of god"
*** The Gories Singles
*** Reseña sobre House Rockin´ por Jaime Gonzalo en Ruta 66
*** Gories Live 1986
*** Gories - Detroit Breakdown
*** Gories at Finneys Pub 1990
*** Gories Live Paris Farenheit 1992
*** Gories Live at Vera 1992
*** Gories - Houseparty!
*** Complete Bandin´ Sessions
*** La grabación en vídeo de las Bandin´ Sessions
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Aquí tenemos una vieja entrevista de 2009 que hice con Mick Collins, de The Dirtbombs y The Gories. Por alguna razón (probablemente un trabajo poco remunerado) me la olvidé en un cajón, así que la rescato ahora, cuatro años después. Se hizo justo antes de la primera gira de reunión de los Gories con The Oblivians.
Al repasar lo que Mick tenía que decir, parece como si en un primer momento no estuviese demasiado entusiasmado con la idea de reunirse. Desde entonces la banda ha ofrecido muchos otros conciertos, así que supongo que no iría tan mal la experiencia, ¿verdad, Mick? De todos modos, aquí tenéis esta larga entrevista con Mick de alrededor del 2009. Asegúrate de echar un vistazo a lo que el músico recuerda sobre el primer concierto de los Gories junto a su colega Rob Tyner, de MC5.
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¿Por qué no os habéis reunido antes para tocar?
No queríamos hacerlo, pero además había otro montón de razones.
¿Te suele acosar la gente a menudo con la idea de que se reúnan los Gories?
La gente nunca ha dejado de preguntármelo: "¿Cuándo se van a juntar otra vez los Gories?" Y yo siempre he respondido: "¡Nunca!" Así que es posible que el infierno se haya congelado.
Entonces, ¿qué es lo que hizo que os pusiérais de acuerdo para hacer una gira de verdad?
Un lapso momentáneo de la razón. No sé por qué me puse de acuerdo. Todo el mundo me decía que estaría bien, así que era como: "Uhhh, tal vez lo haga." Sólo serán algunos conciertos. Espero no sonar como un idiota.
Hace un par de años escuché que los Gories pensaban tocar en Coachella, ¿es cierto?
Coachella contactó con nosotros en 2007 para que tocásemos en el festival de 2008, pero el intento terminó en fracaso. Así que de alguna forma, hacer un concierto de reunión había quedado residente en un segundo plano desde entonces. Cuando los Oblivians nos lo pidieron, pensamos: "Bueno, seguro que vamos a tener que hacerlo."
¿Tocarán nuevas canciones los Gories en esta gira?
Hemos estado hablando acerca de escribir nuevos temas. Dan y yo guardamos la mayoría del material de la primera vez que estuvimos juntos. Algunos temas se habían quedado a medio terminar. Los hemos estado revisando, son ideas para canciones que estuvieron revoloteando por la época y con las que nunca llegamos a hacer nada. Algunas podrían llegar a buen término. Siempre existe esa posibilidad. En parte, uno de los motivos de que estemos ensayando con Peg es que tal vez compongamos nuevo material.
Tenemos las letras de algunas canciones y las partes de guitarra de otras. Sólo son cosas que tenemos sobre la mesa. En el caso de algunas recordamos demasiado bien cómo era la música, pero ninguno de nosotros nos acordamos sobre qué iba la letra. Hay otra de la que tenemos las letras, pero nadie es capaz de recordar la música. Tendremos que darles una vuelta.
¿Estás nervioso por tocar en esta reunión de los Gories?
Me preocupa mi voz. Este material me resultaba dificultoso incluso entonces. Aparte de esto, no preveo que pueda ocurrir nada malo, tampoco tengo por qué estar pensando siempre en esto y en aquello, porque es probable que las cosas todavía se puedan echar a perder. Ahora mis amplificadores son mucho mejores. Se pueden manipular antes de subir al escenario, por lo que son capaces de soportar el abuso al que se van a ver sometidos.
¿Cómo os llevábais como banda Peg, Dan y tú?
No nos llevábamos, por eso nos separamos cuando lo hicimos. En realidad nos separamos en cuatro ocasiones. A lo largo de los seis años de funcionamiento de la banda nos separamos hasta en tres ocasiones. Eran rupturas graves que iban en serio. Lo dejamos en marzo de 1990 después de haber grabado un puñado de singles para un montón de gente. Hicimos uno para Sub Pop y otro para Estrus, grabamos todos los singles y nos separamos. Seis meses después, ellos (los sellos) empezaron a llamarnos y a decirnos: "¿Dónde está el disco?" Y nos quedamos en plan: "Oh, sí. Lo habíamos olvidado. ¿No habías oído que nos habíamos separado?" Entonces tuvimos que juntarnos de nuevo y mezclar los temas. Creo que mezclamos cuatro singles en una hora y media. Los enviamos y nos olvidamos de ellos durante otros cuatro meses. Seguíamos sin hablarnos. Recibí una llamada de Dan y me dijo: "Tenemos que terminar esos singles como sea. Han llamado en marzo y ya estamos en septiembre." Y yo me quedé en plan: "Oh, si, me había olvidado".
Entonces, ¿cuál fue la razón de la ruptura definitiva?
Dejamos de estar a gusto unos con otros. Eso fue todo, le puede ocurrir a cualquier otra banda, dejamos de gustarnos. Después de la gira europea del ´92 nos separamos definitivamente.
¿Cómo conociste a Dan Kroha?
Nos presentó un amigo en común. Antes de empezar la banda ya nos conocíamos, más o menos un año antes. En realidad no teníamos nada pensado, tan sólo salíamos de juerga y todo eso. La banda siguió adelante porque empezó a desarrollar una inercia propia. Ni por lo más remoto significaba el comienzo de una gran amistad.
¿Qué esperábais conseguir con la banda?
Pensábamos que sacaríamos un disco de 45 antes de que todo hubiese terminado y que ese sería nuestro legado musical. La verdad es que no sé cómo nos mantuvimos a partir de ese momento.
El aspecto de The Gories era muy "cool", con los trajes y todo lo demás, ¿cómo se os ocurrió la idea?
Nos conocimos porque éramos mods. Todos teníamos trajes. Yo siempre estaba embutido en un traje. Tenía una chaqueta de traje que me gustaba mucho, y aunque tenía una tintorería cerca, no cuidaba demasiado de ella. Puede que ofreciésemos un concierto el viernes por la noche, y yo aparecía el lunes por la mañana en la tintorería cubierto de sudor, y el chico al cargo me limpiaba el traje. Seguí usándolo y se convirtió en una especie de marca registrada, por lo que ya no me lo he vuelto a poner, resultaba demasiado doloroso mantenerlo limpio. Dejé de usarlo durante la gira de Blacktop. Fue una gira de 35 ciudades y no tuve la oportunidad de limpiarlo, por lo que al final la chaqueta estaba destrozada.
¿Cuál fue el primer concierto de los Gories? ¿No fue en una iglesia o algo parecido?
Fue en la iglesia de St. Andrews, cerca del Campus de la Wayne State. No tengo ni idea de cómo conseguimos el show, pero el hecho es que Rob Tyner tocaba antes que nosotros. De nuevo, fue durante una especie de festival de varios grupos que se celebraba dentro de la comunidad. Básicamente entrabas y te apuntabas, y ocurrió que él tocaba antes que nosotros, eso es todo, no es que fuese nuestro telonero. Estaba allí en ese momento, se había inscrito antes.
¿Cómo fue la actuación de Rob Tyner?
Ya sabes, estuvo bien. Fueron dos horas de canciones de protesta contra Vietnam con un auto-harpa. El tío que había estado tocando antes que él hacía versiones de Santana con un gran sintetizador analógico que era bastante guay. Rob tocó una gran versión de nueve minutos de "Black Magic Woman" que me gustaría haber grabado en cinta, porque fue muy intensa. Nunca lo he olvidado, así de bueno fue el concierto. Han pasado más de 20 años y nunca se me ha olvidado lo brillante que estuvo.
¿Dónde solían tocar los Gories en Detroit?
Nos pagaban por tocar en Hamtramck y Reruns, justo al otro lado del límite de la ciudad, en Dearborn. También tocamos un montón en fiestas caseras. Cualquier persona que nos diese 25 dólares y / o cerveza conseguía que tocásemos. La imagen de la parte trasera de "House Rockin'" está tomada en la fiesta de alguien. La imagen de la portada de "Outta Here" es una fotografía de una serie de conciertos comunitarios en el Dally in the Alley.
¿Cómo describirías un típico show de los Gories?
Eramos unos borrachos liosos. Estábamos completamente fuera de nuestros cabales. Tal vez habíamos compuesto ocho o diez canciones, pero las dejábamos para el arrastre, aunque en realidad simplemente sonábamos ridículos. Llegó un punto en el que nos dimos cuenta de que teníamos que aprender a tocar como fuese o dejar de beber antes de los conciertos. O bien podíamos seguir bebiendo o aprender a tocar, pero no podíamos hacer las dos cosas.
¿Cómo te las arreglabas para descubrir en los ochenta los discos raros que influyeron a la Gories?
En Detroit no eran tan raros. Todo el mundo que aseguraba lo raras que eran esas cosas es que no vivían en Detroit. Esos discos costaban una cuarta parte de lo que costaban los demás. Todo el mundo al que conocía tenía esos discos. Lo que ocurría es que alguien descubría en algún sitio un disco que costaba un centavo o un cuarto de dólar. En los diez días siguientes ya lo había pinchado todo el mundo, y todo el mundo se compraba uno, porque eran muy baratos y fáciles de conseguir. Entonces viajábamos a una ciudad diferente y descubríamos que esos discos eran imposibles de conseguir y que costaban una fortuna.
¿Han cambiado las cosas? Te lo pregunto porque ahora Detroit no parece que rebose de discos raros y baratos.
En realidad no ha vuelto a ocurrir nada parecido. Los días baratos de Detroit prácticamente se han acabado. Todas las tiendas que solían tener cosas realmente buenas a bajo precio ya no existen. Todavía se puede encontrar de vez en cuando algo bastante bueno, pero no volverás a pagarlo por un cuarto de dólar nunca más, puede que te cueste seis dólares. A eso se le llama extorsión.
¿Conocías Fortune Records cuando empezaron los Gories?
No descubrí todas esas cosas hasta que cumplí los veinte, ahora tengo 43. Gran parte de ese soul de finales de los sesenta acababa de salir cuando era niño, y siempre lo ponían en la radio. He escuchado un montón de Stax, y más tarde gran cantidad de Soul de Filadelfia. Por supuesto, soy de Detroit, y aquí todo el mundo conocía a alguien que trabajaba en la Motown, así que se podía encontrar material por todas partes. No había escapatoria. Así es como era, crecías escuchando los discos de la Motown. Estaban por todas partes, era la música que se escuchaba.
He leído que tu padre tenía una enorme colección de discos y que te influyó mucho, ¿es cierto?
Todas las cosas del primer rock'n'roll... no es que fuese la colección de mi padre, bueno, mi padre la consiguió, pero mis hermanas se hicieron cargo de ella hasta que yo la heredé al completo. Todo el rock and roll de los cincuenta y principios de los sesenta, todos esos discos estaban almacenados en el sótano. Los empecé a escuchar y me alucinaron. Más tarde no fueron una influencia sino algo que había escuchado. Resultaría complicado decir que los había descubierto yo mismo, porque estaban sonando por todas partes. Siempre estaba escuchando esas cosas. No es que descubriese de repente a Fats Domino o a Sam Cooke, o a cualquier artista de los cincuenta. Solían regalarnos copias de cualquier cosa que tuviese que ver con el rock'n'roll. No puedo decir que descubriese a Little Richard o a Chuck Berry, simplemente crecí con ellos, desde antes de ser capaz de caminar.
¿Acudían otras bandas de la zona a ver a los Gories en directo?
En cuanto empezamos a tocar, siempre se vinieron otros músicos a echar un vistazo. La gente solía venir a vernos, nos topábamos con otras bandas parecidas. Tocamos conciertos con bandas de las que nunca había oído hablar y con bandas que nunca habían oído hablar de nosotros. Nos convertimos en una parte de la escena del momento. Es muy fácil encontrar bandas en Detroit, nosotros sólo éramos una más.
¿Con qué bandas tocásteis más en ese entonces?
Tocamos bastante con "3D Invisibles". Tocamos mucho con otra banda, The Hysteric Narcotics. Oh... ¿con quién más...? (Se ríe). No sé, esas son prácticamente todas. Supongo que fueron las dos únicas bandas de la ciudad que nos dejaron tocar con ellas, todo el mundo pensaba que éramos horribles.
¿Giró alguna vez la banda por los Estados Unidos?
En realidad no. Dimos un par de conciertos en ciudades, en el Ozark Plateau con Cordell Jackson. Tocamos en Memphis, y dimos un montón de conciertos en Nueva York y un par de shows en Windsor, Ontario, eso fue prácticamente todo. Literalmente, la única gira que hicimos por suelo estadounidense fueron los conciertos con Cordell Jackson.
¿Es cierto que grabásteis el LP "House Rockin´" en una chabola de hojalata?
Sí, en su mayoría. Se grabó en los Wang Head Studios, que en realidad era un cobertizo que funcionaba como taller mecánico, estaba cubierto de acero corrugado, aunque el piso era de tierra. Habían montado un estudio, pero no nos gustaba mucho. Tenían otro estudio de grabación, pero estaba en la parte de atrás de ese taller de maquinaria y nos gustaba más el sonido que se producía en ese otro lado que el sonido del primer estudio. Colocaron todos los micrófonos en el taller mecánico y fue en ese sitio donde realmente hicimos la grabación. Simplemente terminaron tirando todos los cables hasta la sala de control.
¿Cómo surgió el segundo disco, "I Know You Fine, But How You Doin'"?
El segundo LP se grabó en Memphis, en los Easley Recordings. Lo grabamos en un lugar que luego se ha quemado. Antes era un estudio grande y agradable, situado en un garaje, detrás de la casa de la hermana de Peg.
¿Por qué elegísteis Memphis?
No lo hicimos. Alex Chilton lo produjo, y allí fue donde quería hacerlo.
¿Cuál es tu disco favorito de los Gories?
Nuestros singles. Si estuviesen recopilados en álbum, sería mi disco favorito. En realidad hay un quinto single sin editar que nunca llegó a salir y que puede que algún día vea la luz. Si alguien recopilase los singles, ese podría ser mi disco favorito de los Gories.
¿Tendréis de nuevo a la venta la camiseta de los Gories con el gato negro?
Tenemos que encontrar las pruebas de impresión. La única razón por la que no la hemos vuelto a vender en estos años es porque una de las planchas estaba estropeada. Cuando fuimos a hacer la segunda tirada, nos dimos cuenta de que una de ellas estaba estropeada. La consecuencia es que la coloración era parcial y no nos quedamos contentos con el resultado, así que dejamos de hacerlas.
Cuando revisas el pasado, ¿con qué banda crees que ha sido más divertido tocar, con los Gories, o ahora con los Dirtbombs?
Siempre me he divertido. Para mí, hacer discos es la parte más divertida. Es la parte que más me gusta, estar en el estudio. Cuando miro hacia atrás y nos veo grabando todos los singles en la habitación de Dan, fue uno de los momentos más divertidos. Estar en el estudio con Alex Chilton fue muy divertido. No recuerdo un momento en el que haya estado en el estudio y las pasase canutas. Prefiero grabar a tocar en directo. Claro, en gran parte los conciertos son divertidos, porque cuando llegas a esa etapa de entre 45 minutos y una hora que en realidad dura un concierto, es lo mejor. Sin embargo, son las otras 23 horas las que apestan.
¿Cuánto dirías que influyeron a la banda las recopilaciones de "Back From the Grave"?
Si hay alguna influencia en los Gories, esa es la serie de "Back From the Grave". Nos dijimos: "¡Por fin! ¡Este es nuestro rollo!" Cuando las escuchamos fue como: "Ahora sabemos lo que queremos hacer, ¡es esto!" Hasta que llegó "Back From the Grave" no podías escuchar ese tipo de material a menos que fueses un coleccionista serio y empollón. Lo único que existía era el "Nuggets" y otras cosas parecidas, pero la forma de tocar de esos grupos era más complicada que la nuestra. Para entonces ya habíamos escuchado la música que había influido a esas bandas. Eso sí, no estábamos intentando imitar a las bandas de "Back From the Grave", nos fuimos más atrás, nos enteramos de lo que esas bandas habían escuchando (los Nuggets de su época) e intentamos tocar de esa forma. Cuando se editó "Back from the Grave", nos sonaba como si formásemos parte de él (risas).
Todas esas bandas (las bandas más populares del Nuggets) intentaban sonar como el blues de la Chess. Y las bandas de "Back From the Grave" estaban intentando sonar como los Yardbirds y los Pretty Things, que eran bandas que conocíamos por ser mods. Sabíamos que los Yardbirds y los Pretty Things estaban intentando sonar como los discos de blues de la Chess. Aprendíamos a tocar las cosas de todos esos tíos que hacían blues para la Chess como Chuck Berry, Bo Diddley, JB Lenoir, y cualquier cosa que tocase Lafayette Leake, o que hubiese compuesto Willie Dixon... pero como el nivel musical que teníamos era nulo, los resultados finales sonaban más parecidos a los de "Back From the Grave".
En esa época se reactivó el garage rock, pero vosotros no sonábais como ellos, ¿lo evitábais a propósito?
Era uno de los motivos. Nos dimos cuenta de que habíamos llegado tarde y de que no sonábamos como cualquiera de esas bandas. Todas esas bandas al estilo Ugly Things, con el corte de pelo a lo tazón y vistiendo paisley, no iba con nosotros en absoluto. Era garage rock completamente diferente del garage rock que nos gustaba. Cuando apareció "Back From the Grave" nos dijimos: "¡Esta es nuestra gente! Este es el garage rock que nos gusta".
He escuchado decir que solías romper las guitarras... ¡pero luego Dan las recogía y las arreglaba!
Es cierto en parte. Rompí unas cuantas guitarras y Dan se puso a arreglarlas. La guitarra que toco ahora se ha roto muchas veces. Todavía la conservo, pero nunca la golpeo. No es que las rompiese a propósito, como si quisiera hacer una especie de show artístico de rock o algo así, simplemente se me rompían. Hay una diferencia enorme entre romper deliberadamente una guitarra, y agitarte hasta que te caes sobre tu amplificador y entonces se rompen las cosas. Sin duda, nosotros éramos una banda bastante agitada. Se nos rompían las guitarras, se rompían los amplificadores, los micrófonos, los soportes de los micrófonos, un par de veces destrozamos el escenario. Las cosas simplemente se terminaban rompiendo. No lo hacíamos a propósito. A menos que nos enfadásemos, lo que sucedió una o dos veces, que nos enojamos y decidimos parar el concierto.
¿Qué es lo que solía molestarles a los Gories en un concierto?
Lo que no podíamos soportar era cuando una banda de fuera llegaba a la ciudad y se pensaban que eran mejores que Detroit. Simplemente no podíamos soportarlo. Ocurrió un par de veces. Nos quedamos en plan: "Muy bien, ¡esta noche os vamos a dar una lección!" Hubo una ocasión en la que terminamos con mi amplificador en llamas y el escenario hecho pedazos. Nos volvimos tan locos que tengo la mente totalmente en blanco sobre lo que ocurrió en ese concierto. Todo lo que recuerdo fue que salí del escenario arrástrandome por un agujero que había por algún sitio.
¿Qué hiciste después de que se separasen los Gories?
Estuve en Blacktop, que duraron catorce meses. Luego en The Screws, que es algo que estuvo funcionando a la par que los Dirtbombs. La verdad es que los Dirtbombs no son una banda como tal. En realidad es una marca con la que actualmente grabo discos, esas son todas las bandas en las que he tocado. Los Dirtbombs han durado más tiempo con la misma alineación que la mayoría.
¿Ha ido cambiando el hecho de tocar en una banda en Detroit a lo largo de estos años?
Me lo suelen preguntar mucho, pero creo que no. Lo único que ha cambiado es la música que antes influía a las personas y a Detroit, aunque tampoco es que haya cambiado demasiado, porque todavía siguen presentes muchas de las mismas influencias, sólo que ahora se interpretan de forma diferente. Creo que las cosas son iguales y tan vibrantes como siempre, sólo que en este momento no hay nadie mirando, eso es todo. No somos capaces de conseguir mucha atención mediática, pero todavía hay un millón de bandas y bares y galerías de arte por toda la ciudad donde te dejan tocar. Todavía se puede encontrar algo así en la ciudad.
lunes, 3 de febrero de 2014
COMENTARIOS SOBRE CRUMB (y 28): ALAN MOORE
Varios autores ofrecen sus impresiones sobre Robert Crumb y su trabajo. Artículo aparecido en Blab nº3 (1988). Traducido por Frog2000.
1. JAXON
2. KIM DEITCH
3. JOHN THOMPSON
5. JOEL BECK
6. TRINA ROBBINS
7. HARVEY PEKAR
8. ACE BACKWORDS
9. SAVAGE PENCIL
10. TOM VEITCH
11. SPAIN RODRIGUEZ
12. JOSH ALAN FRIEDMAN
13. BETO HERNANDEZ
14. GEORGE HANSEN
15. DON DONAHUE
16. BOB BURDEN
17. JUSTIN GREEN
18. DANIEL CLOWES
19. LESLIE CABARGA
20. CHESTER BROWN
21. RICHARD SALA
22. REVERENDO IVAN STANG
23. RALPH STEADMAN
24. JAY LYNCH
25. BRUCE N. DUNCAN
26. DREW FRIEDMAN
27. CHARLES SCHNEIDER
28. ALAN MOORE
[Algunos lo califican como el mejor guionista de cómics del mundo y puede que esa afirmación sea cierta o puede que no, pero entre su vasta producción se pueden encontrar tres obras que han ayudado a que el medio crezca un par de palmos más. En Embryo, el fanzine sobre Alan Moore en castellano, puedes disfrutar todo tipo de información sobre el guionista inglés, así como catar su producción más esquiva y regocijarte con documentados ensayos que recorren su obra y vicisitudes vitales.]
Nací en 1953, así que a mediados de los sesenta tenía unos temerarios quince años, la edad en la que has empezado a interesarte por las chicas, te has dado cuenta de que ellas no están interesadas en tu persona, y como resultado tienes que empezar a escribir poesías mórbidas sobre la bomba atómica. Sin embargo, lo que diferenciaba a los adolescentes de ese período del sin número de generaciones anteriores, era que por primera vez en la historia del planeta parecía que las cosas habían entrado en sintonía con nuestros trastornos glandulares personales. La civilización que se podía ver documentada en los periódicos y en la televisión parecía tan histérica, caliente, excitable y confusa como nosotros. Todo era enormemente novedoso y desconcertante. Por mi parte, al quedar expuesto al catálogo de cómics de
Como cúlmen de toda esta ambigüedad, parecía como si
estuviese ocurriendo algo nuevo. Teniendo en cuenta que me encontraba en una etapa muy
impresionable de mi desarrollo, cuando incluso la existencia de las lámparas de
lava parecían augurar un nuevo milenio, no las tenía todas conmigo que estuviese experimentando la sensación de que la cultura iniciaba una metamorfosis. La música de la radio había empezado a sonar muy extraña,
teñida con la exclusiva psicodelia inglesa a lo “Haunted Nursery” de la
época, y algunas de las personas que veía por la calle vestían de forma muy
singular, con parches de viejos uniformes de los Grenadiers brillantemente
coloreados, o Union Jacks pintadas a mano en sus gafas de sol. Más allá de la
música, la ropa y el colorido, me llegaba la fuerte impresión de que
definitivamente algo estaba pasando en la calle que iba a abrir la sociedad
en canal para cambiarla para siempre.
Hasta los cómics que me habían sustentado desde mi
infancia no parecían inmunes a este terremoto sísmico. Mi reciente
descubrimiento de que había otros aficionados al comic book me había llevado a
encontrar el último Witzend de Wally Wood, una publicación que aunque podría considerarse al límite de lo comercial,
fue mi primera introducción tentativa a ese concepto del que tanto había oído
hablar en toda esa música “underground”, el de que también podía existir algo
parecido a un cómic underground. Las contribuciones de Vaughn Bodé al Witzend me habían picado la curiosidad, también me había quedado impresionado con la excelente obra de George Metzger en la “Graphic Story Magazine” de Bill
Spicer, pero sin embargo, no estaba preparado para mi primera exposición al
“hardcore” de los comic books underground que tendría lugar meses después.
Recuerdo el domingo en cuestión de una forma vívida. Estaba deambulando malhumorado por el mercado de la esquina del centro de
la ciudad de Northhampton sin tener nada mejor que hacer, y seguí mi camino
hasta el puesto de periódicos, revistas y cómics que frecuentaba de forma
esporádica desde que había empezado a comprar en él mis primeros cómics de Superman y
Batman siete u ocho años antes. El aspecto del puesto era el mismo de siempre,
con sus aburridos y redondeados pisapapeles de hierro asegurando que las
páginas en cuatricomía de los periódicos no aletearan, y las largas cajas de
madera de revistas usadas. Sin embargo, un elemento novedoso llamó mi atención:
colgado del techo de lona del puesto, entre las implacables mandíbulas de un
oxidado clip de pinza, estaba tendida una revista que nunca había visto antes. Su
nombre, rotulado con dos letras brillantes de colores primarios, era "Oz", y fue
el adelantado primer magazine underground de Inglaterra. Lo que más me llamó la atención de este encuentro inicial fue la ilustración para la portada de la
revista. Ahí estaba, en papel higiénico barato y áspero e impresa en llamativa
tinta de impresión sin diluir. Contra un fondo de palmeras ella posaba con una mano levantada hacia su seductora cabeza, su rosada lengua ondulando
alrededor de sus carnosos labios mientras miraba por debajo de unos fruncidos
párpados morados que armonizaban con la aureola de sus pechos de chocolate de un aspecto increíblemente sólido. En un curioso estilo de letra de calendario que
de alguna forma armonizaba con el tono del dibujo, se podía leer una leyenda dispuesta
por encima de su cabeza: “¡Como para chuparse los dedos de
bueno!”
Me enamoré de Angelfood McSpade. El “shock”, el daño
que esa única imagen produjo en mi sistema nervioso fue complejo, y al mismo
tiempo, incomprensible.
Por otro lado, al mirarlo en retrospectiva creo que he
empezado a entender un poco la desorientación que me produjo mi primera exposición a la
obra de Robert Crumb. En primer lugar, y lo más obvio de esa imagen en
particular, era su abierta sexualidad. Al no tener una infancia terriblemente sobre-protegida, estaba bastante familiarizado con las imágenes
sexuales que se podían encontrar en las revistas de los quioscos del barrio,
que iban desde las del Playboy, pasando por las de “Fríe a los Krauts en el
Puente de la Pasión ”
del “Men´s Sweat” de los periódicos del día, hasta el sof-core titilante de
algunos productos de producción local como Parade. A juzgar por los dibujos y
fotografías que adornaban la portada de esas revistas, el sexo era una cosa mortalmente seria, por no decir ligeramente miserable, sofocada por el barniz
comercial y los pucheros auto-conscientes de las antiguas escenógrafas
que se repartían los alrededores de las portadas.
Angelfood era diferente. Vestía, en añadidura a su
falda de hierba, una enorme y satisfecha sonrisa en lugar de la ligeramente
conmocionada expresión de “recién violada” que parecía que las chicas de
portada contemporáneas estaban empezando a adoptar. Fue mi primera cata de
apertura sexual del movimiento psicodélico, y aunque tenga poca relevancia
en cuanto a mi impresión general sobre la obra de Crumb, me parece necesario
mencionarla bajo estos términos por el impacto que me produjo. Aunque eso no quiere
decir que su efecto en otras áreas no tuviese una consideración menor. Además del
aspecto sexual, su dibujo también parecía subversivo.
Por un lado, era subversivo en su forma de hablar sobre las
razas. Muchos historietistas a partir de Crumb se han referido (irónicamente) a la raza negra mediante las imágenes estereotipadas que dominaban los
“cartoons” del pasado, pero esta era la primera vez que veían que alguien lo hacía
de verdad, la primera que pude ver una descripción tan exagerada de la
gente negra en un “cartoon”, porque llamaba la atención sobre el racismo que
se podía encontrar de forma inherente en todas sus representaciones.
Por otro lado, la imagen era subversiva de una forma mucho
más intrínseca que el comentario racial que se podía observar claramente en su
contenido. El estilo era tan familiar como para provocar una sensación de déjá
vú: era el gomoso estilo “cartoon” americano de los cuarenta y los
cincuenta que asociaba a los Terrytoons y a otras notables aventuras del
medio de la animación. Como estilo parecía muy familiar, como si siempre
hubiese estado presente, el epítome de todo lo que era convencional y seguro en los
dibujos contemporáneos... excepto que, por supuesto, un personaje “cartoon” que
hiciese gala de una carnalidad tan obvia habría sido impensable entonces.
Como el ácido lisérgico disfrazado de aspirina infantil, el envoltorio parecía
tranquilizadoramente inocuo, pero el contenido era capaz de afectar a
cualquiera de una forma extraña. Para mí era la esencia de lo que se puede
encontrar en la primera obra de Crumb, este acto equilibrado entre un trazo
que podría ser encantador hasta para el mayor paleto de nariz callosa, y las
ideas capaces de sobrecoger al radical más extremo. Es un enfoque que logra que incluso las creaciones más extravagantes de Crumb se desliguen de los
arquetipos del S. XX, y más importante aún, hagan más accesibles incluso sus
visiones personales a un público que va más allá de los confines privilegiados
y reducidos de los visitantes de galerías de arte... pero me estoy adelantando
en mi relato.
La verdad es que no me compré aquel número de "Oz", por lo menos no en ese momento. Mi limitada economía hacía que incluso un gasto inesperado de dos
chelines y seis peniques pareciese imprudente, y por encima de todo, tenía
la fuerte sospecha de que seguramente mis padres se cabrearían mucho cuando
descubriesen que una publicación tan abiertamente depravada reposaba escondida entre la colección casi completa de los Cuatro Fantásticos de su
hijo. (Y tal y como resultó más tarde, estaba en lo cierto. Pero sin embargo,
entonces era más alto que cualquiera de ellos, por lo que pude resolver la
disputa sin problemas.) Por otro lado, aunque para sumergirme totalmente en la obra
de Crumb y el resto de historietistas underground tendrían que pasar
algunos meses, esa imagen de portada continuó martirizándome, porque
implicaba todo un mundo sin descubrir de delicias similares.
Cuando por fin llegó, mi entrada en ese mundo vino acompañada por un fenómeno que entonces fue toda una novedad, y éste fueron
las tiendas de cómics. Me doy cuenta de que en 1988 esos pequeños diablos están
por todas partes, pero en el ´67 y en el ´68 sólo había un establecimiento
parecido en toda Inglaterra, el “Dark They Were and Golden Eyed” de Londres.
Tal y como su nombre sugiere, como muchas otras tiendas de la época estaba
montado a horcajadas y sin dificultad encima de dos cometidos similares: vender libros de fantasía y ejercer como “headshop”. Así que no
fue demasiado sorprendente que cuando los primeros comix underground
americanos empezaron a filtrarse hacia este lado del Atlántico, apareciesen en
las estanterías de estas tiendas, o por lo menos bajo sus mostradores.
Creo que la primera publicación underground completa por la
que pagué un buen dinero fue una antología pirata holandesa de Real Free Press
titulada “Gung-Ho!”, que reimprimía (presumiblemente sin pagar, acorde con el
espíritu de los tiempos) un amplio muestrario de tiras de diferentes luminarias de
la primera escena underground. El tomo contenía primeros ejemplos de "Spain",
Gilbert Shelton, Kim Deitch y Robert Williams, junto con Wilson, Lynch, Griffin
y Moscoso, y otra pandilla de artistas que rápidamente se convertirían en
favoritos perdurables y fuente de inspiración. Sin embargo, el puesto de honor
era para Crumb, porque disponía de cierto número de historias vintage que incluían
el clásico “Meatball”, que abría la antología. Decir que este tomo me produjo
una profunda impresión sería atenuar las cosas. Las frases que aparecían en él
empezaron a formar parte de mi vocabulario, extrañeces ilógicas que se podían insertar sin esfuerzo y con toda impunidad en las conversaciones de cualquier
fiesta de adolescentes llena de porros y cerveza, expresiones que iban desde el
grito de guerra de Crumb en “Meatball!” hasta el inmortal clasicismo “I cant´s
see jackshit! Got an eyeful of
busted shades!” de S. Clay Wilson.
Me enganché de la peor forma posible, y a partir de ese
momento busqué vorazmente cualquier título al que se pudiese aplicar la palabra
“underground”, a pesar de los méritos que pudiese poseer realmente. Joven e impresionable
como era, los diferentes favoritismos aumentaban y disminuían. Mi enamoramiento
por el deslizamiento opiáceo de Dave Sheridan podía dar paso a los
esquizofrénicos paisajes de cromo de Robert Williams, o a los fluidos y
metamórficos continuos dibujados por Víctor Moscoso.
Pero sin embargo, Crumb permanecía sobre todos ellos como
la espina dorsal del género, y aunque otros dibujantes pudiesen cautivarme y
fascinarme en su respectivo momento, siempre existía un lado extra de
excitación cuando veía el último número de Zap, ya sobado, asomando desde el
estante de cómics en el rincón más oscuro de la tienda.
Si el desarrollo de Crumb se hubiese detenido, si se
hubiese parado exactamente tal y como se encontraba en los sesenta, entonces
probablemente hubiese permanecido como mi favorito, una rodaja de nostalgia
despedazada en el tiempo que podría coger y admirar de vez en cuando. Pero por
supuesto, no se detuvo ni por un segundo, y creo que es en esa evolución donde
reside su mayor triunfo.
Recapitular dicho desarrollo puede plantear un problema por culpa de la desigual distribución que ha sufrido la obra de Crumb por mi tierra, y
no tengo duda alguna de que el historiador de Crumb (¿existe tal cosa? Así lo
creo. Debería.) encontrará muchas cosas con las que no estará de acuerdo en el
siguiente resumen, pero después de todo, esto es un artículo subjetivo, así que
lo contaré tal y como yo lo pude vivir.
Los primeros trabajos de Crumb ofrecen una plena sensación
juvenil de deleite y exuberancia, una sensación de júbilo de estar trabajando en el medio del cómic con acceso total a todos sus variados iconos y
encantos. Los personajes de estas primeras historias aún resultan extraños,
macabros o ridículos, pero parecen ser apropiados personajes de cómic en dos
dimensiones. Sus personalidades, situaciones y diálogos están estilizados hasta
el punto de que comparten el mismo territorio “slapstick” que, por decir algo,
“Heckle and Jeckle”. En oposición a los cuervos listillos
propensos a las travesuras, Forky O´Donnell es un desagradable chico gordito propenso a
apuñalar a la gente con un cuchillo de cortar. Sus grotescas bromas están
narradas de la misma forma que las más inocuas bromas presentadas por
los personajes de los dibujos animados, hasta en los momentos de camaradería y
de guiño al lector de las viñetas finales. Creo que en las historias de Crumb esta
jocosa presentación queda desmentida por las violentas y perturbadoras temáticas que
aparecen en la historia, convirtiéndose así en un producto oscuro y diferente, levantando
todo tipo de nuevas e inquietantes cuestiones sobre la propia naturaleza de la
forma: ¿trinchar con los dientes de un tenedor las cuencas de los ojos de
alguien es un acto de violencia irracional más perturbador que el de Jerry Mouse decidiendo caprichosamente que la mejor forma de
aplastar el frágil cráneo de Tom Cat es tirándole una pesada bola de acero de los
bolos? Sencillamente, ¿nos perturba más la tira de Crumb porque Forky es reconocible como humano después de todo, mientras que Tom y Jerry, a pesar de todos sus obvios
rasgos humanos, al menos tienen el buen gusto y el decoro de disfrazarse con
trajes animales antes de mutilarse el uno al otro? Cualquiera que sea la
respuesta a estas difíciles preguntas, la ironía que desencadenan siempre
reposará en la yuxtaposición de las peligrosas sensibilidades de Crumb, su
casi servil recreación de las tradiciones del “mainstream” y sus astracanadas
de humor juvenil. Sus figuras pueden golpearse las cabezas, ver las estrellas,
decir “¿Qué demonios...!!?” y expulsar gotas de sudor cuando están consternadas, justo
como lo harían los personajes de dibujos animados que se supone que son. Y
luego cogen y se follan a su hija apenas adolescente, o denuncian la perversidad
del capitalismo internacional, todo sin el menor cambio en el ritmo.
Sin embargo, según han ido pasando los años el dinamismo en
la obra de Crumb parece haber cambiado. No ha ocurrido de la
noche a la mañana, pero el aspecto de tiras como “Leonore Goldberg and her Girl
Commandos” parecía indicar que el artista se había empezado a inclinar por una nueva
especie de naturalismo en los diálogos y la narrativa, junto con algo que casi
parecía abordar la seriedad tanto en la forma de narrar como en los contenidos.
Efectivamente, parecía que en las tiras seguían disponibles todas las
características de los primeros tiempos de Crumb, pero también había cierta sensación gradual, al menos yo la podía ver, de que Crumb se estaba haciendo más impaciente, o que simplemente se había cansado de
subvertir los “cartoons” de su juventud. Parecía como si sintiese la necesidad
de madurar y estuviese buscando un territorio donde hacerlo.
Los historiadores seguramente desecharán la apreciación referida a continuación sobre una oscura historia de transición de 1972 que he estado
examinando, pero apostaría mi dinero a que Crumb encontró en ella lo que estaba
buscando para el material que empezó a producir a partir de mediados de los setenta en el
ejemplar Arcade, The Comics Review, seguramente el mejor título que haya
agraciado el medio desde los días de apogeo del mismísimo Mad.
Encontré los Arcade números 2 y 3 en 1975, después de
un largo y sombrío tramo en el que parecía que no había nada con verdadero vigor emergiendo desde el underground, una clasificación que parecía haber fallecido tranquila e ignominiosamente en su lecho de
muerte. Atraído por el inusual formato de postal, la portada de Crumb y la
lista de participantes, me hice con la revista y me quedé completamente asombrado.
Los logros de Bill Griffith y Art Spiegelman en Arcade eran
considerables, y merecerían un comentario más amplio que el que ahora me dejan el espacio y el
tiempo, pero por decirlo brevemente, quizá Arcade fuese el último comix underground de la primera oleada original, además de encontrarse en su
mejor momento. Al mismo tiempo, gracias a su eclecticismo logró allanar el camino de títulos posteriores al underground que aparecieron a lo largo de los
últimos años, incluyendo Raw y el propio Weirdo de Crumb. También introdujo novedades
para el público del comix underground, elevando astutamente la competente
ilustración psicodélica hacia lo que parecía toda una nueva escuela de
brillantes y sorprendentes primitivos como Mark Beyer o Aline Kominsky. Además ejerció de escaparate para artistas nuevos y radicalmente
diferentes. De alguna forma Arcade pareció estimular la obra de los artistas
underground de largo recorrido de manera que permanecerá como lo mejor que han hecho
nunca. Muy cierto en el caso de "Spain Rodriguez", cuyo “Stalin”, en el cuarto número de Arcade, sigue siendo una de mis historias cortas de cómic favoritas de
todos los tiempos, y también en el caso de Robert Crumb.
Cuando nos fijamos en la seguridad que muestra en cada trazo de su obra para Arcade, nos damos cuenta de que Crumb había encontrado
nuevos pastos. Además, con cada nuevo
número de Arcade parecía que la obra de Crumb se fortalecía más aún. Apenas me
había recuperado del duro pesimismo repleto de sentido producto de la lectura de la historia autobigráfica de Crumb en “This Here Modern America”, cuando llegaba
su poderoso y sensible retrato de los primeros bluesman campestres en “That´s
Life”. Esta historia, que logra trazar el auge y caída de toda una sección de la
industria musical mientras nos cuenta una poderosa historia humana, me parece una de las mejores cosas que Crumb haya hecho nunca. Una crítica triste y
amarga que, no obstante, está realizada con verdadero calor humano. Desde un punto de vista más técnico, es probable que la obra más llamativa del período Arcade de
Crumb sea la historia “Those Cute Little Bearzy Wearzies”, del sexto Arcade.
Un pedazo llano y relativamente sin incidentes de la vida de alquileres miserables contada a través de una secuencia hipnótica de pequeñas viñetas de idéntico
tamaño. Se podría leer como una especie de "última estancia en Disneylandia". La monotonía intencionada
de su ritmo te mantiene alejado de los grandes eventos emocionantes o las
resoluciones dramáticas, obligando al lector a centrarse en los sencillos hechos
mundanos de la vida de los personajes. Vemos las descripciones con las que se explican los personajes a sí mismos, sus fortalezas y debilidades, su amor fluctuante
por el otro y lo desamparado de su situación. Silenciosa y discreta de una
manera que tipifica el resto del último material de Crumb, esta tira me fascinó
tanto entonces como lo sigue haciendo ahora.
Después del triste fallecimiento de Arcade y del colapso de
los últimos vestigios de la escena original de comix underground, me pude dar cuenta de que como admirador de Crumb, los siguientes años serían magros en comparación,
al menos si hablamos en términos de producción disponible. Quizás las cosas
fuesen diferentes en ese lado del charco, pero sólo puedo recordar que durante ese período me pillé una antigua copia de Mr. Natural, un Zap, o el excelente
“Dirty Laundry”.
Afortunadamente, como fueron años en los que estuve bastante ocupado, me pareció que pasaban rápidamente en un “flash”. Los ochenta y el
Weirdo se me echaron encima en lo que me pareció muy poco tiempo, mientras que la nueva
década parecía estimular una nueva fase en el trabajo de Crumb. Al leer Weirdo
por primera vez, sufrí el choque de la fascinante repulsión que normalmente
suele acompañar a una nueva exposición a un estilo al que has acabado siendo
irremediablemente adicto. Weirdo me dejó seco. No sólo por el material de
Crumb... el resto también era interesante, y en en la mayoría de casos era francamente maravilloso. Peter Bagge, Dori Seda, Raymond Pettibon, Ace
Backwords y el resto que habían contribuido con su obra y que estaban
cumpliendo la promesa implícita en el Arcade demostrando que había vida sana
retorciéndose más allá del comix underground. En cuanto a Crumb... bueno, en
mi opinión estaba mejor que nunca. En su producción actual había una
madurez y un control ausentes en el material anterior sin perder ni un ápice de su toque experimental limítrofe: el relato “Psychopathia Sexualis”, la historia de las extrañas visiones pentecostales de
Phillip K. Dick, la retrospectiva sobre los sesenta, o la crisis de la mediana
edad de Crumb, detallada de forma típicamente honesta. Por no hablar de la historia de Boswell,
y la de Jelly Roll Morton... mierda. Ha sido justo en este momento
cuando me he dado cuenta de que el listado se me ha terminado escapando de las manos, que
nunca había pensado en cuántas obras extraordinarias lleva haciendo Crumb en los últimos años. Fácilmente podría añadir a la lista anterior otra media
docena de historias del Weirdo, y todas ellas se podrían encontrar entre lo mejor
que este hombre ha realizado nunca en papel. ¿Cómo hostias ha podido hacer
todo esto?
Resumir todo este lío incoherente me resulta difícil,
pero si esto va de algo, es de lo que Crumb significa para mí y sobre lo que ha ido
creciendo en-estos-cristo-bendito-no-puede-ser-últimos-veinte-años en la obra
de Crumb, y lo que ha significado para todos nosotros: extensiones de la
contra-cultura que fueron su origen. A juzgar por sus meditaciones publicadas,
Crumb tropezó a mediados de los sesenta con el mismo estado feliz e
ingenuo con el que lo hicimos el resto de nosotros. Como nosotros, expulsó la
mierda de su interior muy lentamente. Mientras que alguna vez nos pareció posible
que el gobierno de los Hombres Blancos iba a poder ser redimido mediante el poder
del sexo, de repente todo pareció que se caía en pedazos. Sucedieron Manson y Altamont, ambos fielmente reflejados en el “Jumpin´ Jack Flash” de
Crumb. Nixon fue elegido, y todos nos encontramos de repente en la década de Snoid.
Los setenta, que finalmente empezaron a naufragar en lo que
precisamente no fue una carga de caballería de última hora, y aquello que
cariñosamente se consideraba como “nuestra” cultura, fueron casi totalmente
erradicados en diez años, sorprendiendo a Crumb con un talante fiel
reflejo de los tiempos. En su obra para Arcade parecía que Crumb estaba
llevando a cabo un vistazo más amplio de la condición humana sin sacar algo
positivo en claro. Muchos de nosotros nos sentíamos de igual forma, pero sólo
Crumb tuvo la habilidad de articular ese “zeitgeist” particularmente hueco usando lindos ositos para mostrarnos cómo la gente argumenta, jode, aspira y
vive sin ninguna razón o propósito claramente definidos, o para hablar sobre la breve carrera del
intérprete de blues itinerante que sugería que no sólo el futuro sería
probablemente menos amable con nosotros que el presente, sino que también lo
convertiría en mierda remasterizada para el mercado de la nostalgia.
La esperanza que se podía encontrar en la obra de Crumb de la
época era muy escueta, excepto por el hecho tangible de la existencia de la propia obra. Crumb estaba preparado para observar cómo se hundía toda la basura y afrontar
las consecuencias. Muchas personas de la misma edad no se atrevieron a hacer lo
mismo, y ahora están conduciendo Porsches y trabajando en bolsa.
De igual forma, aunque el contenido de Weirdo nunca se podría tachar de soleado y optimista, visto bajo el contexto de los tiempos me
parece un deslumbrante signo esperanzador. El deslizamiento hacia la visible
desesperación que puede verse en el material de los setenta tampoco fue terminal, ni para Crumb ni para nosotros mismos. En algún sitio, entre
líneas, esa depresión tocó fondo y empezamos a llegar a un acuerdo sobre lo
que había pasado y pudimos empezar a construir a partir de ese punto. Si el
descenso hasta las profundidades hubiese sido definitivo, habría facilitado que todos nosotros tuviésemos que escuchar a Crumb durante los ochenta en una
secuencia de quejas que irían disminuyendo de forma gradual. No fue el
caso. En su lugar hemos podido disfrutar de una asombrosa variedad de tiras enlazadas tan
sólo por la gracia con la que estaban ejecutadas y su eclecticismo vertiginoso.
Fuese contando sueños, reminiscencias, biografías de famosos u oscuras
historias sexuales, sus últimas creaciones señalan que es un hombre que se
encuentra profundamente interesado por el mundo, y que está decidido a examinar
hasta sus rincones más remotos y excéntricos.
Ciertamente, los tiempos que estamos viviendo en la
actualidad parecen mucho peores que los que personalmente hemos vivido hasta la
fecha. No sé si ese “Los hombres malvados siguen avanzando entre nosotros” es algo que también está ocurriendo en tu país, pero sin duda, aquí los veo dando un paseo de calentamiento por mi manzana. Como se suele decir, estamos comandados por gente de modales muy abruptos (es cierto, la obra de Robert Crumb y
la del resto de participantes de Weirdo refleja lo mismo). Sin embargo, como
ocurre con Raw, que las cosas puedan parecer una simple postura ocasional de sonrisa
nihilista se puede desmentir fácilmente por el simple hecho de que
alguien está lo suficientemente preocupado como para haber impreso estas cosas
en papel Bristol. El trabajo de Crumb es el epítome de este hecho, mucho más que
el de cualquier otro en el que pueda pensar. Echa un vistazo a sus
sketchbooks y te darás cuenta de hasta qué punto es capaz de preocuparse por una pila de
leña o por la luz reflejada en la frente de su esposa, o por un rincón de
su patio trasero, y si eso no te hace sentir mejor con el mundo en el que
vivimos, entonces dile a un amigo que te pellizque para comprobar si estás vivo.
Esto es para ti, Bob. Puede que sean trazos en un papel, pero no
sólo son trazos en un papel. Sospecho que lo has sabido desde hace mucho tiempo.
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Nota: el artículo de Alan Moore cierra los 28 ensayos que aparecieron en el tercer número de la recomendable (y difunta) revista Blab! Al final del artículo titulado "Comentarios sobre Crumb" que los englobaba aparecían los siguientes agradecimientos:
Gracias especiales a Drew Friedman, Charles Burns, Xno, Joe Coleman, Richard Sala, Carole Sobocinski, Mark Alvarado y a todos los que han contribuido a este número de Blab. Gracias extra especiales a: Ben Spinelli, Jerry Risch y Jerry Risch Jr., Allen Anderskow, Linda M. Zelenick, Laurie Beauchamp y Denis Kitchen.
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Nota: el artículo de Alan Moore cierra los 28 ensayos que aparecieron en el tercer número de la recomendable (y difunta) revista Blab! Al final del artículo titulado "Comentarios sobre Crumb" que los englobaba aparecían los siguientes agradecimientos:
Gracias especiales a Drew Friedman, Charles Burns, Xno, Joe Coleman, Richard Sala, Carole Sobocinski, Mark Alvarado y a todos los que han contribuido a este número de Blab. Gracias extra especiales a: Ben Spinelli, Jerry Risch y Jerry Risch Jr., Allen Anderskow, Linda M. Zelenick, Laurie Beauchamp y Denis Kitchen.
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